Capplannetta en la actualidad

Posted on 22:15

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Puede parecer que lo diga con falsa modestia o ingenuamente pero hoy por hoy lo único que me apetece es escribir. Y no me conformo con escribir panfletos ni cosas lineales, me conformo con escribir bien. Hoy he hablado con mi gran amigo Juan A. Herdi (como cada día) y él me corrige algunos pormenores o algunos fallos. Escribir no sólo es importante, también las lecturas, y en esto, vuelvo a retomar lecturas pasadas y otras novedosas, ya que volver a un libro conocido ya por el lector y si ese libro te ha gustado, tienes la seguridad de que te guste o más o te decepcione. Pero casi siempre encuentras cosas nuevas y eso se agradece como lector reincidente. Ahora he perdido peso y estoy más tranquilo, aunque a veces asomen las sombras que nunca se van de tu lado. Escribir por escribir es un obstáculo ya superado por mí hace tiempo. No me conformo en escribir por rellenar o pensando en la mente universal. Nadie somos iguales y al mismo tiempo todos nos parecemos.

Hoy he hablado con mi editor, Pablo Méndez, y me ha dicho que va a hacer algo por mí que me va a sorprender. Como siempre me ha dejado en ascuas y estoy ya impaciente. Debo estar agradecido a Pedro Alcarria por leer mi novela poética gonzo y por mencionarme en algún evento en los madriles. Me gusta el momento que ahora vivo, es un momento de paz y armonía. Aunque cambiaría en algunas cosas, pero por lo general, estoy muy contento. Mi vida actual es también una vida de pocos amigos pero buenos y comprensivos. Ediciones Vitruvio sabe cómo hacer las cosas. Por eso perduran desde el año 1995, ya que muchas editoriales independientes y pequeñas están cerrando. Otras se fusionan con grandes editoriales. La poesía española tiene mucho futuro. 

Capplannetta y la psicosis

Posted on 1:55

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A menudo aparece la psicosis como un enorme monstruo que viene con hambre atrasada. A mí, que vivo solo, cuando entra en mi psique la intrusa traidora (la psicosis) toda la casa se hace suya. Me espera en los ruidos, en los fantasmas que yo mismo creo, en mi soledad amarga que nadie quiere entender. Cuando la psicosis viene a mi encuentro no hay lugar para dos osos feroces en la misma cueva. Primero, me asalta con sus agujas y luego vienen los miedos. Excelentes compañeros en la noche y en la tarde. Cuando la psicosis me deja paralizado, aterrado, confuso, se apropia de mi alma como un juguete usado. La psicosis la creo yo tirando del hilo de la sugestión. La psicosis se lleva bien con los suicidas, con los mártires del deber, con las vírgenes sin Aleluya. Un día de estos la miraré a la cara y le diré: —vieja del demonio ¿qué quieres de mí? Ella, muda y terroríficamente molesta me avivará las brasas como si de una fragua se tratara. He despertado muchas veces a los monstruos de mi miedo. Aparecen de noche. Cuando las últimas gotas de silencio dejan un sonido en cada parte de mi cerebro. El silencio invita a la psicosis y el ruido la hace ganarme la batalla. Una batalla que sé de antemano tengo perdida. Cuando la psicosis se hace dueña de mi casa es porque yo la he azuzado como un perro sanguinario. Se lleva mal con la calma, con la tranquilidad, su aliado es el miedo, y sobre el miedo es importante añadir que en soledad juega con las sombras de mi noche. La psicosis me aleja del mundo, me creo mi propio mundo interior; solamente encuentro paz cuando las luces están hartas de sol. 


Capplannetta en el mundo

Posted on 22:55

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Mientras algunos piensan que estoy en el mundo porque debe de haber de todo. Mientras que otros rehuyan de mi presencia. Mientras tanto vivo. Vivo y no vivo. Yo me pregunto por mi paso por este mundo. Qué hace una extraña criatura como yo en este mundo tan puñetero. Los hay que están peor. Pero yo creo que la vida nos aboca hacia desánimos y desilusiones. Mi mundo es sencillo, y no es falsa modestia, es la realidad. Mi paso por este mundo me ha hecho entender la vida desde dos perspectivas. Unos dirán que me repito. Otros bostezarán de aburrimiento. Otros ni pinchan ni cortan. Pero yo en el mundo no voy a hacer gran cosa. Este mundo es una calamidad. Mientras que unos comen tres veces a diario, otros no prueban bocado. Pero eso es muy antiguo. Tan antiguo es como la moneda, y por ende, el capitalismo. El gran capital es una pirámide maldita que no tiene conmiseración con nadie. Hay gente en nuestras “civilizaciones modernas” que pasan hambre y se callan. Se callan porque estamos empeñados en aparentar. Este mundo mezquino, precario, y absolutamente injusto, es sin duda un mundo que imposible es vivir en él. Entre la comunicación nefasta, entre tantos intereses en juego, entre tanto rico sin alma ni corazón, en fin, lo mismo de siempre. Para apaliar el hambre unos piden por las casas, otros se buscan la vida, pero las cárceles están repletas de injusticia y pozos convertidos en celdas (chabolos) donde no hay una paz como la que se vive en casa. Es una cárcel dentro de otra cárcel. Es algo serio la cárcel que me puedo pegar yo a la condena que padecen políticos y gente de las altas esferas. La reinserción es un capítulo vacío. 


Capplannetta y las olas del mar

Posted on 0:29

 


Yo me arrastro. Yo mismo voy y yo mismo regreso. Como las olas del mar. Incansable mar que va y viene hacia la orilla. En pleamar se percibe el naufragio y yo quisiera tener la cordura de los pulpos gigantescos. Yo mismo voy hacia el arrecife, hacia los pies del acantilado. Luego regresaré húmedo de salvaje ventisca que no puedo controlar. Me cansé del oleaje del Mediterráneo y en el Océano Pacífico me caí con la fuerza de sus olas. Yo mismo voy hacia la profundidad del mar y resuelvo apartarme tras el silencio del fondo a pulmón cerrado. Nado y nado. Me canso pronto. La playa es una sugerente rima del cielo. Yo no quiero ser salitre, ni yodo, ni brea. Yo quiero ser una tortuga paciente y lenta. Se indignaron los marineros al oír mis dientes tiritar de frío. Ambiguo mar que un día fue río. Río de proximidad y adelante camina, siempre adelante. Río bravo, rio estancado, río siempre río. No quiero ver la sal gorda ni el cancionero ebrio de ron. Quisiera ser velero con su voluntad al viento. Estoy cansado de volver e irme, cansado, de la humedad tan real y perecedera. Yo mismo voy y yo mismo regreso. 


Capplannetta y los bien aventurados

Posted on 14:43



Ustedes, que manejan la cordura, que sois hombres y mujeres listos, rápidos y respetados. Que conocéis el destino de los desgraciados. Que veis desde lejos la locura de un señor. Ustedes, que comprendéis las dos caras de una moneda, las dos caras de un calcetín, ustedes, que comprendéis la lógica de un código HTML. Vosotros, que veis los toros desde la barrera, que chamullaos cuando la tarde es homogénea. Los influyentes, los bien destinados, la élite. Ustedes, que conocéis de antemano el destino de los que cogen el atajo más largo. Ustedes, que no tenéis malas ideas, que conocéis el calvario, las espinas y el pensamiento. Ustedes son los jefes dela manada. Vosotros que conocéis el amor de cerca, tan de cerca piel con piel. Ustedes, que vais al psicólogo y al psiquiatra por depresión nerviosa. Vosotros, los que saben lo que vale un peine. Ya estoy colmado de sed. Siento húmedo tu sexo, puedo y no quiero, quiero y no puedo, estoy condenado a la solitaria verdad que tantos intuyen. Mis párpados son morados de llorar sin saber llorar, siempre hacia adentro, siempre tropiezo con la desdicha de no tenerte. ¿Amigos? Pocos pero leales, ellos me perdonan la locura. Yo soy un figurante en este film donde el protagonista me queda tan lejos… No, no quiero ofenderte, pero una larva testaruda me roe por dentro.  Dime algo que no sepa, pues ya no me sorprende nada. Yo me tengo que conformar, aunque me rehuyas, aunque tiembles al verme, aunque no quieras mi presencia. Pero como un reloj de cuco te abro el corazón y no sé qué más entregarte. Quisiera amar como se aman los jóvenes. No hubo un lugar más verdadero que lo que recuerdo. El pasado es un olvido sin raíces. 


Capplannetta y los miserables

Posted on 5:45

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Lejos de la gran novela de Víctor Hugo de la que no hago alusiones en este post, está la parte distinta en la que para mí los miserables son aquellos que no pueden hablar entre ellos si no es para hablar de los demás. Estos especímenes critican y critican, no pueden parar de juzgar a todo aquello que no oye. Normalmente son gente mezquina e ignorante, pero lo que más son es envidiosos. La envidia es perjudicial cuando se trata de señalar los defectos y las actitudes de otros. El usar como “cabeza de turco” a alguien en especial y aún así se complacen con criticarle no es más que la punta del iceberg. Existe envidia, pero también una obsesión contra aquello que no puede o no quiere defenderse debido a que no comprende bien la causa de su obsesión totalmente ajena. Un hombre y una mujer que van a la suya es algo que debiera hacer todo el mundo. Mejor nos iría. Pero cuando se escoge un “cabeza de turco” o una persona concreta la obsesión permanece o por un momento se corta la animadversión y la conjura contra seres que tienen las de perder siendo puro agravio, ya no solo miserable, también cobarde e invasor. Es un tópico decir “la Libertad empieza donde termina la de otros”, pero también se puede atribuir esta falta de libertad al criticar la paz de los vulnerables, aquellos que no pueden defenderse por su naturaleza a la que nunca se la tiene en cuenta. Mejor es estar callado y tratar de ser buena gente sin causar aspectos negativos a tus semejantes. Vive y deja vivir, otro tópico que no se lleva a cabo. La verdadera  paz de los hombres empieza con dejar vivir. La impertinencia es algo habitual. 



Capplannetta renegado

Posted on 1:39

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Puedo ser un renegado pero nunca un resentido. Al amasar la materia gris paulatinamente se acaba amoldando a la verdad estandarizada. Me niego a ser parte de una mayoría concreta. Con ser yo mismo me basta. Prefiero ser una especie de hombre elefante o una oveja negra antes que uno más entre la plebe. Ser esclavo de la vida te hace vulnerable. El miedo es un lastre. Que alimentan ese fuego los pendencieros y los altaneros. Amasar la materia gris a modo de que se inserte en una sociedad de tristeza y sumisión. Es como tener un vicio mal curado. Una especie de vía crucis que hace penitencia noche y día. Ser libre de pensamiento crea una soledad que se agradece. Aunque existan momentos de espejismos tras las falsas compañías. Son impuras y se cansan. Se cansan porque se pierden entre la frondosidad del bosque. La soledad hay que merecerla. No es para cualquiera. El amor a veces se traspapela en un contrato de sombras chinescas. Lamentar la soledad es lamentar tu propia naturaleza. La sociedad te condena a garrote y la verdad de la libre idea solamente puede extirparse mientras haya voces que amasen la materia gris.