Dejadme

Posted on 17:15



 Dejadme, por Dios, dejadme. Dejadme ante la literatura, ante la belleza fragancia de las palabras. Dejadme entre los misterios inciertos de los astros y de los sueños, de los años perdidos en la ánfora de lo que es un agua en la quietud. Dejadme arrancarme el corazón para luego arrepentirme. Dejadme en la casilla de salida, allí por donde todos pasamos y quizá debamos volver, dejadme temblar con mi familia, porque un latir es mejor que un pálpito. Dejadme en la periferia del saber como un pasmarote que olvida y persiste, que persiste y no olvida. Dejadme volcarme en mi noche despierto, sin sollozos ni balbuceos, con gemidos de un hombre completo. Dejadme solo, por Dios os lo ruego, porque ya no encuentro bondad en ninguna parte. Dejadme soñar con el subsuelo, entre el proceso que aunque espere su juicio jamás lo tendrá ni lo verá posible. Dejadme volver a aquello que fui y que ya no recuerdo, y que aborreceré de inocencia. Dejadme ser libre para ser yo puro. No tengáis el interés de que yo sepa, dejadme tener el poder de resarcirme. Dejadme ecuánime e inaudito. Porque yo prefiero ignorar a los que se encierran en los lavabos, no porque no puedan hacerlo, sino porque vendrá el gorila de portería a echar a los hombres que sueñan como yo sueño. Dejadme y no me echéis de menos, siempre volverá una ola para repetir el trémulo sonido de la que antes se produjo. Dejadme ver la luna, pero tenedme compasión de mi largo camino sin esperanza. Dejadme, por favor, dejadme.

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