Invisibles

Posted on 22:40



 Tengo la invisibilidad del viento en las entrañas del ecosistema a contracorriente. Tengo un as de corazones en los bolsillos chamuscados del horizonte. Tengo aspavientos amontonados en el fogoso latir de mis recuerdos. Tengo las vértebras que me arrancaron azules a la espera de Etta’s por hacerse realidad en los recovecos de la desmedida. Invisibilidad le doy al cielo porque lo imagino como a él quisiera dibujarse. No soy un hombre blanco cualquiera. No distingo el preludiode las promesas que saben a disolvente. Yo jamás diré Do you want me to give you a white son? Porque no me da la gana. Anunciemos otro ocaso en occidente. Un ocaso nacido del esperma de oriente. Eyaculan los camellos un orgasmo de humo espeso y blanco como micras de cocaína en el sueño de los viciosos del amoniaco. Se pudre el tiempo en el que andamos en la noche abierta de piernas, y un sol inerme se orienta con un cascabel con lazo verde en los circuncidados sueños de hojalata. Quisiera ser invisible a la vez que desnudo. Un hombre negro ruge de orgasmo rico en avatares de sombra y leche madura. No es una virtud ser mestizo en las rayas o en los mares. Se es más lisonjero con la ametralladora desde las fronteras. Vemos arribar a las costas que miran hacia África con un ojo de buey que nos mira de cerca. Avistamos tierra, y yerme la alegría porque estamos vivos. Una explosión en las manos nos estalla sepultando el oxígeno desde las rodillas. ¿Invisibles? Todos y nadies quisiéramos ser invisibles. Porque extrañamos el confort de los celofanes en los envoltorios y el cuero negro con falos grandes en el repertorio del azul plegaria en el pleamar que no vemos en ningún rincón del mundo. Cuando nos dicen sí, decimos tajantemente, no, cuando nos dicen no, decimos estrepitosamente, sí. Porque todo es mentira en la superficie del barro. Sólo nos queda averiguar el verso que le quitó la razón a un Nostradamus repleto de arcilla.

El precio de la libertad

Posted on 14:54

 


No estoy exiliado de mi país, tampoco de mi calle, como tal vez diría un Rolling Stone; la cosa es peor. Estoy exiliado de mi interior. Mi interior cabalga a por el placer de la duda y el silencio inmediato. Yo te doy mi libertad a cambio de las mieles de tu boca, y si estuviera cerrada los dos podemos ser libres. Ya no tengo dudas al respecto. Sé que sufres mi estúpida osadía. Dame aún el beneficio de la duda y no seas tan autoritario. La libertad no es de nadie, pero sí del que la profesa. Yo lo que quisiera que no te inmutaras lo más mínimo, pero mi inteligencia me dice que no estás dispuesto a ceder. Sé que la vida es muy antigua, pero también puede cambiar, todo no depende de la libertad que quieras para mí, sino la que quieras para los dos. Ya que donde acaba mi inocencia es donde termina la tuya, y toda la libertad que quieras darme refleja lo que me quieras. Si para ti la quieres toda, no me estás dando nada, pero me estás haciendo esclavo. La esclavitud es el recurso de los pobres de espíritu, que quieren todo un mundo infinito, pero la infinidad es solamente una prueba de que no hay un universo solo. Hay distintos multiversos. Y si no lo quieres entender te encontrarás remoto y vacío. Tiéndeme la mano y yo te la daré. Bésame incauto y yo también incauto te besaré. No quieras que me ponga de rodillas, tienes toda la ventaja, respeta lo que yo soy y yo te respetaré tu esencia. Te aseguro que los dos seremos libres, siempre y cuando, nos mantengamos el respeto. Pero una cosa es segura, que no te importe nada lo que digan o no digan. Ahí estará la verdadera libertad que buscas.

 


Entre diáspora y holocausto

Posted on 19:30

 


Os bendijo Dios con la diáspora para cruzar los pueblos donde en ningunos erais queridos, para ellos erais extranjeros sin Tierra, y condenados al holocausto por demonios os asfixiaron. Holocausto de personas sin poder unos de otros separados. Muchos os entregabais al suicidio electrocutado. Pero cuando cruzasteis hacia el Estado Palestino, ellos os dieron confianza y jamás esperaban que vendría un pueblo esclavo que entre más y más que iban llegando más y más plegarias sionistas ante el apoyo de otros pueblos, de no sé qué esperanza era breva e higo pero la diáspora os mandaba de muerte en muerte, pues os hicisteis fuertes y corazón de piedra. Estáis siendo tan vacíos contra los que no fueron testigos, veníais de occidente, escapabais buscando y buscando los desprecios soterrados, no diré que yo por ignorancia os apoyaba, pero cuando vi el contexto de vuestra sedienta reparadora paz para buscar la virtud que habéis negado. dejar a otro pueblo lo que no es gratitud es un tiempo repetido, como una repetida mañana que sube la cucaña el cerdo del que habíais negado. Sois los dos semitas, las dos culturas habéis sido esclavos. Seguid la estrella de la diáspora, entender que hay que dejar vivir y no arrinconar a los pueblos. Que no manchen vuestras manos de sangre y de pólvora. Ningún pueblo merece ejecución ni holocausto, desfiles de un tal Moises que os bendijo por noble pueblo que os despreciaba de vuestros secarrales y páramos.

Gusanos de seda

Posted on 19:22



 Yo tenía una caja de gusanos de seda escondida para que no la vieran mis padres. Aquella caja donde guardaba los gusanos era de zapatos, simple y blanquecina, de cartón y con agujeros hechos con un punzón de hierro oxidado, se la enseñaba a mis amigos cuando venían a visitarme. Esa caja era -además de un secreto preciado- todo mi modesto patrimonio, mi única razón de ser, mi ilusión y mi obligación diaria. Yo guardaba con algún recelo mi caja de zapatos, la custodiaba como a mi descubrimiento, descubrimiento que yo iba dilucidando de poco a poco. De vez en cuando alimentaba a mis gusanos con morera, morera que yo mismo recogía en los árboles de un parque cercano a casa, la recogía y se la ofrecía, los cuidaba y los mimaba, los miraba y los tocaba, corrían por mi mano como seres a su libre albedrío. Un día, aquellos gusanos de seda metamorfosearon en crisálidas (en capullos de seda), con el tiempo se hicieron mariposa, mariposas grises y horribles, parecían monstruos que desde los tiernos y débiles gusanos emergían, yo me quedé con tan solo unas hojas de morera marchitas, mi patrimonio secreto ya no tenía valor alguno, ya dejó de pertenecerme, la ilusión quedó arrumbada en un rincón de la memoria. Ellos dejaron su olor impregnado, dejaron su recuerdo marchito, el secreto ya no era secreto, los gusanos ya no eran gusanos, la caja de zapatos terminó su labor de custodia y de experimental naturalismo, ya no tenía obligación que cumplir, me quedó una ausencia como un sentimiento extraño, como una buena lección aprendida, entendí que las cosas tenían la capacidad de transformarse en otras cosas que quizá no nos gusten, entendí que la fealdad de la vida se desplazaba caprichosa.

Cactus

Posted on 1:19



He superado ya la prueba del desierto. En mis pesares, vegetal prisa y roja naturaleza se debaten en la égloga vecinal como un elefante recién cazado. Soy un cactus porque conozco el dolor de mis púas. Son parte de mis cruzados paisajes camino a San Diego. Son epifanías de angustia porque el que avisa no es traidor. Me apartas con el brazo que acaba en la mano y yo os pincho, comprended mis espinas, no pierdan la calma, no, no la pierdan. Un cactus como yo lo soy, es resistencia, es cartílago y es defensa propia. Mi tronco y mis púas son justas pero no tan buenas. Aquí en el desierto somos el reflejo De Dios. Es mejor mantener la distancia y no creer en espejismos donde esperan oasis para aliviar la sed. Camino a San Diego, sí, camino a San Diego. De un tiempo hasta aquí se me han acabado las flores y ahora todo son púas y más púas. Contento: no estoy contento. Doy palos de ciego por la vida y ya nadie se acerca a mí por temor a que les pinche, y les duela, mientras se van.

Mis primeros pasos

Posted on 1:09


No es algo que me enorgullezca pero mis primeros pasos literarios fueron Ut y las Estrellas a la vez que contaba mentiras disparatadas en el colegio. Las mentiras tienen las patas muy cortas pero la ficción es el único salto para hablar de temas como la locura, u otras especies de cosas. Que se esconden en la piel del pudor. La verdad solo puede estar escrita por uno mismo. Y la verdad es desnudarse total o parcialmente. Estoy harto de contar según qué cosas para probar la verdad que yo no puedo entender, y por eso lo hago, para entender la verdad también es necesario escudarse en la mentira. Buscar un lugar en la que todos los alfabetos convivan en la barbarie del mundo y entre las entrañas de la tierra. Se habla mucho del final del mundo, de lo que no se habla es de lo que no se siente. No puedo hilvanar sobre el tabú imperante en esta vida. Hoy he leído que la próxima civilización serán los pulpos cuando los seres humanos se extingan. De esas cosas es preferible no hablar. ¿Se extinguirán los humanos como los dinosaurios lo hicieron? Qué engaño es más duradero sino la historia del mundo. Yo creo haber difuminado la línea roja entre realidad y ficción. Así es cómo aprendí que la verdad tiene un solo camino.

Pequeña miss sunshine

Posted on 23:19

 


Pequeña miss sunshine, 2006

Dirección: Valery Caris, Jonathan Dayton

 Comedia-Drama

 

Empeñados en ser ganadores y no perdedores, todos nos confrontamos con un rotundo porqué que nos hace entender la esencia de esta vida. Pierden los personajes de esta película la insensatez a medida que van soltando el lastre incómodo que los hace febles y frágiles.

 En una familia de cuatro miembros, con dos personas más como añadidura, todo acaba siendo un “ahora más difícil todavía” como en un circo de cachivaches oropelados. 

La niña, la pequeña miss sunshine, está obsesionada con los concursos de misses. El padre es un profesor de autoestima y liderazgo, aunque un perdedor en potencia, con altas dosis de moralina y con una sensatez podrida. La madre, una ama de casa frustrada, a la que percibimos claramente como una madre a la que estamos acostumbrados, por eso la adoramos, y el hermano mayor también es un colmo de obsesiones, ya que ha hecho voto de silencio y quiere ser piloto de avión, pero el tiempo le va dando una colleja que también acaba por enamorarnos.

En esta ensalada sin gluten se unen dos personajes más, el abuelo, que es un yonqui y un sibarita del placer inmediato a una edad madura, y el cuñado gay, un intelectual experto en Proust, abandonado por el novio y que acaba en un intento de suicidio fracasado, lo que desemboca en su ruina afectiva, aunque no moral.



Hay que dar énfasis en la palabra “perdedor”, ya que es late motiv de toda la familia, es el gran acicate del que todos tratan de huir como si de una enfermedad contagiosa se tratara, y todo el plano envolvente a esta ácida foto de familia parece divertirnos con el bálsamo repleto de sarcasmo y realidad. La película está repleta de guiños al espectador. Es como si quisiera hacernos entender que hay cosas mejores que el hecho de ser un ganador, o del acto casi fantasmagórico de ser un perdedor nato, que es lo que todos somos en realidad.

Al final acaba la familia en un conmovedor viaje del que, de manera divertida, la familia vive una aventura tras otra para que cada cual recobre sus señas de identidad como personas en su plena esencia.

Todos los personajes van siendo desprovistos de una condición sensata que los acaba desengañando a medida que el viaje avanza. Todos tienen un concepto de la vida que nos acaba conmoviendo.

Parece que nos invita a ser felices antes de ser como la sociedad dicta y quiere que seamos. Y acaba por darnos un mensaje sublime y no subliminal, ya que es evidente, que hay que ser felices sin luchar por clichés, tópicos irrelevantes y estereotipos sin importancia.

Es todo un código de conducta que todos nos debiéramos de aplicar porque la vida es breve.