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El loco

Posted on 15:06

 


¿Quién va a hacerle caso a un loco de la vida? A una persona que está como una chota. Cuando me llaman loco yo me ofendo, porque yo nací sano. De un tiempo hasta aquí comenzaron a llamarme loco. Los locos solemos callarnos y atenazados estamos ante tanta ignominia. Yo soy un loco, sí, pero hay una cosa que no me pueden quitar. Es la dignidad. Soy digno cuando digo la verdad, soy digno cuando acepto que me equivoco, y soy digno por que tengo la verbigracia de mi parte. Imagínense un mundo en total oscuridad. ¿Acaso no son los locos aquellos que inventaron la alegría de verse reflejados en los libres? Hay locos y hay libres. El sometimiento es parte de nuestra vida. Pero es solamente una parcela de la que nosotros somos los peleles. Los monigotes de pega que en Los Santos inocentes se pegan en la espalda de los incautos. Una broma pesada es la vida. Imagínense una vida sin apetencia. Una vida sin aliciente. Somos locos porque nos quieren locos. No nos quieren liberados de nuestro yo. Tenemos que encerrarnos y vivir con el miedo a flor de piel. Nosotros somos los benefactores de la distinción del mundo de la cordura y el elitismo clasista, y debemos perder siempre. Siempre. 

Capplannetta el loco

Posted on 8:57

https://drive.google.com/uc?export=view&id=16Ogxh8p8vZLVtTWI1R7u2YoJB5QeUAAc

No creas que voy a suplicarte cariño, y a decirte que nadie me quiere. Me quieren mis padres, con eso me basta. No pienses que la soledad es mi derrota, mi soledad es mi victoria, pues estando solo te regalo mi ausencia y yo gano sin ninguna presencia. No nací para amar en público. Yo amo desde la distancia. La distancia no es olvido, la distancia es hermana del mediodía y por eso, sólo por eso, me gusta la noche cuando se esfuma el miedo. No tengo miedo estando solo. Tengo miedo porque la luz yo me la fabrico en la noche y en el silencio nocturno los ruidos se hacen más evidentes. Estoy loco, sí, tal vez sea que me acostumbré a vivir para ambos mundos, el primero cuando nací; el segundo, cuando te conocí. Me asusta la guerra de mis sosias que claman venganza, son mi misma naturaleza. No quiero guerra, me gusta que la noche no tenga paredes. Me acostumbré a bailar con el demonio azul que se emborracha con endrinas. La batalla de un loco siempre es derrota, porque dejan de quererlo los amigos de antaño y mujeres despechadas, dejan de quererlo las chicas de la juventud, y se convierte por arte y birloque en el enemigo que no presentió. Yo sólo quería ser tu amigo, pero nos separa la distinta perspectiva de ver las cosas.