Posted on 0:17

Todos los años igual, cada lustro te pasa lo mismo. Maldito serás Capplannetta, maldito serás cuando entres y cuando salgas, que recibas todo el despreció del mundo. Que tengas que pedir para tabaco con un envoltorio cutre pidiendo amagado un café. Maldito serás, Capplannetta. Maldito serás, porque eres la escoria del mundo, lo que nadie quiere en su casa, maldito serás, ya que tendrás que hacerte el idiota suplicando un beso de un niño, nadie querrá recordarte, ni en las cenas de empresa ni en los funerales; y tu familia mascará una mueca-sonrisa a veces de lata, y otras de mercurio. Maldito serás en el hemisferio que pises, te negarán una perra chica y te llenarás de vacío, como un periódico amarillo, como un vaso usado. Que no tendrás una vida de alegría, que patearán tu culo unas mil veces por ello. Que te criarán entre algodones, y se harán lija, que nadie te negará nunca una impertinencia, porque maldito serás en el regreso y en la voltereta, que pisarás de sed el infierno, y que bostezarán los perros porque ninguno te quiere y andarán sacudiéndose porque no te exigirán ni una triste caricia. Te negarán cuando digas sí, te abrazarán cuando más acabado estés. Se morderán tus ganas por una sonrisa partida y te crucificarán el nombre las veces que el personal lo crea oportuno, y te señalarán con el dedo los detractores de tus poemas, te precintarán la cara con celofán adhesivo y como nada traes te negarán posada, te negarán nochebuena y te negarán compañía. Acabarás solo y parecerás un ogro ermitaño, te sacudirán la lengua del molaje decadente y te partirán la bilis los enfermos de la sal. Añadirán exiguas suertes los partidarios de la venganza y ya nadie vendrá en primavera.

Bendito serás Capplannetta, porque perdonaste, aunque no supieras esperar, perdonaste. Bendito serás Capplannetta porque en tu Agnus Dei incesante no te rendiste, ni te revolcaste en el barro de la ira. Bendito serás, aquí en la tierra, en la llanura, en los lagos y en la mar eterna. Te consagrarán el nombre los benditos como tú. Bendito serás cuando cantes desde tu balcón, cuando llores de alegría, cuando digan tu nombre en los altavoces porque hubo una vez un niño perdido. Dejarás un legado de páginas de efluvios vapores de gracia. Bendito serás Capplannetta porque descartaste partir a la batalla, porque no eres un fanfarrón resentido, porque perdonarás esta vez y un millón de veces, porque no pondrás la otra mejilla, porque lucharás como un bendito día a día, aunque te partan la cara, aunque te pisoteen la correspondencia, aunque te nieguen verdad, serás adicto al lenguaje de los ecosistemas que tengan estos sol, tengan luna. Porque serás bendito, ya que fuiste bueno, fuiste generoso, fuiste verdad y fuiste sueño que nace desde la estrella de oriente. Serás bendito porque tus versos y tus escritos no son un arma de doble filo, ni una plegaria que rezan los vanidosos, serás bendito porque en tus esperanzas hay luz, aunque sea una luz anaranjada, anaranjada y tenue, tibia, templada, pero que crece, como crece el amor De Dios, ya que por el amor a un mundo de iguales entregaste tu inocencia de niño sonriente. Porque en ti no hay maldad, en ti no hay desprecio. Serás bendito porque diste paz, diste placer, diste bondad y diste compasión. Los ángeles y los luceros de la noche te abrirán la puerta de la bendición, porque fuiste leyenda viva, porque todos conocen tu corazón rojo. Serás bendito como los enfermeros de los hospitales, los benditos religiosos, por constelar la dicha con amor.

Siempre que iba al vídeo club 351 me encontraba con una sorpresa satisfactoria. Por ejemplo, el tipo que era dueño del vídeo club me había calado según el gusto que yo tenía acerca de películas que me gustaban. Me recomendaba todo lo que él veía y encajara con mi perfil. Perfil que conocía bien por su gran instinto y su larga experiencia, ya que era un extraordinario cinéfilo. Tenían a un chico trabajando que se llama Antonio (hace años que no lo veo) que era un chico gay y muy agradable, pero el dueño era quien me aconsejaba cine tanto español como extranjero. Tenían una buen fondo de películas, también alquilaba pornografía y películas de acción francesas, americanas y de muchos países más. En aquella época yo videé mucho cine, había comprendido que la calle no tenía nada nuevo que ofrecerme y preferiría ver cine bueno, también en menor grado leía, pero ya digo, en menor grado. Cuando una película te fascina y estás cómodo viéndola no quieres que ésta se acabe, y te gustaría que durara horas, pero yo creo que una película de dos horas que sea buena está muy bien. Podría enumerar varios títulos que me han dejado estupefacto. Había directores como Bigas Luna, y otros tantos más españoles que me fascinaban, por ejemplo, Vicente Aranda, encuentro su cine de muy buena calidad, como también Jaime de Armiñán y su película El Palomo cojo, sobre una novela de Eduardo Mendicutti. Con respecto al porno debo decir que siempre he sido en mi época de soltería un gran aficionado. Era muy joven, y entonces valía la pena meneártela, ahora soy mayor, y además de no apetecerme la pornografía, compruebo que no tiene sentido la masturbación. Es un acto que debe ejercerse joven.

La vida, solamente la vida, nada más que eso. Después vendrá la sed, la sed desde los portales adentro, la sed que te persigue como un pensamiento redundante, sed de borracho, sed de resaca, sed de olvido. Pasan los años entre alegrías y penas, cuando ya nada quede, te quedará la vida, solamente la vida, nada más que eso. Hay momentos en la vida que pierdes la esperanza, y para renovarla tienes que llenarte de ilusión, si se te pudrió la pasión a fuerza de desengaños y cautiverios. Di no a la soberbia, di no a la prepotencia, a todo eso que te duele di siempre no. La vida es un momento, también la ilusión, aunque por ésta vivimos y recuperamos lo que perdimos, como un putrefacto lamento conservado en la sed de los corazones que juegan a no ser nadie, a no ser nada, acaban con la identidad bastarda y cuentan sus dolores a cualquier hijo de vecino. Y se arremeten contra el agua estancada, buscan agua viva, sin ser turbia, ni yodada como la mar repleta de salitre. Sed de vivir, pecado de comer, paz que te quitas, plenitud que te conceden, hostilidad que te pones, los restos del naufragio son rastro de lo que hubo, aunque quede maltrecho en el tiempo, aunque sea una farsa la ciudad decorada de luces de colores. Nos hacemos de rabia y coraje y vendrán los años sin nada que ofrecer, quizá sean peores y lo pierdas todo. Entonces la vida, solamente la vida, nada más que eso. La sed te aminorará el ánimo, la sed, siempre la sed, habiendo tanto tiempo por beber ¿porqué la sed? ¿Porqué? La sed es verdadera. La sed busca desesperada ser saciada en los lugares más insospechados. En los lugares secos contradictoriamente.
Posted on 2:12

A la mañana ya no la conozco, me conformo con el atardecer y la delicia de la noche. Suelo yo buscarte entre pandemias y desastres, y ya no te encuentro ni en las fotos. La Navidad confinada dicen que no es un disparate, aunque a mí me ha parecido un disparate todos los años. Seguramente tú me habrás olvidado, ya no uso aquel perfume que tanto te gustaba, y el mal aliento siempre me es fiel como el buen whisky. A veces veo una lluvia de relojes y comparo años nuevos como este, antes había que divertirse y preparar así una loca Nochevieja. Ya no profundizo tanto en los temas de la vida, así me curo en salud. No me asusto de los niños a tropel, aunque por fin no quiera ser padre de mellizos. Te equivocas si crees que todavía te quiero, aunque ya no me asombre lo que has cambiado. Esto no es un anuncio de detergente, ni es un ajuste de cuentas, ya no veo la televisión. Me engatusan los gatos que copulan, aunque tenga que huir siempre el macho alfa. No vende ir con miedo por el bulevar de despertares, no vende la misoginia ni tampoco la homofobia. Tú, en ese escaparate donde te masturbas ya no existe respeto por Dios y los sexos sin sexo. Es un mundo de oropel que te fascina, y de corcho son los decorados, y elegantes van todos disfrazados. Este año el mundo ha sido pandémico y celeste, ha muerto gente a porrillo, pero es mejor ver machos alfas con pectorales, a un inútil barrigón que ni te pone. Me duelen algunas canciones mucho más que las tentaciones que no tengo, aprendí de niño a ser cangrejo, y ando para atrás por si me pisan, el fandango, el asco, la risa. Pero soy más humano, ya no me castigo con la náusea, aunque vomite de olvido en mis noches ambarinas. No creías que un lobo como yo pudiera ser cordero, me dicen los sapos verdes, olvídala, hazte una paja, pero a mi edad no me hago pajas ni voy a Saturno en misiones espaciales. Pues ni soy cosmonauta ni me gusta alejarme de la aeronave. Me gusta el apasionante mundo de los tupperwares, y no me documento sobre delfines, ni colecciono sellos de Nigeria. Hubo una vez un hombre que te quiso y movió cielo y tierra por encontrarte, lo demás era otra historia.

A veces al hablar por teléfono debes de quedarte unos segundos en el auricular tras despedir la llamada. Descubres cosas maravillosas, encuentro tantas veces al esperar esos segundos unas grandísimas verdades, que sé lo que piensa sobre mi persona más de uno al hablar por teléfono y esperarme después de finalizar. Hay personas que tienen la costumbre de ser impertinente mientras estás hablando, cosa que interrumpe la conversación, por lo que la impertinencia es vagamente escuchada con claridad, y cuando no, a veces, se baja el ritmo de la.conversación perdiendo esta fuelle. Hablar por teléfono es cosa de gente con los pies en la tierra, ya que como te pongas a trepar serás cazado al instante, ya que el interlocutor lo notará. Es parte del lenguaje no-verbal en que consiste el hecho de mantener una conversación telefónica. Algunos poetas lo han llamado Los ojos del teléfono, ya que las pausas y el sonido audible en el entorno en sí es casi más interesante que la conversación que se está volviendo caducada como una botella de leche. Las operadoras de telefonía son unas grandes artífices en lo que a interpretar tonos de voz se refiere. Pueden saber ellas/os que según sea el tono de voz que emplee la persona receptora de la oferta o producto saben si hay venta o rechazo al empezar la conversación. Son auténticas/os magas/os en el oficio de mantener una charla, aunque algunas resulten empalagosas, otras tantas, unas elefantas en una cacharrería. Sé de gente que se lleva el teléfono al baño y mientras cagan mantienen una conversación que estando un poco atento, no tiene ningún desperdicio, o sí, quién sabe. Lo que sí sé que como se alargue la conversación y si quieres limpiarte el trasero poco importa poner el altavoz si es un teléfono móvil.