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Día internacional del pueblo gitano-Gitanos de ayer y hoy-Cecilio Olivero Muñoz

Posted on 0:29

 


En los años setenta se editó un disco memorable para todo rumbero que se precie. Eran tiempos de dictadura y gran parte de la raza gitana vivían como podía en chabolas y barracas. Por aquellos años se publicaron varios discos hoy descatalogados, uno de ellos se llamaba Los Gitanos de Hoy y eran rumbas flamencas con cierto regusto a los tangos típicos de los gitanos portugueses. Por aquella época se hacía una rumba muy distinta. Una rumba con guitarras, palmas y trompeta, y las letras eran muy diferentes. En esos años aparecieron los discos de Tony el Gitano, Los Rumberos Catalanes, El Pelos y los Marus, y un largo etcétera. 





Pero algo después a esa oleada de rumbas y tangos había ecos de gente como los Diamantes Morenos y también empezaban a salir discos más innovadores como Los Chichos, Los Chunguitos, todo un largo y variado repertorio gitano que se ejercía en bodas y festejos de gran repercusión. Comenzó la transición y todo ese compendio de virtuosos de la rumba logró llevar su música a las discotecas. Tanta era la gran difusión de esa variedad de grupos que se hizo cine y hombres rumberos como El Peret, Ramonet o El Paló llevaron desde los años setenta sus rumbas para luego estallara el boom con gente como Los Manolos, Gato Pérez, y un elenco de artistas que bajo la rumba la trasladaron a un ambiente festivo que llegó a las discotecas. Prueba de ello es la Gauche Divine en discotecas como Boccaccio, se barajaba y sonaba la rumba transcurrida en lo que el Grupo de intelectuales de Barcelona, desde Jaime Gil de Biedma a Carlos Barral, los hermanos Goytisolo bailaban por entonces la rumba de aquella época que abarcaba desde los años setenta hasta años más recientes. Recuerden a Los Rumba Tres y aquel Amics per sempre. Los Manolos por aquella época de olimpiadas y festividad Barcelonesa cantaban letras de The Beatles por Rumba. 


El escritor Juan Marsé escribió en Tardes con Teresa un elemento surgido de aquella época de extrarradio y de barrios marginales. Me refiero a Torre Baró, y el elemento era como personaje el protagonista, un charneguito al que llamaban El Pijo Aparte. Los que hayan leído la novela, llevada al cine como también El Amante Bilingüe sabrán de qué hablo. También enfocada en el sesgo charnego de la época de transición en España. Aunque Juan Marsé, pese a quienes pese, era el escritor por antonomasia de la Barcelona tanto de extrarradio, como de la Catalunya burguesa. También se habla en otras novelas de Marsé, como en las de Juan Goytisolo o Luis Goytisolo, incluso en la poesía del llamado grupo de Barcelona, de la Barcelona charnega que se hizo un hueco en la cultura catalana debido al deseo de trabajar y la generosidad de algunos empresarios de la época. 


La cultura tiene sus lazos de unión, hoy en día pueden encontrar esa música en Internet, por ejemplo en YouTube y Spotify. 






Artículo sobre novela (Por Juan A. Herdi)

Posted on 16:43



Cecilio Olivero Muñoz
Cibernética Esperanza (capplannetta.com)
Senzala Colectivo Editorial

«Todo ocurre por una razón que no entendemos», afirma el narrador del relato en un momento dado, cuando ya tenemos una idea clara del camino recorrido por el protagonista, Casimiro Oquedo Medrado. Tal vez por ello, porque se nos escapa el porqué de las cosas, lo que motiva los hechos y quizá el sentido de la vida, no hay excusas o voluntad de justificarse, simple y llanamente hay una descripción de escenas que componen una vida, unos retazos que se van sucediendo de un modo aleatorio. 
Tampoco hay por parte del protagonista un acto desesperado de rebeldía, no se rebela, no lanza una diatriba contra su vida ni por los hechos que se producen en ella, no hay un grito de angustia por todo ese sinsentido que le envuelve a él, a su narrador, pero también a su autor y en definitiva a todos nosotros, lectores y no lectores. Si le encierran en un centro psiquiátrico, vale; si le dan el alta y lo sacan de ahí, también vale. Así es la vida, al fin y al cabo. La vida de ahora, hay que precisar. A veces somos meras piezas de un rompecabezas que desconocemos y el componedor del rompecabezas va ensamblando las piezas que tampoco tienen un lugar único en el conjunto. 
Por ello quizá haya que leer este libro -¿Novela?¿Colección de relatos o de retazos que tienen su independencia narrativa respecto al conjunto?¿Biografía?¿Confesión?¿Tratado de la realidad? Hay que recordar que estamos en el tiempo de la no definición–, porque muestra una nueva actitud ante la vida, ya no es el grito ante Dios o ante la Historia, es simple y llanamente la descripción de lo que ocurre sin más, ni siquiera hay un objetivo, o puede que el objetivo sea la propia escritura. Ya que no podemos entender la razón de las cosas, escribimos y leemos porque sí, sin más, sin ni siquiera la intención de buscar un cierto orden. 
Estamos ante un nuevo modo de entender la realidad y por ende la escritura. La tecnología, sin duda, ha cambiado la forma de mirar y de sentir, nos ha individualizado aún más, pero no para ayudarnos a determinar más el yo, sea esto lo que fuere, sino para aumentar más nuestra soledad, la desnudez de nuestras vidas, la impotencia ante tanto caos. Sí, nos seguimos relacionando, es verdad que nos reunimos con otras personas para hablar de libros, de política o de fútbol, nos casamos, nos liamos, nos divorciamos, formamos familias u otras formas de relación o acabamos buscando salidas terapéuticas –psiquiatras, psicólogos, escritura, reflexión, arte–, como se ha hecho toda la vida, pero ahora todo es de forma diferente. Tal vez lo que nos falta es lo antes referido, el acto de rebeldía, ese acto de miedo o de revuelta de Caín ante su destino que, sin embargo, asume. Ya no creemos ni en la revolución, ni en la democracia, ni en la tribu, ni en nada. Estamos solos con nuestra propia soledad. Quizá nunca la soledad fue tan evidente como en nuestra época, cuando vivimos en grandes ciudades y tomamos el metro junto a miles de personas, pero cada cual atiende solo a su teléfono multifunciones. Cibernética soledad.
Tal vez por ello hay que leer este libro, el personaje que deambula por sus páginas es un reflejo de lo que somos, y esto es lo que une el relato a una luenga tradición, la de la literatura como espejo. Mientras, no es baladí, el título nos brinda la existencia de alguna esperanza pese a todo, aunque sea una esperanza cibernética.