Posted on 2:02

Tengo una suerte predicha bajo las estrellas fugaces. Mi destino eres tú y el norte hacia el sur que mantengo en mi camino. No prometo dañarte, porque puede que te dañe sin quererlo. Cada vez que veo tus ganas de dejar la esclavitud recuerdo a los agraciados con un premio, una publicación en una editorial grande, un preámbulo de luz al compás de los éxitos, ya que pueden ser fugaces y efímeros, o plantarse como un árbol de raíces profundas, agarrándose al mundo, e improvisando un fruto. Eres tan terriblemente hermosa que cuando sonríes tengo miedo, tengo miedo de plantar sombra sobre tu alegría, no, no quiero que sufras. Hoy es ya domingo, y cabalgamos solos por las playas de invierno y los solitarios peregrinajes a los vacuos recuerdos, y al empuje de una entrada al carnaval del sueño sexual. Yo soy Capplannetta y tú Maggie, somos dos tristes con una alegría desplegada en el futuro. No nos hablemos más del pasado, que el pasado ya no es pisado. Levitamos de noche cerrada y de jóvenes nos rompemos a besos. Cada día existe una manera nueva de ver la vida, la vida de cerca y la de lejos. Las cosas desde algunas perspectivas distintas se disfrazan ante los ojos inocentes que miran. Repasamos la ignorancia de los peces resbaladizos, no podemos cogerlos con las manos, sin embargo, existe tanta tentación en los frutos madurados al sol que yo podría creer en ti como si nacieras de nuevo. No guardo pan para hoy y hambre para mañana, seré como un cuentagotas, una cartilla de racionamiento, una farmacia que te dosifica las pautas. Seré un astro sin ser luz. Un espejo de fuego en el que tú te mires y yo sorprendido te arroparé en calentito amor.
Posted on 0:41

Muchas veces los que nos dedicamos a la poesía nos hacemos la pregunta reina. ¿Para qué sirve la poesía? ¿Qué nos empuja a escribir? Y yo me contesto sólo y me digo, no me da dinero, me genera trabajo y me supone sacrificio. Soy un verdadero amante de la poesía. Creo, que la poesía en especial no sirve para nada. Los poemas pasan desapercibidos para la mayoría. Muchos no leen ni un cuarteto octosilábico. Sin duda tiene un público reducido. Es más, la poesía sólo la compran poetas o escritores. Escribiendo poesía no llegas a la fama efímera ni a la gloria que desaparece de la memoria de los hombres. Es más, dinero tampoco da. Sin duda es un sacrificio. Un sacrificio como una cáscara de plátano. Vacío, inútil, consigue del poeta su peregrinaje, su exhibición y su camino repleto de peligros. El nepotismo, el hecho de ser premiado, ya que las editoriales no arriesgan. Si no te promocionas en presentaciones y recitales no vendes. Si no vendes no serás más que un lastre para la editorial. Normalmente venden poesía aquellos que conocen a mucha gente. En mi caso, tengo miedo escénico, y tiemblo de nervios. Antes no me ocurría, pero entonces yo tenía inocencia inmaculada y una novísima luz en mi mirada. No, no soy derrotista. Llevo en esto muchos años ya. Y siempre me hago la misma pregunta, ¿tanto sacrificio para qué? Quizá espere al gran mecenas. Al rico o rica señor o señora que crea en mí. Pero la poesía no alimenta, no es nutritiva, es un cantar del alma pura. Se puede decir que la poesía sólo nos sirve a unos pocos. Admiro a los grandes rapsodas. El escritor es un solitario, pero un poeta es un mártir. El poeta cuando está en pleno naufragio no es buen escritor, ni puede fingir, y solamente se puede entender que un poeta es como una carrera de fondo. A veces tienes flato si no tienes la respiración adecuada. Otras veces se te seca la boca y debes enjuagarte la boca con agua pero sin digerirla. Y otras veces abandonas antes de llegar a meta. Pero lo único que puedo decir es que la poesía es una especie de medicina para el alma. Es del perdedor la lucha, la del ganador es el motor. Si caes te levantas y si pierdes hoy tal vez mañana sigas en la brecha.
Posted on 4:05

Tengo acceso a un repertorio de diferentes músicos que me crean sentimientos variados. El repertorio o playlist es variado, como yo lo soy, ni mucho ni poco, la mitad. En esta playlist tengo desde Los Chunguitos a Loud Reed, desde Iggy Pop a Chavela Vargas, desde Marilyn Manson a David Bowie, y así toda la playlist. La considero la banda sonora de mi vida. La he titulado Música-Amiga especial, pero después lo cambié por cibernética esperanza- Capplannetta; el título anterior es en homenaje a la canción de The Doors: When The Music”s over es todo un capricho para melómanos. También para gente comprometida con los ideales puestos en alguna causa en la que merezca la pena ser activista. Es un homenaje a músicos españoles o de habla inglesa, también hay algún tema en portugués y francés. Me ha ocupado reunirla unas tres horas. En un principio prefiero antes oír música que ver la televisión. Pero la televisión ha dejado hace tiempo ya de fascinarme. Ahora busco algo más. Voy más allá desde mi atalaya de aficionado a la buena música, sea ésta del género que sea. Me considero alguien con un mundo interior rico y plural. Degusto tanto canción en habla hispana como africana, y por qué no, también en catalán incluso. La riqueza musical te define.

Hace unos años atrás fui con mi primo a un bar de Can Rull, y allí me esperaba la venganza, con las uñas sucias de mugre. Se cebaron conmigo, aunque es comprensible, pues matar la paz de mi silencio es fácil para aquellos aventajados, para los prepotentes, para los mártires del lampar, para los fanáticos de la última palabra. Me hicieron una traidora y cruel venganza. Me hicieron una emboscada a quemarropa. Estas son las cosas que me hacen pensar, que Cal triar, cal triar entre allò bo potser. Hi ha llardons amb l’alè podrit, amb una rebequeria punyetera, jo sóc Caplanneta, Capgrós i poeta. Yo ya soy viejo, ahora la esperanza es lo nuevo. Lo nuevo llegará a ser despreciado, ya que no hay gran verdad sin un peaje que pagar. Yo soy juguete usado y ahora el juguete es nuevo. No me siento despechado, me siento utilizado. Una vez corté el cordón umbilical pero mi madre es la única que me quiere de verdad, también mi padre y hermanos, aunque de manera distinta. La familia no se elige, se elige un destino, se elige un estado de felicidad o un estado de resentimiento. Yo elijo ahora quienes son mis hermanos, quienes son mis amigos verdaderos. Este no es un post triste y sombrío. Este es un post de gran ironía y, a la vez, esperanza. Es imposible enumerar las veces que me he sentido despreciado. Aunque muchas veces caigo en la cuenta que tengo pocos pero buenos amigos, y esa alegría es superior a todas las traiciones y desprecios de aquellos que no se merecen nada de mí. Al igual que ellos me odian, yo, los encuentro tristes almas que mientras lampan comentan y hablan de uno, pero cuando son lo que son, no tienen paz ni se parecen a la verdadera amistad, que es de dar la vida por un amigo. Un buen amigo, siempre querido y bienvenido.
Posted on 1:16

La palabra producto, proyecto y experto me dan un poco de grima. Suelo evitar usarlas, pero las uso cuando es preciso. La que no uso apenas nada es la palabra “expertos”. Expertos de qué y para qué. Influencer se hacen llamar en la era postmoderna. Influencers o expertos, tutoriales y directos, maestros de la cibernética aplicada a la tecnología. Hay miles de chupatintas expertos que te dicen que te enseñan a escribir cuando el hecho de ser un escritor se alimenta de lecturas y escribiendo el género literario que se domine. Y a medida que el tiempo pasa vas creciendo como escritor, aunque nadie es experto en escribir, al igual que nadie tiene la mayoría de edad literaria. Los expertos son escritores que no han ganado ningún premio importante, quizá alguno de provincias, pero no de relevancia envidiable. Los expertos suelen ser unos enteradillos que saben de mucho un poco, en lugar de poco mucho. Un experto no enseña, ya que su éxito no es nada nuevo, y tal vez no tenga claro que la literatura es un proceso que cuenta en el tiempo y narra según sea su experiencia. Tengo amigos que escriben bien y entienden bien el mundillo literario. Yo rehuyo de los expertos, quizá sea porque yo me considere un aprendiz del siempre, y no intento ser experto de nada, ya que puedo caer en la petulancia o la pedantería. Que para el caso son la misma cosa. Cuando un experto roza la epigonía, cuando el pretexto es una oscura megalomanía, cuando el experto sin cátedra ni maestría interpreta en el diván su triste psicología. El experto se escapa de vanguardias y de modas e innovaciones de la escritura. Que crean en tu obra es el primer pilar de la primera piedra hacia los cimientos de una carrera como una maratón de por vida. Somos lo que hacemos, no lo que queremos. Yo puedo ser un perfecto escritor que escribe sin faltas de ortografía, pero si no hay una idea, si no existe la semilla que se abra entre el Parnaso de lira y pergamino, entre corona de laurel, no doy la razón a los premios. Doy la razón a la humildad y a la sencillez. Ser cercano, ser sencillo y a la vez creer en ti mismo, en tus aptitudes literarias y en la manera de enfocarlas, serán la clara virtud que (repito) se adopta con el paso del tiempo.

La tecnología está prosperando tan velozmente que ya estamos esperando el primer ordenador cuántico. La tecnología se basa en facilitar la vida al ser humano, y ya se puede decir que la humanidad es transhumanista. Estamos en proceso de reciclaje ante la nueva igualdad entre hombres y mujeres, y pronto dejaremos el machismo y el feminismo apartado en el armario, y la opción sexual ya no será un monstruo de peluche con el que asustar a la legión de gente LGTB. También se habla de un planeta B con esperanzas puestas en Marte. Y la tecnología medicinal, hoy por hoy, es una realidad. El Internet de las cosas, la cibernética, el pangeismo, la biorobótica, la tecnología transhumana, los microprocesadores, los ordenadores cuánticos, y otras cosas que se fusionarán en un ensamblaje perfecto que es la medicina humana con la fusión entre lo animal y la tecnológica ambivalencia. Todas esas cosas hoy en día son ya una realidad. Nuestra versión de ver un código entre unos y ceros, será fåcil darle la vuelta al calcetín para entender los vericuetos de esta trasformación milenial. Los niños, algunos, son otakus empedernidos, hackers precoces y Pro en versión postmoderna. Los niños y las niñas del futuro tienen varios frentes abiertos. Ya no sólo entrarán en juego las máquinas, también se extenguirán los analfabetos informáticos que han sido tan valiosos desde la tradición oral de la vida y la educación clásica tan enriquecedora. Para eso tendríamos que poner nuestra mirada en la materia renacentista hasta pasar por la revolución industrial aparecida en las islas británicas como la última, o digamos mejor, la próxima revolución industrial que tendrá a Africa en un futuro inmediato. Todo depende de cómo se planteen cosas necesarias como la infraestructura y políticas comprometidas con el Progreso. La mixtura es el futuro.

Hoy hace diecinueve días exactos que dejé de fumar. No ha sido fácil. Nadie ha dicho que fuera fácil. Pero ya no tengo mono o síndrome de abstinencia. Los únicos resquicios que me quedan del tabaco son recuerdos fugaces en según qué momentos puntuales debido a la costumbre. Por ejemplo, después de la ducha un cigarrillo mentolado, después de comer un cigarrillo rubio, y al levantarme. Pero es muy difícil el día a día sin tabaco. Sueño a veces que fumo, otras veces me dan ganas de ir al estanco, pero así como estoy lo llevo bien. Me levanto con garraspera y dicen que es normal al dejar el tabaco. También me ocurre que me desahogo con la comida y, la verdad, no quiero engordar. Estoy buscando la manera de no acordarme del tabaco debido a que en momentos puntuales (repito) me apetece un cigarrillo. Sí digo la verdad, el tabaco me gustaba. He fumado mucho, y no debo bajar la guardia. Volver al tabaco es un gran paso atrás. Además, los fumadores son tratados como apestados allí donde éstos van. Hay una doble moral en torno al tabaco, el alcohol y el juego. Llevo fumando desde los trece años y ya era hora de dejarlo. A la mitad del proceso me daban fiebres y un mono del que me libré teniendo algo de voluntad, tengo chicles y caramelos de eucalipto, pero repito, donde más me decanto es a la hora de la comida. No soy hombre de bares, tampoco de drogas, para mí dejar el tabaco ha sido un acto necesario y todo un reto. Es curioso que los que más se quejan del tabaco sean antiguos fumadores. Los que nunca fumaron ni entienden el sacrificio de dejarlo, y los que dejaron el tabaco creo que están en contra del tabaco por pura hipocresía, ya que cuando ellos eran fumadores no les importaba fumar y relacionarse con fumadores. Ahora son las voces más exigentes a la hora de dar las quejas a los fumadores. En fin, que dejar de fumar es un ciclo de varias velocidades. Lo mismo se es lento cuando avanzas a medida que ves los resultados a largo plazo, aunque para mí sea aún pronto. Pero no voy a dejar que el tabaco me domine. Considero al tabaco como un vicio impulsivo. Está plagado de costumbrismo y de actos reflejo. Es como comprender que el tabaco no es una cosa natural en el hombre o la mujer, ninguno venimos al mundo fumando.