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A propósito de Xavi Vía

Posted on 9:32

 


En un tablón de anuncios del Centro Cívico de Cerdanyola encontré un grupo que buscaba vocalista. Llegué a su sala de ensayo. Y cantaban una canción que ellos mismos habían escrito. Sin duda estaban influenciados por Jim Morrison y la película The Doors de Oliver Stone. La canción decía algo sobre una ¡Pobre Ofelia! Me acordé rápidamente de Ofelia Parrón Céspedes, una mujer mayor con mucha clase. Era de Almería me dijo. Yo cantaba pero no les gusté al grupo, debió ser porque vino una chica morena, atractiva, cosa que motivó que perdieran el interés por mí. ¿Qué iba yo a ofrecerles con mi tono aflamencado? Al final se quedaron con la chica, pero creo que no llegaron a nada, yo tampoco. Pero me escuchó cantar con mi estilo tipo flamenco pop una chica llamaba Gemma, y es o era, una excelente pianista de jazz. Ella me habló de Xavi. Le comenté que escribía mis propias letras. Poemas ripiosos, malos la mayoría. Gemma me presentó a su pareja. Pero de la misma manera que nos presentó, también convenció a Xavi para que dejáramos de ensayar en un estudio en el ático de un edificio de dos plantas alquilado por Gemma. No he vuelto volver a ver a Xavi nunca más. Desapareció de mi vida. Yo como cantante de flamenco pop era malo, y él un fantástico guitarrista. Me dijo, o se excusó diciéndome que se iba con una orquesta de jazz. Yo no me creí nada. Él estaba entre la espada y la pared. Por un lado yo no cantaba bien, ya que me preocupaban otros menesteres viciosos más que el flamenco pop. Ahí anduvimos. Éramos buenos amigos, pero como si se lo hubiera tragado la tierra, desapareció. Jamás volví a saber de él. Tampoco de Gemma. 


A propósito de Capplannetta

Posted on 23:17

https://drive.google.com/uc?export=view&id=175Lo-dkATXuVMnw3BvPj76HY-x-RtqkN

Tengo escarcha en mis pensamientos de frío, viento y lluvia. Mi lagrimal humedecido y caliente de no poder llorarme y lamentar mi desdicha ha pretendido siempre volver a mi punto de partida. Solo, soy un hombre solo. Soy el reverso, soy el que navega a contramarea. Soy una desgracia que les ha ocurrido a mi familia. Por muchos libros que lea ninguno de ellos consolarán mi derrota de falta de riego en el vergel donde anduve hace años, pues no me acuerdo cómo era. Tampoco puedo quitarme las espinas de mi corazón rojo. Acudo a los psiquiatras y ninguno me abre la ventana de la cámara de gas. Soy un hombre derrotado por la luz breve de los que viven de noche. Espero, espero y espero, errante en el desierto eterno. La sociedad no me tiene en cuenta. Y para los amigos me he convertido en molestia. Soy un joven caducado y tuve mi tiempo de gloria allá en los rincones del macadam. He perdido a grandes amigos, a familiares que nunca más veré. Pues la muerte crea un episodio de olvido donde tienen cabida las huellas de peregrino. No soy como los demás pero camino. Camino en un contratiempo que me atrapa inusitado. Volveré a ver los gemidos de mujer en total entrega entre los besos que supe darte. Hay montones de corazones que no dan razón a la mañana de sombra y eclipse. Cuando vuelva al lugar donde nací me haré semilla nocturno en la inmortalidad del silencio. Ser poeta no es proclamarse ni ser aplaudido. Se es poeta porque la sangre se paraliza en la evocación de los placeres pasados y en los presentes. El mañana vendrá mañana y las luces serán un amanecer repleto de enigma y refugio para toda la tribu.