Capplannetta y el mundillo literario

Posted on 1:20

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Como bien dice Gabriel Zaid hay demasiados libros. Hay tantos libros que promocionarte en las Redes Sociales es inútil. Las presentaciones de libros son una manera más de vender unos ocho o diez libros poniendo a la gente en un compromiso. El mundillo literario está plagado de competividad y a la vez de envidias y efímeras carreras de escritores con talento. Hay una cosa que a mí me parece aberrante. Escritores que escriben y no leen. Sin duda estos escritores no tienen el “combustible” necesario para escribir historias. Pero aún así, venden libros, y muchos de ellos están editados en editoriales importantes. La envidia, volviendo a lo de antes, es la gangrena de esta carrera en solitario que sigue siendo la aventura de escribir. Hay mucha competitividad y mucho ego masturbador. Un escritor cercano y a la vez buen escritor es Vicente Luis Mora. Todo un intelectual crítico y tan leído que puede permitirse el hecho de hacer crítica de un libro. Está el caso de Pedro Lemebel que leía muy poco, pero ahí está su obra. Una obra fantástica y muy valiente. Luego es importante señalar el ego masturbador de escritores que han llegado a un punto de petulancia y que creen ser escritores de una ciudad, pero escritores así, buenos de verdad, son Juan Marsé, Pio Baroja, Unamuno, Juan Goytisolo, y unos cuantos más. Escritores locales que apuestan por un escenario que conocen a la perfección. Hay escritores que se posicionan en una premura, sin prisas, y que son buenos escritores leídos pero con mucha paciencia a la hora de publicar. El caso es que competir entre escritores es un error. Yo no creo ser escritor. Más bien soy un poeta del montón que como aficionado he tenido algún acierto. Sin ser epígono. 


Performance Presentación Poemario Verdinegro-por Cecilio Olivero

Posted on 5:16


Vídeo Performance de Presentación del Poemario Verdinegro 

Bye, bye Havana

Posted on 5:16


BYE BYE HAVANA from cinepobre.com on Vimeo.

Capplannetta y el estigma

Posted on 22:11

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Yo he sido un chico travieso y le he dado muchos disgustos a mis padres. Pero no tengo la conciencia limpia. La verdad, he sido golfo, pendenciero, y vicioso. Ya desde mi etapa escolar ya era un chico rebelde, por eso es que ahora no tengo credibilidad como poeta.  Ni como poeta ni escritor. No hay culpables. Yo soy el único culpable de este estigma que me aparta de cualquier cosa que tenga que ver con el aprendizaje y el hecho de ser un hijo timorato. No me inmuto cuando escucho decir según qué cosas, aunque no me guste la gente que grita y pierde el control, porque yo el control lo he perdido demasiadas veces. El alcohol y las drogas me han creado el estigma en mi entorno que me desacredita en cualquier disciplina e intento de reinserción y ciertas motivaciones fuera de lo común. Soy un Caín que no mató a nadie, pero tengo la marca del designio y he estado muy cerca de la mandad verdadera. Aunque yo no sea malo, he sido problemático y rebelde. Dos cosas por las que la estigmatización me rompe el hecho de reinsertarme y me tengo que enfrentar a opiniones y comentarios que quitan descrédito a la labor que pretendo desempeñar. Nunca he sido un delator, no conocía el miedo, y ahora, justo ahora, me he convertido en una persona hogareña y nada tengo ya de lo que antes era. Tengo Paz, eso me basta. 


Hoy he visto una película llamada Una Cierta Verdad que está rodada en la planta séptima del Hospital Taulí, y es verdaderamente dura de ver. Escuchar los gritos de las personas que si están viviendo su propia locura pone los pelos de punta. Sus gritos, de manera intermitente y duraderos, son el sufrimiento de la mente humana. A eso sí le tengo miedo, miedo no, terror. Porque la locura está a un paso que ni imaginamos que esté. Es el aliento en la nuca de la bestia. Hasta ese extremo yo aún por suerte no he llegado. Pero es deprimente y da verdadero horror tanta miseria y desequilibrio emocional. Yo puede que esté en tratamiento psiquiátrico, pero siguiendo ciertas pautas necesarias  e importantes puedo seguir, peor o el estigma mejor, con una vida de equilibrio. El equilibrio del que hablo no es fácil, pero jamás haría daño a nadie siendo ahí donde radica el estigma social y cercano de los enfermos de la mente. Es precisamente una credibilidad que, volviendo a lo de antes, te desacredita como poeta, como escritor, como persona de bien, dicho de una manera simplona. Las personas de bien también tienen secretos que llevarse a la tumba. Todos tenemos nuestro lado oscuro. Al igual que hay un día claro, también hay una noche obscura. Sombra y luz. Somos luz siendo niños, pero en la edad adulta las sombras del pasado se hacen presentes como fantasmas que empatizan con el desequilibrio. Y todo resulta una angustia, una ansiedad, un síntoma desolador .


Capplannetta and Ludwig Van Beethoven

Posted on 21:40

 


Cuando oyes la música de Ludwig Van Beethoven ves crecer la hierba a tu alrededor. Todos saben que Ludwig era sordo. Es la prueba evidente de que para el arte, sea la disciplina que ésta sea, no existen barreras físicas y psíquicas. Beethoven compuso mucha música extraordinaria. Con Bach encuentras el sosiego con sus Variaciones. Mejor intérprete de estas fue Glen Gould. Lo de Bach es armonía, y gran habilidad para el órgano. Un virtuoso. Después está Mozart, su música es melódica, armónica, plagada de arpegios y florituras. Volviendo a Ludwig, escribió nueve sinfonías. A mí las que más me gustan son la quinta y la novena. Después están las oberturas, y por supuesto el Claro de Luna y For Elissa. 


La sordera de Beethoven era un inconveniente, por eso tiene tanto mérito. Beethoven era un músico sensitivamente intuitivo. Tenía el sentido del conocimiento musical unido este a las vibraciones que el sentía a la par de su piano. Creían en la revolución napoleónica, escribió alguna cosa al respecto. Pero con el tiempo se sintió decepcionado por la barbarie. 


Ludwig Van Beethoven fue un músico excelente al que Dios dio gloria. Su padre alcohólico y su madre prostituta, son estigmas y méritos que evidencian que el talento no entiende de cosas vergonzosas. Su padre lo maltrataba, y aún así, se superó y se hizo inmortal en la música. La  novena sinfonía demuestra un hecho apoteósico. Recomiendo la película Mi Amada Inmortal. Escuchen a Ludwig, a Bach, a Mozart, a Vivaldi, a tantos otros… aunque en especial recomiendo a Beethoven, de Mozart el Réquiem y de Bach las variaciones Goldberg. Recomiendo escuchen a estos  músicos pero la música clásica tiene grandes compositores. Disfruten de la música. Es un placer que aglutina todo un compendio de talentosis. 

Capplannetta y los habitantes de la mente

Posted on 21:53

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¿Quién no tiene un recuerdo o tal vez un pseudo olvido hacia personajes que se han cruzado en tu camino? Todos tenemos amigos, fantasmas, sombras desde amores pasados y la familia. Los habitantes de mi mente son discursivos, hacen ruido, crean miedo en según qué ocasiones. Es parte de la soledad en penumbra que muchos padecemos. Ahora, bien, también hay habitantes que abandonan tu vida. Tu vida con placer estando tranquilo y en armonía. Los habitantes de mi mente son recuerdos que he vivido como si de espejismos se trataran. Me pellizcan con uña de pulgar momentos delicados que no merecen ser recordados. Más bien tienen permiso para esfumarse cuando antes mejor. En esta vida me quedan por conocer a más habitantes de mi mente. Pero yo, que soy una especie de misántropo del siglo XXI me he dado de bruces con el desprecio y vacías actitudes que me llevan al tormento. Amigos, he tenido amigos, pero por motivos que no diré, de la noche a la mañana se van de tu vida. Perro se quedan como habitantes moviendo muebles en la noche, haciendo agujeros con taladros, y a veces parece haber caballos en la mente. Suenan los cascos de caballos que se desbocan y crean un miedo al sonido. Al de afuera y al de adentro. Siempre he optado por no preocuparme por las ausencias, aunque vaya a contracorriente, las he buscado sin éxito. Los habitantes de mi mente se escapan, reaparecen, se vengan, se contradicen y se ocultan desnudos ante la vida conexa. Algún día desaparecerán los habitantes; eso será cuando muera, pues nada material ni metafísico me traerá la parca. Me traerá nada. Lo mismo me convierto en alma en pena. Suenan los muebles, escuchas transeúntes nocturnos. Todo es imaginación. 


Capplannetta es de otro planeta

Posted on 3:55

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A veces he creído ser de otro mundo, de otro planeta. Aunque gracias a mis padres y hermanos (que siempre me trataron con respeto) no he perdido la cabeza como otros la pierden. Podría, ya que a veces me he creído distinto, decir que vengo del planeta Ganímedes y de un mundo llamado Raticulín. Pero no, tampoco quiero ser Napoleón, ni en el caso de la escritura, me he querido parecer a ningún escritor consagrado. Pero no. Todavía se puede hablar conmigo. Aunque muchos duden en hacerlo, pero eso es otra historia. Si fuese de verdad un loco saldría a la calle a gritar y que la gente se riera a carcajadas. Lo que sí existe en un ser con una enfermedad psíquica es mucha estigmatización. Desde que me quiero, ya que he tenido mis horas bajas, hago todo lo posible por ser yo mismo. Conozco mi nombre, y mucha gente lo conoce porque lo llevo tatuado con zumo de limón. Desde que quiero ser yo porque me quiero he tomado partido en crear, ya sea mala o buena, una poesía que escapara de lo clásico para poner la piedra filosofal (que nunca he encontrado) en los cimientos de mi casa. La gente que me contempla como un loco ven un envoltorio. Pero lo único que busco a mi edad es vivir en paz. Con Dios y con los hombres. He perdido a gente en el camino debido al estigma que no me abandona. Es una cruz que porteo por lo que la vida para mí no es y no ha sido nada fácil. Nunca he tratado de ir de poeta ni de intelectual, soy un chico de extrarradio. He vivido tan deprisa que le vi las orejas al lobo. Y casi me come, creánme. Pero no me he vuelto loco, a sabiendas lo raro que me han parecido algunas cosas que no diré, ya que entonces sí seré un loco, un loco y un irresponsable. No me preocupa demasiado lo que digan de mí, pero locos, sosias como yo, estamos ya predestinados y la gente espera de nosotros la evidencia. ¿Es coherente que me tachen de loco cuando sufro lo que siento, y si no sufro, intento ser lo màs amable que pueda? Ser amable no cuesta nada, y la gente lo agradece bastante. Con un poco de equilibrio puedes ser tú mismo. Que te digan loco es aberrante, es estigmatización, es intolerable.