Bombas psicológicas

Posted on 13:25

 


Una psicóloga de Rubí me aconsejó que no bebiera si tomaba medicación psiquiátrica. Me dijo: —No bebas alcohol mientras te medicas, es una bomba. Y el caso es que, sí tengo pocos amigos o poca gente de mi familia está a mi lado, es porque estallo de bombas psicológicas. Bombas psicológicas para la confianza de un ciego. Mal sonido para la fecundidad del placer y acomodo. Mal sonido para la fractura del hielo, es como apagar fuego con agua. El fuego engulle naturaleza, yo engullo conocimiento. Porque al pensar mal estoy poniendo a prueba para afianzar mi zona de confort. Estallaré mil veces, un millón, pero eso solo trae ostracismo y es la primera semilla de la psicosis y los ataques de pánico. Yo me considero alguien inteligente, que era alegre y vivía tranquilo, pero ahora, después de mi crisis nerviosa, he resucitado por fin de mi muerte existencial. Ser una partícula de nitroglicerina es la verdadera naturaleza de los libres pensadores y de la gente que pretende cambiar de postura para su comodidad. Soy una especie rara en extinción. Aunque cuando al viejo no se le quiere tampoco se quiere al nuevo, somos culpables de su cautiverio. 

Cupido ha muerto

Posted on 11:19

 

Me dicen y me cantan porque no salgo ahora de juerga y las veces que he salido he sido parte de una guerra. Quisiera ser de acero pero soy carne y hueso. Agua corriente, totalmente corriente, como los tipos corrientes, como la fría intemperie. No quiero oír a quienes tanto hieren, quiero un mundo en libertad, después de estar oculta mi verdad. Ya no salgo de juerga, me quedo solo con mis poemas. Mira si yo te camelo que el silencio sabe a caramelo cuando te sueño del que carezco pues ni siento lo que se debe sentir y tampoco lo padezco. Una vez vi al mundo a través de un espejo, porque el mundo es un reflejo, donde hay efigies y apéndices que trafican con  las reglas del juego. Hubo una vez un siglo donde hubo un armisticio y cien bombardeos. Hubo una vez un mundo en la empinada cuesta del veo-veo. Me aparté de la juerga primero por edad y luego por no creerme el cuento. Estoy enfermo, muy enfermo. No sé si duraré para  el apóstrofe a la derecha que es mío a la postre el peculiar vicio  de no tener dinero. Así lo tengo y así lo creo. Pertenezco a ese tipo de gente que siempre llegan los últimos, con el nervio flácido, con el cuerpo cáustico, con el lugar donde dejé de los ojos el cuero. Quiero porque soy un cautivo siempre pendiente del carcelero. Las historias del presente las puse por escrito en un libro como pasaporte a la frontera del miedo. Ahora sigo contemplando la alegría y el deseo como algo tan lejano con la membresía del recuerdo. Existe para mí una cama en un manicomio y allí dejé de ser un hombre completo y ando de soledad repleto. Cupido ha muerto.


A Emilio Prados le cambió la sonrisa

Posted on 7:55

 


Tras su exilio mexicano a Emilio Prados le cambió la sonrisa. En Málaga era alegre y extrovertido. Perteneciente a la generación del 27 fue un poeta primeramente sonriente y feliz, y tras su exilio pasaba el día encerrado en una habitación. Escribió y destruyó poesía. Pero en su Málaga tuvo una imprenta (sin demasiada fortuna) que costeaba su padre. Emilio con respecto a las erratas decía: —un libro sin erratas es como un jardín sin flores. Emilio padecía una depresión aguda. Por eso su reclusión, sus poemas a la muerte, y a la oscuridad de la vida. Con el tiempo vas entendiendo en qué consiste la vida. En su total magnitud. Emilio Prados era un poeta notable. Tuvo sus momentos de alegría, enseñó a niños analfabetos a leer y escribir, y siempre se comportó de manera altruista. Federico lo llamaba en la residencia de estudiantes “cazador de nubes”. Es evidente su melancolía y la necesidad de su patria ante el hecho del exilio. Hay otra manera de vivir a la que debes habituarte o ser un ermitaño triste y depresivo en una tierra extranjera. Sin embargo, Emilio siguió escribiendo. Siguió escribiendo muy buenos poemas con la temática de costumbre, siguiendo los rastros de su encierro voluntario. La gente cree que el que vive encerrado es porque quiere. Yo creo que es porque lo necesita. A Emilio no se le ha hecho suficiente justicia. Leer a Emilio es ver la dificultad de los que están vivos y muertos al mismo tiempo. Sin duda México se portó muy bien con los exiliados republicanos españoles. Se exilió la florinata de la cultura española. A dos de ellos le dieron o cárcel o muerte. Desterrado y desafiando a la vida en soledad Emilio dio con las teclas adecuadas demostrándolo en su poesía. Aquí dejo esta recomendación a su poesía peculiar. 

No me quieras

Posted on 0:39

 


Si crees que ya no soy el que era porque cambié al volverme loco, no me quieras. Si crees que ya estoy finiquitado, acabado y soy una molestia, no me quieras. Si has aborrecido todo lo que yo soy, no me quieras. Si crees que te he dado mala vida por ser locuelo, borracho y joven, no me quieras. Si pretendes echarme en cara todo aquello que me has dado, no me quieras. Si crees que soy una persona impresentable, una vergüenza, algo de lo que no estás orgullosa/o, no me quieras. Si alguna vez te he lastimado porque no entiendes mi alegría, no me quieras. Si crees que soy un cero a la izquierda y soy un ser repulsivo, no me quieras. Si crees que no he sido ni buen hijo, ni buen amigo, ni buen marido, no me quieras. Si no valoras aquello que ofrecí a la noche como un agua azucarada, no me quieras. Si crees que no valgo la pena ya y te he decepcionado, no me quieras. Yo sí te querré a ti. A vosotros. Porque sois lo único que tengo en este mundo. Cuando me faltéis os seguiré queriendo. Y vocifero como un loco porque al fin soy tu hijo. No me quieras si quererme es un problema, no me quieras porque crees que no estoy bien de la quijotera, no me quieras si notas que no te quiero. No me quieras ya que crees que te molesta mi presencia. No me quieras si crees que he perdido el sentido del ridículo. No me quieras si crees que soy un desgraciado. No me quieras aunque otra persona pudiera haber sido. No me quieras si ves en mí demasiados defectos. No me quieras si no te quiero. No me quieras porque soy distinto a la gente de bien, no me quieras. 


Presagio

Posted on 9:17

 


¿Por qué me siento empujado a este frío desconsuelo? Si parece que me  arrastren la vida por el suelo. Llevo una flor tatuada del corazón al cuello, me la puso el asombro que me dejó perplejo. No soy víctima de nadie, se finiquitó mi tiempo, ahora soy una mancha en un pañuelo, de momento soy esclavo de mi propio pensamiento. Luego vienen las fronteras, aduanas con sus perros. ¿Cuántos poemas preciso? ¿Cuántos versos? ¿Deseas una disculpa, un lo siento? Me someto al diluvio, al aguacero, me callo si no encuentro, me someto a la tortura donde puse tanto empeño, los amigos son presagio y sortilegio. Andaré sobre distintos alfabetos repletos de silencio. Andaré entre oscuras sombras, sin bagaje y entre mundos paralelos. ¿No existe sabio que me dé tal vez consejo? Un suspiro de mi aliento, del absurdo nace el miedo. Soy un hombre, un hombre noble cuando puedo, otras soy blanco ruido en estéreo. No creáis compañeros que estoy solo sin parentesco, tampoco me arrancaron el resuello, soy hijo de un Dios menor que me dio un Si bemol entre florituras y arpegios. Soy una causa fallida con rancio abolengo, un ir por ir deprisa para padres, tíos y abuelos, soy una verdad derretida para la mentira que mastica hielo. Jugué a este tramposo juego, un despertar incierto me despertará después del desvelo. Son amuralladas cábalas por las que a nadie pertenezco, ahora soy hombre completo. Un hombre sin dinero, con la felicidad en detrimento. Invento por inventar. Locura es ser algoritmo, códigos de unos y ceros. Existen hombres capaces de morir por un beso negro empapado de veneno. Soy mitad de lo que pienso. Soy culpable de lo que entrego y aquello que a casa me llevo. Callo de dureza, entre marfil,  hueso, realidad mugrienta del esqueleto. 

Reflexiones desde el infierno

Posted on 11:19

 


Yo creo que el verdadero infierno es la Tierra. Es un lugar inhóspito, injusto y nada agradable. Decía Dante Alighieri que para subir a los cielos tienes que pasar por el infierno. El infierno está aquí, junto a nosotros. Nos enseña sus fauces constantemente. Pero esto que digo no es nuevo. Las personas nos mantenemos al límite de la maldad provocada por varias razones. Esto no quiere decir que no exista la bondad, pero cada día es más imposible de encontrar. Pasan las estaciones y pasan los años simultáneamente. Para vivir en un infierno no es difícil hallarlo en cualquier parte. El cielo está adjudicado para las grandes fortunas. Esas, que creen que morirán con trajes de seda italiana y una cuenta corriente en Suiza. No me gusta este mundo, quizá sea porque tengo cortada la luz y el agua. Facturas y pagar más facturas. Este año tampoco habrá vacaciones para mí. No me apena. El mundo está cada vez peor, pero no le damos importancia. Una persona inteligente es aquella que sabe callar cuando es preciso, y no habla tonterías. Sin duda hablar por hablar es no pensar lo que se dice para dilucidar coherencia. 

Sin Sentido

Posted on 18:24

 


No encuentro ninguna razón de peso por la que deba seguir escribiendo. No creo en la crisis del folio en blanco. Sin embargo, he repetido tanto y he reiterado tanto sobre el tema que escribo, que ya me aburre. No encuentro el fogonazo ese que te hace gozar mientras escribes. Para mí no tiene sentido seguir con esta labor terapéutica. Aunque yo no la conciba como algo al que deba dedicarle tres o cuatro horas al día, para mí no tiene significado redundar y redundar cuando ningún libro puede cambiar a la humanidad, aunque sí creo que éste pueda ser un revulsivo para alguna persona en particular. El mundo es demasiado pequeño pero a la vez inmenso desde nuestra perspectiva de seres humanos. Escribir poesía a veces me causa vergüenza ajena. Hay poesía que se comparte que no me dice nada, puede que para otros yo sea superficial. La poesía es algo muy difícil de realizar coherentemente. A veces no sabes si escribes para que te lean o para ti mismo. Yo no puedo leer un poema mío más de dos veces porque me causa cierto dolor, y me parece vanidoso y carente de pureza literaria. Yo escribo sobre la contracorriente del mundo. No pretendo polemizar, pero sí ando por caminos que para el estereotipo de “persona normal” no guarda ningún interés. Ahora voy a publicar otro libro, y ahora sí dejaré de escribir durante un largo tiempo. Estoy dejando de creer en lo que escribo. Sólo interesa a una minoría que muchas veces no está por la labor. Incluso ni leen. Porque lo que quiere la gente es arrimar el ascua hacia su propia sardina. Y es lógico. Lo que llaman como poesía buena es tan trivial y tan anodina que produce náuseas. Es comprensible, lo ven un tabú lo que yo escribo. Un tabú gritado a los cuatro vientos. Solamente hay un público minoritario, y la gran mayoría se sienten mal cuando te escuchan recitar, aunque yo no recito nada. El caso es que prefiero escribir para un ciego antes que para trescientos mudos. Aunque muy pocas veces callan. Prefiero agradar a quien comprenda de verdad lo que escribo. Tengo un amigo que me anima a escribir poesía rimada. Mi criterio es, que no tiene lectores. En cuanto ven un verso rimado algunos son acertados, pero repito, el tema que yo suelo tocar es tabú. Dicen que hablar del tabú es de mal agüero. Es posible.