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Capplannetta y la burocracia digital

Posted on 0:26

https://drive.google.com/uc?export=view&id=16nSWaAaeSI-YL5m1tlfyIjh87jztodrU

Se hace pesado cambiar de contraseñas, ¿tantas contraseñas para qué? Claves de doble acceso, preguntas de identificación, barreras y más barreras. Dicen que es aconsejable tener contraseñas distintas. Otros ámbitos donde la seguridad no se encuentra en el ordenador o computadora. La ciberseguridad está podrida ante la poca intimidad que nos impone la vida, no estamos seguros en ninguna parte. Como un otorongo selvático al acecho. El hombre es un pequeño depredador de lo que encuentra en los demás, mientras que la persona débil pasa miedo, él lo sabe, y en consecuencia actúa. La burocracia no sólo en Internet, en todas partes. El hombre que ya vivió con una velocidad de lluvia de estrellas, ya nada puede hacer con lo que se rompe. La burocracia es tan asquerosa que te hace parecerte a un castillo de naipes. O mejor decir, tajarte la piel porque te gusta autolesionarte y al mismo es una vertiente masoquista. Entre la burocracia digital vas de mano en mano. De nadie se fía. Nos hace mezquinos y cautivos, un cautiverio y una mezquindad fría como un invierno con ventisca. Se olvida la burocracia digital de nuestros mayores. Es como sí tuvieran que aprender otra nueva lección de la vida a la que no fueron invitados. Es como perjudicarse tanto si eres fumador como sí lo estás dejando. Un círculo vicioso y lo que verdaderamente nos falta es la libertad.La libertad real ya! Así en Internet como en la psique.  

Capplannetta y los amigos de adolescencia

Posted on 11:19

https://drive.google.com/uc?export=view&id=1jIex1oIqxSJ2snrjDyyXdJGc3yUCiA47

Cuando se enteraron mis amigos de la adolescencia no daban crédito. No se lo creían: -¿qué? ¿Capplannetta poeta? No me lo creo. Con lo que ha sido Capplannetta. Tienen tan poco crédito hacia mi persona como poeta que poco les importa que me haya crecido la tripita. Capplannetta ¿escritor? No me lo creo. Y es que Capplannetta no era buen estudiante en el colegio, pero tampoco dan crédito a otras cosas que no diré, porque Capplannetta no va de poeta por el mundo, aunque hay otras amistades más recientes que sí lo creen, pero me ofende que me traten de garrulo, aunque yo crea de ellos que son ceporros. Cuando habla de alguna película o algún libro la gente se lo toma como locura propia de un Quijote posmoderno. No ha montado a Rocinante, ni tiene un Sancho como escudero, es alguien que es todo un personaje. Porque ¿en qué hace hincapié Capplannetta en su escritura? Unos dirán, en lo de siempre, sin ni siquiera haber leído un libro de Capplannetta. Y yo les diría que no, que mi escritura no es ni agua dulce ni agua salada, aunque no carece de naturalidad al respecto. Cuando Capplannetta escribe ¿de qué puede hablar? La verdad es que ya no es quien era. El destino lo ha puesto en su lugar correspondiente. Por ahora no pisa el barrio. Es un barrio tranquilo, aunque con muy mala fama, inmerecida. A Capplannetta le ocurre lo que a tanta gente le ocurre, que ha perdido el encanto a eso de salir e irse de fiesta. Ya no tiene edad para hacerlo como antaño. Eso, y además que al igual que él sus padres son ya mayores. Eso le hace tomar una actitud para  ofrecerles a sus padres vida tranquila.


Las discusiones y Capplannetta

Posted on 11:16

https://drive.google.com/uc?export=view&id=1S3vWElXqaYPDHIM6fhKlvqBxDGP2gd25

Un día hábil o festivo, pudiera ser de los corrientes, en cualquier casa se hace amo el lodazal. Como si con un reproche provocaras una riña familiar, como si en una reunión en la comunidad abrieras la boca para tocar la mella, la llaga, la paz. Un día de los comunes, sin prevenirlo, sin culpable alguno, llorarán los vecinos tú desigual manera de aullar. Se critica lo más fácil, se apropian de tu dignidad, te patean el hueso y te apuñalan con cristal. Un domingo cualquiera, inoportuno y señalado vas a la consulta del médico y te asustas de que un muchacho te culpe de su mal. Hay días para los cuales partir peras del peral, hay fines de semana que se juntan para comer la proteína y lo que venga detrás. Un día peculiar acabas en un hospital, y te atan por portarte mal. Te pisa la frente el tabernero, te golpea el guardia de seguridad, te envenena la sangre una égloga vecinal. Se pelean los escritores por un discurso demencial, se cuecen habas en cualquier lugar. Un día singular se forma una reyerta plural, pues los hinchas de un equipo de fútbol acaban de ganar. Hay mujeres con un par, y hombres que no juegan ya, hay adolescentes apaleados que acuden al dentista por una rotura dental cuando venía borracho del cierre de aquel bar. Cuando todos duermen no se sabe lo que es escuchar un grito yugular que a una chica la despierta sin más. Entender por cada día que una riña, una voz quebrada, una paliza en cualquier lugar, acaba siendo barrizal, acaba siendo escarnio carnal, en algún lugar hay asesinatos contra gente de paz. La violencia engendra más violencia, eso dicen y es verdad. Violencia hay en la Biblia, auto sacramental. 


Capplannetta en la carretera

Posted on 12:43

Tengo un poemario publicado en formato PDF en este blog que se llama Poemas de asfalto y velocidad. Al parecer, y como indican las visitas, tiene sus lectores en México y en España. El poemario está escrito desde mis experiencias como conductor de furgoneta de reparto para una empresa pequeña de mensajería, no cobraba ningún dinero, lo hacía por distraerme aunque si me pagaban la gasolina. Gracias a esos repartos conozco muy bien las calles de Barcelona, que con la guía del callejero de Barcelona (ya que en ese tiempo no existían ni móviles ni GPS) me la recorrí de norte a sur. Fue toda una experiencia nueva para mí, la carretera tiene su picardía que se demuestra aparcando y yendo al volante. En Barcelona los coches de grúa municipales están al acecho de cómo aparques la furgoneta, también la Guardia Urbana, tienes que ser habilidoso, pícaro y rápido. Y luego está el tema del tráfico, tienes que ser ágil y astuto. Moverse por Barcelona con una guía del callejero antiguo tiene su punto de aventura. También con esa misma furgoneta he hecho el trabajo sucio de chatarrero, y de esa experiencia como conductor por Barcelona y alrededores la traduje en ese poemario, que es como una metáfora oportuna para con la vida y sus baches, averías y destinos a veces no completados. Era una furgoneta vieja que me compré por unos 600€, que en aquella época eran pesetas y serían 100.000 pesetas. En aquella época era dinero, aunque ahora parezca porca miseria pero en aquella época era el salario de un mes. Recuerdo los caminos que anduve, las aventuras que viví, y los momentos de estrés y presión decido al tiempo, ya que el tiempo no espera, quien espera es el recibidor del paquete. Lo pasé muy bien en aquella época, recomiendo que lean el poemario en este mismo blog, disfrutarán leyendo.