
Si ves un Capplannetta por la calle (cosa extraña) no lo turbes con alguna impertinencia, tampoco lo mires como si hubieses visto a un extraterrestre, él sabe que es diferente, por eso se aparta de la manada, le gustan las amistades discretas con respecto a su presencia. No es famoso. Es un ser que puede llegar a ser tu padre, tu amigo, tu hermano, o incluso tu hijo. No es raro, tan sólo es distinto. No es tonto, aunque a veces se lo haga, no es rico, es rico en espíritu. Tampoco es alguien especial, no es ni mejor, ni peor que tú. Seguramente notes cierta inquietud en vuestro primer encuentro. No le gustan las fotografías. Es normal, aunque tenga esa tremenda barriga. Aunque parezca sedado, no es un loco. Tampoco es un marginal. Es habilidoso en los temas que le interesan, es perspicaz, las coge al vuelo, aunque a veces parezca un inocente, no lo es en absoluto. Su enfermedad no lo diferencia de usted (lector) en ninguna circunstancia. Toma cinco pastillas al día. Se interesa por los antiguos amigos, aunque huye de los entierros y las pompas fúnebres. No le gustan las multitudes, tampoco exhibirse en público, no le gustan las plazas públicas, le gustan los bares con poca o ninguna clientela, puedes verlo por la calle a horas intempestivas. No te asustes si lo ves en pijama, no creas que no te conoce porque no saluda, ya que espera que lo saludes tú primero por si no lo reconoces. Hace años que no lo verás en la biblioteca, ya que lee desde su tablet, no lo verás en las reuniones de su comunidad. No te asustes si no te abre la puerta, no ha muerto, está escuchando música.

El momento de cuando se está creando un poema vale por un millón de oraciones dedicadas a los dioses. Cuando digo que creo es porque es verdad, creo artefactos verbales junto a adjetivos. La composición de un poema es un misterio indisoluble, el momento de la creación es sagrado, la inspiración es un trámite entre tú y las musas, dueñas estas, de la riqueza de metáforas e imágenes tras la palabra escrita. Cuando digo que recreo es referente a mi trabajo plástico. Se pueden unir imágenes por mezclar cosas con otras a modo de mixtura o collage donde la intención es siempre buena, me gusta que cuando creo una mixtura sea nítida, limpia, como piezas encajadas en un puzzle, un puzzle de imagen y de poesía que rezuma de subyugación para aquel que la esté leyendo, interpretando, redescubriendo. Crear y recrear llevan una connotación distinta aunque estas sean palabras que se parecen, pero no dicen lo mismo, para mí hacer mixturas o collage es un juego como el que pega cromos en un álbum. Es pura diversión. Muchos se van de bares o restaurantes (ahora menos) y se recrean de esta manera, el DJ crea ambiente bailable, el público se recrea, son dos formas paralelas y distintas de hacer las cosas que nos gustan. Unos danzan y otros dan ambiente, así funciona el show business.

Siempre he desconfiado de la gente segura de sí misma, prefiero a los inseguros. Son más divertidos, a la vez que no son ningún peligro para la integridad física y mental de otro inseguro como lo soy yo. Hay todavía gente que denomina a los inseguros de sí mismos como tóxicos, yo no lo creo, quizá estén sobrepasando ese baremo de debilidad e inestabilidad psicológica que en las películas se tornan héroes o protagonistas atractivos, pero un ser con seguridad es aburrido, tiene aires de llevar el mando en cualquier situación, pero a veces el mundo da un giro de 180 grados y entonces la seguridad se vuelve fachada, repleta de farfolla, fanfarronería, y el calco reflejo de que la seguridad es una pose insegura, valga la redundancia, pero ésta es totalmente un postureo. El ser humano es feble, y por ende, veo más pureza en las personas que ejercen su gesta como blandengues, que todos aquellos que tras una armadura pesada se mojan los bigotes en la leche e ignoran lo que a ellos les hace débiles para esconderse en la coraza defensiva. Por que todos tenemos un lado oscuro o una debilidad inconfesable, todos sabemos que confesar las debilidades es un mal asunto, pero peor es ir de duro y prepotente.

Tengo un poemario publicado en formato PDF en este blog que se llama Poemas de asfalto y velocidad. Al parecer, y como indican las visitas, tiene sus lectores en México y en España. El poemario está escrito desde mis experiencias como conductor de furgoneta de reparto para una empresa pequeña de mensajería, no cobraba ningún dinero, lo hacía por distraerme aunque si me pagaban la gasolina. Gracias a esos repartos conozco muy bien las calles de Barcelona, que con la guía del callejero de Barcelona (ya que en ese tiempo no existían ni móviles ni GPS) me la recorrí de norte a sur. Fue toda una experiencia nueva para mí, la carretera tiene su picardía que se demuestra aparcando y yendo al volante. En Barcelona los coches de grúa municipales están al acecho de cómo aparques la furgoneta, también la Guardia Urbana, tienes que ser habilidoso, pícaro y rápido. Y luego está el tema del tráfico, tienes que ser ágil y astuto. Moverse por Barcelona con una guía del callejero antiguo tiene su punto de aventura. También con esa misma furgoneta he hecho el trabajo sucio de chatarrero, y de esa experiencia como conductor por Barcelona y alrededores la traduje en ese poemario, que es como una metáfora oportuna para con la vida y sus baches, averías y destinos a veces no completados. Era una furgoneta vieja que me compré por unos 600€, que en aquella época eran pesetas y serían 100.000 pesetas. En aquella época era dinero, aunque ahora parezca porca miseria pero en aquella época era el salario de un mes. Recuerdo los caminos que anduve, las aventuras que viví, y los momentos de estrés y presión decido al tiempo, ya que el tiempo no espera, quien espera es el recibidor del paquete. Lo pasé muy bien en aquella época, recomiendo que lean el poemario en este mismo blog, disfrutarán leyendo.
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Hoy te ha tocado a ti, niño curioso, niño metomentodo, niño inoportuno, niño que jamás pensó en escribir ni una letra y ahora, mírale, no para de dar el coñazo con sus fabulaciones y sus intrusas divagaciones sobre aquello que se le antoja. Caprichoso, caprichoso y anémico. Ya no te acuerdas de aquellos niños que compartían contigo consulta con la doctora especialista en enfermedades de la sangre, sí, hombre, sí. La doctora Badía. Qué gran doctora, pues entérate bien, aquellos niños que compartían contigo consulta tenían cáncer, sí, padecían una enfermedad llamada leucemia. Recuérdalos, escarba en los huecos de esa memoria tuya tan olvidadiza y recuerda que aquellos niños iban con gorra, y carecían de pelo, y sus madres preocupadísimas les regalaban esos juguetes que tú envidiabas, qué suerte tuviste, la infancia tan bonita que has pasado rozando siempre el peligro, es normal que ahora te acojone vivir, si has vivido siempre entre el peligro y la incertidumbre. Ahora piensas en tus padres ¿verdad? Ellos temían lo peor, al final te salvaste, tomaste aquel jarabe que decían que era hierro y te salvaste, pues tu madre venga darte lentejas porque ella temía lo peor. Su primogénito con leucemia. Qué suerte tuviste. Pero una cosa, ahora te preguntas que qué habrá sido de aquellos niños que compartían contigo consulta ¿no? Pues algunos perecieron y otros sobrevivieron, debes aprender con esta lección que no se sabe la lucha que cada persona esté bregando, cada cual está luchando una batalla distinta, por eso siempre sonríe, sé generoso, no se sabe cómo terminaremos la vida que nos ha tocado vivir, pero debes ser amable, educado y agradecido, puede que si eres déspota o desagradable con una persona, sin saber tal vez el peso que ésta sostiene, puede que ese peso acabes por llevarlo tú, y eso no es plato de buen gusto. Cada minuto que se te concede es una prueba y cada prueba tiene que ser superada con la calidad de esta persona en cuestión, hazte comprensivo.

Yo suelo recomendar pocas veces podcast, webs, ebooks y todo aquello que suelo seguir normalmente, salvo una cosa que me ha dejado fascinado. Me refiero a SOLARIS (ensayos sonoros), que es un podcast sobre nuestro mundo contemporáneo, que avanza a pasos agigantados, su voz del “presente” es el escritor Jorge Carrión, y la corresponsal del futuro es Ella, que se denomina como la coprotagonista de mi novela Cibernétic@ Esperanza, en este podcast aparecen gente de alta relevancia dentro del mundo de la tecnología, el Internet de las cosas, las plataformas, y las humanidades. Recomiendo toda la primera temporada, les aconsejo a que se adelanten a la próxima temporada y escuchen la temporada reciente que son seis los podcast de una duración de una media hora, pero como ensayos sonoros que son, nos enseñan curiosidades sobre nuestro mundo contemporáneo, nos recomiendan literatura y nos hacen pensar sobre nuestro nuevo mundo. Recomiendo todos los podcasts pero en especial el de Plataformas y Big Data, aunque los otros cuatro no tienen desperdicio alguno, a mí me han fascinado. Pocos podcasts tienen el poder de fascinar a un gran público, ya que son líderes en podcasts de Apple y también se pueden escuchar en Spotify, de paso recomiendo Contra Amazon del narrador, creador, y escritor Jorge Carrión.

Este blog está pensado como una bitácora de mares tranquilos donde yo entremezclo mis pensamientos con aquello que me interesa, o me ha parecido interesante, también es un diario confesor, un aglutinado de textos sobre varios temas que son como cambiar de postura, por ejemplo. Esta bitácora comenzó en junio del 2008, y terminará cuando el creador (no me refiero a mí, por supuesto) de este mundo lo crea preciso, lo que he puesto entre paréntesis es una broma. No soy un ególatra endiosado, tampoco un pobre diablo, no he ido a la universidad, pero conozco muchas cosas de la vida, no pretendo ser tampoco presuntuoso. Es más, este proyecto mío, Cibernétic@ Esperanza, no acaba tras haber transcurrido un tiempo, como bien dijo mi prima Irene, este será mi legado, mi gran legado. Puede incluso que diga tonterías como la que acabo de decir, mi gran legado, vaya barbaridad, la inmortalidad no existe, nada es eterno, excepto Dios, otra vez lo nombro, aunque esta vez sí lo llamo Dios, y con mayúscula como un nombre propio. Porque Dios es muy suyo. A veces le gusta bromear, y tiene el tablero del destino con todo el decorado, el atrezzo y la puesta en escena diseñada para nosotros. Ya he vuelto a perder el hilo, esta vez la culpa ha sido mía, hablaba de que éste proyecto de vida es un testigo en palabras de la época que me ha tocado vivir, espero dure muchos años con estas ganas, y sobre todo, no perder nunca la curiosidad. La curiosidad mata, dicen unos, aunque la curiosidad es necesaria, si no ¿qué sentido le podemos dar a la vida, si no nos acercamos a la curiosidad como niños inocentes y descubrimos la gran verdad del mundo? Que todo recobra sentido, que Dios no dispuso de los hombres sin una razón o un porqué, Dios es justo, aunque no se deje ver demasiado, es primordial creer en la justicia de Dios. Dios es algo grande, lo dicen todas las religiones, y si no es porque el hombre intuye que hay algo ahí arriba, o en nuestro interior, o en todas partes, Dios el omnipresente. El sentido de la vida hace al mundo levantarse, ducharse y salir hacia la batalla de la vida, que es difícil, y muchas veces es mala, pero omitamos lo malo, y quedémonos con los atributos que está vida tiene, que son muchos y diversos. La vida es bonita, solamente odiamos a Dios cuando se nos va un ser querido, pero como en una relación de pareja, luego viene la reconciliación, que es paz verdadera.