Posted on 2:43

Tengo amigos a los que a mediados de los noventa les dio por la música máquina y siguen aún en sus trece. Yo no, tengo que decir que yo me quedé “pillado” en la rumba y el flamenco y ese es el tipo de música que escucho. La música electrónica una o dos horas está bien, pero no es una música en la que yo entre en conexión con los maquineros, y las veces que he ido a Valencia o por diferentes palacios de la máquina de la comarca catalana, me he quedado en los aparcamientos a la deriva, aunque en los coches también se escuche máquina. Cuando hablo de palacios, más bien eran templos del techno. Hablo de Chocolate, del 8, de la Nau-B3, del Escorpia, del Pont Aeri, y por supuesto del Xqué. En esas discotecas todo el mundo iba puesto de éxtasis, de speed, y de cocaína, era la fiesta, cuando la fiesta acababa nos íbamos de matiné. El éxtasis tiene una particularidad con respecto a otras drogas y es que fuerza el sistema nervioso, y los bajones son muy fuertes, aunque yo tengo amigos que de bajón han jugado al fútbol, qué locura. Y ahora que el tiempo ha pasado me quedo mejor escuchando la música tranquila y placentera de la rumba y el flamenco, a veces rap, y otras veces música latina, pero siempre en castellano, salvo la bossa-nova que es en portugués y en francés. Pero lo que más escucho es flamenco y rumba. Analizando bien los años de los noventa me quedo con el primer periodo, de los 90 a los 95. Lo he dicho otras veces. Íbamos a discotecas de ambiente rumbero y en aquella época tomaba alcohol y porros, pero con mesura. Lo que más me gustaba en aquella época era follar con tías. Pero los años pasan, y a veces mejoran o te hacen caer en plena decadencia. Pero en fin, vivir de la nostalgia es vida, al fin y al cabo. Tengo experiencias muy divertidas de aquellos años y muchas veces esa nostalgia me ha traído fantasmas de antaño. Pero me lo he pasado bien en definitiva. Me dan pena los chicos jóvenes de ahora con la mierda de la pandemia. Adoro a la juventud, aunque el reggaeton no lo soporte. Pero me gusta su predisposición para pasárselo bien, me recuerdan a mí. Espero no haberles aburrido con mis batallitas de pureta sin sábado noche.
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Hoy, como todos los años, es un día del libro similar al anterior. De verdad que no sé cómo será este, lo que sí sé es que los lugares donde se venden rosas por Sant Jordi estarán más concurridos que las librerías. En Ediciones Vitruvio van a hacer algo especial, veremos a ver la sorpresa que nos tiene preparados/as Pablo Méndez. Yo estoy expectante. Yo no suelo regalar ni libros ni rosas en estas fechas por cuestiones que no diré. Aunque rosas no, pero libros regalo varios a lo largo del año. Ayer 22 de abril fue el día del planeta, y hoy 23 el día del libro, como todos saben, pero ahora con el COVID-19 sin duda es un día como cualquiera, desde el 2020. Y con respecto al día del planeta me parece un tanto hipócrita, ya que el día del planeta debería ser todos los días, aunque mucha gente se está concienciando, el planeta sigue haciéndonos tic tac en un repetido tiempo a contrarreloj del que no debemos bajar ni un momento la guardia. Yo para el 23 de abril les puedo recomendar varios libros, pero el más importante que deben leer es el que resulte más placentero, yo leo por ocio, mas he leído a veces para conseguir información, aunque la consiga por Internet. A mí eso de firmar libros no he tenido la suerte de que me ocurra, pero todo se andará. En las redes sociales veía grandes autores firmando y haciendo promoción de sus libros, pero yo creo que no me manejo bien con las redes sociales, aunque yo lo que quisiera realmente son lectores, pero para eso, que no es mi caso, debes escribir ya no bien, de manera magistral, y en este mundillo editorial tienen lectores escritores conocidos, o famosos. Yo prefiero vender lo justo pero que me lean. Ayer se fue la luz del alumbrado público de madrugada y la plaza donde yo vivo estaba en tinieblas. Aunque siempre están en obras por el barrio, yo me pregunto ¿cuándo van a lograr al fin encontrar el tesoro? Pues cuando no es una obra de alcantarillado es otra cosa. Es broma. Pasen un día del libro entre escritores y lugares adaptados y tengan cuidado con el COVID. Ese virus maléfico del que algún día tengo que hablar en serio. Aunque hablen demasiado por televisión.

Hay músicos que tienen unas letras inigualables para cualquier modo expresivo de la palabra. Hay cosas que puedo decir que ya están dichas por músicos de manera brillante, y en ese caso sólo me queda decir cambiando el contenido en palabras, ya que el significado es inimitable. Puedo crear un tenue plagio de alguna letra, pero el verdadero significado queda mejor dicho por un cantante porque su manera de recitar es inmejorable. Puedo citar a dos instituciones del arte flamenco o la rumba flamenca para decir cuando me queda el vacío aquel de cuando te vas: Cuando tú te vas, cuando tú te vas, te llevas mi sangre corriendo detrás. Esta letra es del dúo flamenco andaluz Lole y Manuel, hay que decir que Lole lo interpreta a las mil maravillas. Por que yo podría decirlo de esta manera, aunque con menos fuerza: Si tú me abandonas, si tú me abandonas, me confundo solo entre las personas. Son ejemplos, pero la versión de Lole y Manuel está lograda desde las entrañas. También hay otras maneras de decir cosas a través de la rumba flamenca del trío Los Chunguitos, como por ejemplo esta: En un cuartito los dos, en un cuartito los dos, veneno que tú tomaras, veneno tomaba yo. Otro ejemplo de estrofa breve en sílabas pero con una fuerza arrasadora. Yo lo podría decir de otra manera, como por ejemplo esta: Éramos carne de habitación, éramos carne y canción de amor, dime qué droga tú me dabas, esclavo de tu droga acabé yo. En estos versos míos no es tan breve en número de sílabas. La de Los Chunguitos es más tajante, más rotunda. Es menester decir que con más fuerza con menos sílabas. A veces decir las cosas no es sólo el significado, también es contenido.
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Soy un verdadero seguidor del movimiento Hip Hop. Lo prefiero en castellano, y con una buena base y unas letras buenas lo encuentro un deleite para los oídos, eso, sí hablamos de rap, que es una parte del movimiento. Me gustan los MC’s que mezclan con bases flamencas o algún tipo de coros flamencos. Me gusta el primer disco del rapero Haze titulado Crónicas del Barrio y también me gusta el estilo ecléctico de La Mala Rodríguez como, por ejemplo, su primer disco Lujo Ibérico y también otros posteriores como Malabarismo, Alevosía y otros. Temas buenos tiene La Mala Rodríguez de muy buena calidad en ese estilo suyo desenfadado y con esa voz peculiar, rapea bien la chica. También me gustan los discos de Calle 13 y Ana Tijoux. Me gusta esa mezcla de rap y rock transgresor de Molotov, mezclando instrumentos del folclore mexicano. Me gusta el género del Neo-Tango. Algunos grupos rapean, otros mezclan con música electrónica. Es un género bien estructurado desde el enfoque posmoderno. También me gustan raperos como Toteking, Frank T, y La Excepción, me gusta el último trabajo del Langui junto a Raimundo Amador, el tema es Plata o Plomo, es atractivo y una unión en yuxtapuesta posición entre guitarras y rapeo. Cada rapero tiene su estilo, también me han gustado temas de Sólo los Solo, donde mezclan los Chichos en un tema, lo encuentro original y una base cojonuda. Para aquellos que tengan bases y un MC que no tenga letras les recomiendo el libro Poemas con Nocturnidad publicado en el 2020 en Ediciones Vitruvio. El autor es Cecilio Olivero y en estos blogs pueden ver un enlace del libro. También pueden encontrarlo en su librería habitual. Es una manera de rimar donde muchos de los textos contienen un flow contundente y donde se tocan en cada rima temas actuales.
Posted on 0:13

Verdaderamente no soy un pico de oro. Mi oralidad es tan pésima que dejé hace años de hacer recitales. Hice el vídeo de la presentación porque así me lo pidió el editor, pero no soy muy dado a los discursos y hacer locuciones con demasiada retórica, por no llamarlo verborrea. Debido a que nadie me toma en serio como poeta he decidido escribir en este blog y no publicar durante un largo tiempo. No tengo mucho futuro como poeta, pero bueno, tampoco me condeno al yugo de escritor como si fuera parte de una esclavitud. Escribo cuando me apetece. Pero en este post diré que estoy más preparado para escribir que para hablar en público, o en sociedad, vamos, que carezco de palique. A veces es mejor no hablar demasiado. De esta manera no se incurre en el error que muchos amantes de la charla llevan a cabo. Por ejemplo, en decir tonterías, como aquellos que son propensos a la bebida y que están adoctrinados desde el franquismo más rancio del que no se avergüenzan. Es más, lo llevan con orgullo. Se dicen tonterías, yo a veces he dicho alguna escribiendo, pero donde más tonterías se dicen es en la televisión. ¿No se han dado cuenta que en televisión (pública o privada) no hay ni un solo programa dedicado a los libros? Si, está Página 2 pero este programa no habla de editoriales pequeñas, hablan, o de Bestsellers o de editoriales grandes. Ya no hay programas como A Fondo de Joaquin Soler Serrano. O incluso, el negacionista Sánchez Dragó haciendo entrevistas a Sabina. O Nostromo, ese programa tan interesante. Entre los canales de Latinoamérica y algunos españoles antiguos que están en YouTube, o la Televisión a la carta de RTVE también están bien, aunque no todo el mundo tiene acceso. Rompamos una lanza por la radio, la magia de la radio, o ahora, los Podcast mi último descubrimiento, todo un hallazgo para las mentes inquietas.
Posted on 0:09

En Latinoamérica los muchachos se juntan en las esquinas de las calles o jirones para estar expectantes de lo que ocurre en una calle u otra. Cuando no viene una banda y se forma una balacera viene la policía con un camión a hacer redada y se llevan a cualquiera. Las esquinas son otra cosa en Europa. Va la chica con su padre en el coche y desde el asiento de atrás ésta le pregunta: -Papá, ¿qué hace esa mujer de pie en esa esquina? Y el padre confundido le contesta: -Está esperando el autobús. La hija mira al padre extrañada, no está muy segura de que eso sea así. Presentes en Latinoamérica los muchachos fuman tabaco y beben aguardiente y toman jalones de coca desde el dedo meñique a la nariz. En las esquinas está la vida del barrio. Unos toman cerveza, otros gaseosa, pero la esquina es su punto de reunión. En algunos lugares de Latinoamérica no beben ni cerveza ni aguardiente ni gaseosa, toman ron a palo seco. Ay, las esquinas del mundo. En una esquina en Latinoamérica puede haber un puesto de hotdogs o alitas de pollo, también hamburguesas. En las esquinas están los chamos trepándose la vida. Venden desde “mota” hasta “paquetitos” de la buena. Las esquinas de Latinoamérica son algo parecido a las azoteas del barrio latino de Paris. O las esquinas donde están las tiendas de licores en el distrito de Washington Heights (Manhattan). O como las farolas en la noche porteña de Buenos Aires de los fieles al mate y los cigarrillos. Tanto en invierno como en verano. En las esquinas puede vivir un hombre que escribe y rememora, que lucha tras su noche de café y cenas en la madrugada. Escucha música en volumen bajo. Entre la luz ambarina de lámparas de sal, en las esquinas quedan las parejas para verse. En las esquinas de Torre-Romeu cantan gitanos y migueletes al compás por bulerías en el verano. En una esquina se respira misterio. En las esquinas surge el sol al amanecer y se apaga detrás de la esquina. La esquina es sabia. La esquina es patria dice Rubén Blades desde su Panamá, o las esquinas del barrio de Trujillo en el viejo San Juan de Puerto Rico. Las esquinas de los solares en La Habana donde la gente juega al dominó. Las esquinas de El Callao en Sáenz-Peña donde te venden Rolex de imitación por cinco lucas, y las esquinas del DF cuando pasan los mariachis y se paran en un puesto de tacos y burritos y viene un muchacho a contratarles para cantar al alba Las mañanitas cuando despierte su novia embarazada por su aniversario.

Esta es la historia de un pensamiento llamado “nopasenada” y caminaba desnudo en el invierno, vivía con apretado trasero, “nopasenada” estaba entre lo dicho y lo hecho. Éste pobre “nopasenada” algún día será fiel mal aliento, yo he visto tantos “nopasenada” que andan con miedo y tiemblan cuando les hablan… Es un “nopasenada” acaso sin remordimientos, no pretende vengarse e irse a la guerra mañana, es cobardía y miedo al mismísimo miedo. Ocurre por las calles un “nopasenada” haciendo simulacros al ver sus huevos anidando en la oscura ventana del “losiento” pero éste que “nopasenada” se ha asomado al abismo y ha sufrido el intento de volar alto y volar “nopuedo”, y no es porque yo no quiero, o porque lo pregone circunspecto, este “nopasenada” se está durmiendo “losiento”; de un lado el agua sucia y al otro lado el vértigo. Se ha propuesto “nopasenada” en no levantar los pies del suelo. Tiene varios amigos, un “yonohesido” desposeído de argumentos, tiene también un “quieroynopuedo”. Pobrecito “osloruego”, pobres de mis pensamientos, pues de vosotros miedo “yonotengo” tengo miedo de mí sesgo, que las quiere y las desea pero “yolointento” encontrarme lejos de tanto adjetivo suelto, yo quiero a lo compuesto como dulces “tequiero” siniestros. Una mañana llegó un “nopasenada” y se hizo sujeto, verbo y predicado, mezclaba sustantivos en su propio subdialecto y se anticipó un pronombre, tal vez yo, o tal vez tú, o quizá ellos. Al salir desde su propio alfabeto palabras de un subdialecto dejó a todos perplejos, le preguntaron y a la vez rieron ¿nopasenada? ¿Quévaapasar? Se puso nervioso y compuesto como si fuese un insecto, le arrancó un complemento directo, y el “nopasenada” se hizo un “losiento”. Hubo risas, hubo gracias, chistes y él que era adverbios y verbo, no pudo ocultar un “nopasenada” y un de veras “losiento”. Pidió disculpas a la RAE, les dijo volveré limpio, fijo y con esplendor, y tal complemento lo hizo indirecto. Se alejaron “losiento” con “osloruego” tuvieron un hijo y lo llamaron “anhelo”.