Capplannetta y lo maravilloso de vivir

Posted on 5:39

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La vida tiene cosas alucinantes, verdaderamente maravillosas. Por ejemplo, después del sexo, dormir y comer, tiene cosas como los amigos, los pequeños placeres que no pueden faltarte nunca. Después de ir dilucidando poco a poco, paulatinamente encuentras detalles que la vida te ofrece como un elixir. Vivir en pareja, convivir, la diversidad racial en un barrio obrero, pues no se puede hablar de nadie hasta que no se conoce. Las mujeres, cada una se llena de aires cuando ellas lo quieren. El placer de fumar, aunque sea perjudicial. El placer de la lectura, la escritura y escribir es una gran soledad, que te permite gozar de la soledad. La soledad acostumbrada no es mala, quizá sea otro placer más aunque vivas en una casa de cristal. Olvidarse pues de los malos rollos, pues nadie es más que nadie. Y preveer alguna cosa que pueda ocurrir, es en sí la quinta esencia de la inteligencia. La nobleza de algunas personas, personas que a pesar de pasarlo crudo en la vida, te dedican un saludo y una sonrisa. El sexo, por ejemplo, es cosa de dos. Se puede gozar tanto del sexo en esta vida postmoderna que sí visitas un Sex-Shop puedes comprobar que el sexo está hecho, no solo para engendrar, también para gozarlo. Después está el mar, la cerveza, y otras cosas especiales que te hacen la vida llevadera. Yo he vivido un tiempo como las águilas que entre la edad de cuarenta años tienen una crisis existencial ya que su pico y sus garras son tan grandes que no le permiten la caza y la comodidad confortable. Y se encierran o mejor decir que se quedan en el nido hasta que se curan de la crisis. Una vez curadas alzan el vuelo. 

A Capplannetta le dicen no

Posted on 1:53

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Y me dices no, que no puedo verme ante el espejo desnudo. Me dices no que no tengo derecho a mal pensar, que no me dices porque dizque tienes temor al sonido. Me dices no, con los síes que te he dado, con o sin permiso. Me dices no, que a latigazos me borrarán la tersa piel de mi espalda, un no, es un no que tengo ya asumido. Un no es negación y nada me meto al bolsillo, mucho menos en el corazón, allí donde no se olvidan mis mejores latidos. Me dices no, que no diga mentiras, que tampoco haga ruido. Me dices no, hasta mi nombre, mi teléfono y mis apellidos. Despliego un atlas en tu gemido. Mi lengua es una eminencia ante tu clitoris entre carníca lamiéndote al descuido. Me mojo de tu sudor, siento en mi piel tu sudor caliente que secará como el lento olvido. Me dices no, porque pude ser tu amigo y a ratos tu enemigo. No pretendo el vicio de los siglos por repartir guerras y muertos que estuvieron vivos. Hubo una vez un no que se ofrecía maniatado y dolorido. No le dijeron a Cristo, Pedro negó tres veces a Cristo. Yo no puedo decir no, soy ser afirmativo. Soy como una prostituta que no dice que no al dinero ni al semén en su ombligo. No, no, no, mil veces no. Porque el no incomoda, porque el no es un silencio muy frío. Se aprende a decir sí o no en la infancia inocente del niño. Quien pudiera decir no, en el pensamiento, contra el viento, a los algoritmos. Qué alegría recibir un no cuando ya no te endeudas porque te niegan una deuda que te hará cautivo. Dame noes, no te negaré el saludo. 

Capplannetta: la soledad es toda mía

Posted on 0:23

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Ser poeta es una vida antisocial. Al menos para mí. La venganza de los hombres corrientes es una suma de agravios profesionales y personales. Cuando un poeta está tan solo las sombras hacen su apariencia en la noche más inusual. Siento asco por la prepotencia de los condenados a estar “conectados” por su naturaleza. Ya que nadie quiere a un loco en su casa tampoco yo necesito de lúcidas compañías. Solo estoy bien cuando duermo, ahí el mundo es plano. Sin profundidad ni desprecios ni azotes contra la naturaleza de cada cual. La soledad nos reserva a todos su presencia más especial. Cuando la soledad es una costumbre es sagrada. Yo no le tengo ya miedo. Siempre estoy solo. Ni padres, ni amigos y mucho menos los enemigos tte harán su compañía. Con la soledad tengo paz, tengo unos momentos en que hago lo que me da la gana. Dios ha impregnado mi alma de una naturaleza que todos conocen y nadie la entiende. Cuando te colmas de inocencia y empiezas a cantar las primeras canciones de lo que llaman amor, es mejor que la escalada hacia el conocimiento sea ligera de equipaje. Nadie te quiere ahora, pero cuando rompes con todo hay que tener cojones para afrontar la vida en soledad. Tener amigos es lo que todos desean, pero cuando estos corren huyendo de tu persona distinta es preferible salvar la verdadera idiosincrasia que nunca debes dejar que te abandone. Te traicionarán por el hecho de ser libre. Te machacarán los momentos de paz, buscarás tu hogar tras la niebla, y comprenderás que todos somos esclavos los unos de los otros. Algún día partiré hacia la libertad que merezco. No quiero causar daño. Soy despreciado pero eso no es problema mío. Pensadlo bien. 


Capplannetta indígena

Posted on 20:55

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Pescar cuando tenga ganas de pescado. Comer carne cuando la cacé con mis manos. Ser cazador, pescador, ser libre. Dejemos al pueblo indígena vivir su vida sin enturbiar ni entorpecer sus selvas y sembrados. Estando aquí, en la vieja Europa, la vida es cada vez más difícil. Miremos al hombre indígena como un ejemplo de cómo debe ser nuestra vida. Destruimos, masacramos, hicimos negligentes argucias en la larga noche de los 500 años. Ser libre, escaparme de la civilización. En el bosque abierto el jaguar y el tucán conocen el secreto del cazador y del pájaro su vuelo. Miserable has de ser si crees en las miradas demoniacas de los hombres modernos. Postmodernidad tardía llaman a la negación de la vida libre. En África y América conocen el secreto del viento. Pescar, cazar y cultivar es el principio de una sociedad repleta de humanidad. Hombres y mujeres de la selva son hijos. Cambia tu burocracia por la vida en Libertad. Yo conocí mestizos que en el mundo de Malinche entraban por una puerta y salían por la de atrás. Ellos aguantaban sin protestar. Hernán Cortés, Pizarro, y demás demonios envenenaron los ríos, la selva y lo convirtieron en caminos de agua tóxica y retazos de vida interesada en abolir paz y fueron con sus armaduras de metal un principio y un final. Quiero ser indígena y huir de la ciudad. La corriente del río en que es caudalosa en la diversidad de fauna, florista y prisa vegetal, no hay, ni habrá un lugar en el mundo tan verdaderamente auténtico despreciado y negado contra su linaje ancestral. Quiero ser indígena antes de que me coman las sabandijas, los parásitos y los ácaros de cotos vedados con la patria del hombre desde maldades. Siendo libre seré más dueño de mí.


Capplannetta se jode

Posted on 15:56

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Jódete me dicen los resentidos. Jódete muchacho, jódete. En el derecho de nacer, nacer he nacido. ¿Qué hago yo aquí? ¿Para qué he venido a este mundo? Muchos me dicen, estás en el mundo porque debe haber de todo. Jódete, me acompañan al patíbulo. Me llevan maniatado y desnudo. Yo no soy de esta tierra, ni conozco a nadie. El que lo haga, quien lo hiciera verter mi agonía delante suyo. Que te calles. Viejo del demonio. No quiero compasión, quiero tan solo que me dejen tranquilo. El que lo haga, ¿quién lo hiciera? Vientos del sur ondean por las calles. Derecho de nacer. Yo no soy al fin culpable. Qué criatura soy tan solo, tan a la deriva, me pertenece cualquier naufragio. No quiero llorar, lamentar, ser víctima del vulgo. No quiero arroparme con mantas en verano, ni con presagios mal encajados. Al fin y al cabo yo he elegido este camino. Pocos pueden elegir su destino. Pero yo he elegido sin ver lo que había detrás del subsuelo y del laberinto. Madrugador vine a este mundo. La noche de Walpurgis no es para mí un redundar ambiguo, la fe en Dios, un Dios de la nada, se ha colmado ante el abismo. Es por demás admitir que no soy el mismo. Jódete, me dicen mis enemigos, pobrecito me dicen los listos de este mundo. Hacer no hago nada, molestia a parte, y un lugar en ningún sitio. Me tropiezo con la azarosa megalomanía del algoritmo. No rimo conmigo, no rimo con mi nacimiento, no es un secreto que mi mundo al empezar ya era finito. No hay lugar en este mundo en el que yo me encuentre a gusto. Jódete, me dicen los cacasenos, los puercos chicharelos que me hacen despreciado por miedos que tengo tan asumidos, que no hay respuesta. Todo o es ruido o sonido. La jodienda me la como yo solo. A nadie pido explicaciones por algo que yo he elegido. Una conciencia nueva abriré sin Parnaso, sin fibra óptica, sin silogismo. El insulto es sobrevalorado ante el jódete que me propina el mundo. Pero debo admitir que el mundo es bueno, quizá el derecho de nacer me ha dejado herido, desmantelado, no quiero llorar, no quiero dar la brasa. No quiero oír pues para todo tengo oído, y sin embargo, no me quejo, no desespero, entre mi soledad, sin el calor de un verdadero amigo. Suerte que tengo padres, mala semilla es vuestro hijo. Mamá te quiero como cuando niño. Papá soy tu amigo, soy tu decepción, pero soy tu hijo. Algún día volveré al camino, aquel que de nuevo he aprendido. Jódete me dicen los rencores, jódete me llaman los buenos hijos. Soy un hombre con derecho a nacer y he elegido mi destino, así que no te quejes, jódete, jódete, jódete, me dicen los resentidos. Soy una criatura que piensa, dialoga contigo, tengo la cabezita loca, tengo abrigo, ningún amigo, tengo un ombligo, porque con derecho he nacido. Para el mundo soy desangelado peligro. Para el mundo soy Cecilio. 


Capplannetta y las decepciones

Posted on 14:02

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Tantas decepciones en una semana deben tener un motivo que las justifique. ¿Acaso no soy aquello que de mí esperaban? Debe de haber algún motivo, algún escarnio puesto a secar como la piel de un lagarto. Cien reyes se despertaron por mí llorando y yo lloro por todos ellos. Porque siendo el guijarro más pequeño de la carretera salté por el trasiego de automóviles que recorren los caminos de arena. Siendo inmundo no gano nada, pero tanta decepción no es normal. ¿Qué he hecho para merecer desprecio y vacíos, huecos del alma mía que no se llenan con nada? ¿Acaso he decepcionado yo también? De veras lo siento. Hubo una vez que llevaron mi cabeza en una bandeja de plata destinada a lo que todos ya sabían menos yo. Yo, alma inocente, alma cándida, venganzas y reproches he sorteado como un andariego sediento de mundo. Debe haber alguna razón por la que nací con un sol de invierno entre mi frente y la verdad de los demás. Las distancias no me hacen fuerte, es más, me debilitan como un oso invernando. Soy poeta casi blanco, tengo más de limón que de sábana en una lavadora. Decepciones, controversias, a degüello mis esperanzas flotan aunque sean de plomo. Un mar que no quiere conocerme se adelanta a mi pensamiento que se prevee. Tantas decepciones ¿para qué? Yo soy caballero de hispanidad sin resolver. No soy cristiano antiguo, pero tengo la dignidad de nitroglicerina. Busco un cariño, busco un corazón, aunque la gente vea dos ranas en un mismo estanque. Prefiero ser anfibio a ser un lunático ante la podredumbre. Soy del lumpemproletariado su más aventajado discípulo. Aprendí a ser leal a los ladrones antes de ser un cautivo de la noche. Un día partiré hacia la paz del cementerio. Allí no oiré nada que me cambie el magin. Recuerdo de mí adolescencia, pecado, y despechada amistad, busco en los rincones sombras a ver si alguna me devuelve su oscuridad. En la oscuridad brillo como la plata y la sal. Soy un rebelde sin descendencia, pues la semilla que planté la planté en un erial. La madre del cordero me hizo lobo, un lobo blanco entre rumores discretos. ¿Por qué tanta decepción? Me las he encontrado de nuevo. Me estaban esperando con un garrote de acebuche y piel en los manubrios de cuero. Hoy me gusta la vida menos.  


Capplannetta y las acequias dormidas

Posted on 2:21

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Cuando duermen las acequias el fango se hace visible. Un cuerpo que parece impoluto miente ante la gran verdad de la vida y se ríen de él y no se da ni cuenta. Ven serio el suicidio del tiempo, y un escalón de hielo sube por la escalinata del silencio. Hubo una vez un peligro, un peligro desnudo e inquieto, en la rozadura que deja tras de sí el develo. Un poeta no es nada ni nadie, es un jazmín sin olor y olor se despliega en la noche, cuando la vegetal presencia duerme como las acequias. Yo no soy mal nacido, ni mi madre da besos por botellas de cerveza. El oropel de las sustancias selectas se esconde taciturno e incesante como un escalofrío De Dios. No. No más noches entre la acequia que duerme. Que cuenta su sueño de agua en la vértebra rota del lamento. Las malas hierbas se unen en la plegaria, y un aliento de piedra y ladrillo se vuelca ante la regadía del sol. Una avispa se posa en la noche y pretende punzar a la luciérnaga inocente, que solo luz y belleza la mueve. Sus alas son de mosca pequeña y breve, pero al alba la acequia espera la caricia del agua. Agua que estuvo estancada y ahora corre ciega de libertad. Es veloz el mundo desnudo, más veloz que el sol del mediodía. Un radiante espejo es el agua que de noche su carne quieta deslumbra. Alguna bacteria y alguna molécula de sudor de hortelano brilla de lúcida visión primigenia. El hombre con su azada crea el milagro del fruto. Y sólo la ortiga y el viento mienten más que un mundo seco. No voy a morir de noche, tampoco en la tarde con cielo vainilla, moriré una mañana sin lavarme la cara. Es pesado caminar para ambos mundos, pero cuando las acequias dormidas se preparan para las cosechas hermosas. Hermosas y generosas como palabras que parecen hormigas. Leche de hormigas no le faltan al niño, ni un bote de colonia Nenuco, ni un potito Nestlé que se acerque. Las acequias dormidas sueñan en la víspera del regadío, y nada ni nadie trabaja lejano de los regueros del pensamiento. Me gustan las novedades del huerto. Entre patatas y tomateras todavía verdes se asoman ante la ceguera de los topos. Una lombriz cruza con su silencio tragando el barro de las acequias dormidas. Y una mentira la sujeta anfibia.