el siglo del viento (Fernando Birri y Eduardo Galeano)

Posted on 23:28

Taxista Ful

Posted on 19:50

 

Capplannetta y el atajo de la soledad

Posted on 0:40



He titulado este post como “El atajo de la soledad” porque hablar sobre lo que voy hablar es muy habitual en los corazones libres y no tan libres. A veces estar solo no es el problema, resulta evidente que para algunos es la solución. Yo estaba predestinado desde que nací a la soledad, y eso mucha gente de mi entorno lo sabía. Yo lo descubrí hace unos años ya. A veces te casas, dibujas en tu sueño el croquis de una vida, pero el destino de la vida es caprichoso, y a veces te sitúa donde te corresponde. El hecho de estar solo no me diferencia demasiado de la gran mayoría, porque hay personas predestinadas a la soledad por mucho que luchen contra ello. He conocido personas que han montado una gran familia, familias numerosas, y han acabado en soledad. Por mucho que han tratado de luchar contra la pena de tener que morirte solo, al final han acabado solos. Otros, sin embargo, tienen el don de la compañía, porque les ha sido otorgada la gracia de esa dicha. El atajo de la soledad. Otra fue mi opción cuando me casé, pero debo de decir que no me ha resultado nada difícil conseguir mi soledad. No pretendo dar pena, de mí no tiene que compadecerse ningún zafio resentido. Yo quiero estar solo, pero para llegar al lugar donde estoy he preferido el atajo más largo. Porque tuve que casarme mientras luchaba contra mi soledad para llegar al punto del retorno incesante. A mí no me extraña nada que la gente haya usado a mi persona cuando era un árbol frutal y ahora ya seco, (que no acabado) y yermo, ya no sirvo ni para tacos de escopeta de juguete. No puedo reprochar nada al mundo. A la que fue mi mujer menos. Mi naturaleza me ha dado y después me ha quitado. Si yo no me hubiera casado no sabría ni hubiera escrito mi Cibernética esperanza. Yo me embarqué en un viaje de siete años con un proyecto en común, que al final no arribó a buen puerto. No hay culpables, pues no hay culpa en el amor correspondido por ambos. Por eso digo que tomé el atajo más largo para acabar comprendiendo que lo mejor que me podía ocurrir era la soledad. Gente yo conozco que han acabado mal por luchar contra el viento salvaje de su naturaleza. Yo no pretendo lamentar ni un ápice mi soledad, pues solo, lo que se dice solo no lo estoy. Tengo padres y hermanos. Algún día dejarán de existir, al igual que yo, algún día dejaré este mundo que no maldigo. Es un mundo interesado y siempre acaba mal todo lo que empieza, como mi naturaleza. A todos nos enseñan valores que luego llevamos a la práctica sin miramientos y sin asombrarnos ni una pizca. Digamos que ahora quiero vivir en soledad porque para llegar al punto donde ahora estoy luché en batallas cruentas, donde nunca hubo un ganador definitivo. A veces he llegado a pensar que el gran ganador de este tramposo juego he sido yo. Tengo una familia que no elegí pero no voy a devorarlos. Esta vida me ha enseñado que más vale una vez colorado que un ciento amarillo. También me ha enseñado de que no hay cosa mejor que la paz del alma. Fuera de ti ocurre todo pero aunque pensamos que dentro de ti no ocurre nada, ocurre la mejor de las maravillas habidas o por haber. No quiero juzgar a nadie, no soy ni peor ni mejor, pero tengo mi soledad, la prefiero antes que lamentarlo luego. 

Capplannetta en los asientos traseros

Posted on 15:37





En los asientos traseros la noche era lo único. Tu mata de pelo entre mis manos crecía en una maraña de espesura que yo acariciaba. Tus senos eran la fuente de la carne, y la hora de la ternura era como perderse en tus labios de mujer hermosa. Eras un sueño con sombras de misterio entre tus piernas arqueadas. En los asientos traseros subyace la juventud adolescente, y un pedazo de mi persona había en tu sueño espectral. Mi semen corría con el aroma todas las curvas de aquel coche. En los retrovisores miraban los conductores, y estupefactos se asombraban de la curiosidad de mi mano. Mi mano buscaba en ti los rastros de tu deseo. Yo, duro y compacto te hacía presencia de plena carnalidad y entre tu sudor yo besaba mientras te bebía y te bebía mientras te besaba. Te pensaba dentro de ti y un efímero orgasmo saltaba como una ave que se camufla en la espesura de tu latido, que se hizo prisa de nervio y pulso, que se hizo espasmo cercano que yo marcaba sintiéndome hombre, y tú mujer, entre las estrellas te movías, en aquel asiento trasero de aquel coche como entregada a mi cariño de pulpa, y te rozaba de gozo entre la grandiosidad de tu peregrina mirada ante mi cuerpo, y yo miraba el tuyo como un agua que me emanaba del silencio y del gemido, mientras me entregaba a tu abrazo cautivo entre mis intermitentes besos que de todo de ti lo bebían. Suerte de secretos por saborear, lugares entre faros y plenitudes repletas de gozo. Caudal de río fiel a tu fuente. Era nuestro viaje un paseo donde sólo estábamos tú y yo, lo demás se perdía hacía una nebulosa que prefiero no creérmela todavía. 

Capplannetta opina sobre ventanales

Posted on 3:01



Si yo tuviera esos grandes ventanales con que apremia la vida natural de las especies. Si yo tuviera esos grandes ventanales con que el capricho otorga una ventaja, o mejor decir, una desgracia, pues a ratos quisieras ser yo, y otros ratos bien te abrazas a tu yo. Si yo tuviera esos grandes ventanales por donde pasa el aire y va de trinchera a trinchera, daría a los enfermos agua de mi rocío, y a los soldados les daría vino para así achicar la cobardía, y a los heridos les daría caldo de mis carnes para que resucitaran ante su desdicha de yodo. Pero no dispongo de grandes ventanales, es más, tengo el alma como un búnker decapitado, tengo la barbaridad del mundo sostenida entre mis dientes, y muero dos veces por semana entre buenas y precisas tardes, y en noches donde sólo queda mi respiración. Si yo tuviera esos ventanales tan abiertos y tan radiantes de primaveras nubladas, tan agradecidas con la sospecha de que hay algo ahí fuera, y querer mirarlo, sin moverse un ápice, porque se puede, porque la naturaleza te da y te quita, te pone y te otorga, te arrebata y te hace feble y efímero, como un suspiro testigo de los guapos tontos, como un cantar entre los cielos y las tierras, donde no debe haber nada oculto, como cierta niñez de un crío que escuchaba la risa como su caja de música. Un niño con la niñez encerrada en los sueños de los que vencían otra luz. Con monigotes de papel enganchados a su bata escolar. Yo quiero esos grandes ventanales para disimular mi ceguera cuando cante y me sacuda, cuando me haga nuevo niño futuro, y nuevo niño naciente, yo quiero esos grandes ventanales para ser lo mismo. 

Capplannetta y la plenitud

Posted on 1:16



Cuando te pasa algo grande, algo que te hace feliz, es preferible ir con cautela y no ir presumiendo por ahí. Aunque yo, económicamente estoy en la ruina, puedo sin vergüenzas ni falsa humildad, admitir que estoy en un buen punto en mi vida. Estoy estabilizado psicológicamente, me es grato decir, que estoy apunto de alcanzar la plenitud. Cosa impensable años atrás. Y ahora, aunque no tenga ni para tabaco, estoy bien psicológicamente hablando. No quiero ser falso modesto, pero tampoco tener falsa humildad. Ya que cuando uno está a gusto consigo mismo debe de admitirlo. No tengo felicidad edulcorada, esa sólo la fabrican en televisión. Y salvo en momentos que me pongo nervioso y, en otros que tengo algo de ansiedad, puedo decir que estoy a un paso de la plenitud. Tengo mis miedos y mis inseguridades, pero eso va implícito con la vida en sí. Paso muchos ratos de soledad, y he meditado bastante acerca de cosas que me han ocurrido. Aunque todo pasa por alguna razón, son ciclos en cada punto de la existencia. Ahora elijo bien a la gente con que me apetece estar. La soledad a veces te puede llevar al punto de hacerte pesado para con los demás. Pero trato de tener la cabeza ocupada para no tener que hacer frente a ciertas flaquezas que no me dejan vivir con plenitud. Porque una cosa es la felicidad y otra muy distinta la plenitud. Podría ser feliz, aunque ¿quienes son felices hoy en día? La gente trabaja de lunes a viernes, el sábado vas a hacer la compra de la semana, y ¿qué te queda? Te queda un domingo que pasa con la prisa de costumbre y te deja perplejo cuando te encuentras con el lunes y venga, hasta el sábado. 

Capplannetta y la papeleta

Posted on 23:15



De Don Pedro Calderón de la Barca he sacado muchas enseñanzas, pero una obra que me ha fascinado es El gran teatro del mundo. En ella se hace un reparto de papeles, bien, eso es en sí la vida. Decía Jaime Gil de Biedma que el poeta es un pequeño Dios. Puede que estos dos autores estén en lo cierto, y yo de verdad así lo creo. Cada uno tenemos el papel que nos ha tocado vivir. En la película Abogado del diablo y en inglés The Devil’s Advocate del director Taylor Hackford de una historia de Andrew Neiderman, en la película el diablo, personaje que interpreta a la perfección Al Pacino, dice: trata de ser un tipo normal, que la gente crea que eres un pobre don nadie. Incluso el diablo con el coprotagonista Keanu Reeves viajan los dos en metro en la ciudad de New York. Bien, pues este mismo ideal como costumbre es parte de mi convicción. Pues me hago dueño por un momento de un refrán que se dice en España y es Dime de qué presumes y te diré de qué careces. Y está en lo cierto. Porque aquel que es poco generoso con los demás teniendo todas las herramientas para serlo se vuelve mezquino. Mezquino y envidioso. Dos defectos en alza en el mundo de hoy y que están muy al alcance de esta sociedad materialista que nos ha tocado vivir. Sociedad neoliberal. El otro día lo comentaba con un amigo. Y es que los neoliberales cuando están en tiempo de bonanza no reparten la riqueza, y una vez decretada la crisis piden ayuda del estado. Pues en el papel que me ha tocado vivir, más por desgracia que por suerte, vivo a expensas de lo que el Estado me dé. Hago muchas cosas en la vida y ahora estoy pasando una mala racha, muy extendida también en todo el planeta. A lo que me refiero es que aprovechando estas malas rachas de la gente, y el caso que hemos tenido recientemente en Catalunya, es objeto para que proliferen las malas hierbas oportunistas como el neofascismo y el ascenso de la derecha nacionalista, quiero decir con esto que estamos en una situación delicada. Ya no vale hacerse el sueco y decir conmigo no va la cosa. Debido al COVID-19 habrá mucha abstención de la izquierda moderada, cosa que aprovechará el fascismo para meter su garra en el Parlament de la Generalitat catalana, no debemos dejar que esto nos pase. Creo que puede ser como fumar en un polvorín. Es preocupante este ascenso del fascismo en toda España, pero alguien me dijo una vez que lo que ocurría en Andalucía acababa por serlo en todos los rincones de España. Y en Catalunya es doblemente preocupante que esto ocurra. Debemos conseguir que el coronavirus no secuestre el voto de izquierdas para que lo aproveche la derecha. Así lo creo. Yo iré a votar, aunque tenga que madrugar, y me pondré la mascarilla sin reparos. Que no os secuestren la papeleta digna.