El bálsamo de los escritores

Posted on 17:12

 



El bálsamo de la gente es tener dinero, tener amigos y tener amor. Pero el bálsamo de los escritores son las librerías de viejo, las librerías con el poder del olor, del olor a libro nuevo, y sobre todo, los libros, los libros que te dan el poder de pensar por ti mismo. Da igual que estos sean amarillentos o límpidos de un negro sobre blanco que siempre apetece antes del sueño. El bálsamo de los escritores son las películas, las películas ya sean clásicos o novedades interesantes. Pero una cosa se percibe entre el bálsamo de los escritores, es un afán ameno de sueños imposibles, digamos, por ejemplo, que son una manera de estar embutidos siguiendo el rastro de las frecuentes escuelas del arte sin engañosa procedencia, porque no se atreven con el timo a posta de un Tapies o de un pintor abstracto, que juegan en un hábito que no pertenece a la memoria colectiva y no es reconocida por nadie. El bálsamo de los escritores es una laguna en los hombros. Como si de un hecho seco donde no tengan pie a que se ahoguen las libélulas sin el agua oscilante de las acequias en los huertos. El bálsamo de los escritores es el lenguaje, el propio y el ajeno, el que se reinventa como un alfabeto reconocible el abecedario de todas las cosas a las que se les tiene apego. El bálsamo de los escritores son las palabras, las palabras zurcidas por los sentimientos. ¿A quienes pertenecen los escritores? Sin su bálsamo consolador que a todas las esquinas llega ese bálsamo. ¿A dónde estarán las lenguas muertas entre los sueños nativos de los escritores que comprenden el resplandor de las metáforas? Pues están ocurriendo mientras les ocurre la vida en la suerte de palabras que jamás fueron dichas por un charlatán.

Los objetos

Posted on 17:03

 


Los objetos para los románticos son cosas a las que tener apego. Pero son objetos sin vida, materia que evidencia la vida. Ni tus cassettes ni tus libros te podrás llevar cuando mueras. Derrocha los placeres de la vida y bebe del néctar final. Ningún objeto deriva en la debacle de tener lo que no se tiene. Nadie posee nada hasta que lo regala. Los objetos son en los que se traduce el dinero. No hay miseria más grande que vivir para los objetos. Vive para las cosas que no se pagan con dinero. Dale un abrazo a tu hermano, besa con sinceridad a tu madre. Eso es también romanticismo. Las cosas que no cuestan ni un Euro son las cosas por lo que vale la pena vivir y morir. Después llegará la parca, y todas las cosas materiales se las repartirán aquellos que morirán también. Adiós ropa, adiós los VHS, adiós vodka, con el cariño que todo eso tenía. Lo contemplabas o lo acariciabas. Sin duda eras un amante de los objetos. Cuando te incineren no tendrás otra cosa en tu poder que tus restos de ceniza. Todo aquello que te obsesionaba ahora te deprime. Goza de la vida y moja tus calzoncillos preferidos. Nada dura menos que la fugacidad de los cuerpos.

Matria

Posted on 16:59



 Si nos ponemos a hablar de que un país sea matria antes que patria quizá. tendríamos una humanidad más humana, valga la redundancia. El primer escritor que reclamó el nombre de matria era Unamuno. Cuando sales de España y te vas a Latinoamérica a España la llaman la Madre Patria, pero yo diría que ese término no es correcto. Todas las madres hijas de sus hijos, emparedadas en un cuarto oscuro que es el machismo, son también madres de sus madres. Nuestra sociedad es un matriarcado, eso no es nuevo. El mundo cambia a paso de gigantes. Ser una matria es un argumento que puede parecer demagogia, o también me pueden llamar calzonazos. Se aprende más de las matrias que de las patrias. Y es que una mujer si es agradecida tendrá gratitud, pero si en su lugar es ingrata e interesada será tocada por el alma y el karma, seguramente tendrá desprecio. Una mujer es un pilar en la vida de la humanidad. Pienso que las madres cuidan de nuestros hijos, y hacen trabajos que, de los cuales, son las tareas del hogar que deben siempre ser compartidas. Esto que digo no es farfolla. Las matrias son nuestro sustento. Enorme emoción cuando notas mojada a tu pareja. Es como volver a la adolescencia. Madres, madres de la Plaza de mayo, madres de hijos drogadictos, hijos que venden regalos de su madre, madres que te despiden en el autocar cuando te vas de excursión. Matrias.

31ºNúmero de la revista literaria Nevando en la Guinea.pdf

Posted on 2:44



 31ºNúmero de Necando en la Guinea.pdf

Imagina que eres libre

Posted on 22:04

 


La imaginación es a veces una traición que nos creamos a nosotros mismos. Se sufre más por lo que se imagina que por la realidad de las cosas. Imaginamos porque la imaginación es infinita. Solamente es finita si no traspasamos la línea de la cordura. Porque si traspasamos la línea de esa relativa cordura, caeríamos en la desgracia de la locura. La imaginación nos hace creer que nuestra familia nos envenena, la imaginación nos hace pensar que los demás hablan de nosotros cuando van a lo suyo en realidad, la imaginación puede hacernos volar pero no se debe traspasar la línea finísima de nuestra salud mental. Imaginamos en la lectura, imaginamos en una película, imaginamos mientras hacemos sexo o nos masturbamos. Imaginar nos diferencia de los animales. A la vez que imaginamos, también soñamos. Debemos imaginar con nuestra propia libertad, aunque sea difícil, imaginar con un nuevo libre albedrío sea algo imposible. Soñar es gratis, e imaginar es soñar despierto. Muchas veces usamos tanta imaginación que nos lleva a territorios peligrosos e inhóspitos. Imaginen, sueñen, lo malo de todo esto, es que tras imaginar tengas miedo por imaginar por aquello que no nos conviene.

Volver al hogar

Posted on 1:32

 


Cuando fumar es como un lavado en seco. Cuando ninguna mujer puede paliar el escombro de tu soledad. Cuando todo era jardín y efluvios de efervescencia. Cuando la esperanza en los demás es un oropel a veces, y un oro es en otras tantas veces, tan pocas… Cuando las duchas van acompañadas de fermentación lenta. Cuando bostezas entre el grito soberbio de los que no tienen metas. Cuando te buscas y no te encuentras. Cuando te apetece todo y a la vez nada. Cuando las células te hacen un chantaje, y segregas neuronas en el invierno sin haber ingerido el bálsamo, el elixir, el edulcorante. Cuando te abres las heridas que ayer se cerraron. Cuando volver significa que no quieres que te encuentren. Cuando ya ni las drogas llenan el vacío idiota de los anfibios guerreros de la voz, porque debes aprender que no estás solo. Debes aprender de todo lo que te ocurre. No quiero estar encerrado, pues me expulsan de mi soledad a diario. Me fugo del pasado entre la cáscara del presente. Tengo el futuro colmado de ávido deseo de azules sin domesticar. Cuando mi autodestrucción no es baja autoestima. Cuando adoro la vida pese a mis circunstancias. Cuando mi temperamento de plomo pesado se yergue ante esta esclavitud a la cual sonrío. Cuando estoy encantado de haber encontrado mi fertilidad. Cuando ya no habito los fines de semana entre linternas de tungsteno. Cuando me voy para luego volver. Escribir, esa es mi única tarea. Porque el olvido me espera para alargar la comedia que recuerdan los que me quieren.

A propósito de Camarón de la Isla

Posted on 21:47

 


A finales del siglo XX se publicaron tres discos inigualables en la historia del flamenco. El primero, Nuevo Día, de Lole y Manuel; el segundo, Omega, de Enrique Morente; y el tercero, el más importante, La leyenda del Tiempo de Camarón de la Isla.

Camarón de la Isla es sin duda el cantaor por antonomasia. Cuando cantaba Camarón el mundo se paraba para escucharle. Camarón se ganó el respeto de payos y gitanos, de ortodoxos, de puristas y de flamencos. Cuando cantaba Camarón percibías que su voz era una fuente inacabable de eternidad. Cuando escuchas a José escuchas las voces de la eternidad de los gitanos.

Camarón de la Isla es de La Isla de San Fernando. Es el séptimo hijo de una familia de canasteros y de fragüeros. Su padre, Luis, y su madre, Juana. Esto es lo que todo el mundo sabe.

Pero lo que nadie sabe, pues es algo personal, que Camarón a mí me ha enseñado el lenguaje de la vida. Gracias a él entendí, a la par que escuchaba sus discos, la metáfora alentadora de la vida. Conocí metáfora a metáfora el idioma negro que paró el reloj.

Mientras escuchaba los discos de Camarón iba aprendiendo un mensaje que me hizo conocer el detalle entrelineado de las canciones lorquianas y el eterno hablar de los ancestros que se origina en las entrañas de la tierra.

Camarón no es sólo un cantaor flamenco, es un amigo que me encontré al tiempo que descubría el resplandor entre los esplendores del destino. Camarón es la eternidad hecha metáfora. Es un coleccionista de antiguos referentes flamencos y él consiguió hacer un flamenco heterodoxo y un camino para la nueva juventud.

Camarón de la Isla se llamaba José Monje Cruz, y bajo su nombre sólo pudo rescatar la autoría de cincuenta temas flamencos, que grabó en su momento, junto con Paco de Lucía, Tomatito y Raimundo Amador. La obra de José es más extensa, pero después de un perseverante litigio ante la justicia por parte de la familia de éste, pudo reconocer esas cincuenta canciones, aunque su repertorio era y es más extenso.

Dicen los que lo conocieron que era una persona entrañable, quizá confiado, pero lo que era Camarón es un precursor. Un artista y un mito. Un hombre bueno. El cantaor del pueblo gitano.

Ahora su tumba en San Fernando es un lugar propicio donde la gente peregrina como si de Jim Morrison y de Jimi Hendrix se tratara. En paz descanse Camarón de la Isla, pueden visitar un museo espléndido regentado por su mujer e hijos en La Línea de la Concepción (Cádiz). Viva Camarón, viva José. La verdadera voz de un mito gitano y revolucionario.

Porque José Monje Cruz es inconfundible, porque canta desde un abismo. Ya saben lo que decía Nietzsche al respecto, a veces el abismo mira a la vez dentro de ti. Cuando cantaba Camarón es todo un abismo insondable que busca, que indaga, mirando desde su interior. Y algo que mira desde el interior busca un refugio de paz desde una esperanza enjuta, sin ambages siempre sola, y callada, como bien dijo el poeta, en las sillas del lugar preciso.