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Si yo no fuera yo

Posted on 23:45

 


Si yo no fuera yo mis padres irían distraídos alucinando en los supermercados, ninguna tristeza ahogaría su alegría, y soñarían quizá que me graduara en Harvard, mis hermanos se atreverían a cruzar el umbral de la puerta de mi casa, que reverbera de ecos y voces solamente mías; si yo no fuera una especie en peligro de  extinción y fuese un primo hermano del silencio que se cansa de serlo, que cae derrotado porque se escucha hasta la entraña rozar la hiel, tal vez no me amargarían los dulces empalagosos, y los zapatos serían todos de mi horma perfectamente adecuada, cuando se aventajan los miedos a las incómodas posturas, cuando con los pasos nobles se angosta el camino de los hombres como yo, y la perspectiva toma otro tramo, otra raíz escandalosamente tozuda, otro discurso perpetrado por un coyote. Cuando yo soy el pájaro enjaulado y sirvo para reclamo de la caza en arbolito, y entre la paradoja y las mentiras desnudas se sortea mi vida como una lotería fraudulenta. Cuando ya eres pasado y el presente es impostura y el futuro es incierto como una efímera dentadura que se deteriora. Cuando me agarro a un clavo ardiendo y mi quemazón perdura entre las cosas que nada valen por que son daño sin la cura ni el remedio que supura. Si yo no fuera yo y mi casa fuese mi verdadera casa. Si yo ayudara con la alegría a la gente que aprecio y quiero, que de verdad amo, como transeúntes circulan ante mi desfachatez de despreciados lastres en viaje en globo. Si yo diera calma a la sed de los sedientos, que se torturan el nombre, que los sentencia el apellido. Si yo fuese rey y no mendigo, de esta calle que arrasa con una verdad cruda, como un pescado de semanas, apestoso y podrido; si encontrara coherencia a esta necia travesura que me aísla del teléfono, la calle, el parentesco. Y si yo no bebiera la absenta verde en este error de ser yo, esta mala noticia de ser hijo de un dios menor, de ser tiempo que descose las costuras mal cosidas. Si yo fuese un cerebro creciendo en una pecera y esta tortura fuese una pieza de puzzle que no tiene lugar ni cabida ni encaja en este mundo que en la cara me estornuda. Si yo encontrara el hilo negro de mi paraíso perdido, ay, ya ni me recuerdo, y no encontrarme con algo tan lejano que ni encuentra ni transita. Si yo no fuera yo, mi padre no tendría una pesadilla ambivalente entre el péndulo y el diván del psicoanálisis. Si mi voz no fuera mi voz y mi pescuezo degollado no sería la cicuta que me brota del hombro a la cintura. Si yo fuese un Pegaso y este ritmo,  el ritmo de la quietud de los árboles, en éste tramo, fuese una rareza enteramente muda. Si la luz no fuese luz y la oscura sombra no fuese la guerra que eternamente nos perdura. Si mi ocaso se atreviera a desmembrarme y la muerte fuese mi última aventura. Si yo no fuera nada… ¿qué sería? ¿Sería la mitad de lo que se llevó mi silencio tras la noche azul? ¿Sería un adulto con la pena tan honda que vértigo da mirarla desde la azotea? No quiero ninguna plegaria tras el miedo, no quiero ningún desprecio dormido, no quiero que me presenten al psiquiatra que me ate a una cama. Quiero ser yo ahora que no soy yo. Si yo no fuera yo, ¿en qué mentira apostaría mi destino?

Capplannetta y la vida a toda prisa

Posted on 16:14



Ese chico enclenque que creía en la libertad del individuo acató su menospreciada valía y se puso a trabajar seriamente en el asunto. Primero aprovechó la circunstancia de hacerle el amor a cuantas mujeres pudo. Después se fue de fiesta en los más variados festivales de distintos géneros musicales, incluso vio a Bob Dylan en uno de ellos, también a The Rolling Stones en su gira Bridges to Babylon, se aficionó a cantar flamenco, y cantaba bien, pero imposible era hacer sombra a otros cantaores. Estando en la heroína se marchó de vacaciones. También se fue a los San Fermines tras haberse desvinculado de drogas y demás sustancias. Fue entonces cuando comenzó a engordar la tripita. Cosa que no le dio importancia, con el tiempo creció y creció. Se marchó a Perú con barriga aunque delgado. En esa época se había leído a algunos clásicos del Siglo de Oro, también a clásicos del siglo veinte. Los que habían leído alguna vez un libro le sugerían que leyera a Nietzsche, a Sartre, a Cioran, él aceptó el desafío, sin embargo se leyó a Charles Bukowski y a Burroughs, el realismo sucio le atraía, pero quiso probar con Gabriel García Márquez y Juan Rulfo, descubrió a José María Arguedas y a Juan Carlos Onetti. Quiso probar con Cortázar, en fin, todavía le quedaba tanto por leer… encontró a través de una película a Truman Capote; Roberto Bolaño y Enrique Vila-Matas vinieron como si de una aparición se tratara. Después vinieron los contemporáneos a él, por ejemplo, Svetislav Basara, Marta Sanz, Sara Mesa, Elena Medel, Alejandro Zambra, Pedro Lemebel, Mariana Enríquez y un largo etcétera, pero ha seguido una trayectoria como lector que los que lo conocieron en su adolescencia creían que se había vuelto loco. Y puede que sí, al menos un poco. Leer no estaba en los planes de ningún conocido suyo, cuando se enteraron de que Capplannetta leía se echaban a reír. Al parecer, reinsertarse en la sociedad era un tabú, o mejor decir un delito donde muchos incrédulos no daban crédito. Hubo un amigo que le insinuó que si era poeta para ligar más, y él le contestó: se liga sin quererlo, es como el que va de caza y no sabe lo que traerá a su casa. No es que iguale el hecho de ligar con irse de cacería, pero las chicas cuando menos les haces caso es cuando más se interesan por uno, influye el palique, también lo agraciado que seas, y hay veces que ni con esas.