Posted on 0:26

Se hace pesado cambiar de contraseñas, ¿tantas contraseñas para qué? Claves de doble acceso, preguntas de identificación, barreras y más barreras. Dicen que es aconsejable tener contraseñas distintas. Otros ámbitos donde la seguridad no se encuentra en el ordenador o computadora. La ciberseguridad está podrida ante la poca intimidad que nos impone la vida, no estamos seguros en ninguna parte. Como un otorongo selvático al acecho. El hombre es un pequeño depredador de lo que encuentra en los demás, mientras que la persona débil pasa miedo, él lo sabe, y en consecuencia actúa. La burocracia no sólo en Internet, en todas partes. El hombre que ya vivió con una velocidad de lluvia de estrellas, ya nada puede hacer con lo que se rompe. La burocracia es tan asquerosa que te hace parecerte a un castillo de naipes. O mejor decir, tajarte la piel porque te gusta autolesionarte y al mismo es una vertiente masoquista. Entre la burocracia digital vas de mano en mano. De nadie se fía. Nos hace mezquinos y cautivos, un cautiverio y una mezquindad fría como un invierno con ventisca. Se olvida la burocracia digital de nuestros mayores. Es como sí tuvieran que aprender otra nueva lección de la vida a la que no fueron invitados. Es como perjudicarse tanto si eres fumador como sí lo estás dejando. Un círculo vicioso y lo que verdaderamente nos falta es la libertad.La libertad real ya! Así en Internet como en la psique.

He escrito un poemario que publicaré en breve. Se llama PROSIMETRAP y linda con la narrativa, el verso rimado, la poesía en prosa y el prosimetrum. La idea del prosimetrum hace años que la vengo practicando. Pero como esta vez, nunca. He rimado en serventesio, he rimado en décimas, y otros poemas en verso que riman algunos y otros son de estilo libre o versos blancos. La idea de Prosimetrap se la debo a mi amigo poeta Manuel Lacarta y a mi compañera Margarita Bokusu Mina. Esto es parte del Movimiento Aftertrap, es un movimiento artístico y una excusa perfecta para que la gente rehabilitada olviden las drogas de manera creativa y artística. El libro estará publicado en ebook. Rimar, si se hace con astucia y cada cual tiene su manera de hacer…, rimar no resulta cacofónico. Pero el inconveniente es que nadie cree en la poesía rimada. Ahora todo se presenta sobre la tarima de las imágenes y metáforas o aforismos brillantes e ingeniosos. No digo que haya mala poesía en España, pero todo o casi todo es verso libre. El único poeta que conozco que se atreva a rimar es Rafael Sarmentero, y lo hace bien. En una entrevista que le hice para un especial de Nevando en la Guinea él mismo predijo que el futuro de la literatura está en la auto publicación, cosa que no me extraña, porque en este mundo de poetas y escritores si no eres conocido o tienes una cierta reputación no te publican las editoriales. Yo cuando escribo un poema me dejo llevar por la cadencia, es como entregarse por entero a una mujer hermosa. Pues como decía la saga de los Montoya: —Son las mujeres que se colman de aires cuando ellas quieren. Y es verdaderamente una manera excelente de catalogar a la mujer cuando ésta baila, cuando se pone sus mejores galas, o cuando se entrega al arte amatorio. Lástima que a algunas no se las tenga en cuenta como merecen. Pero, ¿qué decir? C’est la vie.
La gente está ciega ante los sacrificios. No se valoran. Por ejemplo, dejar el tabaco parece una cosa fácil, pero es muy difícil. Sobre todo yo, que me fumaba dos cajetillas diarias. Lo dejo por salud y por otras razones que no diré. El tabaco especialmente era un hábito que me gustaba. Pero fumaba demasiado y eso ahora me pasa factura. Hoy he tenido un día intenso. Aunque la razón por la que dejo el tabaco es por la economía. Me dan fiebres. El fuego es frío, el calor es puro hielo. No es fácil para mí dejarlo. Pero lo tengo que conseguir. Es un gasto enorme, los fumadores están vistos como apestados. El mundo de la literatura es fumador. Unos fuman en pipa, otros cigarrillos, y otros un cigarro habano se meten entre pecho y espalda. Dejar de fumar, cuando más se echa de menos más de la cuenta es al despertar. Luego la ansiedad es parte del proceso. Pero hay que pensar que vale la pena. El tabaco, al menos a veces, es como algo no-natural. Los sabores se mejoran, el aliento es mejor, y ¡el dineral que ahora me voy a ahorrar! Debo de conseguirlo.
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Los hay quienes tienen el don de hacerse querer, otros se empeñan en ser odiados. Los hay quienes no saben querer y hay amigos que beben del mismo vaso. Unos se empeñan en preguntar por qué tiene a su corazón totalmente secuestrado. Unos se tatuan un sueño en la piel y otros viven como unos sucios apestados. Los hay quienes perdieron la fe y dejaron a Dios en un rincón olvidado. Unos santurrean a vírgenes impresas en un papel y otros escriben en libretas de cuadros. ¿Habéis visto quién era quién? ¿Habéis sido cuidadosos con el cariño al cuadrado? No me gusta saber de la almendra amarga o la hiel, admito que no soy un fugitivo ni un esclavo. Tampoco un peregrino del deber, me dejan perplejo estos mundos maniatados. Con lo fácil que es llevarse todos bien, con respeto, con dicha, con amor totalmente consumado. De todo en el mundo se puede aprender y hoy el sol duró diez minutos cronometrados. ¿A quienes asustan tu manera idiota de querer? ¿A quienes asombras con tu solitario lado entre tanto menoscabo? No soy un asesino con corona de laurel, no me asusta montar ese negro azabache caballo. Me gusta tu boca con ese sabor a miel, me sugiere fértiles besos que se entregan todos inusitados. Me asusta no ver lo que no puedo ver y no veo la tele por mi indignación de sangre y New fake en el telediario. No conozco a quienes se traspasan también el corazón, la mente, los que te niegan la mano. Huyo de barrotes en mi condena del saber, no gusto pues no apruebo ni general ni cabo. Soy un pobre, un amante fiel, soy crudo y de un mundo raro. Soy la camisa que a nadie le presté, soy aquello por lo que resto mucho más que un grado. No soy víctima de la gente cruel, no soy esclavo ni furtivo, ni reo, ni soldado, no busco culpables de cárcel y cartel y no me arrimo al pozo por si caigo. No soy víctima de lo que no acabé de leer, no me aburro solo ni tampoco asolapado. No me quiero tirar al tren, debe ser terrible que te arrastre ese monstruoso artefacto. No soy nefasto, calamidad, ni orgullo tengo en mi ser, no soy rencoroso pues no te hace bien, no soy un pardillo, un cautivo, tampoco lo que jamás hago.
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Cuándo vamos camino a Torre-Romeu mi padre, incluso mi madre, giran en el desvío camino a la estación de Renfe Sabadell Centro, aunque éstos den más vuelta de lo habitual. Yo le pregunto a mi padre: —¿por qué dais tanta vuelta? ¿Por qué no vais por la Salut que llegamos antes? Y mi padre responde: —Por qué me dan miedo las curvas. Y yo no creo que sea esa la excusa verdadera. Yo creo que es porque camino de la Salut se encuentra el cementerio municipal de Sabadell. Y es allí, precisamente allí, donde están enterrados mis abuelos paternos, también los maternos, y mis tíos (recientemente fallecidos) y un primo. Debe ser duro para ellos pasar por delante del cementerio, dividido en dos partes (el viejo y el nuevo) y a ellos les resulta doloroso. Eso me hace pensar en lo efímero de la vida. En lo poca cosa que somos. Deberíamos querernos y respetarnos más los unos a los otros.
Yo no quiero ser enterrado en el cementerio municipal de Sabadell. Yo quiero ser incinerado y que entierren mis cenizas en un oquedal. En un oquedal cercano a un río. En Sant Llorenç de Savall, o en las Arenas. Allí, justo ahí, fui feliz unos momentos. Allí, bañándome con mis amigos en la profunda agua quieta sin la fuerza devastadora del río. Justo allí fui feliz del todo. Y que cuando vayan al oquedal junto al río sean felices como yo lo fuí. No pretendo dar lástima ni pena. Tan sólo pretendo que piensen que les invito a la felicidad que yo un día le brindé a la vida. Porque sí. Me causa lástima el gran desvío que hacen mis padres por no pasar por en medio del cementerio. En fin, así es la vida.

Capplannetta sigue en este asqueroso mundo pero muy poca gente lo quiere. No, no voy a derramar lágrima alguna. Quizá derrame mi eterna desgana de seguir habitando éste inhóspito mundo donde no vale la pena casi nada. Los fulanos, los menganos y los zutanos todos se empetan sus anos. Y se cambian la chaqueta según les convenga. Los mindundis se empeñan en ser amos del mundo, y son ineptos titirimundis. Los viejos sabios, que todo lo saben, no saben que la vida nadie sabe como acabará con él, y no la muerte, que nos lleva al patíbulo como ciegos con un perro lazarillo. Sí, eso, Lázaro de Tormes escribió su propia biografía y tuvo Los Santos cojones de llamarse anónimo. Como si dejara la vanidad como una puta cansada de darle bola a los esclavos del deber. Sí, sigo en el mundo. Y no me pienso ir. Voy a seguir en él hasta que caiga rendido como un desmayado. Como un exhausto Fausto detrás de Margaritas acompañados de Mephistofeles ditirambos y malintencionados. Que buscan su sombra en la sombra. Que buscan una micra de veneno en los días por venir y en los porvenires idiotas. No creo en este mundo. Dios me ha hecho una putada. Y no me quejo por pendejo. Me quejo porque soy un niño y un viejo. Me río del mundo, porque ni él es eterno. Ni la luz del sol. Y la luna será un oscura incógnita, como acostumbra a serlo. Y no me digáis que la esperanza es lo último que se pierde. Por que yo la pierdo tantas veces que ya no la espero, ni creo en ella. Este mundo es una patraña. Capplannetta, acude a un psiquiatra, te sugerirán las remilgadas señoritas que viven ansiosamente buscando a su top 10. Y se equivocó la paloma, se equivocaba.