Capplannetta: alicientes para la autoficción
Posted on 0:13
Muchos detestan el destacado éxito de la autoficción. Hace unos días le mandé un ejemplar de mi novela poética a un conocido crítico literario. Y me la tiró por tierra, tan sólo porque en el prefacio evoco escritores que escriben o realismo o autoficción. Y este crítico era evidente que no quisiera ni leer la obra. Pero yo sí leo la suya. El caso es que leer algo en las primeras páginas de una novela no tiene nada de meritorio y mucho menos es imposible de juzgar sin haber leído la obra entera. La gente se empeña en ficcionar y cuando llegas a una cierta edad no hay nada que atrape más a un lector que el realismo, la autoficción o el realismo sucio o cualquiera de sus vertientes. La ficción está bien. Hay novelas verdaderamente buenas que son pura ficción. Esta novela del crítico literario es muy buena. La calificaría de ficción redonda. Pero no todos tenemos la suerte de publicar en grandes editoriales. Me conformo con una editorial pequeña pero que se lea, que tenga un número, sí no elevado, un grupúsculo reducido de lectores a los que les guste. Estoy leyendo también Las herederas de Aixa De la Cruz, y me está gustando mucho. Tanto en la temática como en la manera de narrar una historia interesante a la vez que es síntoma de la estigmatizada enfermedad y los que toman medicación psiquiátrica. Pero me gusta también un ensayo llamado Postweb ya que me interesa todo de lo que de la tecnología proceda. Ustedes dirán tantas lecturas al unísono no son buenas compañeras. Pero yo, al no ver ningún tipo de televisión, es como hacer zapping literario a la vez que incluyo poesía y otros géneros. Estas son mis lecturas a día de hoy. Me gusta la fiel compañía de un libro.
Capplannetta sinceramente
Posted on 13:12
Debido a mis circunstancias personales he decidido no bajar la guardia y expresarme con total libertad sobre mi enfermedad mental. Mucha gente hay que desprecia estigmatizando al enfermo alienando sus posibles inconvenientes y dándole un carácter de vacío absoluto. No estoy loco, al menos todavía, mi paseo por la realidad es contemplar el abismo de mi subsconciente desde una perspectiva autoengañosa. No quiero convencer a nadie, pero el hecho de ser un enfermo no quita que esté sano en otras parcelas de la naturaleza de mi cuerpo. Me encuentro bien. A veces la gente cree que está libre de padecer una enfermedad psíquica. Pero soy un gran apasionado de todo lo que tenga que ver con la creación y con la artística manera de concebir la rutina. La lectura me aleja del tedio, y esto no sería verdad si no lo tradujera en un sincero símbolo con trascendencia estigmatizante. Hay cosas en esta vida que me apartan de la sociedad. El estigma social es acuciante. Es una aberración meter a todos los enfermos psiquiátricos en un mismo brasero. La parcela del amor la tengo completamente anulada. Soy víctima de un ostracismo que me saca de la entrega y del compromiso amatorio. El estigma es algo por lo que debo luchar a diario. Yo soy igual a todo el mundo. Pero esto no lo cree el común de los sentidos, que es a la vez el menos común. Sí, soy un enfermo mental, pero también tengo derecho a amar, a vivir, y a gozar de la vida. Hay mucha gente que opina mal de mí persona. Yo no soy muy diferente a cualquier persona sana de cualquier lugar. Suerte que vivo en un país libre y los enfermos, con estigma o sin él, tienen una gran ayuda desde las autoridades sanitarias. No pretendo nada más que vivir en paz y armonía. No pretendo que todo el mundo me quiera, ni que por mí sientan pena. Pero a unos les toca la enfermedad física y a otros la psíquica. Aquellos que hayan estudiado psicología o psiquiatría tienen un futuro repleto de trabajo. Es una tarea que nuestras sociedades viven con total frecuencia. Yo no aludo a nadie, pero mi mayor ilusión sería tener una paz que ahora he recuperado. No tengo otra obligación que medicarme y a veces puedo parecer sedado y siempre estigmatizado por gente que está poco informada.
Capplannetta delinque contra la salud pública
Posted on 2:33
Hace años que dejé de tomar drogas, pero cada vez que me paraba la policía en las multas aparecía como delito, delito principal contra la salud pública. Y yo, se lo juro y perjuro, yo no iba por ahí ofreciendo hachís o cocaína, en lugar de cometer delito contra la salud pública, deberían poner consumidor personal. Como las botellas de coca-cola. Está el envase personal y el grande que es el familiar. Lo mismo debería ser. Cuando yo me drogaba lo hacía solo las veces que podía, ya que la droga te hace mezquino y siempre uno pretende ir a cara de perro. La salud pública no hace falta que yo vaya en su contra. Ya se dañan ellos solos. No es labor mía dañar a la salud pública. Yo he tomado drogas, cosa de la que no siento orgullo ni satisfacción, pero quizá si yo no hubiese tomado drogas no estaría enfermo. A unas personas les sienta bien y a otras no tan bien. Es cuestión de naturalezas y sensibilidades. Por ejemplo, yo cuando tomaba sustancias no me importaba gastarme un montón de dinero, incluyendo lo vicioso que era. Ahora ya no tomo drogas y debí haberlas dejado hace mucho tiempo. Esa gente que las toma me recuerdan tanto a mí que no deseo tener contacto con nadie que las tome. Por mi propia tentativa, a la cual debo ese esfuerzo, ya que me gustan las drogas (según cuales) pero la droga que más trabajo me está costando dejar es el tabaco. El tabaco es un veneno que no lleva solamente nicotina y alquitrán, lleva monóxido de carbono y un montón de sustancias más. Por eso es tan difícil dejarlo, por la toxicidad que conlleva degustar un cigarrillo. De todo se sale.
Capplannetta siente envidia
Posted on 0:21
Siempre hubiese querido tener estudios superiores. Pero esa es mi gran frustración, ya es demasiado tarde. Ahora sólo puedo contentarme con la de estudiar de forma autodidacta. No es una vergüenza. No me gusta hablar en tono culturalista cuando estoy con alguien muy leído o con estudios universitarios. Es pedantería y no pretendo dármelas de lumbrera cuando por lo menos sería una falsa pose. Soy lector desde siempre pero empecé siendo petetiano y dejé de estudiar a una edad temprana. Desde el año 1995 soy un lector no muy avezado. Pero he leído continuadamente y no pretendo ni de ir de erudito y mucho menos de intelectual. Con veintiséis años trabajé en el sector del metal, y ahora, con mis demonios mentales lucho una batalla que sí la gano volveré a creer en los milagros. Vivo esperando el milagro de mi curación, o si no es posible de mi mejoría. Siento envidia de aquellos que están en grandes editoriales, que son leídos por un público masivo. Pero no es una envidia tóxica, me alegra leerles y por ende satisfacer y aprender de escritores que sí tienen estudios superiores. Yo no quiero ser famoso, sería ridículo por mi parte. Yo vivo para mi permanencia en el hogar y leer aquello que me gusta. No leo en catalán. Y escribo en castellano. Ser autodidacta no es malo, lo malo es no admitirlo y darse ínfulas de falso culto. Yo soy un muchacho que se lo tragó la calle a una edad temprana. Soy charnego y de extrarradio, y detesto a los hijos de emigrantes andaluces que presumen de catalanismo. No es catalanofobia, es simplemente problema de originalidad. En esta vida hay que ser auténtico, si no estás construyendo castillos en el aire que se los lleva el viento. No me importa todo aquel que habla y escribe en catalán de manera ejemplar y es hijo de emigrantes. No, para mí no es problema que la gente hable en catalán, pero en mi caso, hablar catalán viene a ser lo mismo que pronunciar un trabalenguas. Mi acento almeriense me hace hablar desde mi seno materno, donde me he criado, y donde he vivido mi infancia y adolescencia. Esto no quiere decir que no lo entienda. Es más, si se sienten más cómodos prefiero que me hablen en catalán. Pero los catalanes son gente educada y no ponen al campo llaves. Tengo amigos catalanoparlantes, pero para hablar el catalán bien se necesita hablar bien el castellano, y yo, ni una cosa ni la otra. Envidio a los que con estudios superiores son ávidos lectores y grandes poliglotías que no presumen de ello aunque tienen mucho que enseñarte. Por ejemplo, mi amigo Juan A. Herdi. Es un erudito en toda regla. Su entorno y yo me pongo como testigo de que corrige y examina pormenorizadamente un texto. Sea este del rango y estilo que sea. Ser un aventajado lector produce grandes consecuencias como conocer perfectamente una ciudad. Da riqueza cultural. Y sobre todo, aprendes de estos amigos que son grandes lectores avezados.
Capplannetta de profundis
Posted on 0:08
Si alguien me dijera que para qué sirve la poesía diría que para nada. Mientras los grandes propósitos se aferran a la visual e imaginativa esencia. Cuando alguien escribe un poema se sabe cuando terminará porque él te lo dirá, pero cuando empiezas a escribirlo debes de tener un par de cosas claras. Primera: sobre qué quieres escribir. Segunda: saber de antemano el estilo que vas a utilizar al escribir el poema. Mi poesía son pedazos que voy endosando como un orfebre maneja una joya o pule un diamante. No quiero ni pretendo ser pretencioso. Pero un buen poeta es el laureado de ese gran Parnaso de escritores y poetas que conforman una miscelánea la mar de variopinta. Sobre lecturas diré que hay escritores de gran acierto, pero hay otros que no dan pie con bola, en mi entorno, y no es por peloteo, hay muy buenos escritores. Escritores de la tierra donde pisan. También existe una élite que ni es vanguardia ni tampoco algo sorprendente. La buena literatura se está haciendo hoy en Latinoamérica. Los españoles, y yo me incluyo en ellos, han dejado su Siglo de oro, su Siglo de plata (generación del 27) y tantos escritores buenos que se fueron destruyendo al pie de sus estatuas. Por ahí he oído decir que Lorca era un poeta cursi. A mí no me lo parece, pero si conocemos bien vida y milagros del poeta vemos en su poesía efluvios De la Vega de Granada, lugar donde Federico pasó su infancia. Pero al hablar de flores y de vegetales ejemplos comprenderemos mejor lo “cursi” de su poesía. También es bueno Luis Rosales y no deja de ser un poeta falangista. Hemingway dijo en su momento, los escritores fascistas son malos, quizá lo dijera con otras palabras, pero hay escritores de la generación del 36 que son interesantes. Por ejemplo, el ya citado Luis Rosales, Leopoldo Panero y Dionisio Ridruejo. Y un largo, pero largo etcétera. Pienso que la literatura no tiene nada de valor si la contemplamos desde el fondo político. Cierto es que ésta está negada por la censura y demás martingalas. Pero los mejores escritores no se deben ni siquiera apoyar en el quicio de la política. Yo antes de oír los discursos de un político prefiero irme al desierto a escuchar coyotes. Con sus aullidos me siento más seguro que con discursos estériles.
Capplannetta y la mixtura
Posted on 19:28
He dicho muchas veces que la mixtura es el futuro. Y es verdad. Cada vez con más frecuencia existen matrimonios mixtos. El mundo se ha hecho más pequeño, y el mestizaje o la mixtura es parte de lo cotidiano en este mundo. Al igual que en el arte y la literatura la mixtura es frecuente, entre las personas también la hay. Una mixtura entre blancos y negros, entre occidentales y orientales, todo eso, reafirma que el futuro del mundo se basará en la miscelánea humana. Al gual que en matrimonios se mezcla la raza o la nacionalidad, también ocurre el caso de que matrimonios divorciados se unan teniendo éstos hijos de matrimonios pasados. Todo es mixtura. La clara existencia de la humanidad debe de tener conciencia sobre esto que hablo. Mientras en el mundo exista el mestizaje sin creer ni por asomo en las razas puras y aún menos en la supremacía. Yo creo que en un mundo de colores lo realmente bello es mezclarse. Es todo, pongo el ejemplo, de las playlist de música en las que hay todo tipo de géneros musicales y cada canción se muestra como una prueba de mezcolanza ya que en la variedad está el gusto. La diversidad es futuro. Mezclarse no es tanto una realidad futura, sino que es un presente hasta el final de este mundo donde las guerras y los dilemas políticos establecen la hegemonía de las razas y las religiones. El nacismo creó un hueso que atragantó tanto a judios como a gitanos. Todos son gente de talento y frecuentemente, en algunos casos, ocurren detalles que no debemos omitir. Por ejemplo, que no se repita la historia, aunque ésta sea una piedra en la que el hombre tropieza más de una vez. La razón absoluta nadie la tiene.