Posted on 1:12

Cuando has vivido el vértigo de la velocidad a doscientos kilómetros la hora. Cuando has vivido una borrachera con el coche de tu padre y te estrellas contra un muro. Cuando te dicen que vales para una cosa de la que no estás orgulloso. Cuando te brotan pájaros como colibríes de colores desde la mente más inocente y más incauta. Cuando en el vestigio de un sueño despiertas rodeado de noche y te preocupa vivir en sombra. Cuando te das a la fuga y corres el riesgo de no volver nunca más. Cuando te llaman para recitar el verbo y no sabes ni la primera persona del singular del verbo amar. Cuando te pones una vez colorado antes que de amarillo un ciento. Cuando te visita tu padre mientras estás en el turno de noche y tu padre siente orgullo. Cuando te culpan de una calumnia y la ratifican los hijos de perra para dañarte. Cuando no te esperan para la cena, y tampoco te esperan para el desayuno y hay una silla vacía. Cuando te dicen te quiero y al tiempo te das cuenta que los cuentos en el amor son luz de gas. Cuando das paseos en bicicleta y mamá te sigue andando todo el trayecto, un largo trayecto. Cuando te echas desnudo en la cama y te despiertas sin saber dónde estás, y cuando te vistes recuerdas detalles de la noche anterior. Cuando sales a divertirte en la noche y la comedia se convierte en tragedia, y la tragedia en drama, cuando lo recuerdas parece ficción. Cuando te corres en un orgasmo y tu semen le corre por la barriga como una gota caliente y ella te dice que eres raro. Cuando te pasas la vida escribiendo sobre porqués, sobre lo que no ves, sobre lo que te enseñaron las canciones de amor, y llegas a la extraña conclusión que todo amor es precario. Cuando vienes un día a tu casa y ya no es tu casa y tú eres otro, y ese otro se sienta donde se sentaba ese otro que fuiste. Cuando estás al borde de la locura y una pastilla remedia el naufragio. Cuando se amotinan los guerreros del fracaso luchando contra las miradas, los gestos y los pensamientos. Cuando respiras el mismo oxígeno pero eres otra persona, y esa persona respira ahora oxígeno desde una bombona. Cuando te vas haciendo mayor y las respuestas es preferible que sigan siendo preguntas. Cuando las certezas se adhieren a tu alma y en lugar de certezas para ti son ya desengaños, y no crees en nada nuevo, porque nada nuevo hay. Cuando te buscan y no te encuentran, cuando te encuentran pero no eres tú y dejan de buscarte. Cuando te acobardas por las masas de gente y vas en busca del peligro y el peligro te encuentra a ti y esa noche duermes atado en un hospital. Cuando eres un hombre completo porque una mujer no miente jamás, tampoco mienten los poetas, tampoco mienten los políticos. Cuando te llaman hermano sin tener ningún parentesco, cuando el parentesco no es nada, y lo de hermano es una formalidad. Cuando te reconcilias con la vida y la muerte mañana te visita expectante. Cuando estás perdido en un país extraño y saben que eres extranjero porque tu aspecto te delata.

Como no tengo dinero este verano me quedaré en casa. Acuden y llaman a mi esperanza deseos de que el verano no sea como todos los años. Dos meses infernales de calor y agobio. Es parecido a la Navidad, porque presiento que otros tiempos vendrán y puede que sean peores, o mejores ¿por qué no? Para mí el verano no es agradable, ya que huyo de las multitudes y de las playas y piscinas. Y (repito) como no tengo dinero me quedaré en casa escribiendo para este blog con el que me consuelo a veces, otras me desnudo, y otras veces suplico. Lo que no hago es exhibirme. La soledad tiene dos aspectos, el positivo, donde todo es bienestar y tranquilidad, pero después está el negativo, ese momento en que hasta tú mismo no te soportas. No creo que haya que contar la verdadera razón por las cuales odio las aglomeraciones. Ustedes pueden pensar, menudo amargado, y puede que tengan razón. Pero alguien dijo una vez que mi realidad soy yo y mis circunstancias. Aunque en estos momentos de baja forma no me apetece nada veranear. Voy aprovechar este tiempo hasta septiembre para deshabituarme de ciertos medicamentos y conseguir no hacer daño a nadie tras mis crisis existenciales. En otros momentos de mi vida sí he querido veranear, también quisiera ir a un supermercado y comprar aquello que me guste, o sea, llenar el carrito por mí mismo, y no ser egoísta y dejar a mis padres que vivan su vida. Porque sí, me he emancipado, aunque no del todo. Gracias a ellos he podido pasar largas temporadas sin salir, sobre todo durante el confinamiento, que venía mi padre con guantes y mascarilla y me dejaba la compra en la puerta de casa. Que pensándolo bien, yo creo que se creó mucho alarmismo por las autoridades.

Me vienen a la cabeza canciones que avisan aconsejando un sumo cuidado con según qué cosas, y según qué personajes. Por ejemplo, hay una canción del salsero puertorriqueño Ismael Rivera, la canción se llama Yoyó y les invito a que la escuchen en cualquier plataforma. Esa misma letra fue introducida por el rumbero Ramonet en una canción con mucha marcha. Luego está la versión de Manu Chao llamada Peligro donde nos avisa que porqué hay que tener miedo a la vida. La canción es una adaptación distinta a la que ya cantó y compuso Rubén Blades. La canción dice así: ¿qué pasa por la calle? No pasa na’ . Peligro, cuidado en el bar, cuidado en el barrio, ten cuidado, peligro. Es una canción optimista que se ríe de los miedos. Aunque éstos miedos estén fundamentados, la vida es un sortilegio de vicisitudes a las que enfrentarte. Voy a dar un ejemplo que viene muy adecuado en este tiempo. La lucha de Israel contra Palestina. Una lucha inhumana, una lucha injusta. Yo estoy a favor del pueblo palestino, ya que con medios menos potentes están luchando por un trozo de tierra que les pertenece. Y lo hacen sin ningún miedo al peligro, sin ningún temor hacia el gigante Goliat, con el respaldo de USA. El pueblo palestino es un pueblo con dignidad ante la barbarie invasora, aunque deben replantearse nuevas negociaciones, es preferible que no haya miedo ante tal derramamiento de sangre. Pero bueno, esto me lleva a que a veces el miedo tiene fundamento, ya que la ceguera de la humanidad es siempre la culpable de que no se tenga apego hacia la vida. Miren lo que está sucediendo en Colombia, otro pueblo en guerra permanente. Abran los ojos, el miedo es un inquisidor de estos tiempos.

La realidad, dicen, supera a la ficción. Escribir ficción no lo considero malo, no se confundan, ya que existen libros de ficción muy buenos. Pero yo prefiero palpar la realidad, y no es que sea como lectoespectador un insulso que es incapaz de imaginar. Ya lo creo que imagino (ficciono). Pero me llaman más las historias que tienen un poso de realidad, mucha o poca. Escribir desde la autoficción no me parece mala idea. Y escribir narrativa realista es lo que me pone. No es que yo sea como una “Maruja” que vive de los chismes de la vida, no. Me gusta la poesía también, la narrativa, la metafórica, la metafísica, la realista, la poesía de la experiencia. Pero no creo en los jeroglíficos. La poesía hermética me disgusta. Atrás quedaron poetas de mucho hermetismo. Los he leído. Quizá yo no alcance a comprenderles, pero no, no es lo mío. Hace algún tiempo leí en Twitter el siguiente mensaje: se escribe de lo que se conoce. Sí, es obvio. Pero no añadió que la vida o la literatura (en este caso) no tenga distintas posturas o perspectivas. Yo prefiero la literatura que pone sus pies en el barro o el suelo, tal vez que no lo bese, o que vaya de puntillas. A mí me interesa todo lo que experimente desde la experiencia, valga la redundancia. Quizá se me escapen de las manos algunas lecciones culturalistas, pero no voy ni de genio, ni tampoco de lumbreras. Huyo de la ficción pero la leo, aunque donde se ponga una historia que parte desde la verdad que se quite la imaginación. Además, en la autoficción y en la novela realista también se imagina, se intuye, se descubre, se averigua, pienso que todo es cuestión de ser un buen lector. En fin.

Necesito calor humano, calor de hogar. Hay una luz durante mi lluvia en un letrero que dice HOGAR, hogar, dulce hogar. Gracias vecindad por ponerme tantas trabas para que no sea un hombre completo. Ya se acabó el miedo, la tortura y el abismo. Gracias de verdad por vuestros consejos benefactores, consejos de los que disfrutáis ustedes, los que me aconsejan. Gracias, lo conseguiré. Iré con una cuchara a la montaña y llenaré la cuchara de tierra y poco a poco dejarán de ver la montaña. Ustedes, los sabios, los privilegiados, los que pateáis el miedo dos veces por semana. Ponte a ver una película, pero no alcanzo a tener paciencia para ver cualquier película que no me hable a mí. A mí directamente, que me mire a los ojos y me diga: -Esta película es para ti, la que te parte en dos mitades el alma, la que te corrompe la sangre como el escorbuto. Nada más soy eso, un sorteador de palabras. Algunas van a un corazón, otras van a cien corazones, y esas otras a un millón. Pero quiero encontrar las palabras acertadas para toda la humanidad, para remover conciencias de las que no me puedo librar, aquí, desde mi casa, desde mi hogar, desde esta casa de cristal os digo que no debe haber un día igual a otro, ni siquiera parecido. Ni siquiera con el mismo tiempo. Tal vez ustedes piensen: necesitas un psiquiatra, necesitas un doctor, y yo os replicaré, lo que bien necesito es un Dios, que me quitara éste yo rotundo que me traspasa el corazón. Necesito, necesito encontrar mi corazón, lo abandoné hace años, no sé si es blanco o negro, o quizá cambió de religión, yo quiero, necesito, encontrar mi corazón, para ser un hombre, para ser yo.

Ya he mandado al editor un archivo con todas las correcciones y él me ha enviado portada y contraportada, y puedo ahora avisarles de que va a ser un libro bonito. Cibernética esperanza es un libro complicado, pero yo creo en la gran inteligencia del lector. El editor me ha dicho que para la semana que viene estará en imprenta. Parece que sea el primer libro que publico, pero ya lo he dicho anteriormente, es un libro especial. Me lo publican en la colección PoesíaTatto. Ya le he advertido a Pablo que hará la presentación mi hermana. Yo no soy el típico escritor que los lectores esperan. Digamos que soy un escritor que debuta ahora, aunque haya publicado otros poemarios y otras cosas. No soy culto, pero mi cultura está focalizada entre varias causas, algunas perdidas, otras con victoria. El libro se lo dedico a mis padres. Tengo que agradecer a Pablo Méndez por abrirme las puertas de su casa. La verdad, quisiera conocerlo en persona. Lo conozco de llamadas y a veces he visto que es serio cuando debe serlo. Me gusta porque no es de ese tipo de gente que bromea y bromea y no te dice nada en serio, yo desconfío de este tipo de gente. Son gente que se ponen una máscara para parecer más cercanos y accesibles y después te putean. Me esperan vivir momentos de gratitud, de plenitud y de cosechar aquello que una vez sembré. No quiero adelantarme, pero va a quedar un libro precioso. Y literariamente es especial (repito). Tengo ganas de que me lleguen ejemplares y promocionarlo un poco. Pero para eso, creo, que mi hermana me ayudará. Está claro que yo sólo diré cosas buenas del libro, es obvio. Ya les iré avisando en sucesivas entregas. Pronto podremos disfrutarlo. Estoy contento, un trabajo excelente.

¿Cómo se debe ser para ser un ejemplo de buen ciudadano? ¿Ir los domingos a misa? ¿Revolotear como las mariposas en verano? ¿Ser el más prudente en la autopista? ¿Perder a los villanos de vista? ¿Vivir para amar sin antes sentirte vitalista, correr temprano y comer sano? ¿Pedir al mundo que no sea fatalista, falangista o luterano? ¿Empezar por el postre y dártelas de optimista? ¿Recitar los verbos conjugados? ¿Hacer frases de sujeto, verbo y predicado? ¿Ser oficialista? ¿Buen ajedrecista? ¿Pasarse la vida entera en la cama acostado? ¿No ir de victimista? ¿Procrear, amar, cogernos de la mano? ¿Ser un latinista que en latín titula poemarios? ¿Tener cuidado con la vida, los excesos y el hartazgo? ¿Visitar a quien te hace las visitas? ¿Peregrinar a los lugares donde nadie ha peregrinado? ¿Ser bolchevique, un anarquista, un camisa negra, el peor fascista? ¿Ser un alarmista que empotra su coche contra un supermercado? ¿Ser español, ser andalucista, ser santurrón, ser un sátiro bromista? ¿Ser aquel que dejó la huella de sus pasos? ¿Ser un delator? ¿Ser un autostopista? ¿Ser un tarugo y no tenerlo nada claro? ¿Ser un ahorrador? ¿Ser un marmolista? ¿Quedarte petrificado? ¿Ser un perdedor? ¿Un colgado? ¿Ser un mileurista? ¿Ser un pringado? ¿Ser lo que te sugiera la vista? ¿Ser un infractor, un viejo verde, un bigardo, un acusador, un pájaro pasmado? ¿Ser defensor de una causa feminista? ¿Ser asiduo en ir al dentista al menos una vez al año? ¿Ser algo costumbrista, ser el padre de una artista, ser un mojigato? ¿Ser fuerte ante el dolor, ser buscavidas o tal vez un impostor? ¿Ser un esquirol en un altercado huelguista? ¿Estar educado por la televisión, ser un arribista, cosechar de lo sembrado? ¿Ser un populista, ser un surfista o un flipado? ¿Ser un líder socialista? ¿Ser un psicoanalista, ser tendero que deja fiado? ¿Ser oportunista, ser trotskista, ser o no ser, serlo todo, o ser un ignorado?