Posted on 6:48

El lobo es un animal gregario, por eso Pedro Alcarria lo define tan bien. En su poemario Camada ED. Vitruvio 2021. Estar en la boca del lobo es un peligro que constata lo vulnerables que somos ante lo salvaje, lo tóxico, lo peligroso. Un lobo solitario nunca atacará a un humano, pero cuando van en manada van al unísono en busca de presas terrestres. La Camada es una loba que ha tenido varios lobeznos. La loba que dió de mamar a Rómulo y Remo es una loba que con sus tetas cargadas de leche alimentó a estos personajes. Pedro Alcarria Viera ha viajado a Roma y conoce a ciencia cierta la historia. Meterse en la boca del lobo es parecido a lo que Caperucita Roja sintió cuando el lobo se comió a su abuelita. Pero lejos de ese cuento está el poemario de Pedro Alcarria, traductor, poeta y gran persona, capta muy bien como figura alegórica al lobo, también como metáfora de lo que somos por dentro. Jim Morrison lo dice en uno de sus poemas (…) Todos llos poemas llevan un lobo adentro (…) eso es cierto. Nietzsche diría que no pelees con la bestia porque puedes acabar siendo bestia tú también…también dijo, si miras hacia el abismo, el abismo mirará dentro de ti. Meterse en la boca del lobo es mirar hacia un abismo. Un peligro frecuente que le ocurren demasiadas veces a las mujeres por parte de sus maltratadores, que son lobos con piel de cordero. Todo lo que se diga sobre el lobo siempre será malo. Incluso si van solos. Pero en una Camada acercarse a ella es un peligro de que la loba te ataque. Los lobos son por naturaleza los antepasados de los perros. Un pastor alemán no tiene que ver nada con el lobo, tal vez cierto parecido, aunque uno es pastor del rebaño y el otro el enemigo del rebaño. La carroña como palabra es una metáfora y a la vez una imagen interesante en el poemario antes mencionado. Exactamente el verso dice lo siguiente: (…) Reza brutal la carroña del verso (…) Eso es lo que dice Pedro sobre la figura del lobo, porque todo es una cadena. Después de las dentelladas de un lobo a una oveja o a un cordero, viene el buitre a rematar la faena. Siempre el lobo como figura protagonista de la bestia en nuestro lado más oscuro en la boca del lobo.
Posted on 0:06

En la editorial de Pablo estoy bien. Además de necesaria apuesta por autores de todas las edades. Se mueve por toda España y lo hace valientemente sin importarle lo que digan. El 23 del mes que viene tengo una cita importante. Debido a mi miedo escénico y a mi vértigo hacia las masas recitará Pablo un poema mío. Será de mi poemario sin publicar Poemario Verdinegro. No veo en el panorama poético actual una editorial mejor que la de Pablo Méndez debido a que no arriesgan. Aunque esté su sede en Madrid es una editorial abierta que no entra en entresijos nacionalistas ni políticos. Además es un editor que sabe lo que quiere. Hay libros en su catálogo de inmensa valía y de un trabajo titánico que no venden apenas. Y no es porque sean caros los libros, es porque por desgracia, quién tiene padrinos se apadrina. Yo tampoco vendo libros y ahí estoy, no cambiaría de editorial porque la poesía, a mi parecer, tiene que estar en el lugar que den un trato especial. Ahora, editoriales importantes, no diré cuales, se han introducido en el mundo de la poesía, vender se vende poesía, pero sólo, salvo excepciones, compran poesía los poetas. Pero existen lugares donde la poesía que se vende es por un sentido nepotista y perjudicial para el poeta. Muchos han empezado con la poesía y han acabado escribiendo novela; sobre todo mujeres. Pero a veces lo que les falta en un género les sobra en otro, y así, por mucho que lo intenten no venderán ni un libro. Tengo mucho respeto por los autores que fueron como un fuego fatuo. Empiezan con una llamarada y se acaba. Hay muchos por desgracia. No diré nombres, seré discreto. Pero un poeta o un escritor debe ser fiel a una editorial pequeña o como lo hayan publicado, puede ser el caso de una gran editorial. Las editoriales grandes buscan fama, ventas, alicientes que no todos los poetas tienen, como es mi caso. Por eso repito, me que quedo con Vitruvio. Las regalías van a ser las mismas. Algunas te dan un 12% y otras un 10%. Pero todas tienen algo que las diferencia. El trato que, a veces cae en un agravio comparativo, y buscan que sean autores con un amplio bagaje. Y no es justo. Mejor ser de pequeña editorial que cisne negro-mirlo blanco.
Posted on 4:21

Acabo de leer una entrevista realizada a Elena Medel (que guía el rumbo de la editorial La Bella Varsovia) y el otro día vi el documental sobre mujeres poetas Se dice poeta (21 poetas nacidas entre 1974 y 1990) y me parece fenomenal que las mujeres publiquen poesía buena. Voces como Raúl Quinto, Unai Velasco y el jovencísimo poeta Mario Obrero van a publicar o están ya publicados en La bella Varsovia. También Luna Miguel y Marta Sanz. Considero que esta editorial ha realizado una cosa estupenda dentro del gran abanico de la poesía contemporánea española. Editoriales como .Visor, Aguilar, y Calambur y otras editoriales más han ejercido un liderazgo que define o pone en tela de juicio el poco riesgo para publicar a poetas de cualquier edad o género, incluso nada conocidos. La adquisición de La bella Varsovia por el poderoso sello Anagrama anticipa el buen estado de salud que tiene la poesía española. Anagrama que ha publicado en su catálogo narrativa y ensayo, vemos ahora que apuesta por la poesía. Esto a mí me parece excepcional. Pero existen editoriales como Ediciones Vitruvio o El Gallo de oro que tienen un catálogo atractivo. En Ediciones Vitruvio, que lleva publicando poesía desde 1995, siendo una editorial seria y que no guarda ningún atisbo de temor a la hora de publicar a diferentes voces del panorama poético actual, al igual que El Gallo de Oro, que también publica a escritores noveles. En Ediciones Vitruvio hay autores de poesía jóvenes y no tan jóvenes. Incluso se publican clásicos de la poesía internacional. Pablo Méndez (editor y poeta) ha estado siempre vinculado al nuevo presente poético, ya que como Elena Medel, y otros editores han optado por la poesía fresca y novedosa. En el catálogo de Vitruvio encontramos a Alfonso Berrocal, a Manuel Lacarta, a Eugenio Rivera, y autores conocidos como Luis A. De Villena, Carmen Conde, Jorge Padrón, Nicolás Guillén, Antonio Gala y Jimmy Giménez Arnau. Pero es en mujeres donde debe ser rico un catálogo. Y el de Vitruvio lo es publicando a poetas como Ana Vidal Lagares o Isa Pérez Rod, Rosa María Echeverría y a poetas actuales ya adultos como Pedro Alcarria y Javier Olalde, entre otros. Cabe destacar que han ampliado el catálogo a la narrativa y al ensayo con gran entusiasmo. Y debido al COVID han hecho presentaciones de libros de poesía mediante videoconferencia al que se han apuntado la mayoría de editoriales. La pandemia ha incrementado las ventas de libros y esto quiere decir que las editoriales especializadas en poesía han visto mercado atractivo en Latinoamérica. También en otros países del continente europeo. Para mí es un motivo de alegría que la poesía vuelva a tener la relevancia que merece. No creo que llegue a términos como la narrativa o el ensayo, pero podemos albergar esperanzas en que el lector se declina por la poesía, y lo más maravilloso es que las mujeres tengan el merecido reconocimiento que ellas merecen actualmente.

La publicación de un libro es sin duda un acto que va a un ritmo despacio. Pero si además tienes dos libros publicados en cuestión de dos años la impaciencia nos hace perder la esperanza, pero hay que comprender que el proceso de la publicación de un libro tiene un espacio que abarca entre seis meses o un año. Y es recomendable hacer un paréntesis entre la promoción de un libro al siguiente. Normalmente se aconseja un año. Aunque existen casos en los que escritores o poetas de peso tengan más prisa las editoriales. Por que el marketing y la repercusión que tiene en los medios no es tan arriesgada como la de un escritor o poeta que comienza. Ya que hemos insinuado la palabra “marketing” ésta no tendría ninguna relevancia si al autor no lo conoce nadie, y muchos optan por perder el tiempo en las redes sociales. Digo perder el tiempo, ya que si no eres un escritor conocido o respetado no tienes la credibilidad que muchos escritores ya tienen. Otros la pierden precisamente en las RRSS, opinando y diciendo barbaridades, aunque es comprensible, todos tenemos lapsus y se nos cierran muchas puertas por ser escritor desconocido. Hay editoriales, como la editorial Vitruvio, que son necesarias tan solo por el hecho de publicar a cuanto autor se presente con una pluma con talento. Yo, y que conste que hablo por mí, yo estoy a gusto en Ediciones Vitruvio, Pablo Méndez es un hombre astuto, además de ser un excelente poeta y de tener una relación con el arte en general (hago hincapié en la poesía) con gran sensibilidad. A un editor no se le puede dar prisas, después vienen las erratas y los batacazos por el hecho de no tener paciencia. Tengan paciencia amigos, todo llega.
Cecilio Olivero
Cibernética esperanza
Ediciones Vitruvio, 2021
En 1985 el editor Enrique Murillo apuntaba el inicio de un cambio en el panorama literario español. Preveía la aparición de nuevos autores con historias que contar, narradores puros los denominaba, frente a los escritores que ilustran verdades preconcebidas mediante ejemplos y que constituyen, estos últimos, en gran medida, la tradición literaria española, tan dada al realismo. Estos nuevos autores, según Murillo, evitan en cierto modo la trascendencia en el relato y lo conciben como experiencia. Sin estar del todo de acuerdo con su apreciación, me parece que las categorías nunca son cerradas y ha habido de todo en todo momento en la literatura española, sí que es cierto que a partir de los ochenta se aposentan y surgen escritores que ya escriben de otra forma, los tiempos y la sociedad española son distintos, y hay nuevas influencias y vínculos con otras maneras de contar.
Pero además, en estos últimos lustros, desde poco antes del salto de siglo hasta ahora, creo que se están dando otra vez síntomas de renovación en la literatura. Hay que tener en cuenta el reto que supone la aparición de nuevos medios y hemos de asumir el predominio actual de lo audiovisual, reforzado por esas nuevas herramientas que parecen ya absolutamente dominantes en nuestra sociedad, y no sólo entre las generaciones más jóvenes. Desde luego, no creo que la literatura corra peligro de desaparecer, no lo estuvo con la eclosión del cine, no lo está hoy, pese a todo, y si lo está, será más por la excesiva comercialización editorial y por la no poca ramplonería desatada en nuestros días, con demasiados escritores más de pose que de esfuerzo.
La literatura actual ha de asumir en todo caso el reto que le permita seguir incidiendo, de ser algo importante, y esto pasa en mi modesta opinión otra vez por la experimentación y por el rigor, también por la necesidad imprescindible de ser penetrante y aguda. Como muy bien indica Enrique Murillo, y con ello estoy por completo de acuerdo, «todo relato que no produzca alguna forma de catarsis es un relato fallido».
Experimentación está habiendo bastante, es verdad. Aunque frente a ello haya una reacción de las editoriales a fórmulas en exceso convencionales, novelas y formatos que se repiten una y otra vez bajo una maquinaria de marketing que muchas veces es ajena a la literatura pausada y reflexiva. Imagino que toda época de cambio produce miedos a los saltos al vacío y tampoco las editoriales quieren perder oportunidades de negocio, pero esto es otro debate que no viene al caso, o tal vez sí, pero no tengo espacio suficiente para desparramarme al respecto. En todo caso, hay experimentación, algo que resulta imprescindible ahora mismo.
Claro que no siempre la experimentación sale bien. Pero creo que ahora mismo es de agradecer que se nos ofrezcan nuevos formatos, que se tantee con las palabras y los estilos, que se pruebe, aun cuando los resultados no siempre sean los esperados. En la literatura y sus procesos sí nos podemos permitir los experimentos; es más, son de agradecer.
Viene todo lo anterior a colación por este libro sobre el que pretendía escribir, que iba a ser una reseña, pero que al final me ha llevado por otros derroteros. Cibernética esperanza es ante todo uno de esos experimentos y tendrá sus claroscuros, quizá algunas rarezas, tal vez ciertas imprudencias, pero que apunta a una necesidad intensa de escribir con valentía, osadía y clamor. No es baladí recordar aquí que la escritura tiene mucho que ver con la vida. Es más, cada vez tengo más claro que no puede haber distingos entre literatura y vida, ni siquiera entre ficción y realidad. La verosimilitud forma parte de lo real, al fin y al cabo.
Una cuestión a solventar es cómo podemos catalogar este libro. Cecilio Olivero ha dicho alguna vez que se trata de una novela. Sin intención de impugnarle o de contradecirme a mí mismo, ya que vengo hablando tanto de experimentación, yo no lo creo. Combina prosa, introduce también poesía. Hay una narración temporal de hechos y unos personajes, más o menos reales o imaginados, si es que podemos apurar tanto en estos tiempos, y visto lo visto, los límites de la realidad y de lo ficticio. Pero me decanto más por el lado de la poesía. Aunque sólo sea porque me resulta muy evidente que Cecilio Olivero es un poeta, un animal poético, aunque a veces le dé por la prosa con resultados en mi opinión muy por detrás de su poesía. Pero ha experimentado con la prosa y el resultado le ayudará a sacar algunas conclusiones de su labor literaria, espero.
Aconsejo por tanto leer este libro como un ejercicio más poético que prosístico. Incluso la prosa es poética, aunque aquí he de reconocer que con resultados no siempre homogéneos.
Respecto al contenido, a todas luces no resulta fácil ni grato mantener el tipo ante lo que se cuenta. No es un libro amable que intente apaciguarnos ante la descripción de lo crudo que tiene vivir, del dolor y el desasosiego que entraña la existencia o incluso, cabe entenderlo así, la falta de heroicidad para el reto de luchar consigo mismo. No tranquiliza, sino que inquieta y algún que otro lector no quedará ajeno ante la figura del personaje o personajes.
Sin duda estamos ante un nuevo tipo de formato que nos invita a otros escenarios en esta sociedad del espectáculo global que estamos conociendo. Al menos es una oferta interesante.
Posted on 0:45

Desde el 2012 hasta aquí han pasado muchas cosas en el mundo, digamos que esta novela poética publicada en ediciones Vitruvio en este año 2021, ha ido cambiando tanto de aspecto estético (lo digo por las diferentes portadas que ha tenido) y también he ido quitando y poniendo, y éste ha sido el resultado. Quienes lean la novela poética que no sólo habla de Internet, también habla de estigmas psiquiátricos, de desamor, de aventuras y anécdotas que le han ocurrido a Capplannetta. Bien, pues ya está a la venta. En el tramo 2012 hasta llegar al año 2017 la novela estaba estructurada pero le faltaba cierta definición. Estuvo en descarga gratuita todo ese tiempo. Sin embargo fue en Caracas (Venezuela) donde se publicó por separado dos partes que yo mismo uní y publiqué tanto en Amazon como en Bubok. He gastado demasiado dinero en llevar este proyecto a buen puerto. El proyecto Cibernética esperanza ya ha dado todo lo que debía de darse. En total ha tenido unas ocho portadas, también he cambiado la novela poética varias veces. Como antes dije, esta novela ha dado un giro de 180 grados. Pero una novela al ir a la par con las tecnologías, cada vez más a la vanguardia, ha ido mutando como un pájaro en verano, o una serpiente cuando cambia de piel. En realidad lo he pasado en grande. Ya está la novela poética en Amazon, también pueden solicitarla en sus librerías de confianza. Este proyecto ha tenido no solamente esfuerzo, también alegrías y tristezas aunque difieran los textos que yo mismo he seleccionado. Mi consejo es que la lean, si se lo pasan con ella como yo disfruté escribiéndola ya me sentiré agradecido. Aunque vean cosmonautas en la portada y contraportada no es ni ciencia ficción, tiene los pies en el barro.
Posted on 0:40

Ya está impresa la segunda edición de Cibernética esperanza y espero que se venda, si no mucho, lo suficiente. Tengo que confesar que puede haber ensayos narrativos que enturbian un poco, pero si leen más allá comprenderán a qué es debido tanta verborrea como sala de espera. Llevo nueve años en este proyecto y han ocurrido muchas cosas en el mundo para actualizarla y acatar los lugares en que tiene que estar incluido cada texto. No es solo una novela de un amante del Worldwideweb. Es una novela de un villano que no tiene más remedio en la vida que volverse héroe. Debo admitir que he puesto mucha experiencia propia en la novela poética. Pero ha sido una manera más de no aburrir al lector. Está dirigida a cualquier público. Infantil no, por supuesto. Dicen que ser escritor es una de las profesiones más solitarias del mundo. Yo digo que no es cierto, todas o casi todas tienen su parte de soledad en algún momento. El problema de hoy en día es la soledad de cada individuo. Han trabajado mucho para que esto sea así. El Informe Petras es un testigo, pero no nos atomizan sólo las tecnologías, nos atomiza el miedo que está a la venta constantemente en televisión. Yo no veo televisión. Escucho música. La gente que se informe ahora obtienen una información precaria. Las barbaridades que se han dicho en algunos medios dejan entrever un sin fin de cortinas de humo. Tengo una amiga en Guinea Ecuatorial que se pregunta qué será de su futuro. Digamos que padece la crisis del licenciado. Pues yo me siento parecido con respecto a la acogida por parte del público lector. Pero llevo esto a colación de que Cibernética esperanza es una novela poética para los amantes de poesía, aunque también para aquel que guste de narrativa en estos tiempos distópicos.
Posted on 0:28

Pocas personas me han hablado con la sinceridad y la valentía hacia mí persona como lo ha hecho estos días Pablo Méndez (el editor). Me soltó, así, de sopetón: yo creo que el peor enemigo que tienes eres tú mismo. Y tiene razón. Me ha demostrado Pablo que es bueno para elogiarte si lo has hecho bien, aunque también es bueno para decirte verdades como puños. Sí, soy mi peor enemigo. Y es que he aprendido de las constantes de esta vida sin experiencia alguna, nadie nace sabiendo. Todo me ha sobrevenido de golpe. Sin nadie que me aconseje, con muchos referentes a los que seguir o imitar, pero yo soy así, mal o bien me quiero, pero me tengo a mí mismo como mi principal enemigo que me hace cagarla en situaciones que pudieran ser mejores. O tal vez distintas. Pablo me ha hablado claro, conciso y no puedo enfadarme. Me tengo que conformar. Porque es una realidad. En las relaciones personales, que son las reales motricidades de esta vida, es donde tengo mis peores flaquezas, mis debilidades, y mi autoestima la pisoteo yo mismo sin pensar en ello. La verdad, es que no tengo demasiados enemigos, y sí por alguna razón tuviera alguno, no tendría noticias de mi existencia, es decir, que mi reacción sería ignorarle. Me gusta la gente sincera, que te dice las cosas a la cara sin esconderse. Pablo lo ha hecho. Y me parece un tío con una integridad como persona realmente excelente. Aunque mi lucha, mi verdadera lucha sea el tratarme con equilibrio y luchar contra mis miedos, la gente como me ha hablado Pablo es la gente que vale. Luego está la otra parte. Que es el tipo de perspectiva que tienen de ti gente como Pablo, o otra gente válida como persona, que prefieren otra cosa. Desde ahí radica mi soledad, no puedo culpar a nadie de su ostracismo hacia mí mismo, no puedo porque mi peor enemigo está claro que soy yo. Y tienen razón cuando prefieren otras amistades. Yo, mientras tanto, vivo en una soledad que muchas veces no es total por la bondad y la buena fe de la gente. La pregunta no es si el mundo ha sido bueno conmigo. La pregunta sería si he hecho bien las cosas en este mundo para que mis semejantes me quieran. Y no encuentro la respuesta. Porque me da miedo encontrarla, pero yo la sé. La respuesta es que no soy justo. Que no tengo empatía alguna con mis semejantes. Párate Capplannetta y ponte de una vez en el corazón del otro, pero lo intento, y persisto, pero no puedo. Y no puedo porque mi corazón pretende elegir la misma canción en la Juke Box para que la disfruten otros, y está claro que nadie disfruta, aguantan y resisten porque te quieren. Y está muy feo hacerles pasar por ese sufrimiento como árbol sin fruto. Por eso, lo mejor es hacer del olvido un olvido perpetuo, un olvido vacío, y nada más.

Ya han llegado, ya están aquí. Desde el 2012 hasta ahora mismo no tenía ilusión certera de lo que considero como colofón a un trabajo que aquí concluye. He sembrado para cosechar. Y pienso que esta es la obra definitiva de Cibernetica esperanza y estoy muy contento. En el 2012 que empecé a escribirla, pasada ya la experiencia de mi reciente divorcio, no imaginé ni por asomo, que me estaba entregando a una escritura que estará viva mientras yo viva o la modifique, le añada, le suprima, pero siempre desde el amor. Una vez me dijeron que era un libro poco habitual, que quienes me dijeran cosas malas de él estaban incurriendo en la envidia. Y puede ser verdad. Éste libro es una caja de mantecados navideños surtidos. No sabes si comenzar por mantecado de coco, o por el de limón, o tal vez, ir probando, a cada cual más exquisito. Es una parte de mi vida, eso sí lo tengo claro, de una vida mala a veces, y otras buena, pero una vida al final donde confluyen varios aspectos. No es la novela poética ni de un yonqui, ni de un enfermo psíquico, ni de un inocentón, y porqué no, y todas esas cosas a la vez entremezclando la soledad, el desamor, y la esperanza y el perdón. Son cosas, mejor decir valores, que mucha gente no los asimila bien, y yo les invito a que vivan este viaje personal entre el lector como cómplice y yo mismo. Yo mismo que desde algunos años atrás he ido tejiendo esta maraña especial de la que ni yo mismo puedo salvarme. Porque esta novela poética camina conmigo a través de un tiempo que cambia al unísono de la vida y sus desmanes, grandezas y avances, acaso tecnológicos o no. No, no es una novela de ciencia ficción; es una novela fresca, puede que a veces ponga puntos sobre las íes, o tal vez otras veces trate de hacernos ver un mundo presente del cual no somos conscientes. Aquí están mis libros, les aconsejo que esperen un poquito a que se pongan a la venta, y puedan sentirse arropados por sus páginas y por su personaje estrella, que soy yo mismo, Capplannetta, y soy ese charneguito que jugaba en los suelos de la casa de mis padres imaginando mundos, y soñando despierto con mis miniaturas, mis clips de playmovil, mis sueños de pegatinas y cromos donde yo ejercía mis primeros devaneos con el collage, lo que yo llamo ahora Mixturas. Espero que la lean y que disfruten de su lectura tanto como yo disfruté escribiéndola. Una persona cuando escribe un libro está poniendo ante el lector una mirada, otra manera de ver el mundo. Con un libro en tus manos puedes imaginar, ser cómplice del escritor. Hay ratos de humor y de tristezas, pero así es la vida. Todo tiene su tiempo, y repito, ahora es cuando debo cosechar, ahora que los almendros y los cerezos están repletos de fruto.

En estas fotografías que les presento son portada y contraportada de la segunda edición de Cibernética esperanza y pronto saldrá en librerías de todo el país. Recuerden que la editorial será en ediciones Vitruvio. Debo agradecer a Pablo Méndez la confianza depositada en mí. Estoy deseando su distribución, aunque todavía está en imprenta. Puede que el libro ojeándolo a primera vista parezca raro, pero si se fijan en los nombres de cada relato narrativo o ensayo narrativo pueden encontrar cierta cordura y también cierto orden de continuidad, en este caso. Cuando me puse a escribir en el 2012 era un libro que combinaba prosa y poesía con la estructura de la novela: exposición, nudo y desenlace. Pero aunque siga esta manera de narrar encontrarán en él cierto énfasis en que la novela poética sea un cúmulo de flashbacks con avances y retrocesos. Y tengo que decir que no es una biografía aunque es toda autoficción. Espero que al lector le guste y tenga buena acogida. Esta novela poética tiene dos vertientes que son verso y prosa. No es un experimento. Aunque lo parezca. Espero guste tanto al lector avezado como aquel que se interese por la literatura posmoderna. Estamos en una nueva era. La era digital y el internet de las cosas. Ahora estamos sobreinformados y en esta era digital puede incluso que haya cierta distopía, o en el peor de los casos, seguramente van a cambiar las costumbres de seducción ante tales avances tecnológicos. Digo costumbres porque se van a convertir en todo nuestro modus vivendi. Estamos ante un nuevo paradigma de las relaciones personales, y de atomizadas personas que no sólo buscan compañía, también buscan evasión. Estoy deseando que la lean y que la disfruten. Espero que les guste, ya pronto en Ediciones Vitruvio.


Ya he mandado al editor un archivo con todas las correcciones y él me ha enviado portada y contraportada, y puedo ahora avisarles de que va a ser un libro bonito. Cibernética esperanza es un libro complicado, pero yo creo en la gran inteligencia del lector. El editor me ha dicho que para la semana que viene estará en imprenta. Parece que sea el primer libro que publico, pero ya lo he dicho anteriormente, es un libro especial. Me lo publican en la colección PoesíaTatto. Ya le he advertido a Pablo que hará la presentación mi hermana. Yo no soy el típico escritor que los lectores esperan. Digamos que soy un escritor que debuta ahora, aunque haya publicado otros poemarios y otras cosas. No soy culto, pero mi cultura está focalizada entre varias causas, algunas perdidas, otras con victoria. El libro se lo dedico a mis padres. Tengo que agradecer a Pablo Méndez por abrirme las puertas de su casa. La verdad, quisiera conocerlo en persona. Lo conozco de llamadas y a veces he visto que es serio cuando debe serlo. Me gusta porque no es de ese tipo de gente que bromea y bromea y no te dice nada en serio, yo desconfío de este tipo de gente. Son gente que se ponen una máscara para parecer más cercanos y accesibles y después te putean. Me esperan vivir momentos de gratitud, de plenitud y de cosechar aquello que una vez sembré. No quiero adelantarme, pero va a quedar un libro precioso. Y literariamente es especial (repito). Tengo ganas de que me lleguen ejemplares y promocionarlo un poco. Pero para eso, creo, que mi hermana me ayudará. Está claro que yo sólo diré cosas buenas del libro, es obvio. Ya les iré avisando en sucesivas entregas. Pronto podremos disfrutarlo. Estoy contento, un trabajo excelente.

Debe de haber mucho trabajo en Ediciones Vitruvio últimamente. Lo sé por algunas llamadas que he hecho con impaciencia por mi parte (mejor decir “demasiadas” llamadas). Tengo ganas de ver las pruebas finales y la portada que han elegido. Puedo decir que me he hecho muy pesado pero tengo tanta ilusión en este proyecto que lleva dando tumbos desde el 2012, y ya ha concluido. Cibernética esperanza es un libro muy especial. Cuando se pública un libro que ha sido embrionario tantas veces, que he añadido y quitado tantas cosas, para crear una obra redonda. No, no es el gran libro de esta década, pero tengo una ilusión de verlo en las librerías importantes que me he hecho un tanto pesado (repito). Ojalá se venda. El libro hablará por sí solo. Debo decir que he colmado la paciencia de Pablo, el editor, pero quiero alegar que ha sido por mera curiosidad. Pablo se ha enfadado. Ya no lo llamaré tanto, ya que a él especialmente no le gustan demasiado los emails. Cibernética esperanza es un libro que a veces es narrativa poética, otras veces es ensayo narrativo, a veces es poesía narrativa y otras veces es novela poética. Este libro es para gente marginada, para outsiders, también tiene su vertiente Loser, y es un libro de amor y desamor, anecdótico y transgresor, irreverente y ácrata, es para todo tipo de público lector. Tengo ganas de que salga a la venta, eso nos gustaría tanto a Pablo, como a mí. Es Capplannetta en su quinta esencia, la divertida, la desenfadada, la inverosímil. ¿Quieren saber porque llevo insistiendo en esta obra desde el 2012? Quien lo quiera adivinar que lea la obra, no sólo habla de Internet, habla de las fatalidades de la vida, de los pormenores de muchas causas que reviven en estos años, es una novela fresca e incisiva. Para mí son todo cosas buenas. Recuerden Cibernética esperanza en Ediciones Vitruvio del año 2021. Una historia vista desde diferentes ángulos. Y como apéndice la sustentan las webs/blogs www.capplannetta.com y también www.ciberneticaesperanza.com Es una novela que habla de escritores sin demasiado culturalismo. Es un compendio de flashbacks y flashes de ingenio, de espejos y trampantojos, de bajadas a los subsuelos, de subidas a las superficies, de vuelos, de tecnología, de fotos fijas flotando en el tiempo. Es una mirada, es pura esperanza. Léanla.
Posted on 0:16

Soy un verdadero seguidor del movimiento Hip Hop. Lo prefiero en castellano, y con una buena base y unas letras buenas lo encuentro un deleite para los oídos, eso, sí hablamos de rap, que es una parte del movimiento. Me gustan los MC’s que mezclan con bases flamencas o algún tipo de coros flamencos. Me gusta el primer disco del rapero Haze titulado Crónicas del Barrio y también me gusta el estilo ecléctico de La Mala Rodríguez como, por ejemplo, su primer disco Lujo Ibérico y también otros posteriores como Malabarismo, Alevosía y otros. Temas buenos tiene La Mala Rodríguez de muy buena calidad en ese estilo suyo desenfadado y con esa voz peculiar, rapea bien la chica. También me gustan los discos de Calle 13 y Ana Tijoux. Me gusta esa mezcla de rap y rock transgresor de Molotov, mezclando instrumentos del folclore mexicano. Me gusta el género del Neo-Tango. Algunos grupos rapean, otros mezclan con música electrónica. Es un género bien estructurado desde el enfoque posmoderno. También me gustan raperos como Toteking, Frank T, y La Excepción, me gusta el último trabajo del Langui junto a Raimundo Amador, el tema es Plata o Plomo, es atractivo y una unión en yuxtapuesta posición entre guitarras y rapeo. Cada rapero tiene su estilo, también me han gustado temas de Sólo los Solo, donde mezclan los Chichos en un tema, lo encuentro original y una base cojonuda. Para aquellos que tengan bases y un MC que no tenga letras les recomiendo el libro Poemas con Nocturnidad publicado en el 2020 en Ediciones Vitruvio. El autor es Cecilio Olivero y en estos blogs pueden ver un enlace del libro. También pueden encontrarlo en su librería habitual. Es una manera de rimar donde muchos de los textos contienen un flow contundente y donde se tocan en cada rima temas actuales.
Posted on 1:22

Pablo Méndez es un excelente poeta, además de un editor intuitivo y valiente, y no digo esto porque sea mi editor y amigo. Pablo me ha demostrado una integridad como persona y una honradez como editor de las que muchos debieran aprender. En realidad sólo lo conozco de haber hablado muchas veces por teléfono o vía email, pero hablo con él desde junio del 2020, y ya ahí me pareció un chico agradable y debo decir que lo puse en un compromiso, pues le propuse que llamara a mi madre, ya que mis padres siempre han dudado de mí relación con la poesía. Este logo que ven en este post se lo hice como agradecimiento tras lidiar con él otros momentos posteriores a aquel día de junio y también para que tuviera un logo Ediciones Vitruvio, aunque él es sencillo y rehuye de extravagancias y de sofisticados delirios de grandeza, aunque es un hombre sensible y moderno. Él es un clásico en lo particular, tiene buen gusto, aunque ese gusto es propiamente sencillo, pero eso no quita que no sea buen escritor, ya que te puede escribir sobre grafología (es un gran conocedor de la materia), como te puede escribir libros a cuatro manos con ilustraciones, libros sobre la pandemia vivida en Madrid con una prosa poética con ternura y con verosimilitud, y tiene libros de poesía que son joyas, verdaderas obras maestras. Este hombre sencillo y amante de la poesía ha conocido y conoce a grandes poetas que, como él, son grandes lectores y admiradores de clásicos de la literatura hispanoparlante. Pero Pablo además los publica. Ha publicado a clásicos y a poetas que están empezando. Y yo tengo el privilegio que me ha publicado un poemario y me publicará una novela poética dentro de poco. Es un excelente orador. Trabajador incansable y leal a sus poetas, tengan estos las edades y realidades que tengan. He dicho anteriormente que le diseñé el logotipo que muestro, aunque en realidad le diseñé unos seis tipos diferentes. Al otro día, día después de habérselo enviado por email, le dije: -Pablo, ¿te han gustado los logos? Y me contestó: Sí, gracias, los tengo en el archivo, algún día los usaré. Y le aclaré: -Bueno, los hice para distraerme y tal, y Pablo me contestó conciso: -Tú lo que tienes que hacer es escribir. Y a mí que me dijera Pablo Méndez, poeta y editor de Vitruvio, que me pusiera a escribir me gustó, más bien me halagó. Porque debo decir que Pablo es un gran lector. Y yo, pobrecito de mí, me sentí halagado y orgulloso de que él me lo dijera. Y aquí me tienen, escribiendo este post. No para hacerle la pelota, dicho de una manera vulgar, sino porque sí, porque lo dijo Pablo. Así, sin más. Debo decir que desde que publico en Ediciones Vitruvio estoy como un niño con zapatos nuevos. Contento y orgulloso de pertenecer a este parnaso de poetas maravillosos que es Vitruvio. Chapó por Pablo Méndez.

El viernes día 5 de marzo a las 19:00 horas presento en Nuevo Ateneo Online
mi reciente poemario publicado en una editorial de poesía, editorial madrileña. Con mi gran amigo y poeta Pablo Méndez. El poemario que voy a presentar se llama Poemas con Nocturnidad y, la editorial, Ediciones Vitruvio, irá dentro del marco de la colección Poesía-Tattoo. El libro costará 11€ en la web y quien lo quiera comprar firmado tiene a partir de la fecha nombrada anteriormente esa oportunidad. Digo oportunidad porque el libro cuesta en librerías 12,60€. Lo pueden adquirir de la manera que crean oportuna, si lo quieren dedicado en la web y también si lo desean pueden comprarlo en la casa del libro
y se lo envían a casa, o en su librería de confianza. Se vende en toda España. El libro consta de algo más de cien páginas y tiene cuatro secciones. La primera da el título a la obra Poemas con Nocturnidad, la segunda sección se titula Poemas que ya no conozco, y la tercera sección se titula Cyber Ideal, la cuarta Mixturas entre el Internet y el flamenco. Cada una de las secciones es distinta la una de la otra. La primera contiene la mayoría poemas rimados, aunque son poemas (algunos) muy narrativos. La segunda parte tiene dos o tres poemas en prosa y algún que otro poema no-rimado. La manera de rimar en la mayoría del poemario es en serventesio. Contiene dos poemas rimados que son esdrújulos. La prosa poética considero que tiene que aportar de un ritmo y una estructura repleta de metáforas que no dejarán al lector indiferente. La tercera parte es una crítica o una fotografía fija del aspecto del Internet. Son poemas sonetos polimétricos y algún poema narrativo en prosa y otros en verso, siempre respetando la métrica. Y la cuarta, y última parte son cuatro poemas en serventesio, dos canciones y dos sonetos endecasílabos. Se puede decir que es un buen libro, está feo que yo lo diga, pero es así. Encontrarán distintas perspectivas de ver la vida, pero siempre dentro de parámetros posmodernos y singulares. Sé que la rima te lleva sin quererlo a la cacofonía, y que el poeta huye de rimas interiores, pero si algo define a este libro de poemas es su musicalidad y que están escritos de noche.
La presentación tendrá lugar en
Ediciones Vitruvio-Nuevo Ateneo a cargo de Pablo Méndez (editor) y Cecilio Olivero (autor), a las 19:00 horas del viernes día 5 de marzo, están todos/as invitados.
Cecilio Olivero
Poemas con nocturnidad
Ediciones Vitruvio
Uno a veces se pregunta qué sentido tiene escribir poesía en estos tiempos de Whatsapp y de redes sociales, pero también de mayor soledad. Al igual que el poeta aquí reseñado, y perdonen que me entrometa tanto, uno tampoco le encuentra mucha sensatez a esta vida cotidiana. No es baladí el comentario: la poesía en buena medida se nutre de cotidianidad y de rutinas con relación a un hipotético sentido global o parcial de la misma, de la poesía o de la vida, acaso sean lo mismo, y no son pocos los autores que han convertido la aparente normalidad, no sé si nueva o añeja, pero bien trillada en todo caso, en materia literaria con extraordinaria brillantez.
Puede resultar en definitiva tópico y victimista esto del sentido de la poesía hoy, por seguir con la cuestión, en todo caso habría que asumir que lo de escribir y leer poemas sólo es cosa de los poetas y de cuatro amigos despistados, aunque puede que sea mejor dejar de preguntárselo, en el fondo no hay debate, e incorporarlo a la rutina sin más. «Escribo poemas y veo televisión», afirma el autor de este poemario, provocador y exagerado: esta es, al fin, la actitud, una poesía exenta de misticismos, atada a la tierra, a la vida cotidiana.
Así que quien se provea de este poemario se va a encontrar con una reflexión sobre lo cotidiano y un ejercicio de nostalgia –«ya no son de purpurina los sábados noche»–, una vaga reflexión sobre la vida y, sí, también un cierto ajuste de cuentas velado. Habrá quien piense que no es nada nuevo, y no, no lo es, pero desde los tiempos de Enheduanna, hace cuatro mil años, se repiten los temas, los llaman tópicos, y siguen teniendo para muchos un significado. O por lo menos sigue siendo motivo de reflexión y cada poeta aporta su mirada. Bienvenida sea. Respecto a la originalidad, obsérvese que este término no se refiere tanto a lo novedoso, sino al origen. Por algo será.
De este modo, seguimos con el fracaso, el paso del tiempo, la muerte, la amistad, los recelos, la paternidad, la marginación social, la condición de hijo o la mirada sobre sí mismo, aspectos todos ellos en que se van desgranando los grandes temas de la vida. Hay incluso una reflexión sobre la necesidad de cambiar el mundo, aunque el autor presagia que cualquier intento en tal sentido lleve posiblemente a empeorarlo. Introduce para darle más empaque la anécdota del transportista de una empresa de distribución cuyo acto de rebeldía apenas rompe las reglas de juego, rebeldía fugaz aunque sin duda feliz.
Es una propuesta más, pero interesante, un nuevo intento de restablecer el orden que brinda toda poesía meditada, un libro que requiere, como todos los poemarios, una lectura pausada y cómplice. Vale la pena enfrentarse a él, poco a poco, sin prisas, con paciencia. La vida misma.