¿Por qué escribimos poesía?

Posted on 14:48


No tiene fácil respuesta. Si nos ponemos a pensar el porqué de escribir poesía, no lo tiene claro nadie. Pero si nos remontamos al origen de la causa de toda poesía, coincidiremos en que la escribimos porque nos duele la vida. Nos calma el tic poético y nos redime de muchos factores dañinos.

Un poeta no lo es en absoluto si éste no conoce la gran verdad de la vida. Cierto es que se empieza por escribir ripios y se acaba muerto en vida. Ese es el germen de la poesía. La vida agotada y desengañada de los poetas.

Parte de la lucha del poeta por hacer acopio de palabras para poner luz ante la oscuridad implacable, y que nos empuja a leer unos versos, se debe a las maneras de percibir una libertad característica como síntoma inigualable del mundo hostil en el que vivimos.

Digamos que el poeta, el verdadero poeta, está muerto, y el hecho de revivir es la base de su poesía. Es como perder la esperanza y también la desesperanza.

Todo el mundo, o casi todo el mundo, escribe poesía por no convertir sus lágrimas puras en posología de vademécum. La ciencia aconseja escribir lo que piensas para exorcizar tus propios demonios.

Muchos grandes poetas han ladrado como perros y otros han aullado. Pero ahí están. Son parte del dietario lector que estos han colmado en deseosa virtud de sacar a su manada del tedio, o la verdad aplastante.

Existen poetas que creen adentrarse en los cimientos superficiales como ponerse a hombros del escritor experimentado y olvidan sus formas expresivas. Con lo distinto que sería si todos tuvieran la suerte de colmar su vida para con la flor de la noche... que es sin duda un mérito. Perdonen que me ponga poético. Pero la vida de un poeta siempre ha sido una cuestión baladí que camina al unísono con su poesía. Existen malos poetas llamados poetastros, otros con más acierto son llamados a ocupar el parnaso. El vil parnaso. Como si estos encontraran la piedra filosofal. Un poeta bueno escribe sin poner sentimientos en galeras. Sin andarse con ambages. Las medias tintas nos evocan a la incomprensión poética.

Es una excelente metamorfosis; todo poeta que se precie debe de plasmar lo que de verdad siente. Además de ser valiente. Ya que la poesía verdadera es de acero inoxidable.

Buscamos belleza, y como parte de la belleza, somos testigos de nuestro esqueleto. De nuestra muerte en vida.

Pero huelga decir que la poesía es como la música. No podríamos vivir sin ella. Y en ella siempre, o casi siempre, está el aliento de Dios.

 


Loco del sí

Posted on 18:05

 


Estoy loco porque dije que sí. Si hubiera dicho que no, nada sabría de la locura, ¿o sí?. Llamé a todas las puertas y todas me dijeron no, no, y no. Y tuve que cambiar un envoltorio de celofán por una desnudez de la que dicen que no existe ni voz ni voto ni ayuda. No comprendo lo que gana el mundo dando la comida cucharada a cucharada, y de poco a poco, tal vez prefieran huir de la tontería en la que pueda reflejarse el mundo, él que ha visto tanta ignominia tiritar en el invierno. El mundo siempre dice que no, siempre, y los que decimos que sí estamos condenados a trepar por las apelmazadas virtudes de las catapultas. Prefiero estar loco por un sí a que me llamen enfermo del no. Los animales son una copia viva de la conducta del ser humano. Y conozco perros que dicen sí como niños pequeños que esperan a su padre que venga del trabajo. Estoy loco porque yo lo quise, y si no, la culpa sería para mí siempre, constantemente. Porque marcho y vuelvo con una pregunta y cinco respuestas debajo del brazo. La verdad es agua, el agua es la poderosa madre debajo de la tierra, y la tierra sin agua sueña con el cielo, siempre el cielo. Busco en todos los anaqueles el libro que me insinúa aquello que niega el silencio. Se volcarán los mejunjes del odio cuando no haya nadie que venga a buscarte cuando un sol se sitúe en lo más alto. Tengo solamente una virtud. Y es la de controlar mi corazón de latido en latido. Pero cualquier día me traicionará desde el infarto, como me traicionaron los hombres, tras la venganza de mi esclavitud. Pero yo debo perdonarlos a todos, porque su naturaleza es entregarse a quien se entrega, ya que amor con amor se paga.

Aprender jugando

Posted on 17:40



 De niño jugaba recreando historias con unos soldados de plástico y coches en miniatura. Yo creo que ese, y el agravante de que era un mentiroso, me prepararon para contar historias en un futuro más tardío. Recuerdo que si me faltaba un soldado de plástico o un coche no podía seguir con la historia. Imaginaba historias de amor y de guerra. Era todo como parte de un teatro y yo un semidiós que destinaba cada personaje de esa historia histriónica en una película con actores de plástico. Los actores valían 15 pesetas el sobre. Las paredes y los bajos de los muebles eran como parte de una ciudad que yo iba imaginando al unísono. Era como relatar un sueño estando despierto. Al relatarlo no dejaba ninguna fisura fuera de la historia que yo iba montando a medida de que iba jugando. Cuando era la hora de ir al colegio y mi madre me avisaba era como despertar de un sueño, un dulce sueño que se evaporaba como una mancha de disolvente, un sueño del cual no quería despertar. Al escribir es el momento ideal para pasárselo bien y ponerse a inventar una historia improvisando sobre la marcha. Aprendía mientras jugaba. Recuerdo que para sentirme más protegido frente a la gente más grande que yo en edad decía que tenía un hermano mayor, que yo justificaba como si estuviera trabajando y viajando. Ellos sabían que era mentira, pero me seguían la corriente. Escribir es mentir de alguna manera. Y cuando se crea un relato del que no existen factores fuera de la ficción es preferible imaginar e imaginar y dejar que tu cerebro se cubra de ensoñaciones para entretejer un cuento que debe parecer creíble o ser verdad. Escribir es jugar, y para un niño aprender jugando es una cosa sensata a la vez que seria. El juego es tan importante en la infancia que somos aquello que imaginamos, e imaginamos porque podemos, sin la imaginación no existiría la literatura, pero mucho menos la infancia que necesita soñar.

Morbo

Posted on 17:32

 


El morbo que tiene la noche es como copular con entera la tierra. Y un sudor frío te agarra de las pasiones para decirte que no puedes hacerle daño a nadie, no, a nadie. Porque si la noche en su furia quisiera se romperían más de algunos crujientes cristales en las manos de los que no sueñan ni contienen aventuras. Un morbo te atrapará como un rumor en la noche sigilosa y silenciosa. Y todas las palpitaciones se esconderán en un latido ebrio de cartulina. La noche es buena y no conoce paredes. Se aposenta en los ojos del tiempo enardeciendo semillas que pronto verán el alba. Pobre de los hombres maduros para los que es negada la voluntad de querer como antaño ellos querían. Fiebre inmadura fecunda una docena de madroños por donde lindan los paraísos de rocío y musgo en la frescura del onírico beso de las manos eternas y azules que Dios nos impone. La noche tiene un silencio que nos miente y nos da la razón, tan solo porque la noche es buena y Dios lo sabe. El sol matutino indaga en su laberinto una espiral que no pertenece a nadie. Dame la esperanza rota de la luna oculta en los baúles que todos hemos soñado una vez primera. Todos los trenes van a parar a la China más pendiente de las ágiles garzas y efímeros cormoranes de oro engullirán sin éxito al pez de sombra en todos los presentimientos que miran de cara al futuro. Tener morbo por la vida de los arcoíris que florecen después de la lluvia no es un pecado, lo más bochornoso es ahogar a los niños que sueñan en las escupideras. El morbo tapará la boca de aquellos que engendran una serpiente en sus axilas sudadas de fango. Ocupad vuestro lugar en el destino. Pronto cesará el teatro con las bengalas de sol ceniciento y principiante con las que han de renunciar a las fronteras de la puntiaguda esquirla que anuncia el preámbulo de los pollos idiotas que no saben hacer otra cosa que presumir de todo y de nadie. Sí, señoras y señores, un espeluznante vaso de whisky barato hará la soflama ridiculez de los vacíos actores de pacotilla como celebridades en repleta canción silbada y sibilina. Pero amortiguará el peso del escarnio sin saber que el mundo va camino a una Pangea de inercia posible que apartará la necedad.

Dejadme

Posted on 17:15



 Dejadme, por Dios, dejadme. Dejadme ante la literatura, ante la belleza fragancia de las palabras. Dejadme entre los misterios inciertos de los astros y de los sueños, de los años perdidos en la ánfora de lo que es un agua en la quietud. Dejadme arrancarme el corazón para luego arrepentirme. Dejadme en la casilla de salida, allí por donde todos pasamos y quizá debamos volver, dejadme temblar con mi familia, porque un latir es mejor que un pálpito. Dejadme en la periferia del saber como un pasmarote que olvida y persiste, que persiste y no olvida. Dejadme volcarme en mi noche despierto, sin sollozos ni balbuceos, con gemidos de un hombre completo. Dejadme solo, por Dios os lo ruego, porque ya no encuentro bondad en ninguna parte. Dejadme soñar con el subsuelo, entre el proceso que aunque espere su juicio jamás lo tendrá ni lo verá posible. Dejadme volver a aquello que fui y que ya no recuerdo, y que aborreceré de inocencia. Dejadme ser libre para ser yo puro. No tengáis el interés de que yo sepa, dejadme tener el poder de resarcirme. Dejadme ecuánime e inaudito. Porque yo prefiero ignorar a los que se encierran en los lavabos, no porque no puedan hacerlo, sino porque vendrá el gorila de portería a echar a los hombres que sueñan como yo sueño. Dejadme y no me echéis de menos, siempre volverá una ola para repetir el trémulo sonido de la que antes se produjo. Dejadme ver la luna, pero tenedme compasión de mi largo camino sin esperanza. Dejadme, por favor, dejadme.

El bálsamo de los escritores

Posted on 17:12

 



El bálsamo de la gente es tener dinero, tener amigos y tener amor. Pero el bálsamo de los escritores son las librerías de viejo, las librerías con el poder del olor, del olor a libro nuevo, y sobre todo, los libros, los libros que te dan el poder de pensar por ti mismo. Da igual que estos sean amarillentos o límpidos de un negro sobre blanco que siempre apetece antes del sueño. El bálsamo de los escritores son las películas, las películas ya sean clásicos o novedades interesantes. Pero una cosa se percibe entre el bálsamo de los escritores, es un afán ameno de sueños imposibles, digamos, por ejemplo, que son una manera de estar embutidos siguiendo el rastro de las frecuentes escuelas del arte sin engañosa procedencia, porque no se atreven con el timo a posta de un Tapies o de un pintor abstracto, que juegan en un hábito que no pertenece a la memoria colectiva y no es reconocida por nadie. El bálsamo de los escritores es una laguna en los hombros. Como si de un hecho seco donde no tengan pie a que se ahoguen las libélulas sin el agua oscilante de las acequias en los huertos. El bálsamo de los escritores es el lenguaje, el propio y el ajeno, el que se reinventa como un alfabeto reconocible el abecedario de todas las cosas a las que se les tiene apego. El bálsamo de los escritores son las palabras, las palabras zurcidas por los sentimientos. ¿A quienes pertenecen los escritores? Sin su bálsamo consolador que a todas las esquinas llega ese bálsamo. ¿A dónde estarán las lenguas muertas entre los sueños nativos de los escritores que comprenden el resplandor de las metáforas? Pues están ocurriendo mientras les ocurre la vida en la suerte de palabras que jamás fueron dichas por un charlatán.

Los objetos

Posted on 17:03

 


Los objetos para los románticos son cosas a las que tener apego. Pero son objetos sin vida, materia que evidencia la vida. Ni tus cassettes ni tus libros te podrás llevar cuando mueras. Derrocha los placeres de la vida y bebe del néctar final. Ningún objeto deriva en la debacle de tener lo que no se tiene. Nadie posee nada hasta que lo regala. Los objetos son en los que se traduce el dinero. No hay miseria más grande que vivir para los objetos. Vive para las cosas que no se pagan con dinero. Dale un abrazo a tu hermano, besa con sinceridad a tu madre. Eso es también romanticismo. Las cosas que no cuestan ni un Euro son las cosas por lo que vale la pena vivir y morir. Después llegará la parca, y todas las cosas materiales se las repartirán aquellos que morirán también. Adiós ropa, adiós los VHS, adiós vodka, con el cariño que todo eso tenía. Lo contemplabas o lo acariciabas. Sin duda eras un amante de los objetos. Cuando te incineren no tendrás otra cosa en tu poder que tus restos de ceniza. Todo aquello que te obsesionaba ahora te deprime. Goza de la vida y moja tus calzoncillos preferidos. Nada dura menos que la fugacidad de los cuerpos.

Matria

Posted on 16:59



 Si nos ponemos a hablar de que un país sea matria antes que patria quizá. tendríamos una humanidad más humana, valga la redundancia. El primer escritor que reclamó el nombre de matria era Unamuno. Cuando sales de España y te vas a Latinoamérica a España la llaman la Madre Patria, pero yo diría que ese término no es correcto. Todas las madres hijas de sus hijos, emparedadas en un cuarto oscuro que es el machismo, son también madres de sus madres. Nuestra sociedad es un matriarcado, eso no es nuevo. El mundo cambia a paso de gigantes. Ser una matria es un argumento que puede parecer demagogia, o también me pueden llamar calzonazos. Se aprende más de las matrias que de las patrias. Y es que una mujer si es agradecida tendrá gratitud, pero si en su lugar es ingrata e interesada será tocada por el alma y el karma, seguramente tendrá desprecio. Una mujer es un pilar en la vida de la humanidad. Pienso que las madres cuidan de nuestros hijos, y hacen trabajos que, de los cuales, son las tareas del hogar que deben siempre ser compartidas. Esto que digo no es farfolla. Las matrias son nuestro sustento. Enorme emoción cuando notas mojada a tu pareja. Es como volver a la adolescencia. Madres, madres de la Plaza de mayo, madres de hijos drogadictos, hijos que venden regalos de su madre, madres que te despiden en el autocar cuando te vas de excursión. Matrias.

31ºNúmero de la revista literaria Nevando en la Guinea.pdf

Posted on 2:44



 31ºNúmero de Necando en la Guinea.pdf

Imagina que eres libre

Posted on 22:04

 


La imaginación es a veces una traición que nos creamos a nosotros mismos. Se sufre más por lo que se imagina que por la realidad de las cosas. Imaginamos porque la imaginación es infinita. Solamente es finita si no traspasamos la línea de la cordura. Porque si traspasamos la línea de esa relativa cordura, caeríamos en la desgracia de la locura. La imaginación nos hace creer que nuestra familia nos envenena, la imaginación nos hace pensar que los demás hablan de nosotros cuando van a lo suyo en realidad, la imaginación puede hacernos volar pero no se debe traspasar la línea finísima de nuestra salud mental. Imaginamos en la lectura, imaginamos en una película, imaginamos mientras hacemos sexo o nos masturbamos. Imaginar nos diferencia de los animales. A la vez que imaginamos, también soñamos. Debemos imaginar con nuestra propia libertad, aunque sea difícil, imaginar con un nuevo libre albedrío sea algo imposible. Soñar es gratis, e imaginar es soñar despierto. Muchas veces usamos tanta imaginación que nos lleva a territorios peligrosos e inhóspitos. Imaginen, sueñen, lo malo de todo esto, es que tras imaginar tengas miedo por imaginar por aquello que no nos conviene.