Posted on 5:45

Lejos de la gran novela de Víctor Hugo de la que no hago alusiones en este post, está la parte distinta en la que para mí los miserables son aquellos que no pueden hablar entre ellos si no es para hablar de los demás. Estos especímenes critican y critican, no pueden parar de juzgar a todo aquello que no oye. Normalmente son gente mezquina e ignorante, pero lo que más son es envidiosos. La envidia es perjudicial cuando se trata de señalar los defectos y las actitudes de otros. El usar como “cabeza de turco” a alguien en especial y aún así se complacen con criticarle no es más que la punta del iceberg. Existe envidia, pero también una obsesión contra aquello que no puede o no quiere defenderse debido a que no comprende bien la causa de su obsesión totalmente ajena. Un hombre y una mujer que van a la suya es algo que debiera hacer todo el mundo. Mejor nos iría. Pero cuando se escoge un “cabeza de turco” o una persona concreta la obsesión permanece o por un momento se corta la animadversión y la conjura contra seres que tienen las de perder siendo puro agravio, ya no solo miserable, también cobarde e invasor. Es un tópico decir “la Libertad empieza donde termina la de otros”, pero también se puede atribuir esta falta de libertad al criticar la paz de los vulnerables, aquellos que no pueden defenderse por su naturaleza a la que nunca se la tiene en cuenta. Mejor es estar callado y tratar de ser buena gente sin causar aspectos negativos a tus semejantes. Vive y deja vivir, otro tópico que no se lleva a cabo. La verdadera paz de los hombres empieza con dejar vivir. La impertinencia es algo habitual.
Posted on 1:39

Puedo ser un renegado pero nunca un resentido. Al amasar la materia gris paulatinamente se acaba amoldando a la verdad estandarizada. Me niego a ser parte de una mayoría concreta. Con ser yo mismo me basta. Prefiero ser una especie de hombre elefante o una oveja negra antes que uno más entre la plebe. Ser esclavo de la vida te hace vulnerable. El miedo es un lastre. Que alimentan ese fuego los pendencieros y los altaneros. Amasar la materia gris a modo de que se inserte en una sociedad de tristeza y sumisión. Es como tener un vicio mal curado. Una especie de vía crucis que hace penitencia noche y día. Ser libre de pensamiento crea una soledad que se agradece. Aunque existan momentos de espejismos tras las falsas compañías. Son impuras y se cansan. Se cansan porque se pierden entre la frondosidad del bosque. La soledad hay que merecerla. No es para cualquiera. El amor a veces se traspapela en un contrato de sombras chinescas. Lamentar la soledad es lamentar tu propia naturaleza. La sociedad te condena a garrote y la verdad de la libre idea solamente puede extirparse mientras haya voces que amasen la materia gris.
Posted on 0:17

Sin remedio tengo que ser Capplannetta, mi cerebro está fermentando. Mis ilusiones van a soterrado. Estoy enfermo de melancolía. Sin embargo, todavía no pierdo la esperanza. Estoy con ganas de todo aparentando nada. Mi cerebro es un ejemplar de la vida de vértigo y desasosiego. Si me preguntaran que debo hacer para remediar este asunto, yo les constestaría: —nacer de nuevo. No, no tengo remedio. No sé si ponerme a dieta u ocupar el giro de los relojes de imitación. No soy orgulloso, tampoco un bocazas. Escribo en negro sobre blanco la calamidad con mis defectos. Un día, cualquier día, me costará vivir en este mundo tan repleto de intereses. Cuando vaya al psiquiatra le diré pormenorizadamente la asociación de ideas que me llevan al abismo y las digo sin tener vergüenza del ridículo. Todavía no soy consciente de muchas cosas. Pero tarde o temprano dejaré mi cárcel elegida. Algún día Capplannetta, algún día, sacarás la bilis y los pensamientos podridos y volverás a ser tú. Ahora estoy en cuarentena. En un repaso que depende de los demás. Escribo porque me conozco y lo demuestro, no hay que demostrar nada, pero existen muchos que no ven más allá de sus narices. A mis amigos los conozco bien.

Existe en este nuevo mundo que estamos creando una especie de desencanto en las uniones de pareja, sean éstas la sexualidad que prefieran. Entre el vicio, la promiscuidad, y otros aspectos como el desamor, las parejas separadas y con hijos, parejas que acaban mal algunas, tienen los días o los años contados. Ya no existe el “amor”conservador donde la mujer era sumisa al marido y éste resultaba ser un putero. Ahora cuando se acaba el amor cada uno por su sitio y se acabó. Salvo relaciones y aspectos machistas como el arquetipo del “macho alfa”. Culpable muchas veces de delitos de sangre en contra de sus parejas. Suelen decir: —Si no eres para mí no serás para nadie. Tienen mucho sentido de la propiedad privada. A veces son ellas las despechadas y las egoístas, que guardan una manera de amar en sus cabezas un tanto peculiar. Se puede ser posesivo, pero todo tiene un límite. El sentido de propiedad da lugar a escarnios y discusiones por tonterías muchas veces. Nadie pertenece a nadie, vive y deja vivir. Es una manera de ser o de tener conmiseración hacia la pareja o la compañía. Eso es.

Podría decir que por enésima vez he tocado fondo. Nadie me puede ayudar y tengo que apañármelas solo. Mis padres son mi divino tesoro. No entiendo esa gente que opina que para ser artista se debe cortar el cordón umbilical. Dependo tanto de mis padres que los adoro y son la única certeza que me da la vida de que no me fallarán. Tengo mucho miedo de perderlos. Pero cambiando de tercio.
Tocar fondo no es fácil para nadie. Y yo he tocado un fondo en el mismísimo subsuelo. De un tiempo hasta aquí mi vida ha sido una lucha con respecto a mi salud mental. Nadie puede entenderme, me veo solo, y no llegaré a tener pareja nunca. Existen otras maneras de hacer sexo, pero es caro. Además tengo demasiados inconvenientes en torno a mi economía. Estoy a un paso de la locura. Ya no busco novia, ninguna mujer se va a ir con un tipo como yo. No les guardo rencor, ni pretendo hacerme la víctima, pero la vida en pareja es compartir, luchar unidos, y luego vienen los deleites del amor correspondido. Tengo que admitirlo, nadie quiere tenerme como socio en este asunto de las salidas nocturnas. Mis miedos, mis despertares, mis desengaños vienen como paquete adicional a mi vida en el subsuelo.
Digamos que la vida me ha gastado una broma macabra que tengo que afrontar viviendo de recuerdos y nostalgias. En este mundo hay gente tan sumamente ignorante que no encontrarían ni la punta de un alfiler. La gente sensible y vulnerable es la gente buena, la verdadera. Antes no tenía miedo a nada, y ahora el miedo me tiene agarrado por los huevos. Esto es así. Ni más ni menos. Quiero paz, segregar endorfinas, y sobre todo, mis padres felices.