
Toda novela cuenta
cosas que suceden, y la tuya también. Pero hay un hilo conductor, y en tu Cibernética
esperanza se ve un interés por dejar claro que una persona que no es como
las demás, no está loca. Te acusas de haber causado sufrimiento a tu familia,
de ser un golfo, de vivir al margen de la norma, pero me parece que no es más
que un juego para que las instituciones que velan por la uniformidad te dejen
un poco en paz, seguirles el rollo a cambio de un poco de tranquilidad,
por así decir.
“Ser sin nombrar,
Ser sin nombre
Ser un hombre, Ser
sin más”
Has transigido con
entrar en sus exigencias, pero no te has entregado, ahí está Capplannetta
para decirle a Cecilio las cosas que no quiere escuchar, lo bueno es que, al
final, ambos se llevan bien, siguen siendo amigos, aunque de vez en cuando se
peleen. Capplannetta sabe que esa esquizofrenia diagnosticada no es suya,
es la de una sociedad que no quiere reconocer que se basa en un desequilibrio
mental normalizado y se defiende atacando a quienes la dejan en evidencia:
“Los héroes llevan
barba y fuman puros,
y los villanos se
reúnen de tres en tres.
Se esconde la
basura bajo la alfombra
y en África y en
América extinguen al hombre libre.
El frío
capitalismo es un huevo frito,
es una yema para
los ricos
y una clara para
los pobres,
pero los
psicoanalistas hacen su agosto
entre el péndulo y
el diván.”
En “Tarde en que
llegamos tarde” está implícito que toda situación tiene un precedente, un
momento en el que, de pequeños, entendemos la tristeza de un mundo sin amor, y
esa perspectiva nos cambia para siempre. La soledad es el precio a pagar, pero
se paga, como todas las deudas, porque siempre nos morimos solos, así que qué
más da.
Es una novela que
parece fácil, pero tiene tantos niveles como este mundo tan extraño que a veces
cuesta comprender. Me ha gustado: me ha puesto triste, me ha hecho reír, me ha hecho
pensar. No se le puede pedir más a un escritor.
Posted on 4:58

En este blog que les expongo aquí me ponen varios comentarios muy de vez en cuando, la mayoría en inglés, cosa que aún me pregunto el por qué, ya que el blog es enteramente en lengua castellana, también me han escrito en portugués y en francés, y todas las veces que me han escrito comentario siempre he tenido que copiar el texto y llevarlo a un traductor como el de El Mundo u otros que hay por ahí. El blog es una especie de diario personal donde hablo de temas varios, puedo hablar lo mismo de política como también de arte, el caso es que el otro día me pusieron un comentario que lo firmaba un tal Pepe, y el comentario venía a enaltecer aquel tabaco negro que había antes llamado Celtas, en el post yo hacía una comparativa parecida a lo que hizo Proust con su dichosa Magdalena mojada en el té, Proust ensalzaba el sabor de aquella magdalena mojada en té ya que le venía el recuerdo del jardín de sus abuelos, pues yo aprovechaba ese escrito para recordar a mi abuelo en el tabaco, en el humo espeso flotando en el aire, en el humo del Celtas, pues Pepe me aplaudía y admitía que aquel tabaco mítico, bla, bla, bla. Bien, pues yo por cosas de la tecnología borré el dichoso comentario, y lo borré sin querer, pues ahí me tienes tú todo el día dándole vueltas al coco por el dichoso comentario de nuestro amigo Pepe, pero el remordimiento que yo sentía no era por el comentario en sí, que dicho sea de paso, yo a mi abuelo lo quería y tal, pero me hizo gracia el comentario, eso, y por ser el único comentario que me escribían en lengua castellana en años y tengo el blog desde junio del 2008, el hecho de que fuese escrito en castellano era para mí la razón con más peso a diferencia de otros comentarios escritos en otros idiomas, y al borrarlo era como si hubiera matado a mi madre (lengua madre), incluso a mi abuelo, y también a Pepe, al dichoso Pepe, a ese Pepe de mi generación creo, el caso es que ya lo tenía como algo mío, Pepe vuelve, no me dejes sin comentario en castellano, la lengua es muy importante, comprendo a los catalanes, Pepe vuelve a escribirme un comentario en castellano, estoy harto de comentarios en inglés, pienso a veces que usan mi blog al poner comentario por que son mensajes con códigos para hackers, no sé, me pongo paranoico, pero Pepe no te vayas, vuelve a escribirme esos comentarios sin comas y con más faltas que un partido del Madrid-Barça, vuelve Pepe, desde aquí hago un llamamiento, Pepe escríbeme lo que sea, y en castellano por favor, nada de dialectos, ni siquiera de extrarradio, Pepe, un comentario. Piensen en ello.