
El hecho de ser escritor no es lo mismo que creerte escritor. Ser escritor es ser un trabajador que frase a frase crea un bloque en palabras tras otro. Párrafo a párrafo se congregan una serie de frases que estructuran un texto. Eso todos lo sabemos. Pero escribir bien no es escribir verdaderamente de manera satisfactoria. Escribir bien es decantarte hacia un abandono y hacia una soledad que solamente es un alargamiento del brazo, de una extremidad en busca del otro brazo esta vez del hipotético lector. Del lector en busca de luz que lo aproxime al diálogo que mantiene consigo mismo en busca de la conversación sagrada. La conversación sagrada es un lector enfrascado en tu texto, por que ¿qué significa escribir? ¿Qué es lo que nos motiva a escribir? Es una especie de introspección comunicante en busca de un receptor al otro lado. Sin duda ninguno de los dos se ven las caras, pero mantienen una comunicación que a veces es atrayente y otras no tanto. La conversación entre autor y lector es una especie de exorcismo. De pacto entre dos seres ante un postureo de curiosidad e inquietud preponderante. Plasmar una idea no es fácil. Escribir un libro es difícil. Abandonarse a la página en blanco es no tener ningún miedo y acercarte al lector con toda la desnudez que sugiera verdad absoluta. La prueba de verdad absoluta es la valentía. No tener reparos, aunque sin llegar al hecho de no prescindir del pudor. ¿Por qué soy escritor? No tengo ningún lector, me cobran por publicar, dedico mi poco dinero a un trabajo que no me es recompensado. ¿Por qué estoy en este galimatías circunstancial? La calle me expulsó de sus ambajes helados en la fiebre y escalofriantes remilgos en el calor soporífero.

Es el pan de los ángeles el don del hombre capaz de dar amor. Aquel que codician los mezquinos arañando la paz derramada por los hombres justos, por los pacíficos de corazón, por los que cruzan cada día una frontera. El pan de los ángeles es miga de paz y amor, ¿Si os dijera que no hay maná para ninguno de los ángeles que pusieron entrega hacia los caminos del inocente amor? Para la semilla que no se abre. Para la calle cerrada. No hay más vanidad que aquellos que predican castigo y desprecio. De aquellos que entregan su corazón lejos del ermitaño, cerca del necio inquisidor, de flema del asco, quien a Cristo negó Dios lo perdonó. La vida te expulsa de la tranquilidad pero también de la muerte, y vuelves redundando la inmortal parábola suscrita por la verbigracia del Señor. Ese Señor, y solo él, es mi verdadero pastor. Aquel que ante felonía y villanía aborreció a los traidores calumniando al señor de los cielos, a los sacrosantos samaritanos. Tenías mucha prisa por ver a Dios en el cruce de caminos. Desterrados aquellos que dejaron de ser guardianes de sus hermanos, pues ellos negaron el pan que comen los ángeles. Para ellos existe perdón, perdón sin la Epifanía de María, perdón y conmiseración. Misericordia de los hermanos que no poseen ira aunque la cólera De Dios será como un cayado de pastor sin rebaño, sin pan de ángel inmaculado, coronado de espinas y sufriente. Tendrán su lugar en el edén eterno. Amor, amor de quienes quisieron amar y amor no tuvieron. Amor para aquellos que predijeron la gloria De Dios. Amor para los que ofrecieron su corazón. Plegaria sacrosanta del amor a Dios. Bendito sea aquel pastor que no obtuvo dádiva, y entregó el verdadero amor De Dios. La palabra, el justo perdón.
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No sé si soy mi propio enemigo o soy un enemigo para los demås. Pero yo, siempre me he dejado llevar por mi naturaleza. Aunque mi naturaleza sea rara, insólita y contradictoria, no pretendo hacer daño a nadie. Nunca he sido mala persona. Ahora, justo ahora. Hago acopio de ciertas respuestas que la vida me entrega, como capas de cáscara y rastros donde yo por ahí he pasado. He pasado muchas veces. Escucho una canción que me habla. Me cuenta cosas acerca de su naturaleza. Las palabras son eso, palabras. Estoy amarrado a ellas. Catalogan mi poesía como radical. Pero yo no considero mi poesía radical. Yo creo que es un salmo verdadero. Es la verdad inmaculada. Un ruido suena en mi entorno. Yo no puedo satisfacer a todos los seres de la tierra. Quizá sea eso. Enemigo de mí mismo. No voy a suplicar la libertad. Hubo un tiempo en que era furgonetero. Con una R4 me recorría toda Barcelona.
Iba a publicar en Facebook esta fotografía, que no es mía, y me he echado para atrås. Pienso que para ser enemigo de mí mismo no basta sólo con pensar. También basta con hacerse pesado y presumir ante tuttilimundi. Que conste. No critico a todo aquel que se prodigue en cualquier red social. Pero pienso que para presumir de algo se tiene que carecer de aquello por lo que se presume. No quiero hacer hincapié en que mis compañeros publiciten su trabajo, merecido y meritorio lo es. Tampoco me molesta que la gente se divierta. Lo bueno sería derrochar alegría para todos. Pero yo seguiré siendo mi enemigo. Cuando la vida te cambia, también cambia a tu entorno. Solamente conozco a cuatro personas que no han cambiado un ápice desde que mi vida cambió para siempre. Ellas ya sabrán quienes son. También puedo añadir a otras personas. Pero bueno, me quedo con los buenos momentos. Sí es verdad lo que dicen. Estoy en tratamiento de los nervios. Eso parece ser un repelente fabuloso. No quiero ir de víctima. Tan sólo digo que gracias a mis padres, hermanos y la gente que me quiere todavía sobrevivo. No soy enemigo de mí mismo cuando digo la verdad. Pues antes mentía y jugaba a las marionetas como en un teatrito. Gracias. Me he enemistado conmigo mismo, pero con nadie más. He decidido optar por la verdad. La pura verdad.

¿De qué soy preso? ¿De estas cuatro paredes? ¿De mis libros? ¿Del exterior? ¿De lo de adentro? ¿De mi conciencia? ¿De mi intelecto? ¿De qué sigo preso? Si no puedo mantener mi equilibrio, si no puedo vivir el momento. Entregarte a la literatura parece una cosa fácil. Pero va en serio este juego lento, solitario, y lleno de trampas, encrucijadas, estados entre la llaga y los duros vericuetos. Ya no hay lugar para ser libre. Tengo un síndrome de abstinencia constante. A veces me falta sexo, otras ansiolíticos, otras un cigarrillo, otras un café, y otras el alma. ¿Por qué y a qué viene el acto de crear a un tipo como yo? Soy una especie de homúnculo que ni es brillante ni verdaderamente consciente del mundo en el que vive. ¿Sobre qué puedo escribir? Si nada sé sobre lagunas y destellos en esta otra parte del mundo. Soy un ascensor que baja y que sube. Todo se hace desde la latitud que a mí me tilda terrestre y a los demás despegados del suelo. Aún así me llaman loco. Mis hermanos del pueblo. Es placentero ignorar la verdad. La absoluta verdad que determina complicidad y camaradería con aquellos que poco les importa lo que ocurra a tipos como yo. La razón por la que soy sueño y tiempo es porque soy humano. Demasiado humano. Un día me evaporaré sin antes no cruzar campos minados, sabotajes premeditados, y conspiraciones con la voz del déspota. ¿Creen ustedes que basta con cerrar la llave? ¿Por qué será que donde quiera que voy me sigue una negra lógica? ¿Qué truco tendré que realizar para mantenerme con vida durante este desmantelamiento de mi inocencia? No es que prefiera ser inocente. Pero a fuego lento cocinan todas mis vísceras. Estoy ante un público que hace rato me ha humillado, me ha tirado huevos y tomates, y han roto en un estallido de carcajadas mi corazón. Estoy traficando con mi pensamiento, un juego que perdonan los ángeles, los ángeles son anfibios entre cielo e infierno. A veces te dan la vida y otras te la quitan con toda la alevosía. Soy un verbo que no se conjuga, una loca historia al salir del burdel, un elemento a parte de esta vida de carrusel, soy un miedo y soy una purga, soy una tregua que quisiera al fin volver, busco calmar esta sed cruda.
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Trato de que sea mi amante pero es imposible. Es un corazón de nadie. Aunque te dé cariño y besos a flor de piel. Ella es la chica más tolerante desde Barcelona a Barranquilla. Desde Tokio a Sevilla, desde San Francisco a la Blanquilla. Ella es la geisha más dulce de occidente y Cali. Todos saben a qué me dedico en mis ratos libres. Pero es temporal. Estas cosas deben durar poco. Hasta que encuentre la pieza que complete mi vida. Las chicas tienen la magia de la carne que se moja. El lubricante fantástico para meterte dentro de ella. Sí dios te creó con la costilla de Adán y si Adán fue creado con barro, es normal que tú, Eva de los excesos, dormites la canción distinta de los paraísos artificiales.
La verdad adherente a quien comió de la manzana. Si el diablo es más viejo que Adán no había mundo (o sí). Creo en la animalidad de nuestra especie. Por eso, cuando gimes de mujer completa te embelesas y yo me embeleso. Eres un regalo o una ofrenda para la cópula de dos que sexo piden. Resultas ataviada de pormenorizadas ideas. Me enamoras, compañera.
Una sexualidad compartida es dar placer y que ella te lo dé a ti. La sexualidad es cosa de dos. Debe ser recíproca. Es como un orgasmo al mismo tiempo. Al unísono. Una mujer cuando se entrega evoca todas las cosas tan maravillosas, como alimento a pedir de boca. Espero verla pronto. Como la vi por primera vez. Recuerdo su cariño. Sus caricias. Una mujer de los pies a la cabeza. De esas que te hacen perder la chaveta. Resulta comprensible. Es de esas mujeres que cortan el aire y se entremezclan unos deseos ocultos que vale la pena satisfacer.

Preservar la vida privada es fundamental. Sólo se puede hablar de la realidad a través de la ficción. Está claro que si no hablamos poéticamente nos volvemos vulnerables ante la plebe o el populacho. Hablar de la vida privada es algo peligroso. No es necesario ni aconsejable hablar de tu vida sin antes no tener que pagar un precio que pasará factura conforme vayamos interactuando. Exponerse no es algo que priorice el secreto de la fama. La fama es algo tan cutre y, al mismo tiempo, algo que se crea como un personaje nuevo de telebasura. Es efímera y no sabe a nada. No llena el espíritu. He comprobado cuando me expongo en mis blogs enlazados a mis redes sociales que hay gente que los comparte con mucha inquina. O sea, pura mala leche. En fin, muchas veces anteponemos nuestras debilidades hacia gente déspota y con mala intención. Los capítulos de una vida, o anécdotas vividas, no es obligatorio publicarlo todo visto lo visto. Después de haberte expuesto te haces un objetivo inseguro y vulnerable. Exhibición es el nombre para la nueva tribu que se recrean en unas críticas sin tener idea de lo que es una cosa. Cosas como el arte o sus demás disciplinas. Hablo de los influencers. Estos creen estar en posesión de la verdad y son realmente unos tarugos. Intentan polemizar desde la ignorancia y el acto de ser un déspota en esencia. Muchos desean el cheque Google. Y estos influencers son verdaderos idiotas que opinan y saben leer pero no ejercen. Son sinvergüenzas que ignoran sin haberse leído un libro. Creen saberlo todo viendo unos cuantos vídeos en YouTube. Son demagogos, meapilas y critican el talento. La vida privada no se debe exponer demasiado debido a ese tipo de gente.

Yo no intuyo las verdades completas, la electrónica manera de funcionar. Los otoños y las primaveras son dignas de la mitad del clima. Silicon Valley despierta con hipsters, geeks y nerds. Tres maneras de vivir como la contradictoria moral del que te hace la pirula. Este mundo no se merece lo que le estamos haciendo. La tierra prometida es el itinerario Paloalto. Mi madre espera que su hijo vuelva a casa. Por eso le compra bebida energética. Hoy mi madre me ha dicho que ya no era el mismo Capplannetta. Y yo le contesté que padecía la llaga de la vida. Mi madre se fue a dormir y yo me quedé entre sedado y ya basta de decir lo que no se debe. Para ti es tabú y lo seguirá siendo. Ahora me dan las fiebres de invierno, como si albergara un cuerpo extraño en mi interior. Mi tío antes de morir me dijo que de anciano iba a ser un cascarrabias. Y yo le puedo decir ahora que ya soy viejo y cascarrabias. Un código JavaScript se desmantela en la noche cibernética. Tantas veces he pernoctado el silencio que ahora sin él no soy nada. Como el hocico de un perro mi instinto es impuro.