Capplannetta atrapado en la nostalgia

Posted on 2:21


Era un persona querida y a la vez trabajadora. Nos encontramos un día que venía de pedir por las casas para comer para él y sus hermanos. Eran los años 1987-1988. Me impresionó bastante que me dijera que venía de pedir para comer. Cargaba una botella de leche El Castillo y un paquete de galletas María. Me dijo que tenía que llevárselo a su familia; su padre, en paro y solía beber, su madre, atada a sus hijos, eran cinco criaturas contando con mi amigo. Le invité a comer a casa de mis padres, aceptó sin pensarlo, pero antes me dijo que lo esperara que le iba a dar lo reunido cuando había ido a pedir casa por casa, lo esperé. Él era conocido en el barrio, jugaba muy bien al balón, al rato vino respirando fuertemente pues venía sofocado, ya que había ido corriendo. De camino a mi casa nos encontramos con un cartonero que recogía cartones para ganar una miseria. Camilo se llamaba el hombre. Se puso a hablar con mi amigo, hablaron y se despidieron y fuimos camino a mi casa. Al llegar le pregunté a mi madre: -Mamá ¿puede quedarse mi amigo a comer en casa? Y mi madre dijo: Sí y yo le pregunté: ¿qué hay hoy de comer? Mi madre contestó: -Hay lentejas. Yo le pregunté a mi amigo: -¿Te gustan las lentejas? Y él me dijo que sí. No tenía opción. A nosotros no nos sobraba el dinero tampoco. Eran tiempos duros. La gente se buscaba la vida como podía. Nos sirvió mi madre la comida y los dos nos pusimos a comer. Yo le dije: -Come pan si quieres. Y se cortó un trozo de pan con el cuchillo. Comía con ganas, teníamos hambre los dos, yo pasé la mañana en el colegio, y mi amigo la había pasado pidiendo víveres para él, su madre y hermanos. Después de comer fuimos a jugar al balón, estuvimos un rato y yo me tenía que volver al colegio. Mi amigo decía que se iba a recoger chatarra con un amigo de su barrio, al parecer llevaban una carreta.
Pasó el tiempo. Y mi amigo no me saludaba. Yo pensaba que estaba ofendido por algo. Pero no, descubrí que no me saludaba porque le daba vergüenza. El que comiera en mi casa le hizo perderme la confianza, ya que había una línea invisible que nos separaba. Yo, a colegios de pago y comida caliente todos los días, él la mayor parte de los días no sabía si iba a comer ese día, y de ir al colegio ni pensarlo. No me saludaba por la línea, esa maldita línea divisoria entre su realidad y la mía. No me miraba, le daba vergüenza mirarme, mi presencia le molestaba, no me sentí ofendido, al principio me dio rabia, después sentí pena por él. No quería saber de mí por si yo iba contando la realidad de su día a día. No estaba escolarizado,  tal vez sí, pero no iba. Cuando pasó el tiempo se lo recordé a mi madre, le dije: -Que mira lo que me ha pasado con mi amigo, que no me saluda, que no quiere cuentas conmigo, parece como si le diera vergüenza el haber venido a casa a comer. Yo entiendo a ese chaval, dijo mi madre. La necesidad que pasará la criatura. Y sus hermanos lo mismo. 
Pasó el tiempo, y me armé de valor y fui a buscarlo a su casa, a ver qué pasaba. Cuando le golpeo en la puerta de su casa, sale su madre y me dice: -¿Qué quieres? ¿A quién buscas? Busco a su hijo José, y la madre me dijo: -José está en un reformatorio con sus hermanos, vino la asistenta social y se los llevó. Ahora el que sentía vergüenza era yo, yo por tenerlo todo, y ellos por no tener nada. Sentía vacío que en mi jovencísima experiencia no podía entender bien. Ahora no hay esas líneas pues tenemos la comida y la bebida diaria, nos podemos dar un capricho de vez en cuando. Con los años volví a ver a José, tenía coche y una familia. Me alegré.

Capplannetta nos da instrucciones para tener plenitud

Posted on 5:23


En primer lugar diré que los consejos muchas veces sólo sirven para uno mismo. Al menos eso dicen. Mal de pocos, consuelo de nadies. En segundo lugar diré que para que te quieran bien, solamente es necesario ser tú mismo, eso sobre todas las cosas, luego están cuestiones como la empatía hacia los demás, eso siempre es plato de buen gusto. Otra cosa es la humildad, que no nos confundamos con la falsa humildad, lo mismo ocurre con la modestia, la falsa modestia es motivo de escarnios producidos por la vanidad, que viene siendo lo contrario de la humildad. A la gente le cae bien la persona sincera y que es sencilla, omitamos la vulgaridad, omitamos la chabacanería, omitamos la ordinariez, todo estos tres últimos defectos son primos hermanos que se llevan mal unos con otros, es obvio que no sean virtudes, aunque muchos de éstos defectos se confunden con la humildad, y eso, amigos, es un gran error. Luego está el tema del cariño, el roce hace el cariño, y el cariño se gana con respeto pero también con amabilidad. Una cosa importante es el respeto, el respeto nunca es moneda de cambio, tienes que ser dueño de tu vida para disponer de un respeto en su justa medida. También está el tema del hecho de ser extrovertido, o en caso contrario, introvertido, los dos son estados de la personalidad, aunque no tienen que ser lo contrario, se puede ser extrovertido con algunas personas, sin embargo con otras eres introvertido. De ninguna de las maneras se debe ser zafio, déspota, pendenciero. Es mejor que te digan tonto porque siempre vas con una gran sonrisa y eres amable, que te digan listo, porque sueles ser soberbio. Una cosa importante es la gratitud, y el hecho de saber perdonar. Perdonar es siempre una cosa que se aprende con el tiempo. No hables nunca mal de nadie, ya que hablar mal de alguien dice mucho de ti. Sé amigo de tus amigos, no reprimas un beso a una madre, un abrazo a un amigo. Es preferible que te critiquen por raro, que sacarle los defectos a la gente, todos los tenemos. Si tienes como deporte el hecho de ser altanero, solitario, o rarito, no culpes a los demás. Todos tenemos nuestra forma de ser, ser amables es fácil, más fácil es llevarse bien que andar siempre peleando. 

Capplannetta y los celos

Posted on 2:20


Hace unos meses fui al podólogo, y cuando me rascaba el talón y la planta del pie con la máquina yo movía el pie bruscamente y me decía: -¿Qué te pasa? ¿Tienes cosquillas? Y yo le dije que sí. Y el podólogo me dijo: -Eres celoso ¿verdad? Y yo avergonzado le dije que sí asintiendo con la cabeza. El caso es que me viene de herencia. Mi abuelo también lo era. Mi abuelo en los tiempos que vivieron de campesinos y pastores en el pueblo le hacía nudos a la puerta de la casa por sí salía mi abuela o entraba alguien tenía que desatar nudos y por consiguiente mi abuelo descubría que había entrado en la casa alguien más que él. Mi abuela lo entendía, y entendía también que lo hacía porque la quería. Murió mi abuelo antes que mi abuela, pero mi abuela siempre lo recordaba con cariño. Yo también he sido celoso con mis parejas, pero yo me hice celoso con los años, digamos que fui engañado. Amigos desleales, parejas despechadas, todo ha sido una multitud de ingredientes. Mi ex dice que nuestro matrimonio terminó por mis celos absurdos, puede que tenga razón, pero siempre hay más que eso. Al principio ella me quería a mí más que yo a ella y cuando la conocí me hice el ciego en aspectos económicos, yo ya sabía que no era la mujer de mi vida, pero me casé y lo intenté, aunque fracasé. Ella me quería más a mí al principio (repito) pero después, cuando el cariño se apagó, era yo quien más la quería. En el post anterior digo que un amigo me había propuesto acostarme con su chica por 40.000 pesetas (240€), puede parecer machista, pero el caso es que su chica estaba encaprichada de mí, yo era para ella un capricho, un juguete, mi amigo se fue de prostitutas y su chica lo notó en la economía y digamos que la chica le hizo ese chantaje. Esos dos sí que no sentían celos ninguno de los dos, pero amor tampoco, ni siquiera cariño. En fin, que sí, soy celoso, aunque no lo digo con ningún orgullo, más bien es algo de lo que no suelo hablar normalmente, y si ahora lo cuento es para que me sirva de efecto terapéutico. Aunque contra los celos el único tratamiento que nos pueda redimir de sus aguijonazos es mordernos los labios, resignarse, quien calla otorga.

Capplannetta perdido

Posted on 2:23


Hubo un tiempo, allá por los años 1994-1998, que anduve perdido. Fracasé sentimentalmente y mi corazón estaba inmerso en una oscuridad que nadie entendía. Me metía en líos, en peleas y anduve en las adicciones. Mi corazón estaba perdido, andaba como un loco intentando hacer equilibrismo como un funambulista, andaba haciendo equilibrios con una cuerda y sin red, debajo de mí el abismo. Recuerdo que a un amigo mío le dimos una botella de anís, y él, ni corto ni perezoso, se la bebió copa a copa. El anís es una bebida dulce aunque un tanto traicionera, a mayor cantidad ingerida más enérgico resulta su efecto embriagador. Cogió un coma etílico y tuvo que venir la ambulancia a por él, tuvimos que avisar al padre del estado de su hijo, y fue él el que le acompañó en la ambulancia camino al hospital. Recuerdo que lloraba y maldecía dándole al hijo zarandeos y levantaba su puño como para rematarlo. Con el tiempo vino el chico a mí con su pareja y me propuso que si me acostaba con su chica me daba 40.000 pesetas (240€) que fue el dinero que se había gastado él en prostitutas. Yo me negué rotundamente. No soy esa clase de hombres, tengo principios. Con el tiempo me enteré de que había bajado a Andalucía con su padre y no supe nada más acerca de su paradero. A mí me daban por aquella época unas gotas para no ingerir alcohol, unas gotas muy peligrosas, COLME se llamaban. A veces me bebía una simple cerveza y me ponía rojo como un tomate y malísimo. Las gotas me las daban por los líos en que me metía, y por las borracheras tan malas; con cualquiera me peleaba. Mi única válvula de escape era el cine, llegué a ver mucho cine en VHS, hasta que un año me fui al pueblo natal de mi padre y me reencontré con la lectura, cosa que no hacía desde el colegio. Me seguía metiendo en líos, fueron cuatro años de alcohol, peleas y empecé a escribir. A veces escribía borracho, todavía conservo los cuadernos. Llevo veinticinco años amarrado a las palabras. Digamos que lo hago con tanta soltura ahora que no sé hacer otra cosa. El otro día me enteré de que aquel amigo que se zampó la botella de anís y agarró un tremendo coma etílico, ese chico, joven, inteligente, aunque vicioso, pero muy buena gente. Ese chaval murió de una sobredosis de cocaína, al parecer se inyectaba la cocaína en la yugular. Da escalofríos tan sólo con pensarlo. Ahora me pregunto por la reacción del padre. Lloraría y lo zarandearía como en aquella ocasión perdida, como yo tantas veces me perdí, en el recuerdo más oscuro que pudiera imaginar, en la taberna más sucia y más fantástica. Aquel chaval que hizo conmigo una película, película que la guardo en casa. Una película mala. Aunque dentro de todo lo malo que hicimos salió ese fruto. Un fruto podrido. 

Capplannetta y Juan A. Herdi

Posted on 15:27


He hablado algunas veces de mi amigo Juan A. Herdi, hoy no lo voy a halagar ni voy a vapulearlo. Hoy voy a hablar de las diferentes maneras que tenemos de hablar los dos siendo él vasco y yo catalán con raíces andaluzas. Al tener acento andaluz, porque señores, yo soy auténtico, y hablando parezco de la Andalucía Este, de donde es mi madre, mi padre es de Sevilla, otro acento distinto, Andalucía es muy rica en todos los aspectos. Aunque aún lo es más Catalunya, pero yo me considero español. Digo esto porque él siendo vasco su acento es más castellano, el mío también, pero me refiero a que él sesea y yo me como las eses. Me he dado cuenta que en nuestras conversaciones telefónicas él está más surtido de palabras, ya que es un latinista. Sin embargo yo, menos leído que él, todo hay que decirlo, mi manera de hablar con mis conocidos es mi manera de hablar materna (repito). He notado montones de veces que no entiende bien lo que digo. Me ocurrió una vez, cuando él residía en Barcelona, que fuimos a un bar y tomamos cerveza, y ninguno de los dos habíamos comido, y se le ocurrió tapear en el bar de un tipo que parecía o sevillano o de Cádiz. Pedimos patatas bravas, y croquetas caseras, y se le ocurre preguntar al amigo que de qué eran las croquetas, y el dueño del bar, muy garboso, le dice: -De cosio, (cocido andaluz que se hace con la pringada de ternera, en algunos sitios le echan carnes de porcino) y Juan A. me dice: -¿De qué ha dicho? Y yo que sí lo entendí le dije con mi acento:  -¡De  cocido! Y él reía y se fue encarado a la pitanza, porque es un buen Gourmet, nos echamos unas risas y nos fuimos con la música a otra parte. Pues a lo que me refiero que él es un gran lector pero de Andalucía conoce poco, y lo entiendo. A veces no nos entendemos ni los propios andaluces y descendientes. Pero una cosa que sí tiene es que es un gran conversador, de aquellos de los que se puede hablar de cualquier cosa, aunque él odia el fútbol, los toros ni fu ni fa, aunque él es bilbaíno, donde está el Atlético club de Bilbao, y la plaza de toros de Vista Alegre, la más exigente según solía decir Ernest Hemingway. 

Capplannetta y el instinto paterno

Posted on 21:55


Recuerdo que cuando estaba casado y veía una niña sudamericana se me caía la baba. En realidad sé poco sobre el instinto paternal, pero lo poco que sé, lo sé por mis hermanos, ya que ellos sí que son padres. Cuando algún sobrino mío se pone malito me afecta, no sé, no lo puedo remediar. Hoy le he dicho a una amiga que me despierta el instinto paterno, no sé cómo se lo habrá tomado, pero no creo que sea una ofensa. Ha habido mujeres en mi vida que me han estimulado el instinto paternal, aunque ese no es el sentimiento que quieren las mujeres de ti. Pero algunas mujeres dan ganas de abrazarlas y sentir conmiseración hacia ellas, también mis sobrinos. Si yo sufro por los padecimientos de mis sobrinos, imagínense sus padres. Recuerdo cierto día en mi niñez que despertamos a mis padres y mis padres se levantaron a desayunar, y yo y mi hermano nos quedamos en la cama de ellos saltando como en una colchoneta, y de pronto se cayó mi hermano de la cama dando una voltereta y se dio un golpe en la cabeza y quedó inconsciente, recuerdo que cuando lo vio mi padre cogió a mi hermano del suelo y se lo llevó al hospital, mi hermano despertó en el coche, sería del traqueteo del automóvil. Entonces nos dimos cuenta. Nos dimos cuenta de que mi padre iba en pijama y en zapatillas de andar por casa, eso, y al ver que mi hermano despertaba nos alegró el día. Digo esto como ejemplo vivido de que no soy padre, aunque tengo la idea de lo que puede serlo. Te desvives por tus sobrinos, pues con tus hijos que llevan tu sangre con gusto la lamerías porque esa sangre es tuya, como bien dejó escrito Lorca. 

Capplannetta Nunca Nadie Nada

Posted on 19:59


Cronometré mis plegarias y todas duraron tres segundos, de cada mixtura que recojo en el transcurso, me llevo un souvenir repleto de olvidos, ya no confío en Mickey Mouse, sin embargo, me he hecho furtivo en los bosques negros, y trampas pongo a mis sueños, a mis placeres pequeños un gran cielo abierto, con el que se me erizan los vellos y mi corazón es un dulce y sagrado escalofrío. El momento de las despedidas tiene una dicha y una pena, el momento de la muerte es lo que no tiene solución, acaso un ángel viniera y me prestara su hombro en mi desconsuelo, pues no he fumado ninguna porquería, ni le eché vodka a mi vaso de leche. Me rodeo de rotundos desengaños que me arrancan la piel a tiras, y me invento personajes de arte pop en cualquiera de mis impresiones por domesticar, no conozco a nadie que no codicie un don de astro, yo no soy astro, y os digo hoy que nunca nadie, nunca nadie regresó de las tinieblas, pídele consejo a papá. Recojo leyendas en los bulevares, y me apropio de aquello que no hice, pero no es que sea un ladrón, soy un coleccionista de alegrías con minifalda. Me gustan las adolescentes con sus uniformes a cuadros, la tragedia inglesa es que nunca regresarán de los patíbulos de Oxford. Dicen los agoreros que llegará la mañana a ser mañana, y que la madrugada es tan suya que parece una pared en el campo abierto, pero yo conozco un algoritmo que la pone como Dios la trajo al mundo, libre y necesaria, atractiva y arrebatadora, el sol es lo único que nos queda a los amantes de la tormenta. Fuego sobre fuego es el universo, y éste poema en prosa finaliza ahora.