Capplannetta y el epigonismo

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Hay demasiados poetas en España y en el mundo entero. A veces, sin haber leído a tus contemporáneos, al igual que a los de épocas pasadas, se cae en la falta del epigonismo. Muchos escritores de canciones copian a otros de lengua anglosajona. Pero en el hecho donde más se incurre es en la poesía hispana. Sin haber leído, o incluso leyendo a poetas originales se cae en el error de la epigonía. Yo alguna vez he caído en ese error debido a la música flamenca, que se repite entre cantaores y yo vengo de ese mundo, pero esto no quiere decir que mis poemas carezcan de originalidad. He leído poetas que autodenominan su poesía como innovadora sin haber leído a otros poetas que se han sentado en la silla de la originalidad mucho antes que ellos. Entre el hallazgo de la epigonía y la poesía rimada, que muchos tildan de cacofónica, tenemos un dicho circense, es el más difícil todavía. Pero hay tantos y tantas poetas que puede algún verso parecernos similar con otros de otra época, incluso de poetas contemporáneos. Si se tiene en cuenta que la epigonía gana concursos desde la ceguera de los jueces, también podemos hacer la vista gorda con la poesía rimada y lo que llaman como cacofonía. Cada poeta se siente creador del origen de su poesía. Lo que es imperdonable es el plagio. Pero si nos ponemos tiquismiquis podemos considerar el plagio como parte de un remake, hecho que le ocurrió Fernández Mallo con El Hacedor de Borges. Que las palabras son de las personas porque es una manera de comunicarse, y si lamentamos el hecho de epígonos ante la poesía a estas alturas no es óbice para poner el grito en el cielo. Cada poeta que lea, también que eluda la epigonía, pero la poesía rimada es distinta. 


Capplannetta ante su en paz descanse

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Hay niebla transparente del camino hacia la muerte. Cuando morimos nos entregamos sin quererlo a un descanso permanente. La muerte viene inesperada y en la negritud, cuenta con la morada de la nada en sus adentros. El esqueleto frío ya no partirá hacia el orgasmo. Toda la intelectualidad y lo aprendido será ceniza o será vacío, entre el desgastado origen de las cosas. Descanse en Paz, lo dirán todos al recordarme, te recordarán unos minutos y después la solemne nada te dejará sin colmos ni bendiciones. Ningún muerto conoce la vida ceremonial que lo sepultará. Atrás quedaron las palomas, las moscas y las plegarias ofrecidas. Solamente un designio apagado sepultará la virtud con la que escapas y a la hora de la muerte los sacrificios otorgados serán en vano. No hay nada cuando a baje telón la vida. Es necesario morir, aunque una cosa es segura, mejor es la muerte espiritual que morir en vida. Se morirán contigo todas las inapetentes verdades. Se morirán los argumentos, las razones y los lamentos. El cielo está vacío, sin embargo, la materia ni se destruye ni desaparece, simplemente se trasforma. La vida es misterio que ignoramos eternamente. 


THE DOORS-una crónica musical como amiga especial

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THE DOORS

UNA CRÓNICA MUSICAL COMO AMIGA ESPECIAL


Todos los que conozcan el grupo The Doors saben que su líder era Jim Morrison. Sin duda un apolo que se estropeó a temprana edad, pues murió en Paris a los veintisiete años. El mítico Jim Morrison daba el nombre de Mister Mojo Rising en los hoteles para pasar desapercibido y resultaba evidente que era el apellido Morrison pero con la ironía graciosa de ser la pronunciación de un extranjero no-angloparlante. 


Siendo adolescente, Jim Morrison pidió a Santa Claus las obras completas de Nietzsche. Era un gran lector, lo que influyó en su faceta de poeta excelente, aunque infravalorado por su generación. Su padre era militar y Jim siempre fue un niño gordito. Pero cambió al dar el estirón y se convirtió en el icono del rock que todos conocemos. En algunos libros he leído que a menudo se subía encima de sus dos hermanos y se pedorreaba. Siendo ya un adonis y una persona de gran carisma, rehuyó de su familia. No estaba muy seguro de que sus padres lo quisieran. Y ya en los primeros años de universidad rompió el cordón umbilical y mató al padre de una manera alegórica para convertirse en el mito que fue. Y que da muestras de ello en el tema The End cosa que enfureció a muchos, aunque otros le pusieran el sambenito de complejo de Edipo. 


Como todos los mitos, murió joven; su compañera Pam, tres años después. Como muchos estadounidenses, vino a este mundo a crear revolución cultural desde un escenario. Jim Morrison era descendiente de familia escocesa o irlandesa. Y era un verdadero bluesman en blanco. Tuvo éxito y fue un rebelde sin causa. 


Si buscamos entre su producción literaria, encontraremos sus mejores poemas. Al igual que la generación perdida estadounidense, se marchó a Paris, tal como también marchara Hemingway o el matrimonio Bowles. Ahora nos queda la música de The Doors y su poesía. Buena poesía. Su debilidad fue la bebida. El whisky en vasos amplios. Pero sin duda es un Charles Bukowski músico entregado a la parroquia de los bares. Bares oscuros y con borrachos hombres perdedores de todas las batallas, hombres curtidos por la pelea del vivir noctámbulo. Cabe decir que Jim no sólo bebió, lo probó todo, incluso el ácido lisérgico, más conocido como el LSD. Eran tiempos de hippies trasnochados, de musculosos exploradores de las playas de Los Ángeles (California) y de hípsters tentados por la vida frenética y la velocidad en coches con conductores ebrios. Sin duda marcó un hito y dejó huella en el rock a partir de entonces, aunque no es todo mérito suyo, sino de todo su grupo, The Doors. Admirémosle por su talentoso aporte a la poesía, pero también por su implicación en letras musicales grabadas en la memoria colectiva. 


Día internacional del pueblo gitano-Gitanos de ayer y hoy-Cecilio Olivero Muñoz

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En los años setenta se editó un disco memorable para todo rumbero que se precie. Eran tiempos de dictadura y gran parte de la raza gitana vivían como podía en chabolas y barracas. Por aquellos años se publicaron varios discos hoy descatalogados, uno de ellos se llamaba Los Gitanos de Hoy y eran rumbas flamencas con cierto regusto a los tangos típicos de los gitanos portugueses. Por aquella época se hacía una rumba muy distinta. Una rumba con guitarras, palmas y trompeta, y las letras eran muy diferentes. En esos años aparecieron los discos de Tony el Gitano, Los Rumberos Catalanes, El Pelos y los Marus, y un largo etcétera. 





Pero algo después a esa oleada de rumbas y tangos había ecos de gente como los Diamantes Morenos y también empezaban a salir discos más innovadores como Los Chichos, Los Chunguitos, todo un largo y variado repertorio gitano que se ejercía en bodas y festejos de gran repercusión. Comenzó la transición y todo ese compendio de virtuosos de la rumba logró llevar su música a las discotecas. Tanta era la gran difusión de esa variedad de grupos que se hizo cine y hombres rumberos como El Peret, Ramonet o El Paló llevaron desde los años setenta sus rumbas para luego estallara el boom con gente como Los Manolos, Gato Pérez, y un elenco de artistas que bajo la rumba la trasladaron a un ambiente festivo que llegó a las discotecas. Prueba de ello es la Gauche Divine en discotecas como Boccaccio, se barajaba y sonaba la rumba transcurrida en lo que el Grupo de intelectuales de Barcelona, desde Jaime Gil de Biedma a Carlos Barral, los hermanos Goytisolo bailaban por entonces la rumba de aquella época que abarcaba desde los años setenta hasta años más recientes. Recuerden a Los Rumba Tres y aquel Amics per sempre. Los Manolos por aquella época de olimpiadas y festividad Barcelonesa cantaban letras de The Beatles por Rumba. 


El escritor Juan Marsé escribió en Tardes con Teresa un elemento surgido de aquella época de extrarradio y de barrios marginales. Me refiero a Torre Baró, y el elemento era como personaje el protagonista, un charneguito al que llamaban El Pijo Aparte. Los que hayan leído la novela, llevada al cine como también El Amante Bilingüe sabrán de qué hablo. También enfocada en el sesgo charnego de la época de transición en España. Aunque Juan Marsé, pese a quienes pese, era el escritor por antonomasia de la Barcelona tanto de extrarradio, como de la Catalunya burguesa. También se habla en otras novelas de Marsé, como en las de Juan Goytisolo o Luis Goytisolo, incluso en la poesía del llamado grupo de Barcelona, de la Barcelona charnega que se hizo un hueco en la cultura catalana debido al deseo de trabajar y la generosidad de algunos empresarios de la época. 


La cultura tiene sus lazos de unión, hoy en día pueden encontrar esa música en Internet, por ejemplo en YouTube y Spotify. 






Capplannetta hace bondad

Posted on 3:01

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Después de haber visto los bastidores del gran teatro del mundo he comprendido que mi lucha personal que conlleva mi naturaleza, no me lleva a ningún sitio. Me he quejado mucho de controversias y desaires y comprendo que no tengo razón alguna. Cuando los amigos se van te dicen: —Pórtate bien, haz bondad, o en otros casos, cuídate, te sugieren. Y no les falta porqué y llevan mucha razón. Porque las criaturas de la tierra deben de estar encajadas como piezas de puzzle que mientras más te quedan por unir más difícil resulta terminarlo. Pero conforme vas aminorando el número de piezas más fácil resulta acabar de completar el puzzle. Mi vida ha sido un caos trescientos días al año, los demás he estado ausente ante tanta ignominia y mala vida. El secreto de la vida es no ponerse nervioso y hacer bondad, incluso cuando se intenta sin resultados positivos, la vida no es nada sin esa bondad que es necesario llevar a cabo. A veces me pregunto: ¿qué se puede hacer para tener el control y el equilibrio? Y la respuesta es fácil, demasiado fácil, respeto. Respeto sin lugar a dudas. Respeto ante cualquier situación. 

Capplannetta vive muriendo un poco

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https://drive.google.com/uc?export=view&id=1Frt56FTLh_Vro-cf-1ZtYKrik8CRbiQz

Perdona si te digo que quiero vivir mientras muero poco a poco. Esto le ocurre al globo entero, ese que vive y muere, alejado pero con nosotros. Vivir es comer a diario y haya paz para todos, la sangre grita en las venas, y el que no la oye está sordo. He muerto y he vivido cientos de fuegos y amores locos. Deseos que descubren y se atreven a gozar como bobos. Yo soy una bomba y me desmayo de cloroformos, me sacuden las canciones usadas por la vida y por el corazón de otros. Soy un poeta normalete, de esos que viven y mueren poco a poco. No quiero ser patético por eso me voy cuando estorbo. Yo he visto las marionetas y he visto las orejas al lobo, no es presunción pero me entrego entero solo a la cópula contigo, tú en mi camino, y yo en tu camino, nos hacemos sudor, besos, sorbo. Yo vivo muriendo y de eso me curo de asombro, ya me lo creo todo y nada, nada escondo. Hubo una vez que un poeta esperaba la sed del otro, porque quería dar de beber, dar de comer, y tal fue su antojo, que al final beber y comer era la culpa de todos. La cárcel que yo llevo es un preso sin rostro, con una culpa que no es suya, su inocencia lo es todo, una lisura pequeña es cómo poner apodo. Soy andaluz venido a menos porque de un soplo me fui a tierras del norte y a nadie conozco, a nadie le veo el fondo, solo veo el mío que es puro flamenco jondo. Me voy a otro lugar porque sé que aquí yo estorbo, solo me queda renunciar a vivir muriendo o a conocer lo que no conozco. Otorongo no come otorongo, no hace calor, hace bochorno. 


Capplannetta no vende humo

Posted on 19:09

https://drive.google.com/uc?export=view&id=10s4nSnUAOfqMSOz5J6VoeWNB0E31A7NL

El trabajo estaba ya concluido, le había dedicado mucho tiempo a sus trabajos. Cuando ya parecía que iba ser el poemario definitivo, asaltaba en él otra duda surgida de este mundo incógnito. Era, sin duda, un poeta que no vendía. A pesar de sus intentos: colaboraciones en revistas elitistas, poemas enviados con la esperanza herida. Ya no le ilusionaba esta vida de poeta. Abrirse camino entre tanto poeta, entre tantos tecnicismos que lo catapultaban como fuera de toda vanguardia. Él mandaba a revistas culturales y no le hacían caso. Otro poetastro. Pensaba él que dirían los suplementos. Él, al contrario, no negaba una reseña. Le gustaba ilusionar a las personas que lo merecían. Y les entregaba un ramillete de halagos que eran ciertos, pero él siempre fue un muchacho sin recreo. Negativas de editoriales, negativas de autores y el epicentro de la intelectualidad, la vanidad y el elitismo. Él no encajaba en ninguna de esas vertientes. El problema era que alrededor de él sobrevolaba la sombra de Caín. Veía a escritores de menos edad que él darse baños de multitudes, empachos de halagos, decidió no pensar más en el tema. Algunos de sus amigos sí apreciaban su poesía. Llamaba por teléfono a editoriales, a librerías, a plataformas culturales. Pero como siempre se quedaba sin recreo. Pero su perseverancia lo hicieron más fuerte, quizá que fuese el único que creía en su talento despreciado. Su familia y conocidos no eran aficionados a la lectura. Eso le convertía en perdedor intelectual. Pero por otro lado le gustaba que no leyeran sus libros. En ellos contaba cosas abominables. Contaba cosas acerca de momentos que había vivido en su adolescencia. Él era tal vez el único que creía en lo que hacía. Aunque no se daba ínfulas de intelectual todoterreno.