Capplannetta talking about Midnight Cowboy

Posted on 18:56



La ilusión provinciana de irse a New York está inyectada en el ADN de todo el mundo. Incluso una choni o un garrulo quieren ir de vacaciones  a New York, y eso no es más que otra horterada globalizada y viscosa como un gargajo en una acera. La gran manzana es una podrida colmena de gente de cualquier pelaje. De adolescentes atontados por el germen incompatible de una ciudad lejos de la propia humanidad. Irse a Nueva York supone romper con los prejuicios morales y es una libertad de oropel desconchado que mantienen viva los paletos y los muchachos de extrarradio. Se ha escrito mucho sobre la ciudad de las ciudades, sobre la sede de la mentira de la ONU, del crack eterno y la especulación asquerosa de Wall Street. Millones de veces ha sido alquilada la capital del mundo contemporáneo, baboseada, manoseada, usada como un monstruo de acero entre las diversidades esclavizadas. Nueva York es ciudad amparada bajo la estatua de la libertad, mientras que mujeres frías absorben el último miligramo de éxtasis absoluto y lejano de los niños pobres del sur, rubios y vestidos como sí de un western se tratara este asunto de monopolizar hasta el bostezo, Times Square es un gigantesco monte de Venus donde las prostitutas rinden homenaje a su melancolía diaria. El esperpento del mundo está allí, donde es evidente la soledad del hombre. Nueva York pertenece al mal aliento de whisky y se hace esbelta en la llegada al aeropuerto, donde eres infinitamente extranjero por los siglos de los siglos. Los taxis son de chapada mostaza con ruedas donde en los asientos traseros eyaculan los oficinistas que resuelven los sábados-noche con un cascabel de gato para que las perras los oigan venir. Hormigón y acero son los dioses que nadie ha podido devorar jamás. Eres alzada por el poeta porque es como un niño que descubre a una luciérnaga. Eres cantada por tantos músicos que han actuado en Madison Square Garden para dar por hecho de que eres la mentira del mundo. Yo también sé convertirme en crepúsculo putrefacto de apellidos y raigambres que sentencian en el American Dream un simulacro para los simples y los mezquinos. En New York no hay ni habrá dinero colgado de los árboles de Central Park, ni los perros se mean en las alfombras apolilladas. Sólo Harlem está dispuesta a cantarle a la patria de los vencedores de todas las guerras que se ocultan en tus cloacas, como un huésped incómodo que a las dos horas molesta. Yo prefiero ser salvaje, aunque tú lo intentes y lo diga Lou Reed no eres salvaje, eres remota y en tu porvenir reina la angustia, reina la finita y cotidiana tranquilidad del hombre. Las mujeres del Greenwich Village no se han educado para personas como yo, yo soy de esos hombres que asustan a los niños que huyen de las fiestas y de la jauría de grillos que chillan en el espanto del zoológico. 

Capplannetta y la buena suerte

Posted on 2:52



Digamos que soy un tipo con suerte a pesar de mis circunstancias. No se imaginan de las cosas de las que he salido airoso. Llámenlo protección divina, llámenlo la suerte del inocente, llámenlo suerte de principiante. La gente se cree que lo cuento todo en esta web, pero no se imaginan las cosas que me guardo. En esta vida y, más siendo escritor, no se puede contar todo. Por mucho que lo que hayas hecho en un pasado haya prescrito, es por pudor, debo decir que me da vergüenza, a veces ajena, otras propia, pero no puedo contar de la Misa ni la mitad. Los árabes lo llaman baraka pero yo lo llamaría mera compasión de la divina providencia. Soy un hombre de secretos, pero mi buena suerte me ha dado mi merecido, no se crean. Yo creo que mi mejor suerte han sido mis padres, luego ya vinieron otras bendiciones producto de mi inocencia larvada. Y otra cosa de la que me sorprendo es la de los amigos que tienen agregados mis amigos cercanos y yo no los tenga a ellos agregados al Facebook habiendo compartido con ellos en otros tiempos una amistad, que yo creía sincera. Ellos me toman por loco, porque el hecho de que escriba, ya sea poesía o en esta web, lo ven ellos como una chaladura que me ha dado como a Mateo le dio por la guitarra. Estoy loco, pero soy un loco con mucha suerte, otros sosias espirituales como yo no han tenido esa suerte, y lo he vivido en carne propia. Antes ellos me elegían a mí como amigo, ya sea por conveniencia o lo que fuere, pero ahora el que elijo soy yo. No puedo escoger demasiado, la vida no me deja alternativas, ya que he pasado de ser un chaval con el que todo el mundo quería estar, a ser el gordo enfermo de los nervios que nadie toma en serio y no se molestan en comprobar si estoy loco, o quién coño soy. Porque dan mi locura como un hecho asegurado, no se paran conmigo a hablar y sacar de ahí sus propias conclusiones. Eso ha causado en mí que huya de la gente y me comporte de manera arisca, porque su inseguridad o mi inseguridad nos hace a los dos inseguros. Así es la cosa, y por eso digo yo lo de la protección de la divina providencia, porque ahora elijo yo amistades. 

Capplannetta and the saturday night fever

Posted on 0:45



Hoy he estado hablando con un amigo sobre historias del pasado, y nos hemos despedido y él decía que se iba a jugar unas partiditas de videojuego, y yo me he quedado escribiendo este post para la web, eso no tendría nada de especial si no hubiese ocurrido en un sábado noche. En otros sábados noche a edades más tempranas no hubiéramos actuado de esa manera. Estaríamos de fiesta recorriendo, o bien la Costa Brava catalana, o de fiesta en alguna discoteca. Recuerdo que, mucho antes de que comenzara esta pandemia y con unos años menos, No perdonábamos un sábado noche, recuerdo la película de John Travolta Saturday night fever, sí, en realidad era eso, pura fiebre del sábado noche. No bailábamos música disco como Tony Manero, pero el desarrollo y la liturgia eran el mismo. Ropa buena y bien duchado y perfumado para ser la sensación de la noche de sábado. En el poemario que he publicado recientemente hay una balada, Balada de un sábado Noche la titulé. Es un poema o canción rimada que habla de esa experiencia. Del hecho de salir los sábados y bailar, y crear vínculos reinventándose con un nuevo amor, no sé si pasajero o de esos que dejan huella. Todo depende de las ganas que se le ponga al asunto en cuestión. Vivir la juventud es empezar a comer por el postre. Algunas veces lo he dicho ya. Vivir la juventud es equivocación tras equivocación, y satisfacciones dependen de cómo te las merezcas. Al final de la vida un hombre y una mujer son un amasijo de recuerdos y que algunos duelen más que otros. Pero lo mejor del sábado noche siempre ha sido improvisar, porque los planes se ríe Dios de ellos. La vida cambia fácilmente. 

Capplannetta con Nocturnidad-Poemario-Ediciones Vitruvio

Posted on 10:16



Se escriben poemas con regusto a rima redonda, onomatopeyas en silencio de dos cuerpos desnudos, amándose, mientras tanto nos pasa y nos pesa la vida, desde luces de neón de cines, de teatros, de discotecas, marquesinas encendidas en la Nocturnidad del lánguido paseo por los bulevares del centro, es como un Times Square de sueños imposibles, como un Gran Vía-Callao infinito, aunque he sudado en algodones en mi Torre-Romeu, mi barrio de extrarradio, ahora tengo una vida tranquila, salí y sobreviví a la noche tras pisar descalzo unos cristales, sobreviví al día, a todo lo que viví y seré, como parte de la diferencia estigmatizada. Elijo mi logo, hago un matasellos, y una marca de agua, ¿pero mi estigma y la gente? ¡Dios mío, parece que estreno ropa! Yo que creía ver crecer la hierba a mis pies y he visto la ruleta de la vida hacerme perder mi apuesta, verso a verso es la oportuna metáfora al poema, aposté mi luz de luna por una jugada siniestra, contradecía consejos, me dejé llevar por nostalgias, cada día son distintos mis despertares. Aún puedo decir que tengo amigos, pero me perturba una negra sombra con la que me acuesto y me levanto. Y ahora publico un libro con mis poemas y canciones, no sé si ésta vez serán redondos, lo que sí sé que están escritos desde el corazón, he tenido mala suerte, enfermé y ahora hago acopio de ciertas cosas que me separan de la vida, ¡y para colmo una pandemia! He escrito los poemas a lo largo de un trayecto tenue, trayecto empujado por la indiferencia ante la vida que estalla afuera. Ahora empiezo a vivir, espero que estos poemas míos, escritos desde la noche silenciosa, no caigan al vacío del silencio y estén vivos en las pupilas de los lectores Vitruvianos.

Capplannetta and the party of 2020

Posted on 0:16



Lo tengo todo preparado para brindar con mis hermanos, para danzar y escuchar buena música electrónica pinchada por mis brothers. He preparado un pack de cervezas en lata Cruzcampo y un capricho, nueve Malqueridas, la cerveza roja creada por Ferran y Albert Adriá, de la marca Damm. Lo tengo todo preparado. Ahora habrá más espacio en la habitación de la música. Ha quedado espaciosa y como a mí me gusta. No sé si será la última fiesta del 2020, aunque todo me hace pensar que así será. Después en Navidad será otra cosa. La música electrónica es la música que te hace moverte, a lo mejor pinchan algo de rumbas que es el rollo que a mí me va. Vamos a celebrar varias cosas, en primer lugar, la publicación de mi nuevo poemario, en segundo lugar, que la vacuna contra el COVID-19 ya está en su tercera fase de pruebas. Esperamos que el 2021 venga con mejor pinta, que España vuelva a ser España. Con sus festivales de verano, con sus conciertos, con sus bares y discotecas abiertos. Que se pierda la psicosis colectiva. Algunas cosas han cambiado para mejor, seamos optimistas, pero otras cosas como la cultura, el espectáculo y la diversión han quedado maltrechas. Hemos tenido suerte algunos, y otros no tanta. Han fallecido personas. Esperamos celebrar unas bonitas navidades en compañía de nuestros seres queridos, ya que este año ha sido un desastre. Pero bueno, hemos disfrutado de placeres sencillos y de algunas cosas favoritas, por lo demás, en economía y en política ha sido un año tambaleante. Aún tenemos esperanza. Mi sobrino nació en navidades y le ha tocado su primer año de vida confinado y el pobrete no ha podido pasar un año normal debido al puto coronavirus. 

Capplannetta y el miedo al peligro

Posted on 21:09



Tengo una conexión con el exterior que me provoca un miedo parecido al hijo de un padre alcohólico que siempre, estando en presencia del padre está temeroso de que la cague, es como esas personas que tienen mal vino y ponen a la familia nerviosa en cualquier celebración. Yo no es que tenga mala bebida, pero lo que sí tengo es que (diciéndolo vulgarmente) se me calienta el morro y no puedo acabar la noche si no es borracho perdido. Pero no se preocupen, no me pongo violento ni déspota, tampoco me hago pesado, me pongo enfermo, ya que no estoy acostumbrado a la bebida. Dicen en “alcohólicos anónimos” que las peores épocas para un enfermo alcohólico son el verano y las navidades. Yo no suelo beber en exceso, ya que no soy muy aficionado al alcohol, bebo de higos a brevas, esporádicamente, pero esta conexión que tengo con el exterior, es decir, para las relaciones sociales, es como el que se pone a ponerle la pila de un reloj con guantes. Se hace un galimatías que le lleva a la torpeza, y tropieza con desaires y decepciones con respecto a las dos partes. En fin, es como decir: No es la gente la que me da miedo, me doy miedo yo, pero no ya en las relaciones personales, sino en todo lo que conlleve estar con una multitud de personas. Naturalmente he cambiado ante las relaciones humanas, pero es un hecho que va implícito con mi propia naturaleza, que a veces me suele jugar malas pasadas. Aunque ahí ando, sobreviviendo con mis dudas y mis pequeñas debilidades. No creo ser un peligro para nadie, ya que el estigma está ahí, más bien, es mejor decir, que el único peligro que tengo es la poca tranquilidad que tengo entre las multitudes, prefiero ser casero. 

Capplannetta y los tiros por la espalda

Posted on 16:32



En los western se suele disparar por la espalda en un disparo traicionero. Los tiros y las puñaladas traperas por la espalda tienen muy mala prensa y crean rechazo entre los valientes que las sufren. Yo he recibido mogollones de tiros por la espalda, pero no como disparos, sino como traiciones que no esperaba y te dejan helado el corazón. La traición no se perdona, a pesar de que ésta provenga de la familia. Los tiros por la espalda vienen por rivalidades, por enemistad y por envidias, pues quien no sea una persona que no tenga estas tres cosas mencionadas no es una persona que merezca de admiración y respeto, que viene a ser todo lo contrario a lo antes mencionado. Normalmente disparan por la espalda los cobardes. Aunque también existen otros tiros de gracia provenientes de las malas lenguas y la inquina hacia una persona. Aunque una cosa es criticar algo verídico, y otra cosa es decir una calumnia, que es doble traición a mi entender. Pero las traiciones que más duelen son las que vienen de seres queridos. Hay momentos en la vida que te apuñalan por la espalda personas a quien querías o guardabas algún aprecio. Una traición no sería tal si ésta no tuviera la maldad de gente que lleva dos caras, la una para la gente de la calle y los que les pisan el pie, la otra para su familia, que casi siempre es echar por tierra la confianza y la simpatía que guardabas a esta persona. Para mí las peores traiciones son las amorosas, suelen venir de amores despechados, y causan un dolor que te tiene turbado durante largo tiempo. A veces das la vida por una persona mientras ésta ríe en tu cara de incauto.