Posted on 1:32

Cuando fumar es como un lavado en seco. Cuando ninguna mujer puede paliar el escombro de tu soledad. Cuando todo era jardín y efluvios de efervescencia. Cuando la esperanza en los demás es un oropel a veces, y un oro es en otras tantas veces, tan pocas… Cuando las duchas van acompañadas de fermentación lenta. Cuando bostezas entre el grito soberbio de los que no tienen metas. Cuando te buscas y no te encuentras. Cuando te apetece todo y a la vez nada. Cuando las células te hacen un chantaje, y segregas neuronas en el invierno sin haber ingerido el bálsamo, el elixir, el edulcorante. Cuando te abres las heridas que ayer se cerraron. Cuando volver significa que no quieres que te encuentren. Cuando ya ni las drogas llenan el vacío idiota de los anfibios guerreros de la voz, porque debes aprender que no estás solo. Debes aprender de todo lo que te ocurre. No quiero estar encerrado, pues me expulsan de mi soledad a diario. Me fugo del pasado entre la cáscara del presente. Tengo el futuro colmado de ávido deseo de azules sin domesticar. Cuando mi autodestrucción no es baja autoestima. Cuando adoro la vida pese a mis circunstancias. Cuando mi temperamento de plomo pesado se yergue ante esta esclavitud a la cual sonrío. Cuando estoy encantado de haber encontrado mi fertilidad. Cuando ya no habito los fines de semana entre linternas de tungsteno. Cuando me voy para luego volver. Escribir, esa es mi única tarea. Porque el olvido me espera para alargar la comedia que recuerdan los que me quieren.
A finales del siglo XX se publicaron tres discos inigualables en la historia del flamenco. El primero, Nuevo Día, de Lole y Manuel; el segundo, Omega, de Enrique Morente; y el tercero, el más importante, La leyenda del Tiempo de Camarón de la Isla.
Camarón de la Isla es sin duda el cantaor por antonomasia. Cuando cantaba Camarón el mundo se paraba para escucharle. Camarón se ganó el respeto de payos y gitanos, de ortodoxos, de puristas y de flamencos. Cuando cantaba Camarón percibías que su voz era una fuente inacabable de eternidad. Cuando escuchas a José escuchas las voces de la eternidad de los gitanos.
Camarón de la Isla es de La Isla de San Fernando. Es el séptimo hijo de una familia de canasteros y de fragüeros. Su padre, Luis, y su madre, Juana. Esto es lo que todo el mundo sabe.
Pero lo que nadie sabe, pues es algo personal, que Camarón a mí me ha enseñado el lenguaje de la vida. Gracias a él entendí, a la par que escuchaba sus discos, la metáfora alentadora de la vida. Conocí metáfora a metáfora el idioma negro que paró el reloj.
Mientras escuchaba los discos de Camarón iba aprendiendo un mensaje que me hizo conocer el detalle entrelineado de las canciones lorquianas y el eterno hablar de los ancestros que se origina en las entrañas de la tierra.
Camarón no es sólo un cantaor flamenco, es un amigo que me encontré al tiempo que descubría el resplandor entre los esplendores del destino. Camarón es la eternidad hecha metáfora. Es un coleccionista de antiguos referentes flamencos y él consiguió hacer un flamenco heterodoxo y un camino para la nueva juventud.
Camarón de la Isla se llamaba José Monje Cruz, y bajo su nombre sólo pudo rescatar la autoría de cincuenta temas flamencos, que grabó en su momento, junto con Paco de Lucía, Tomatito y Raimundo Amador. La obra de José es más extensa, pero después de un perseverante litigio ante la justicia por parte de la familia de éste, pudo reconocer esas cincuenta canciones, aunque su repertorio era y es más extenso.
Dicen los que lo conocieron que era una persona entrañable, quizá confiado, pero lo que era Camarón es un precursor. Un artista y un mito. Un hombre bueno. El cantaor del pueblo gitano.
Ahora su tumba en San Fernando es un lugar propicio donde la gente peregrina como si de Jim Morrison y de Jimi Hendrix se tratara. En paz descanse Camarón de la Isla, pueden visitar un museo espléndido regentado por su mujer e hijos en La Línea de la Concepción (Cádiz). Viva Camarón, viva José. La verdadera voz de un mito gitano y revolucionario.
Porque José Monje Cruz es inconfundible, porque canta desde un abismo. Ya saben lo que decía Nietzsche al respecto, a veces el abismo mira a la vez dentro de ti. Cuando cantaba Camarón es todo un abismo insondable que busca, que indaga, mirando desde su interior. Y algo que mira desde el interior busca un refugio de paz desde una esperanza enjuta, sin ambages siempre sola, y callada, como bien dijo el poeta, en las sillas del lugar preciso.

Mentira es eso que pregonan en el cine a diario argumentando que ganan siempre los buenos, pues no ganan ellos ni por asomo, mientras los malos salen victoriosos, dentro de la injusticia que cosechan los hombres. Mueren los buenos y los héroes son un manojo de sueños imposibles que naufragan en la sangre, como mujeres que no entienden el menstrual deshecho de lo que del útero les cae, como madres que necesitan ser ellas solas, como madres arrebatadas del silente cansancio. Es mentira que los hombres son buenos en su mayoría. Lo digo así, porque lo siento, en este mundo ganan los malos irremediablemente. Huelga decir, que también mueren los buenos sumergidos estos en la oscuridad, y se aborrecen sus caminos porque la vida no es buena, la vida es un fracaso, y nada ni nadie podrá sobrevivir ante tanta injusticia. La vida es una traición incesante, y una muerte de la que nadie es culpable a veces, pero a veces no hay víctimas entre tantos verdugos. Niegan y dicen que el sufrimiento es mentira. Niegan y se pavonean de la tristeza del mundo. Los hombres blancos desconocen que son el último eslabón de una cadena de la que ellos no son supremos, porque no hay razas reinas y las ciegas promesas son parte de un deseo de ser bueno. Tampoco superiores son los blancos, tan bien ciegos todos. También ciegos y locos. Nadie te dirá que la vida es mentira, que solamente las familias son sensibles a la llaga de perder a un ser querido. A las espinas de la memoria en una resignación sin esperanza. Mentira es que nos salva el séptimo de caballería, mentira es que ganan los pobres ante tanta ignominia de hurgar en los bolsillos de quienes no tienen ya ni fe.

Lo que mejor he aprendido de la vida es a disfrutar de la gente y de tu familia estando en vida. Porque cuando mueran te arrepentirás de no haberlo hecho en vida. Echo de menos a mi tío Giovani y a Lluis Ricart. Andamos esta vida como un montón de cadáveres que creemos que no vamos a extrañar, y nos equivocamos. Acabamos extrañando aquello que no pensábamos que íbamos a extrañar. La vida es un travelling del que cada cual vive su momento preciso, ya sea en el tiempo o en la parcela de vida en común, que cada persona tiene. Te puedes alegrar de la muerte de un dictador, pero jamás de alguien que te dedicó su tiempo. Echo de menos a tanta gente que no veré más, que acabo replanteándome aquello que añoraba y no viví porque la vida es una sola. Andamos perdiendo gente hasta que nos toca perdernos a nosotros mismos. Vivan la vida pendiente de los tuyos o de los amigos que una vez fueron y también perdieron. La vida es irremplazable. Cada tiempo vivido es algo que no podremos recuperar. Así es la vida.

El gemido tiene tres vertientes. Una es la sobreexcitación. La otra es el hecho de ver gemir a tu pareja, y la tercera y última, es el orgasmo, ya sea de mujer u hombre. Dicen que los cerdos tienen un largo orgasmo. También otros mamíferos en toda la fauna animal. Pero sobre esto, cabe decir, que los hombres y las mujeres tienen algún vestigio de orgasmo que puede durar incluso horas. Es lo que llaman la “eyaculación preventiva” de la que algunos seres humanos disfrutan normalmente. Eyacular sin coito es muy habitual en hombres con una gran lívido acentuada. Pero lo que no entendemos aún, es el hecho, de que la marcha atrás es un coito interrumpido de una sexualidad que olvida el gemido, tanto si es hombre o mujer. Masturbarse es otro sucedáneo. No hay cosa igual que apropiarte de los pechos de una mujer durante el acto sexual. Pero para un buen amante lo más genuinamente venerable, no siempre encontrado, es el hecho de que tu pareja gima de tal manera que te haga a ti eyacular. El sexo es un bien recíproco que debe ser compartido. Así, sin más.

Tengo por costumbre al igual que comer tres veces al día, la fiel costumbre de ir a gatas por la vida, a sabiendas que la vida me destrozó las rodillas. Tengo la fea costumbre de hacerme el corazón mil pedazos, y tengo la soporífera virtud de nacer cada día un poco, me desprendo de mí mismo poco a poco, minuto a minuto. Me deshago de buenas compañías, pero la vida es un entreacto y un sobresalto, la gente espera un milagro cada día, aunque no se multipliquen ni el pan ni los peces. Nadie tiene el milagro domesticado, es el milagro una derrota que cae desmayada perdida, sesgada y solitaria. Hemos cambiado para bien o para mal, algunos lo hicieron peor, y otros tantos, algo mejor. Ya han pasado los años como un viento imposible de sujetar con las manos. Ahora me afeito con el corazón lleno de canas, y con la esperanza manirrota, me conformo en no buscar nada en los pozos, porque sé de antemano que están vacíos, no voy a soñar en los laureles, no voy a escapar de este medio miedo redondo porque no quiero salpicar orgullo y desamparo. Yo también espero el milagro aquel que todos conocemos. Ese, que se sienta en la última fila, como un escolar que no quiere nadie. Como un esclavo unido a la desventaja. La costumbre nos dice que a todos nos duele el alma. Nos asomamos con la mirada perdida y con la experiencia trillada como fantasmas atados a nuestros sueños. No nos merecemos la canción del frío orgullo, tampoco merecemos la soberbia en los portales, ¿qué ganamos causando ruido? Un ruido que golpea en los corazones, y que para nada sirve.

Porque la vida va en serio uno/a se mete a poeta, si la vida no fuese en serio se arremangarían para escribir los payasos, esos seres con exageradas lágrimas que hacen reír en el circo de la vida. Porque nuestros secretos van abiertos la gente se mete a poeta y no lo hacen los coleccionistas, ni los que salen de paseo por el mundo, ni los insomnes niños sin esperanza. Porque la vida es camino en el que andar uno se mete a poeta y peregrino a la vez, porque busca un dios desnudo en los altares como un ecce homo ensangrentado, morado de martirio. Porque la vida es un aullido interminable uno/a se mete a poeta y no a lobo estepario, ni a sabiendas de que el verso no cura, ni hace milagros. Como la ficción es la única manera de contar la locura uno/a se mete a poeta porque la poesía es lo más parecido a lo que es el sombrajo de la metáfora. Los poetas buscamos la terapia del sueño en un sueño que nos coge despiertos y por eso es amor lo que soñamos, como bufones de una corte de abolengo disparatado, que nos arremete como un toro al torero. Aunque nada cura más que un abrazo, un beso en la sorpresa inadvertida, despertar de una pesadilla en la que te persiguen, y no avanzas, porque piedra que corre no cría moho.
En todas las partes del mundo hay una frontera inusitada. Me expulsaron del cielo con el estipendio de un alcornoque. Frío y calor comprenden las flores, aborrecida voz de los que siempre callan. Hubo alguien que cosía los ojos de una paloma blanca. En todas las partes de esta maldita tierra hay una frontera que reserva las guadañas en el infierno de sequía y en la montonera de desechos que Dios aguarda. Este mundo es impío como un hijo sin nombre, ni bautismo, ni peluquero. A todos nos llevan al matadero un día, y a muchos los degollan con la hojarasca de otoño, cuando ya el invierno se aproxima. Yo creo haber visto el horror entre la noche de Nuremberg. He visto ángeles que se sumergían como demonios entre la dura matanza de los inocentes. Leni, ¿qué te cabreaba ser o no ser mientras dabas tu mano a Hitler? Ahora es demasiado tarde para la vergüenza. A ti que siempre te gustaron los cuerpos esculpidos en bronce ahora te tapas la cara como si tú todo gesto fuese de mierda.
A mayor sufrimiento en vida del poeta o la poeta que se suicida, mayores serán las dádivas y los homenajes póstumos. Pero si en vida no le hacían ni caso, después de muertas todo serán elogios.
Hablaré de mujeres poetas. Por ejemplo, Alejandra Pizarnik, en vida no querían su poesía, aburría, cansaba, bostezaban de tedio, pero, una vez muerta, todo eran halagos y reconocimientos. Cuando ya no le iban a servir de nada. Porque dejó este mundo apartándose del carnaval rutinario. Otro caso que me llama la atención es Virginia Woolf. En vida era una lesbiana loca con esquizofrenia y justo cuando murió ahogada en un río todo devino lisonjas y buenas críticas. Se tiene muy poco en cuenta y nadie dice nada, pero estas mujeres están relegadas al olvido en vida y tienen el denominador común de que vivas no eran leídas, y fueron suicidas ejemplares. También ocurre el caso de Sylvia Plath. Hasta que no murió por el monóxido de carbono del horno de gas no tuvo ningún reconocimiento. Y todas eran unas grandes poetas, pero la vida ha sido mala e injusta con estas mujeres.
Decía Jim Morrison: —quieren tu muerte, hecho pedazos (…). Y sí es así la vida de un escritor/a, no vale la pena el agasajo estando ya muerta. Hay mujeres, muy buenas poetas, que imitan a estas tres mujeres. Pero, en fin, peor es que no hablen de ti ni muerto. No es cuestión de vanidad, es justicia poética.
Es malévolo el porvenir hipócrita hacia estas mujeres y huelga decir que tanto hombres y mujeres suicidas han escrito con ese destello tan extremadamente brillante por tener la valentía de plasmarlo en negro sobre blanco. Eran poetas atormentadas, su legado es el mayor homenaje que podemos tener, leerlos, disfrutadlos, aunque ellas no estén presentes está su palabra valiente.
Decía Shakespeare: —quien se quita la vida se quita el miedo a la muerte.
Hay muchas maneras de ser cretino. La primera por ejemplo es lidiar a propósito de una bandera. La segunda escudarte tras la piel de otro. Y la tercera es perdonar la risa del que te envidia, que te señala con un dedo, que te delata. Como nadie cuenta las micras de serotonina que segrega tu cerebro hay otras tantísimas maneras de ser cretino ante eso. Lo más normal es que te teman, aunque tu deber sea no ser normal. Aquel que te señala es porque envidia inhala. Si con el tiempo se decreta tu fiel verdad poco a poco entenderás la ley del silencio. La velocidad no te conviene. Te conviene más la lentitud, e inclusive, la quietud.
Posted on 4:08
Me pregunto cómo has conseguido ser un maniquí del loco, un escaparate babea en tu interior y para afuera. Me pregunto cómo has logrado matar a tu padre, triste Edipo, desde y por y para la locura. Si no fueras un loco macuto, tendrías sentido del ridículo y tus semillas se pudrirían de vergüenza ajena, y tus linajes, abolengos y demás martingalas, se hundieron en las playas del sur de los besos negros del morbo y del olvido. Me pregunto qué sería de tu salud mental si te tragaras el humo de los alientos De Dios. Me pregunto qué culpa tiene la carcoma que te come la pata de palo. Qué rastro quieres pintarle a la muerte con tus jirones y muñones de un alma que busca un ajuste de cuentas con la orfandad de las verdades en cadenas de papel.
Posted on 2:35

Recuerdo que debajo de las escaleras de la entrada al cine Rex, al antiguo cine Rex por entonces, había un agujero por donde cabía una persona grande, y ¿cómo no iba a caber un niño? Eso hicimos. Nos introdujimos en el mítico cine Rex. Ahora diré que cuando cierra un cine también se pone un punto a la historia del barrio, y también a la cultura en general. El barrio era Els Merinals, un barrio de gente emigrante y obrera, ahora lo sigue siendo de igual manera. Al meternos en el cine lo primero que se veía era su gran pantalla blanca rajada de esquina a esquina. No sé quién la pudo rajar pero era como poner un punto final a la historia de tanta gente. Estaban las butacas de terciopelo rojo, un pasillo en el centro donde hacían acto de presencia las ratas, pues hacía años que echaron el cierre absoluto. Nosotros anduvimos por todos los rincones. Desde las butacas del público hasta los entresijos del cine. Recuerdo habernos metido en la sala de reproducción y en las habitaciones contiguas descubrimos una especie de tizas en colores negro y grises, también otros colores. Recuerdo el reproductor en desuso imposible sacar de la sala de reproducción. Estaba prohibido entrar en aquel cine, ya que corría el riesgo de desplome. De derrumbe. Cada vez que cierra un cine es algo triste para la cultura en sí. Ahora la gente, aunque solamente una minoría, acude al cine hoy en día. La gente prefiere en época de pantallas ver cine en casa tranquilamente. Sin hacer colas, ya que hasta el famoso Pop-Corn (las palomitas de maíz por antonomasia) que no faltan en un cine, se ha convertido en un artículo más de supermercado. Estaba todo lleno de polvo. En un deterioro casi decadente, por no decir dejado a su propia desaparición. Había incluso carteles de las películas del momento. Cine, por aquella época de destape y humor un tanto superficial. De pronto aparecieron los videoclubes. Se veían las mismas películas entonces, pero desde casa. Eso fue la justificación a tanto tiempo de cine malo en España que pudo salvar la ministra socialista Pilar Miró. Mucha gente la criticó, pero consiguió hacer para el cine español con una cierta dignidad respecto al cine europeo. También ganó respeto. Ahora en lugar del cine hay unos apartamentos.
Posted on 1:29
Como souvenir del Perú me traje una deuda y mi limpiaron los dientes con los que me comía la carne de Vallejo. Guardo el recuerdo fúnebre de una sombra de una gallera abandonada. Guardo tres naipes de espadas, un oro en la palma de mi mano, y un nombre que nadie quiere recordar. Me dirán cojudo los que no me vieron erguido. Me dirán extranjero los que no me han conocido. Me dirán loco los que nada de mí saben. Pero la última palabra sólo yo la tengo. Sé que incómodo abro los suspiros del hombre que nada de mí comprende. Pero dormí en una azotea oyendo los guachimanes, en el frío que resplandecen de esperanzas los ladrones que nada ya esperan.
Posted on 0:27
El hombre es un niño solitario, y las mujeres ríen desde sus collares de carcajadas agudas en el entreacto de mi querida obra teatral que es la lejana Babilonia. La vida es una broma macabra para los durmientes niños que conducen a la macabra luna más grande. El eclipse fortalece el sueño en ambos mundos. Entender la vida siempre te dejará sin música y sin partitura. Entender la gran verdad de la vida te dejará ciego y sin dentadura.

No me quieren los suegros ni ver y, las suegras, aconsejan a sus hijas que no salgan con un loco. No me quieren los proxenetas ni los burócratas que antaño fueron magos y ahora son el lance histórico desde que se esfumó el cine mudo. No me quieren ni escritores ni poetas, ya que les digo que no pueden caer más bajo. Mutilo sueños en los que eyaculo y quisiera agradecer en el punto débil de la desventaja, porque la desventaja es un plato de conexus. Todos padecemos el sarampión y la varicela, pero pocos entienden la verdad del silencio. Esa que no ronda la idea de forzar el pensamiento. No me quieren los camareros, ni los hermanos repletos de tanta y tanta soledad. No me quieren por ser imperfecto. Un mindundi de la clase obrera que nada exige y en los mapas políticos mudos encuentra miles de fronteras. Pasar por ser un esclavo nunca lo tuve tan claro hoy en día. Ahora sé que la verdad es personal, que cada individuo tiene su perspectiva. La venganza es colectiva. Allí van los vengadores como un hambre de la mañana. No me quieren en el circo, en las ferias y las discotecas. Las elipsis son la clave para ser un escritor, haré énfasis en los que nunca me quisieron, no sé si soy libre o libertino, lo que no soy es un liberado.
Posted on 1:18
Pasa un coche y le dices: —sé que no me quieres, y el motor replica; quiérete tú, quiérete tú, mientras el conductor, que es un misterio, embraga y pone la segunda marcha. Estos son los días menos malos. Los días en los que todo te la trae al pairo. Pasa otro coche y no para a mirar. Te quedas tranquilo. Viene el camión de reparto, y lo conoces por el ruido a gasoil ecológico que usan los camiones de reparto del corte inglés, unos suenan más suaves, son los motores de Amazon, estos tienen GPS y no paran ni merodean, conocen el camino trazado, conocen la ansiedad de los que esperan un paquete. Él sabe que su trabajo contiene ilusión y esperanza en la humanidad. ¿Qué dirán sobre este asunto en Cuba, o en Venezuela, ahora que sabemos que los desangró la historia. Pasa una R4, y encima blanca, y te retrotraes y te dices: —Te estás haciendo viejo.
Recuerdo bien aquellos años noventa.
El 1992 fue año olímpico. Pero el que recuerdo mejor fue aquel en que se bailaba rumba. Hasta llegar 1993 (el siguiente año sería fatídico), el lema era Amigos para siempre de los Manolos y también vete de los Amaya, Era el año que se emitió también el MTV unplugged in New York de Nirvana. Todo parecía tambalearse en los noventa.
Cuentan que Kurt Cobain y su grupo dudaban si tocar para un sello corporativo. Pero al final aceptaron.
En el 1994 aquel escenario haría historia por el álbum y el vídeo de la grabación en directo que se vendería más que los churros. Kurt pidió fervientemente que decoraran el escenario con velas encendidas y con lirios del tipo Stargazer.
Y el productor, Alex Coletti, le insinuó: — como en un funeral, y Kurt dijo: —Exacto.
Nadie presagiaba lo que aquellos años deparaban en un futuro temprano, demasiado temprano. La muerte y la calamidad.
Kurt Cobain se pegaba un tiro con una escopeta en su casa.
Se acababan entonces los años 90. Entre aquellos años se podía ver en VHS la película Trainspotting (1996) basada en la novela de Irvine Welsh, muy acertada como mensaje para la juventud de entonces. Pero el suicidio de Cobain cerraba un amplio capítulo negro en la generación X. Kurt estaba en las garras de la heroína y no pudo soportar la noria. O el tiovivo de subes y bajas constantes.
Entonces era la edad de piedra para la tecnología que nos marcaría a todos en un futuro más milennial. Entonces el arte eran los ideales que cada uno tuviese y la época grunge que abanderaba Kurt Cobain.
A los admiradores del flamenco, entonces, nos ocurrió otra fatalidad: se nos fue el rey del flamenco, Camarón de la Isla. Y se publicaba su obra última Potro de Rabia y Miel (1992). Álbum que evidenciaría la adicción a la heroína de José Monge Cruz, el divino Camarón.
Y otros que nos dejaron por sobredosis de heroína fueron Ray Heredia y Enrique Urquijo, de la banda Los secretos. Sin duda, toda una generación perdida. El cine patrio cerraba ese capítulo con el film Báilame el Agua (2000), protagonizado por el actor vasco Unax Ugalde junto a Pilar López de Ayala. Tiempo en que el viento se llevaba el espíritu de las dormideras dobles.
Las madres luchadoras obedecían su instinto cuidando a sus hijos, tanto de las drogas como de todo lo demás. Así en el año 2000 se cerraba un ciclo y era el comienzo para la generación Z y en el 2002 los años del euro.
De todo aquello reparo en una conclusión. Y es que todos aquellos años fueron fatales. Para algunos era como luchar contra un potro de rabia y miel, y otros no llegaron a contarlo. Pero fueron unos años en los que la juventud no tomaba drogas de diseño, aunque sí cocaína y heroína. Aparte de la hierba, que no la considero droga. Atrás quedaron unos años que nos marcarían para siempre a muchos. Y puedo decir que ojalá volvieran, hubiese querido evitar de un modo más enérgico alguna muerte.
Y comprenderás que la violencia gratuita sale muy cara. Comprenderás que la gente no da puntadas de aguja sin hilo, y que la vida no dejará de sorprenderte. Comprenderás que este es un mundo de locos y libres. Comprenderás que la magia es posible entre los pensamientos con corazón. Comprenderás que es nefasto buscar una libertad de la que tú no eres amo, pues no se puede hacer llorar a la gente que te quiere o alguna vez te quiso. Cuando te des cuenta que no pasa el tiempo, pasa el alma, pasa el espíritu, las carnes se hacen mojama, e imposible es volver al pasado. Comprenderás que todas las mujeres guardan un ángel en su corazón. Comprenderás que no todo ha sido en vano, que los sacrificios y los remedios del pueblo los bendice Dios. Comprenderás que te han tocado jugar otras cartas, naipes que sueñan en el sol del uno de oros. Comprenderás que te entregaste dando un sí al ciento por ciento, y ya no hay marcha atrás.

Cuando podías comprar por cien pesetas lo que hoy se vende a Euro, cuando los alquimistas y los tecnócratas eran carne de hoguera. Te ibas a la discoteca con mil pesetas y regresabas con cincuenta pesetas, o con cien en el mejor de los casos. Estoy harto de ver precios con el 99,99€ de referencia. Esto que se llama marketing es lo más agresivo de lo que se puede fraguar ante el consumo. El marketing nos dice COMPRA, COMPRA, COMPRA, y no hay cosa que a los más pobres de la tierra cause mayor desgracia, que la de no poder comprar. Porque la pobreza es la mayoría de gente, incluso la de aquellos que se creen clase media, pero trabajan como un obrero. Te invitan a consumir un Cartier para presumir de tiempo, unos deportivos Nike porque andarás con suela acolchada como flotando, café de Gourmet para saborear el sabor hostil de despertarse y juguetes sexuales, por qué el sexo no es pecado. Te invitan a tener un perfume de marca, una lavadora con secadora, un lavavajillas, una televisión Smart y un montón de cosas que no son imprescindibles. Nos dicen que para que un país funcione debe haber consumo a diestro y siniestro. Que poco importa que te digan la consigna de estar trabajando sin lugar al ocio. Está casi prohibido el ocio. Y solo el ocio nos salvará. La vida antes del marketing era la vida cuando sin saberlo éramos felices. Porque no es lo mismo 100 pesetas, que 99 o 95. El batiburrillo de lujos que no se acaban. Mientras tanto suben los alimentos, sube el tabaco, y sube el nivel de vida, pero la renta per capita sigue siendo la misma. Pero aún así debes consumir, tener mujer e hijos, tienes que consumir por encima de todo. Estamos en un mundo de logotipos y marcas junto con el envoltorio del todo y nada por el celofán para envolver los productos que vamos acaparando. Yo, yo soy el que desoye el marketing de los millonarios, el de la publicidad en televisión, el nuevo mundo de Internet, la suscripción a periódicos digitales, la bolsa de Wall Street. Todo es una farsa. Pero el dinero es tan volátil ahora que pocos ahorran en su vida. Hipotecas, préstamos y plan de pensiones. No hay mayor lujo que la tranquilidad y el confort. Se basa nuestra sociedad en el miedo. Nos intentan vender hasta perder lo que ya no tenemos. Así funciona el mundo. Cuidado con el marketing ya que después vendrán las sagas de la emancipación del estado, aunque esto no suela llamarse economía de mercado, es un juego de trileros que desmonta la fe de los que esperan un milagro. Prefiero ser sencillo antes que tener aires de grandeza.
No hay una mejor manera de evitar errores que el hecho de conocerse a sí mismo. Cuando según va pasando el tiempo aprendes a vivir la vida, lograrás por ti mismo encontrarte a ti mismo. La clave es no volver a pasar ni eludir los errores pasados. Cuando aprendes vas caminando, no por ir deprisa llegarás antes. Somos andando, pero progresivamente ir avanzando desde la naturaleza que cada uno percibe, como una perspectiva u otro ecosistema, es sobre la experiencia un grado. Es obvio. No pretendo llegar a través de la experiencia a alcanzar el nirvana. Pretendo conocerme y conocer mi entorno. No es nuevo. La conectividad es algo que no todo el mundo digiere de la misma manera. Cada ser humano es un lado nítido de la vida y también un lado oscuro. Me gusta cada vez más este mundo, aunque a veces se dilate en el tiempo aquello que deseas. La vida te será dada paulatinamente. Conseguir ser tú con el aliciente de desear caminar porque es otra manera, nada nueva, de sobrevivir.
Posted on 4:07

En época de pandemia, aunque parezca un disparate, yo fui feliz, completamente feliz. Y es que al no salir apenas, tras ese largo letargo de tiempo, donde todo el mundo estaba confinado, yo fui completamente feliz. Pues el hecho de tener a toda mi familia al otro lado del auricular, el hecho de comprobar cómo amigos míos se desesperaban por no salir de casa, comprobar que todo el mundo estaba recluido, me dio cierta fortaleza moral, ya que entendí entonces que no salir no era una excusa solamente mía, sino de todo el mundo. Comprendí que la gente no estaba preparada con el encierro como lo estaba yo. Llegué a entender de que viniera solamente mi padre, a traerme víveres y tabaco, con una máscara, y que me trajera el famoso líquido desinfectante. Lo siento de veras por la gente que falleció. Es el lado triste de la pandemia. A toda esa gente les pido perdón. Aunque yo rogara que ninguno de mis seres queridos no se infectaran con el coronavirus, vi a gente conocida que fueron víctimas del COVID. A decir verdad yo no lo tuve ni lo padecí, pero conozco gente muy cercana que lo padeció con un final feliz y otros fueron menos agraciados. Pero que quede claro que lo quería decir. Porque todas las personas que se recluyen sienten en sus venas cierta indiferencia. Cierta incomprensión.
Posted on 2:59

Yo también me hago esa pregunta, pero debo decir que un escote bonito es un deleite para la vista. Sujetadores hay con broche delantero, y también los hay que aprietan la pechera. En una película que vi hace tiempo se menciona el pecho de las señoras y señoritas como el lugar donde las mujeres guardan sus secretos. No hay nada mejor para los que gusten de mujeres que el escote, ya que es sensualidad y todo un atrayente masculino. Un escote bonito ensalza a la mujer, poniéndola en el pedestal del deseo. En el mundo del cine hay escotes míticos, como por ejemplo el de Marilyn Monroe o también el de Sofía Loren. Pero el escote es por excelencia el abalorio de la belleza femenina. Me disgustan las mujeres orientales con grandes pechos, cuando lo más atrayente es verlas con su pecho como dios las originó, o sea, con su pecho real. Un escote bonito siempre será un ingrediente y un aliciente de éxito femenino. Pero también son bellos los pechos bonitos, pero lo más ardiente son los pechos puntiagudos, un pecho puntiagudo es señal de que la mujer está excitada. ¿Por qué gusta tanto un escote? Porque es la quinta esencia de la sexualidad femenil después de la vagina.
Posted on 1:11

Descubrimos que existe un Dios cuando vemos que el carrusel de la vida juega para todos con una cierta temeridad. Tememos a Dios cuando lo encontramos en el transcurso de tiempo en que se nos ha otorgado la vida, ya sea triste o alegre. Para todos todo cuando vemos que para todos es un mismo itinerario del que nos sentimos como un reflejo en el espejo. Temerosos de Dios somos cuando hacemos un boceto de aquello que desconocíamos. Y encontramos tras la sorpresa a un dios justo que se resbala con una cáscara de plátano. Temer a Dios es tener desconfianza de lo que somos. Ninguna religión nos apartará de nuestros propios demonios. Jugamos y escribimos aquello que hemos aprendido frente a la desesperanza. Temer a Dios es lo único que nos asemeja y nos hace iguales. Porque no es imposible que estemos tan desesperados por encontrarle. Muchos encuentran en Dios una forma en la que odiarle. Porque la vida no es buena para nadie. Para nadie. Aunque estos hombres hayan nacido con un paraíso eternizado todos vivimos con la gran verdad del mundo, con la gran verdad del planeta, ataviada de púrpura en el sol que mueve y muere como las auroras en invierno del lánguido tedio que nos sustituye.
Posted on 0:35
¿Para qué tanta geolocalización si no me van a encontrar? Me buscarán tras el amasijo de veces que hice la pleitesía a la noche. Me buscarán pero yo ya estoy muerto. Se emanciparán de mí todos los viejos consejos, los prejuicios y la eterna geografía del agua, pues pasa y pasa con un ruido de acequia al lado del asfalto. Un retazo de mi sueño se fue a las cloacas. Me encontrarán durmiendo tras el secreto de la geolocalización. Me encontrarán cerca del silencio, tapiado de plástico y cristal, tapiado porque es lo que busco. Busco en el exabrupto todo lo que perdí y ya no lograré encontrar. Asesinarán mi tiempo y mi felicidad tras la geolocalización de las plegarias. No pretendo dar al mundo lo que es del mundo. Pretendo llegarme hacia los latidos de todo hijo de vecino. La psicosis de la telefonía se sumerge en las mustias promesas sin aurora. Un montón de sollozos pertenecen a la esperanza rota. Mi reino por unos besos. La geolocalización es psicosis.
La nostalgia es un producto en potencia. Muchos videos he podido ver en YouTube que lo constatan. He visto videos de los Sex Pistols, los Iron Maiden, e incluso los AC/DC. También de flamenco, por ejemplo Los Chichos, Camarón de la Isla y un sinfín de flamencos. Junto con El ingrediente de tener buen oído para escuchar todo tipo de música, cada persona es la música que escucha, es un privilegio que te gusten todas menos el reguetón o la ópera. Si no apareces en YouTube no existes, al menos eso parece. Los Rolling Stones aparecen hasta en el corrector de textos. Estar en internet es estar vivo. Si existe conexión entre las personas es porque existe internet. Internet ha pasado a ser algo novedoso a ser lo cotidiano. Algún día podremos llegar a asombrarnos entre los siglos XX y XXI como los más inventivos y prósperos a los que se enfrenta la humanidad. Dicen que la IA será contraproducente, y yo pienso que no. Los contraproducentes somos quienes la manejamos.

Debido a la carencia de serotonina mi mente entra en una dinámica de horrores que me causan tormento. Casi todo el mundo la segrega, ¿por qué me tocó la tómbola sin comprar ningún número? Unos lo llaman enfermedad mental, otros, esquizofrenia, pero el cerebro humano es tan complejo que son un combinado de fluidos que unos segregan los adecuados y otros no. La esquizofrenia que yo padezco parte de mi cerebro. El descanso es primordial. Y entra en un abismo el inconsciente que me causa cierto estigma y hago daño sin poder hacer nada al respecto a gente que quiero. Las cosas no son por que yo no he querido. Me puse en tratamiento psiquiátrico por que yo lo quise. Mi talón de Aquiles es segregar o no segregar, heme ahí la cosa. No soy demasiado distinto a la gente que quiero y amigos que aprecio. La serotonina me causa una reacción simbólica entre la necesidad, la inercia brutal, y el desamparo. La gente que segregue serotonina no sabe el valor que ésta tiene. Es un valor en alza. No creo que sea un castigo divino, y si de divinidad se tratara me acuerdo ahora de una metáfora plasmada por Federico García Lorca, siempre Federico. La metáfora dice lo siguiente: …el barquito de vapor está hecho con la idea, que echándole carbón, navega a contra marea. No quiere decir esto que me considere o haga míos estos versos tan bien plasmados. Cosas así fueron la iniciación al amor que le tengo a la poesía. La poesía y la ficción nos permite estás grandes cosas, estás grandes palabras. Por eso les digo, serotonina, por favor, no voy a matar a nadie ni soy peligroso. Lo que pasó hace unos días en Torelló no tiene ninguna semejanza conmigo. Tampoco con enfermos que he conocido andando por el mundo.
Según las leyes de la física, el tiempo fluye alrededor del hombre, y de ese momento el ser humano hasta creó el reloj, sombra de piedra redonda donde se desmenuza como un pescado los mutilados hombres de todas las guerras, luna y sol penetra el viento. Se me seca esta soledad parecida al lapsus para perder entera la memoria en un segundo. Según las leyes de la física para esto venimos al mundo. Pasas inadvertido de la madera a la ceniza, del hielo al agua. Te pones testarudo un rato. Mientras que desnudas los tristes ecos desde la maldad del mundo. Me coso la piel y los párpados en el traslúcido regazo, y la opaca pared. Pasas de la escarcha a la nube, el sudor frío es pavesa ardiendo. ¿Quién pesa más el fruto del árbol caído? O tal vez, ¿el fruto de cera? Según las leyes de la física, has perdido, estás solo, y una y otra vez regresan sus nombres, todos ellos en la ebria memoria de la noche más solitaria. Todos estamos solos y nos hablamos.