Posted on 3:08

No todos los psiquiatras son iguales, eso es obvio. Pero de pasar por tres psiquiatras distintos, dos mayores y uno joven, aunque parezca raro, me quedo con el joven. El motivo viene a ser a que la medicación que ahora tomo me ha liberado de efectos secundarios que anteriormente han hecho mi vida muy difícil. Ahora no confundo a una mujer con un sombrero. También me ha dado la gran satisfacción de ser un hombre completo y he dejado de estar obeso. Gracias a mi psiquiatra actual. No diré su nombre por ser discreto, pero he recobrado mi vida y es actualmente más rica y plena. Ahora me puedo hacer ilusiones con respecto al amor, aunque tenga efectos secundarios que puedo llevar a cabo sin dificultad. Lo único que me resulta aparatoso es el simple hecho de que tengo que hacerme analíticas cada mes. Pero ahí ando. Desde luego ha sido una bendición encontrar a este psiquiatra. He vuelto a mi vida (repito) como hombre completo y he pasado de pesar 110kg a pesar 92,8kg. La diferencia es notable. Al fin confío en la psiquiatría. Mi nuevo psiquiatra argumenta que soy demasiado joven para vivir como vivía. No puedo culpar a los psiquiatras más mayores, pues estos querían mi pronta recuperación. Pero el destino y el azar son los mejores ordenadores dentro de la posibilidad de poner vida centrada ante el caos. Orden en el caos. He vivido una vida sin ilusión y fundamento, a tener una vida plena. Está muy bien. Sin duda se merece ya no una Oda, sin duda se merece todos los elogios posibles. Quién sabe, ahora puedo ser aquel que era con pequeños efectos secundarios. Chapeau por mi nuevo psiquiatra. He recobrado la esperanza, esa esperanza tan necesaria.
Posted on 0:36

Hubo un tiempo no muy lejano en el que me buscaba la vida como chatarrero. Tenía una Renault 4 con zona de carga trasera y en ella transportaba desde baterías de coche inservibles hasta cobre que pelábamos con fuego. Era divertido, y cada día era una aventura. Yo no cobraba pensión y recogía todos los metales que podía llenando así mi Renault 4. A veces las personas somos esclavos de nuestro pasado. Hoy mismo hablando con un vecino ha salido la conversación de la chatarra, y yo le he dicho que antaño fui chatarrero. Él me ha mirado como con sorpresa. Cada persona tenemos nuestro destino marcado y lo que ayer fue algo bello te puede cambiar de repente sin pretenderlo. Un chatarrero encuentra metales que la gente tira y desconocen que te dan dinero por esos metales. La joya de la corona es el cobre. También el aluminio. Pero existen una variedad de metales que nosotros desconocíamos como el zinc u otros metales. En la chatarrería encontrabas gente que vendía un coche desguazado o un montón de cobre ya pelado. Si lo llevas sin pelar pagan menos. Se han dado casos de gente que se ha lesionado con la manipulación de chatarra. A veces he escuchado locuras que hace la gente por ganarse unas perrillas. Por ejemplo, cortar con una mola una bombona de butano, o por ejemplo respirar monóxido de carbono al quemar cualquier material. Yo mientras buscaba chatarra era feliz. Luego me metí en la fábrica a trabajar y de ahí cogí la baja laboral. Las aventuras que viví en aquella temporada me hicieron un hombre completo y me lo pasaba teta. A veces no sabes lo que te va a deparar el destino pero buscar chatarra es tan digno como escribir.
Posted on 0:06

En la editorial de Pablo estoy bien. Además de necesaria apuesta por autores de todas las edades. Se mueve por toda España y lo hace valientemente sin importarle lo que digan. El 23 del mes que viene tengo una cita importante. Debido a mi miedo escénico y a mi vértigo hacia las masas recitará Pablo un poema mío. Será de mi poemario sin publicar Poemario Verdinegro. No veo en el panorama poético actual una editorial mejor que la de Pablo Méndez debido a que no arriesgan. Aunque esté su sede en Madrid es una editorial abierta que no entra en entresijos nacionalistas ni políticos. Además es un editor que sabe lo que quiere. Hay libros en su catálogo de inmensa valía y de un trabajo titánico que no venden apenas. Y no es porque sean caros los libros, es porque por desgracia, quién tiene padrinos se apadrina. Yo tampoco vendo libros y ahí estoy, no cambiaría de editorial porque la poesía, a mi parecer, tiene que estar en el lugar que den un trato especial. Ahora, editoriales importantes, no diré cuales, se han introducido en el mundo de la poesía, vender se vende poesía, pero sólo, salvo excepciones, compran poesía los poetas. Pero existen lugares donde la poesía que se vende es por un sentido nepotista y perjudicial para el poeta. Muchos han empezado con la poesía y han acabado escribiendo novela; sobre todo mujeres. Pero a veces lo que les falta en un género les sobra en otro, y así, por mucho que lo intenten no venderán ni un libro. Tengo mucho respeto por los autores que fueron como un fuego fatuo. Empiezan con una llamarada y se acaba. Hay muchos por desgracia. No diré nombres, seré discreto. Pero un poeta o un escritor debe ser fiel a una editorial pequeña o como lo hayan publicado, puede ser el caso de una gran editorial. Las editoriales grandes buscan fama, ventas, alicientes que no todos los poetas tienen, como es mi caso. Por eso repito, me que quedo con Vitruvio. Las regalías van a ser las mismas. Algunas te dan un 12% y otras un 10%. Pero todas tienen algo que las diferencia. El trato que, a veces cae en un agravio comparativo, y buscan que sean autores con un amplio bagaje. Y no es justo. Mejor ser de pequeña editorial que cisne negro-mirlo blanco.

Descubrí al amanecer cuando desperté tras haberme levantado a la hora de los perdedores, que no era yo entre la caterva antigua de los inmortales. Me cerraron mil pestillos, a mi campo sí le pusieron llaves. Me busqué en las plazas públicas, en los pueblos blancos de la verdiblanca Andalucía. No había restos de mí. Ni en la estrella de Catalunya ni en los patios de geranios. Ay, ¿dónde estaré? No sé si estoy en mi casa, o en casa de mis padres, mi sueño tiene una pared de muertos que pretenden la lógica de la física. Descubrí a horas tardías que mis padres eran parte de mi sueño adolescente. Me busqué en la luz de gas, me busqué en los lugares sordos, una caballería de caballos herrados y descocados frecuentan el techo de mi casa de cristal. Un oprobio podrido me floreció de cicuta y garrapatas en la somnolencia cuando todos los gatos son pardos. Me hundo en mi propia mugre. Me acerco peligrosamente hacia el abismo. Tengo cicatrices eternas desde los párpados a la tecnología de las cosas que no nacen. Me ven extrañamente como si yo fuera una seta que ayer se alzó sin querer. Me busqué entre el sudor donde mi padre era hortelano. Me hicieron encerronas desde la envidia de los higos chumbos que en las chumberas encuentran su única alegría. Si me encontrara haría de mi paciencia la quietud de los ríos y el mar se dormiría. Si me encontrara oculto en los rincones del hogar paterno sería un fenómeno de velocidades azules y de prisas vegetales. Amo la noche, pues me tiene domesticado. Conoce mis derrotas, mis vergüenzas y mis sueños botánicos. Desplegué un azul con la ayuda De Dios bendito y próximo a la sagrada tregua de las mujeres de sencilla nostalgia. El eco es mi amigo incómodo.

Un Capplannetta hombre se desnuda en público, encaja los golpes como un buen boxeador, y hace el amor entregándose todo lo que su pasión le deje. Capplannetta niño, ¿a quién quieres más? ¿A papá o a mamá? Este sentimiento está caducado, háztelo tatuar mamá. Capplannetta hombre es inocente pero es nada ingenuo. Si alguien tratara de timarle diría no, y cien mil veces no, como le pasa con la droga. Capplannetta niño, empieza a vivir con la alegría efervescente como la sal de Andrews. Capplannetta hombre, malgasta su dinero en colecciones de imágenes y poemarios ilustrados, y también en novelas gráficas. Capplannetta niño, es una especie de niño sin secretos. Aunque el Capplannetta hombre lo haga un imberbe muchacho sin esperanza. El hombre Capplannetta confía del mundo hasta que este mundo le demuestre lo contrario. Capplannetta niño, tiene la párvula manera de hacerse querer, aunque al Capplannetta hombre nadie lo quiere, nadie le busque, nadie lo crea leal. Capplannetta niño es un puñado de besos y de cariños que los ofrece sin interés alguno. Capplannetta hombre tiene el Vicio del tabaco que contrajo cuando era un niño. Capplannetta hombre, Capplannetta niño. Dos mitades de un olivo.
Posted on 2:02

Tengo mi cabeza sin sombrero, aunque un millar de pájaros nutren mi sed de colores. Soy lo que quiso Dios que sea. Un marinero con sabor a sal, amargo mar yo gusto, y mi olor es de brea. Les hablaré de este objeto que viene a ser mi cabeza. Pesa cuatro kilos y podría ser plana y también plena, o de ninguna manera, sea como sea. Tengo en la cabeza un pellizco de uña que al tallo aprieta, tengo mis hermanitos, distintos a mí quizá ustedes los vean. Me peino con los pelos de punta, me aseo cuando sea como sea, se ponen en remojo mis carnes tibias que de cal en el agua se mezclan. Mi cabeza es un rompecabezas, un amuleto, un enjuto mojamuto sin ser violeta. Mi cabeza es sutileza, sabedle lo que termina y de lo que empieza. Sabe lo que es un lugar de costado y un migar sin amigos mi sed regresa. Empieza a vivir empieza, a vivir comienza desde el arcoíris al amarillo, cian y magenta. Mi autorretrato es sutil y a veces no tiene vergüenza. Mi autorretrato es de abril, en la Noche de Walpurgis su víspera sustenta. Soy Cap sense cop, soy a veces cuatro cabezas. Soy lo que los hombres completos saben, soy quien aprende a vivir y a vivir empieza. Soy retrato en sepia, soy multicolor, soy dos piezas en una pieza. De mí buscan los viejos la mano suelta, los niños se asustan, por tener un grillo que de noche llama a su hembra. Mañana, será otra vez mañana, el que desaprende a vivir y cien veces de nuevo lo intenta, el que solo en la calle muere, y el que un futuro se inventa. Soy aquello que nadie espera. Soy la verdad amarillenta.