Posted on 0:17

Vivo entre el día de todos Los Santos y el día De los Santos inocentes, ante el calendario solar que es el espejo del anciano de occidente. He visto a samurais caer hacia el infierno, y con sus katanas afiladas luchar contra Goliats de mármol. Estropearse, no encontrar al sol naciente, nadie me espera para cenar, pero en el ayuno dan pierna suelta al desenfreno. Estoy desnudo, maltrecho y despegado del mundo. La familia que era la mía, ahora ya se han cansado de tanto desvelo, de tanto sube y baja, de tantos banzais tras comer sushi y sake, El gran creador se puede ofender, pero me gusta el mundo nipón en un mundo de luces led y algoritmos verdinegros. Un santo, no soy un santo. Pero estoy algo cansando. Hace ya cuarenta años que acabó una dictadura de cuarenta años, he visto la guarida de Alí Babá y sus cuarenta ladrones, muchas veces me cantaron las cuarenta, y otras veces canté yo unas canciones de cuatro cuarenta. Los meses no tienen cuarenta días, pero yo, que soy un cuarentón, me hago un kamikaze siempre y cuando no vaya a morir, también soy el eterno hikikomori, que busca y busca un lugar donde florezca la poesía, y así Hiroshima y Nagasaki serán urbes consagradas a la cobardía vengativa. No soy un Santo, yo digo eternamente y cuando es preciso decir arigato, yo lo que soy es un poeta que vive a trancas y barrancas con más deudas que ingresos, y cuido de mi bonsái. No tengo palabras para los malvados, sin embargo, para la buena gente tengo un haiku las veinticuatro horas y los trescientos sesenta y cinco días del año. No me apunto a batallas, aunque mi batalla sea el miedo, me hago el harakiri cuando mis brotes psicóticos son fresa ácida para remediar este wasabi picante y eterno, antes que hacer daño a esa buena gente que pulula entre Los Santos y los ángeles estropeados, demacrados, dejaron ser otakus, y eso no quiere decir que juegue sudoku como principiante. Para ser un loco, un loco como yo vengo siendo, tengo que resolver más de un autodefinido, tengo que hacer origamis con el tic tac de los despertadores y los relojes de pared con un péndulo de color rojo, esto llega a su fin, vendrán las geishas y con sus manos te dirán al despedirse: -Sayonara Capplannetta.
Posted on 1:41

En el agridulce parnaso de los buenos poetas le siguen a la zaga veintitrés poetastros. Hay muchos autores y muy pocos serán los que se consagren, no considero que tener reconocimiento sea una tontería, lo que sí es ridículo matar dos pájaros de un tiro. Una vez reconocidos tantos escritores que se creen líderes de una banda de rock o poetas de reinas sufíes. La realidad es que todos buscamos el premio gordo, aunque algunos, como yo, hayan empezado por El Libro Gordo de Petete. Desde los clásicos todo está escrito. Desde Sócrates a Aristóteles, desde Mark Twain a Dickens, desde Kafka a Truman Capote, desde Gabriel García Márquez a Juan Marsé, desde Leopoldo María Panero a Jaime Gil de Biedma. Chile es un lugar fértil para poetas y escribanos, New York es una jungla donde Sigmund Freud y Darwin suben por los rascacielos. Escribir es cosa fácil dicen los que escriben mal, escribir es un asunto difícil dicen los que no creen demasiado en ellos, pero el que escribe bien de verdad corrige, corrige mientras lee, repasa lo reciente, reserva lo anterior, la inspiración le regala una frase coherente, y a un poeta le ceden un buen poema de desamor. Los lectores acérrimos los contratan las editoriales para el sí y para él no. Informes, burocracia asolapada, lectura en el acantilado, quisieran escribir de pie, como lo hacía Hemingway. Hoy todo está escrito. El nuevo universo o multiverso lo acapara la literatura femenina. Conseguirán que los escritores varones crucen por una autovía con un tráfico que arrolla y en mitad de la autovía recuerden que tienen que retroceder. Así es. Los escritores masculinos deben de ser muy buenos, hasta dejar al público deslumbrado, por tanto talento demostrado para no ser ganadores, aunque sí finalistas.

Nadie dijo que el camino de la vida fuera fácil, pero así es, resulta un camino tortuoso lleno de tropiezos. La vida que ahora vivo es muy distinta a la vida de hace unos veinte años atrás. Cuando eres joven no le temes a casi nada. Pero unas vacaciones en el infierno cambian a las personas. Hay otras cosas no menos importantes, que te llamen loco, y es vivir la locura por ti mismo. Ahora estoy en casa encerrado, pero es mi decisión y es temporal. Llegando a este punto te das cuenta de quienes son tus amigos, tus familiares y lo que antes era. Ya está, ya estoy preparado para saltar al abismo, ese abismo que en cuyo nadir está el infierno. Y más allá del infierno, infierno provocado por nosotros mismos, está la nada. Los cielos y esas cosas de las que hablan los que nunca han vuelto del cielo para contarlo, son los que se empeñan en que no perdamos la esperanza, resignación ante la muerte, y lo que Dios ha unido que no lo separe la rusa. Es una broma. Aún me queda sentido del humor. Pero debo admitir que toqué fondo. Ahora estoy en una etapa de letargo. El cielo se supone arriba aunque está entre nosotros. Entre nosotros también está el subsuelo, pero lo más maravilloso es que existen dimensiones en este mundo que no puedo bien explicar. Este mundo ha sido diseñado para ser lo que es, pero más a gusto estaríamos si no nos hiciésemos la puñeta unos a otros. Yo no soy nadie para escribir sobre providencias divinas en los cielos, ni tampoco hornos crematorios en el averno. La persona inteligente se define, no por las cosas que adivina, sino por cómo encaja cada agravio.
Posted on 1:47

De los días que peor lo he pasado fue el día que acompañé a mi padre a pagar las deudas en cada banco. Las deudas las contrajimos mi ex y yo, pero mi padre estaba muy enfadado conmigo. A mis padres le dieron un préstamo importante. Y en cada banco, en cada lugar donde mis padres tuvieron que hacerse cargo de las deudas de los dos, mi padre llevaba una cartera como billetera de 100€ 200€ y 500€. Me dejaron limpio. Es decir, dejaron a mis padres limpios y en cueros. Yo era culpable de la deuda y responsable de lo que ocasionamos. Recuerdo hasta que pagaron una deuda de un Centro Comercial que no tenían porqué pagarla ellos. Yo conducía el coche y mi padre en cada banco que paraba me decía: -¿qué? ¿Ya estás contento? Siempre lo recordaré. Nunca he visto a mi padre con tremendo enfado. Me sentí tan culpable que trataba de no aparentar sonrisas, zalamerías, y traté de hacer ver que yo también estaba preocupado. Yo me traje a mi país a la susodicha. Pidieron un gran préstamo, y además de otro dinero que no diré su procedencia. Ahora puedo decir que he ayudado a esta chica después del divorcio. Cosa de la cual me arrepiento. Todo el olvido lo he ido hilvanando de recuerdo en recuerdo. Para llegar a la conclusión de que a pesar de lo que me hizo no le deseo mal. Pero no la quiero en mi vida. Mi matrimonio no me llevó al manicomio, pero a punto estuvo de hacerme caer como un naipe en un castillo. Olvido blanco, olvido que se ensucia con las manos sucias de un acto manipulador. Olvido blanco, es ese olvido que perdonas pero no olvidas. Atrás quedaron perdones maltrechos.
Posted on 3:05
Era la temporada de primavera, cuando los pájaros están en proceso de cría. Nos fuimos a un aguadero que había bosque adentro. Íbamos tres amigos. Nos dispusimos a cazar con cruelas de muérdago, cazamos unos cuantos pajaritos. El arte de cazar pájaros para presentarlos a una mesa de concurso es una afición en la que debes ser como un gato, silencioso y con sigilo. Esa costumbre proviene de Andalucía. Aquí en Catalunya está prohibido.
Cuando ya nos fuimos con nuestros pájaros de canto nos dirigimos al barrio. En este trayecto nos encontramos con un perro, estuvimos jugueteando con él y comprobamos de que el perro se excitaba. Estaba totalmente empalmado. Uno de los tres que íbamos al ver al perro excitado cogió un palo y le puso en la punta un envoltorio de pipas vacío, entonces comenzó a masturbar al perro. Se le caía hasta la baba. Me recordó la canción de Compay Segundo Chan, Chan, Para el perro debía ser un verdadero regalo de los dioses. Entonces comprendí porqué dicen que el perro es el mejor amigo del hombre. El perro eyaculó y todo ese orgasmo se lo propinó mi amigo al perro. No se sabe si gozó más mi amigo o el perro canelo.

En el último capítulo de mi vida, el que más dura, estoy en un momento de tranquilidad. Todavía no disfruto de plenitud, pero tiempo al tiempo.Todo un largo suspiro que me lleva a coger fuerzas para el próximo combate contra el peso pesado que es la vida en sí. Espero que las once mil vírgenes y otros mitos profanos me protejan en este caminar desnudo como un pollo desplumado por las calles que son misterio a veces. El último suspiro desemboca en la taxidermia de mi cuerpo despreciado. En primer lugar sufro un promedio de tres enfermedades, no diré cuales, solamente me ocurre que escribir como lo hacía antes, ya que es en la madrugada y es mi manera de vivir, escribo, puedo decirlo, escribo por prescripción médica. Mi médico dice que en lugar de escribir de noche escriba de manera diurna. Qué horror. En este capítulo de mi vida, último y raro, tengo pinchazos en el pecho, pero no quiero alarmar a nadie. Puede que todo venga por el hecho de ser un hipocondríaco como una catedral. Mi manera de ser hipocondríaco abarca a familiares que quiero y también a amigos. Eso quiere decir que soy un hipocondríaco polivalente. Escribir ahora con la medicación que tomo es difícil, mas me pone que no doy pie con bola. Siempre he sido malo jugando a fútbol. Aunque la medicación me deja pesado y con el cuerpo listo para ir a la cama. Pero mi hora de acostarme suele ser tarde, por eso lo de escribir tarde. Pero ya estoy acostumbrado. Desde que trabajé en la fábrica de compresores me he acostumbrado a acostarme tarde y me levanto tarde. Me levanto a la hora de los perdedores. No me considero caballo ganador, por eso advierto, no apuesten por mí.

La publicación de un libro es sin duda un acto que va a un ritmo despacio. Pero si además tienes dos libros publicados en cuestión de dos años la impaciencia nos hace perder la esperanza, pero hay que comprender que el proceso de la publicación de un libro tiene un espacio que abarca entre seis meses o un año. Y es recomendable hacer un paréntesis entre la promoción de un libro al siguiente. Normalmente se aconseja un año. Aunque existen casos en los que escritores o poetas de peso tengan más prisa las editoriales. Por que el marketing y la repercusión que tiene en los medios no es tan arriesgada como la de un escritor o poeta que comienza. Ya que hemos insinuado la palabra “marketing” ésta no tendría ninguna relevancia si al autor no lo conoce nadie, y muchos optan por perder el tiempo en las redes sociales. Digo perder el tiempo, ya que si no eres un escritor conocido o respetado no tienes la credibilidad que muchos escritores ya tienen. Otros la pierden precisamente en las RRSS, opinando y diciendo barbaridades, aunque es comprensible, todos tenemos lapsus y se nos cierran muchas puertas por ser escritor desconocido. Hay editoriales, como la editorial Vitruvio, que son necesarias tan solo por el hecho de publicar a cuanto autor se presente con una pluma con talento. Yo, y que conste que hablo por mí, yo estoy a gusto en Ediciones Vitruvio, Pablo Méndez es un hombre astuto, además de ser un excelente poeta y de tener una relación con el arte en general (hago hincapié en la poesía) con gran sensibilidad. A un editor no se le puede dar prisas, después vienen las erratas y los batacazos por el hecho de no tener paciencia. Tengan paciencia amigos, todo llega.