Capplannetta y Cibernética esperanza-2021

Posted on 19:28



Debe de haber mucho trabajo en Ediciones Vitruvio últimamente. Lo sé por algunas llamadas que he hecho con impaciencia por mi parte (mejor decir “demasiadas” llamadas). Tengo ganas de ver las pruebas finales y la portada que han elegido. Puedo decir que me he hecho muy pesado pero tengo tanta ilusión en este proyecto que lleva dando tumbos desde el 2012, y ya ha concluido. Cibernética esperanza es un libro muy especial. Cuando se pública un libro que ha sido embrionario tantas veces, que he añadido y quitado tantas cosas, para crear una obra redonda. No, no es el gran libro de esta década, pero tengo una ilusión de verlo en las librerías importantes que me he hecho un tanto pesado (repito). Ojalá se venda. El libro hablará por sí solo. Debo decir que he colmado la paciencia de Pablo, el editor, pero quiero alegar que ha sido por mera curiosidad. Pablo se ha enfadado. Ya no lo llamaré tanto, ya que a él especialmente no le gustan demasiado los emails. Cibernética esperanza es un libro que a veces es narrativa poética, otras veces es ensayo narrativo, a veces es poesía narrativa y otras veces es novela poética. Este libro es para gente marginada, para outsiders, también tiene su vertiente Loser, y es un libro de amor y desamor, anecdótico y transgresor, irreverente y ácrata, es para todo tipo de público lector. Tengo ganas de que salga a la venta, eso nos gustaría tanto a Pablo, como a mí. Es Capplannetta en su quinta esencia, la divertida, la desenfadada, la inverosímil. ¿Quieren saber porque llevo insistiendo en esta obra desde el 2012? Quien lo quiera adivinar que lea la obra, no sólo habla de Internet, habla de las fatalidades de la vida, de los pormenores de muchas causas que reviven en estos años, es una novela fresca e incisiva. Para mí son todo cosas buenas. Recuerden Cibernética esperanza en Ediciones Vitruvio del año 2021. Una historia vista desde diferentes ángulos. Y como apéndice la sustentan las webs/blogs www.capplannetta.com y también www.ciberneticaesperanza.com Es una novela que habla de escritores sin demasiado culturalismo. Es un compendio de flashbacks y flashes de ingenio, de espejos y trampantojos, de bajadas a los subsuelos, de subidas a las superficies, de vuelos, de tecnología, de fotos fijas flotando en el tiempo. Es una mirada, es pura esperanza. Léanla. 

Capplannetta y el infierno interior

Posted on 15:45



Al llegar al Perú un 09-01-2004 me esperaba una mujer con mucha iniciativa. Al casarme dije en público que me había sacado de la oscuridad. Y verdaderamente fue así. Cuando viví con ella en El Callao me animó a que dejara el Tranxilium 50 mg. Lo tomaba desde hacía años. Y como estaba tan alegre en esos días me animé a dejarlo. Se acabaron mis tres meses de estancia en Perú y logré bajar la dosis de 50 mg. a 25 mg. cuando regresé a Barcelona. Después vivimos un año en casa de mis padres y allí pude dejarlo paulatinamente. Estaba muy enamorado y creo en eso que dicen de que el amor todo lo puede. Mientras hice la cura para deshabituarme del Tranxilium 50 mg. allí en Perú todo era alegría y no me costó demasiado esfuerzo. Pero una vez llegados a Barcelona comenzaron mis malestares provocados por mí síndrome de abstinencia. Estuve viviendo un pequeño infierno interior, y salpicó a quien más cerca tenía, que era mi exmujer. Esas y otras cicatrices fueron las particularidades del principio y el fin de mi matrimonio. Debo decir que el hecho de ser un politoxicómano me ha arrebatado muchas grandes y pequeñas cosas que en esos momentos de adicción y toxicidad no lograba ver. Las drogas, tanto las socialmente aceptadas, como las prohibidas por la ley, no son nada buenas, ya que pierdes muchas cosas en el camino. Eso no es vida. Ahora estoy dejando un fármaco que hacía mucho tiempo que tomaba, y tengo mi particular infierno interior. Pero tengo que conseguirlo. Ahora estoy solo y no estoy enamorado pero sé que lo conseguiré. Los efectos de este infierno interior son cansancio y distorsión del equilibrio psicológico. Algunos temblores y sientes una necesidad llamando desde las entrañas. Es la llamada de la dosis diaria. 

Capplannetta y la censura opaca

Posted on 0:20



Alguien debe haber detrás de toda esta conspiración, porque quiero que lo sepan de una vez por todas. Alguien nos ha castrado, nos ha tapiado el paisaje, y nos han desplumado las alas. Alguien debe haber sido, porque está claro que debe haber un culpable. Un culpable oculto tras esta violación. Empezaron con arrojar nuestras risas al mar, después dijeron que había contaminación y nos asfixiaron de aburrimiento. Prohibieron los lupanares, el tabaco mentolado, la pornografía, las relaciones humanas las cambiaron por protocolos rancios. Prohibieron la diversión de los ángeles con sexo y los encerraron en los sótanos de las tinieblas mugrientas. Acabaron con los sindicatos, con las asambleas, con la unión de pájaros migrantes del sur, con el bostezo acabaron y te obligaban a no sonreír, también censuraron las carcajadas. Nos daban pan duro, lo ablandábamos con refregones de tomate. Le echaron la culpa a los santos inocentes, se burlaron de las auroras, decían que querían desvirgar a la noche, prohibieron la poesía, también los besos en los parques, pintaron cruces en los hogares donde hubo alegría, decían que venían a salvar el mundo, y cuando nos dimos cuenta ocuparon todos ellos el mundo. Querían los placeres de la vida para ellos mismos, para nosotros guardaban las cadenas de acero en las cloacas. Prohibieron los abrazos y cambiaron las pesetas por esclavitud bancaria. Ya no se juega a la comba, ya no juegan las niñas a la goma, ahora somos mendigos del microprocesador. Una plaga de muertos vivientes se cruzan por los otoños de hojarasca y ocre, nos están matando, dijeron los valientes, suprimieron los apellidos y las antiguas familias. Pusieron cámaras y más cámaras por las calles, por las plazas, por los mercados. Prometieron paz y sólo tenemos guerra en nuestras ciudades. Se lo contamos al rey y el rey dijo que era uno de ellos. 


Capplannetta y el mercado editorial

Posted on 19:28



El mercado editorial últimamente está saturado. Las editoriales grandes rechazan manuscritos en cantidades industriales, ya que desde que se instaló el coronavirus en nuestras vidas, han aflorado poetas a porrillo y escritores de toda índole. El COVID-19 ha hecho que mucha gente aficionada publique en Amazon u otras plataformas. También se da el caso de que las editoriales pequeñas ya no arriesgan ni un ápice como lo hacían antes, hablo de editoriales que hasta hace poco tiempo atrás arriesgaban. La publicación de libros ha abaratado los costes y han surgido empresas de artes gráficas e impresión que realizan copias reducidas bajo demanda. Son empresas que sólo imprimen a editoriales. No imprimen a escritores. Y otro caso que ocurre es que se publica la obra de gente que conoce a mucha gente, y las ventas se disparan. Después están los escritores consagrados o que han tenido cierto éxito en su momento y para estos las puertas de las editoriales están siempre abiertas. Son escritores que han tenido un éxito como un fuego fatuo y se intentan alzar en vuelo tras la confianza de editoriales medianas, ya que las editoriales grandes han explotado a esos escritores y van tras la huella de otros autores con ideas nuevas. El mercado editorial ha perdido el sentido de riesgo a la hora de publicar narrativa. Porque poesía es muy difícil que te publiquen. Ahora, si lo que pretendes es meter un pie en una gran editorial debe ser a través de un agente literario, que ahora, en estos momentos, son muy comunes para aspectos literarios enfocados en las féminas. Lectoras de siempre, hartas de leer a machotes de pelo en pecho, han logrado un lugar merecido dentro de la literatura de grandes editoriales. Y esos editores que publican a mujeres se han percatado que son las que más venden, incluso las más traducidas. 

Capplannetta y el guardarropa a oscuras

Posted on 3:03



Recuerdo una tarde de invierno en Maggoty que se fue la luz de toda la discoteca. La gente se amontonaba en el guardarropa para recuperar su abrigo o chaqueta. Tuvieron que ir las chicas del guardarropa a conseguir unas linternas para poder ver los números de cada prenda. Había de todo, nos cogió a muchos en plena oscuridad, encendían los mecheros e iban palpando como ciegos deambulando por toda la discoteca. Unos se dedicaban a meterle mano a las chicas, mientras que otros desesperados perdían su chaqueta. Uno de mis amigos perdió su chaqueta de piel en todo aquel barullo, cuál fue su sorpresa que se la vio puesta a un muchacho unas semanas después y mi amigo se la reclamó. El individuo se quedó sin chaqueta de piel, pues se montó un tremendo caos que muchos perdieron su chaqueta, o abrigo, o bolso. Son recuerdos que quedan borrados y en un momento como el de hoy aparecen. Hoy acababa el estado de alarma en toda España y al llegar las 0:00 h.han salido a festejarlo los muchachos de mi barrio. Pobre juventud. Después de un año y un par de meses han levantado el toque de queda. Unos dicen que es irresponsable, otros se alegran que así sea, yo me alegro por los jóvenes. Han tenido que irse a casa a partir de las 22:00h. y los bares cerraban a partir de ciertas horas. No ha habido lugar para la noche durante este largo tiempo. Y ayer aparecía la noticia de que la vacuna es gratuita y universal, al menos eso entendí. Al final el ser humano no es tan perverso como parece. Como cuando se fue la luz en Maggoty la gente ha perdido muchas veces la calma durante la pandemia. Todavía no hay que dar por finalizado el contagio. Falta por vacunarse mucha gente aún. 

Capplannetta y el constante deseo

Posted on 0:08



Entre todos los deseos que tengo a lo largo del año, uno de ellos, el más constante y necesario, es llevar a una vida mejor mi equilibrio psicológico. Estoy desenganchándome de una medicación y comienzo otra nueva. Aún tengo esperanza. El proceso es lento y rutinario, pero de momento está valiendo la pena. Ahora se me puede notar sedado y con la parsimonia típica de estos procesos. Al dejar la antigua medicación sufres un pequeño síndrome de abstinencia. Me gustaría coger mi cámara fotográfica e irme con mi padre a fotografiar el barrio, antes que se lleve a cabo el plan urbanístico y desaparezca por completo ese skyline que tienen las vistas desde La Capella, recuerdo haber ido con mi tío y beber vino hasta hartarnos. Eran tiempos no muy lejanos, aunque me acuerdo mucho de él. Otros de mis deseos, es preferible no hablar de ellos, pueden haber malentendidos que no vienen al caso. Cuando pasen todas las rectificaciones y preparativos sobre Cibernética esperanza debo comenzar con mis lecturas. Me interesa la literatura a la vanguardia de la vida y de la propia literatura. Hay escritores que escriben muy bien. Pero a cada cuál su estilo y su manera de ver la vida. No soy un intruso, llevo muchos años en esta cosa extraña que es la vocación literaria. No tengo la mayoría de edad literaria para denominarme escritor, pero prefiero escribir sin público antes que tener un público que me juzgue de manera equivocada. Soy un antihéroe, no he podido acabar con esta guerra soterrada que me sigue a dos metros, pero gracias a la escritura me he salvado de mi propia inmersión a los infiernos. Cada uno tiene sus propios demonios, y no soy un santo. Aunque tampoco soy un hombre ingenuo. Quizá la vida me haya enseñado su lado más perverso para tomar partido y evocarla en la belleza. Toda la poesía guarda un poso de malicia, pero yo que he nacido en el Hotel Ambos Mundos, prefiera dar tregua a cualquier conclusión errónea de los trayectos que emprendemos desde el deseo. Quisiera de verdad ser amado y amar. Que no se acabara jamás. Pero no soy ingenuo (repito). Conozco o intuyo los materiales de qué se compone la naturaleza humana y esta me crea un poco de desasosiego. Se pierden muchas cosas a lo largo del camino. Pero es mejor no dar importancia a lo que perdemos, salvo si son seres queridos. En fin, me quedo con mis deseos y mi profundo desencanto.

Capplannetta y la calumnia

Posted on 17:48



Gran parte de las religiones se fundamentan en fomentar la culpa como adoctrinamiento hacia los religiosos. Existe mucha gente que toma a la religión como un sagrado limpiador de sus conciencias. A veces malas conciencias. Es muy propio de personas resentidas culpar a los demás de lo que nos pueda pasar. Y no quieren ver que los culpables somos muchas veces nosotros mismos, ya que emprendemos un camino equivocado. La culpa, la sagrada culpa. Esa pesada losa en la que muchos hemos tropezado o llevamos a cuestas día a día. La culpa la trabajan bien los manipuladores. Esos que exageran los oprobios, o les ponen tamaño de corto o largo alcance a las libertades. Yo puedo ser culpable de lo que hago y digo, pero la culpa tiene muchos puntos de vista en los que buscamos el perdón, ya sea divino, o familiar, o conyugal. Muchas veces se culpa sin criterio, solamente por ser de una raza marginada, o por simple lucha de clases. Los ricos culpan a los pobres, y viceversa. Pero también se culpa a los gobernantes de un país habiendo ciudadanos que no crean las culpas, suele pasar mucho en los países corruptos. La oposición culpa, y entre pactos de pasillo obtienen perdones y prebendas aquellos que en su momento culparon. Aunque hay una cosa que va más allá de la culpa, y es la calumnia. La calumnia es una mentira que culpa salida de los labios de gente hostil, tóxica y envenenada. La calumnia es prima hermana de la culpa, aunque de ella sea difícil escapar, al eludir una calumnia siempre quedará parte de la mancha. La calumnia es una mancha, decía Camarón de la Isla, y añadía: que no se borra con nada. La culpa, sentimiento bastardo de la mala conciencia.