Posted on 0:08

Hay veces que estoy bajo presión y tengo pocos escondites por donde andar ante la desnudez de la vida, porque, ¿mujeres? Me gustan pero en estos momentos prefiero andar solo por esta senda. Luego hay otras cosas como ¿dinero? Estoy en apuros económicos, vamos, que no tengo un chavo. También hay cosas como el amor, la felicidad y toda esa mierda que te desea la gente en tus cumpleaños. Pero yo con respecto a los años quiero cumplir todos los que pueda; ¿amor? Tengo el de mis padres, aunque los vea poco en estos tiempos de pandemia, luego está la palabra esa que rima con brevedad y es la ¿Felicidad? La que el mundo pueda darme, pero hace tiempo que no espero nada del mundo, ¿de los amigos? Los puedo contar con una mano, aunque no son ni tantos ni tan pocos, tengo buenos amigos. Y sobre familia prefiero no hablar, no es por nada en especial, porque no quiero hacerles daño. Simplemente eso. Pero a sabiendas de las pocas cosas que tengo en la vida es la literatura, la música y la fotografía, que no es poco, si lo miramos con un amplía perspectiva. La literatura es para mí una excusa importante para vivir y seguir vivo. Pero hablemos de la música, para mí la música es algo global, me gusta todo tipo de música, pero que sea de la buena. Y después está el tema de la fotografía, es una pasión, es un arte visual, es las primeras pinturas pintadas en cuevas, para asombrar o distraer a las prehistóricas manadas, ¿transcendental? Sí, pienso que todo aquello que tenga una armonía (parecida a la música y a la literatura) transciende más allá de las cosas. Pero volvamos a la literatura: la literatura es para mí, he dicho anteriormente que, la excusa perfecta, la coartada a tanto desastre que contiene el mundo hoy día, y además creo que siempre ha sido así. Yo no me considero un escritor normal, no soy como tantos escritores leídos y que se aproximan a verbalizar palabras dentro de un contexto rico y generoso ante su gran manantial de expresiones, no soy políglota, aunque del catalán sepa algo, y en el inglés palabras conocidísimas. Pero considero en que soy un amante de la palabra escrita, admiro a muchos escritores, y me interesan sus vidas peculiares, con sus detalles, allá con sus defectos también, aunque creo que el arte más poderoso de la literatura es la poesía, ya que se necesitan quince años para aprender a rimar aunque veinticinco para aprender buena poesía desde las imágenes, tal y como me refería antes a cerca de la manada prehistórica. La literatura es lenguaje, es comunicación, es reflexión, es una constante lucha con las frases y las palabras. A veces llego a pensar ¿qué sería de mí sin la literatura? A veces entras a una biblioteca con su silencio y escuchas voces, voces de la palabra encerrada, ya sean libros, pergaminos o legajos.

Me escondo en este lupanar de gloria y devoción, donde el responso y la plegaria no se conocen todavía. Calientes tarjetas de crédito, más calientes que las braguetas de los nobles nocherniegos que visitan el aposento de las dulces Magdalenas. Me escondo entre el perfume de estas santas de la noche del neón y la Juke Box a todo trapo, nos envuelven de felicidad fragmentada. Los usuarios de burdel creen que hay otro mundo entre las Venus que dicen no a la consagración del día imperfecto. Viejos ya damos palodú a quien pide regaliz natural, por eso es mejor estar solo, para poder hablar bien hablado de las casas de lenocinio, santas casas de risa a carcajada del cónyuge y la esposa que espera la borrachera del marido. Ella lo huele y le lava la ropa que huele a Chanel Número Cinco. Placentera es la rosa del agua que se esconde bajo las burbujas del yacuzzi y el jabón con olor a fresas de caramelo que las putas enjabonan a todo aquel que logre darle la virtud del orgasmo a aquella que tienda su aurora repleta de sudor y charla estúpida a los hombres que como peces comen de la miga que fructífera de espasmo endose su clamor sobre la voltereta adulta del placer a un paso. Las beatas no aprueban el prostíbulo porque es a ellas a las que les pisotean el orgullo, y no a las putas, que tienen acero blindado cubriendo sus infelices llagas de mujeres que se entregan. Es curioso que en los extractos bancarios sean anónimas las palabras Night club u otros sinónimos, así las mujeres no pensarán en la desmesurada lista de amantes que tienen sus maridos. Aquí mi canto a las putas del mundo, a esas hadas madrinas de la noche que circulan entre mis besos de Ginebra inglesa.

La ilusión provinciana de irse a New York está inyectada en el ADN de todo el mundo. Incluso una choni o un garrulo quieren ir de vacaciones a New York, y eso no es más que otra horterada globalizada y viscosa como un gargajo en una acera. La gran manzana es una podrida colmena de gente de cualquier pelaje. De adolescentes atontados por el germen incompatible de una ciudad lejos de la propia humanidad. Irse a Nueva York supone romper con los prejuicios morales y es una libertad de oropel desconchado que mantienen viva los paletos y los muchachos de extrarradio. Se ha escrito mucho sobre la ciudad de las ciudades, sobre la sede de la mentira de la ONU, del crack eterno y la especulación asquerosa de Wall Street. Millones de veces ha sido alquilada la capital del mundo contemporáneo, baboseada, manoseada, usada como un monstruo de acero entre las diversidades esclavizadas. Nueva York es ciudad amparada bajo la estatua de la libertad, mientras que mujeres frías absorben el último miligramo de éxtasis absoluto y lejano de los niños pobres del sur, rubios y vestidos como sí de un western se tratara este asunto de monopolizar hasta el bostezo, Times Square es un gigantesco monte de Venus donde las prostitutas rinden homenaje a su melancolía diaria. El esperpento del mundo está allí, donde es evidente la soledad del hombre. Nueva York pertenece al mal aliento de whisky y se hace esbelta en la llegada al aeropuerto, donde eres infinitamente extranjero por los siglos de los siglos. Los taxis son de chapada mostaza con ruedas donde en los asientos traseros eyaculan los oficinistas que resuelven los sábados-noche con un cascabel de gato para que las perras los oigan venir. Hormigón y acero son los dioses que nadie ha podido devorar jamás. Eres alzada por el poeta porque es como un niño que descubre a una luciérnaga. Eres cantada por tantos músicos que han actuado en Madison Square Garden para dar por hecho de que eres la mentira del mundo. Yo también sé convertirme en crepúsculo putrefacto de apellidos y raigambres que sentencian en el American Dream un simulacro para los simples y los mezquinos. En New York no hay ni habrá dinero colgado de los árboles de Central Park, ni los perros se mean en las alfombras apolilladas. Sólo Harlem está dispuesta a cantarle a la patria de los vencedores de todas las guerras que se ocultan en tus cloacas, como un huésped incómodo que a las dos horas molesta. Yo prefiero ser salvaje, aunque tú lo intentes y lo diga Lou Reed no eres salvaje, eres remota y en tu porvenir reina la angustia, reina la finita y cotidiana tranquilidad del hombre. Las mujeres del Greenwich Village no se han educado para personas como yo, yo soy de esos hombres que asustan a los niños que huyen de las fiestas y de la jauría de grillos que chillan en el espanto del zoológico.
Posted on 2:52

Digamos que soy un tipo con suerte a pesar de mis circunstancias. No se imaginan de las cosas de las que he salido airoso. Llámenlo protección divina, llámenlo la suerte del inocente, llámenlo suerte de principiante. La gente se cree que lo cuento todo en esta web, pero no se imaginan las cosas que me guardo. En esta vida y, más siendo escritor, no se puede contar todo. Por mucho que lo que hayas hecho en un pasado haya prescrito, es por pudor, debo decir que me da vergüenza, a veces ajena, otras propia, pero no puedo contar de la Misa ni la mitad. Los árabes lo llaman baraka pero yo lo llamaría mera compasión de la divina providencia. Soy un hombre de secretos, pero mi buena suerte me ha dado mi merecido, no se crean. Yo creo que mi mejor suerte han sido mis padres, luego ya vinieron otras bendiciones producto de mi inocencia larvada. Y otra cosa de la que me sorprendo es la de los amigos que tienen agregados mis amigos cercanos y yo no los tenga a ellos agregados al Facebook habiendo compartido con ellos en otros tiempos una amistad, que yo creía sincera. Ellos me toman por loco, porque el hecho de que escriba, ya sea poesía o en esta web, lo ven ellos como una chaladura que me ha dado como a Mateo le dio por la guitarra. Estoy loco, pero soy un loco con mucha suerte, otros sosias espirituales como yo no han tenido esa suerte, y lo he vivido en carne propia. Antes ellos me elegían a mí como amigo, ya sea por conveniencia o lo que fuere, pero ahora el que elijo soy yo. No puedo escoger demasiado, la vida no me deja alternativas, ya que he pasado de ser un chaval con el que todo el mundo quería estar, a ser el gordo enfermo de los nervios que nadie toma en serio y no se molestan en comprobar si estoy loco, o quién coño soy. Porque dan mi locura como un hecho asegurado, no se paran conmigo a hablar y sacar de ahí sus propias conclusiones. Eso ha causado en mí que huya de la gente y me comporte de manera arisca, porque su inseguridad o mi inseguridad nos hace a los dos inseguros. Así es la cosa, y por eso digo yo lo de la protección de la divina providencia, porque ahora elijo yo amistades.
Posted on 0:45

Hoy he estado hablando con un amigo sobre historias del pasado, y nos hemos despedido y él decía que se iba a jugar unas partiditas de videojuego, y yo me he quedado escribiendo este post para la web, eso no tendría nada de especial si no hubiese ocurrido en un sábado noche. En otros sábados noche a edades más tempranas no hubiéramos actuado de esa manera. Estaríamos de fiesta recorriendo, o bien la Costa Brava catalana, o de fiesta en alguna discoteca. Recuerdo que, mucho antes de que comenzara esta pandemia y con unos años menos, No perdonábamos un sábado noche, recuerdo la película de John Travolta Saturday night fever, sí, en realidad era eso, pura fiebre del sábado noche. No bailábamos música disco como Tony Manero, pero el desarrollo y la liturgia eran el mismo. Ropa buena y bien duchado y perfumado para ser la sensación de la noche de sábado. En el poemario que he publicado recientemente hay una balada, Balada de un sábado Noche la titulé. Es un poema o canción rimada que habla de esa experiencia. Del hecho de salir los sábados y bailar, y crear vínculos reinventándose con un nuevo amor, no sé si pasajero o de esos que dejan huella. Todo depende de las ganas que se le ponga al asunto en cuestión. Vivir la juventud es empezar a comer por el postre. Algunas veces lo he dicho ya. Vivir la juventud es equivocación tras equivocación, y satisfacciones dependen de cómo te las merezcas. Al final de la vida un hombre y una mujer son un amasijo de recuerdos y que algunos duelen más que otros. Pero lo mejor del sábado noche siempre ha sido improvisar, porque los planes se ríe Dios de ellos. La vida cambia fácilmente.

Se escriben poemas con regusto a rima redonda, onomatopeyas en silencio de dos cuerpos desnudos, amándose, mientras tanto nos pasa y nos pesa la vida, desde luces de neón de cines, de teatros, de discotecas, marquesinas encendidas en la Nocturnidad del lánguido paseo por los bulevares del centro, es como un Times Square de sueños imposibles, como un Gran Vía-Callao infinito, aunque he sudado en algodones en mi Torre-Romeu, mi barrio de extrarradio, ahora tengo una vida tranquila, salí y sobreviví a la noche tras pisar descalzo unos cristales, sobreviví al día, a todo lo que viví y seré, como parte de la diferencia estigmatizada. Elijo mi logo, hago un matasellos, y una marca de agua, ¿pero mi estigma y la gente? ¡Dios mío, parece que estreno ropa! Yo que creía ver crecer la hierba a mis pies y he visto la ruleta de la vida hacerme perder mi apuesta, verso a verso es la oportuna metáfora al poema, aposté mi luz de luna por una jugada siniestra, contradecía consejos, me dejé llevar por nostalgias, cada día son distintos mis despertares. Aún puedo decir que tengo amigos, pero me perturba una negra sombra con la que me acuesto y me levanto. Y ahora publico un libro con mis poemas y canciones, no sé si ésta vez serán redondos, lo que sí sé que están escritos desde el corazón, he tenido mala suerte, enfermé y ahora hago acopio de ciertas cosas que me separan de la vida, ¡y para colmo una pandemia! He escrito los poemas a lo largo de un trayecto tenue, trayecto empujado por la indiferencia ante la vida que estalla afuera. Ahora empiezo a vivir, espero que estos poemas míos, escritos desde la noche silenciosa, no caigan al vacío del silencio y estén vivos en las pupilas de los lectores Vitruvianos.
Posted on 0:16

Lo tengo todo preparado para brindar con mis hermanos, para danzar y escuchar buena música electrónica pinchada por mis brothers. He preparado un pack de cervezas en lata Cruzcampo y un capricho, nueve Malqueridas, la cerveza roja creada por Ferran y Albert Adriá, de la marca Damm. Lo tengo todo preparado. Ahora habrá más espacio en la habitación de la música. Ha quedado espaciosa y como a mí me gusta. No sé si será la última fiesta del 2020, aunque todo me hace pensar que así será. Después en Navidad será otra cosa. La música electrónica es la música que te hace moverte, a lo mejor pinchan algo de rumbas que es el rollo que a mí me va. Vamos a celebrar varias cosas, en primer lugar, la publicación de mi nuevo poemario, en segundo lugar, que la vacuna contra el COVID-19 ya está en su tercera fase de pruebas. Esperamos que el 2021 venga con mejor pinta, que España vuelva a ser España. Con sus festivales de verano, con sus conciertos, con sus bares y discotecas abiertos. Que se pierda la psicosis colectiva. Algunas cosas han cambiado para mejor, seamos optimistas, pero otras cosas como la cultura, el espectáculo y la diversión han quedado maltrechas. Hemos tenido suerte algunos, y otros no tanta. Han fallecido personas. Esperamos celebrar unas bonitas navidades en compañía de nuestros seres queridos, ya que este año ha sido un desastre. Pero bueno, hemos disfrutado de placeres sencillos y de algunas cosas favoritas, por lo demás, en economía y en política ha sido un año tambaleante. Aún tenemos esperanza. Mi sobrino nació en navidades y le ha tocado su primer año de vida confinado y el pobrete no ha podido pasar un año normal debido al puto coronavirus.