Documental-Por Rolando Revagliatti

Posted on 1:23



 

Capplannetta y el paraíso perdido

Posted on 4:16



De adolescente me encontré con la gran verdad del mundo. Quizá por ser minoría mi verdad no es la verdad verdadera y mucho menos la de cualquiera. No me gusta comparar, tampoco dar las cosas por hecho. Yo creo que soy otra verdad más en este mundo repleto de mentiras. Mi verdad parte del subconsciente. Al igual que Adán y Eva yo también fui expulsado del efímero paraíso. Mi minoría, mi mañana repetida, es mi propia canción profanada. La naturaleza es indomable y salvaje. Mi canción habla de mi paraíso, y mi naturaleza también fue salvaje. Pero encuentro, a sabiendas que no somos iguales, que una misma canción puede despertar en un tiempo desmemoriado. Recuerdo cómo era mi vida en la entraña del paraíso. He ofrecido y me han otorgado. Algún día, al igual que el colectivo LGTB, las personas como yo podamos dinamitar el estigma social que nos aparta. Yo nací completo y sano. Hay lugares que no quiero frecuentar. Me hubiese gustado haber conservado ahora mis juguetes de mi niñez. Pero mi madre los tiró a la basura. Esto no quiere decir que mi paraíso vuelva con los juguetes. Mi paraíso está en el lugar donde el olvido como un gas que se evapora y se lo lleva el aire hacia la nada. No he olvidado mi paraíso tan fácilmente, los paraísos interiores no se olvidan como si nada.  Para llegar al lugar que estoy ahora he vivido infiernos y muchos de ellos penetraron en mí desde lo más hondo. Hay momentos en que en ti mismo desemboca un coágulo de sangre después de tanto bombear la jeringuilla. Yo las llamo experiencias que dejan huella. Como dejan huella los amores, los placeres y la infancia, el paraíso lejano que evoca lugares que no volverán más. Como olor a pegamento escolar, o un plumier, o cuadernos. 

Capplannetta y el sufrimiento gratuito

Posted on 22:57



Ya tengo la edad necesaria para comprender los biorritmos que esta vida conlleva. Hubo un tiempo atrás que yo vivía como viven los hombres esos que no conciben que la vida sea un cúmulo de ciclos en los que hoy estás bien, al siguiente estás mal, y en el otro estás peor, no, no pretendo ser pesimista. Pero mi vida ha sido más feliz sin sustancias, y con una plenitud que nunca más tendré. He ganado en que he dejado aparcada la inocencia y la ingenuidad. Muchas veces me ha sorprendido, pero aunque a veces he salido tocado, otras veces he salido airoso. Hubo un tiempo en el que yo me imaginaba otra cosa de la vida, y al descubrir el verdadero sentido de la vida, he llegado a tener miedo a veces, otras he sufrido soledad, y otras angustia, pero he vivido otros momentos de diversión, de desmadre, de desaforada actitud. La vida no es fácil. Para nadie. Por que al que le pesan unas cosas a otros les pesan piedras que llevan a rastras. Pero he vivido de una manera licenciosa. He tenido suerte. Aunque no puedo negarlo, he visto a la muerte de cerca, en mis carnes y en la de otros lugares que quiero. Muchas veces me he preguntado, si este racimo rico en palabras no será si no mera charlatanería, pero he vivido lo que se dice La Vida Loca, y quizá haya pagado un alto precio por seguir el curso del espinazo del diablo. Los chicos de extrarradio vivimos adheridos el delito en las costumbres y en los años donde no temes nada. Al final todo termina como una mecha y explotan los cohetes y la tensión y  la algarabía marcan las directrices mientras que el miedo te espera. Cabe pensar, ¿qué se puede hacer con los chicos de extrarradio para que se enmienden y sean estudiosos y no unos pícaros? En el extrarradio sólo te queda una norma: no andar de chismoso y por ende no ser un chivato, ponerte a la altura de los demás y no andar con el canguelo. Pero cuando le has visto limar su guadaña a la parca te asaltan miedos y vives intentando hacer el bien, ya que cuando tus padres son mayores no te apetece nada propinarles un sufrimiento gratuito. Se debe dar paz a los padres antes que un sufrimiento. 

Capplannetta y el camino de sorpresas

Posted on 16:04



Esta vida es una cadena de sorpresas que van unidas unas con otras. Las primeras sorpresas son en la infancia y la adolescencia, ya que vas vislumbrando racimos de misterios conforme vas pasando con cara de asombro. En segundo lugar, son las sorpresas que vas cogiendo en el camino, tanto en experiencias y amores, algunas de ellas te dejan mal sabor de boca, y en otros momentos son como un elixir que no esperábamos. Yo creo que focalizando la vida se puede definir entre esperanzas y sorpresas. Hay momentos de falsas esperanzas que van unidas a sorpresas posteriores. Hasta la muerte es sorpresa, todo está influenciado por la vida que comenzamos y la muerte que se espera. Entre esos dos paréntesis se resume la esencia de vivir. Luego, mientras transcurre la vida, esperamos a la sorpresa, esa dulce sorpresa que muchas veces no es tan dulce, y es pura tragedia. Es aconsejable actuar antes que la vida te sorprenda, pero si fuerzas a las sorpresas de la vida ciertos acontecimientos, o vestigios de una esperanza marchita, tal vez nos dé la vida lo que no esperábamos que sucediera. Se debe vivir tranquilo sin esperar nada a cambio después de una buena acción. La sorpresa es parte del destino, y si la forzamos probablemente nos decepcione, o no llegue a ser sorpresa grata. Se debe de encajar lo malo de lo peor, al igual que lo bueno de la verdadera alegría. Y digo alegría, ya que decir felicidad es algo muy sobrevalorado. Vivamos la vida tal y como nos venga, sin esperar la tragedia y sin forzar la sorpresa grata. La vida es para no pedir el milagro, el milagro viene sin esperarlo y sin llamarlo. Pero la verdad es que todos esperamos el milagro. 

Capplannetta sayonara

Posted on 0:17



Vivo entre el día de todos Los Santos y el día De los Santos inocentes, ante el calendario solar que es el espejo del anciano de occidente. He visto a samurais caer hacia el infierno, y con sus katanas afiladas luchar contra Goliats de mármol. Estropearse, no encontrar al sol naciente, nadie me espera para cenar, pero en el ayuno dan pierna suelta al desenfreno. Estoy desnudo, maltrecho y despegado del mundo. La familia que era la mía, ahora ya se han cansado de tanto desvelo, de tanto sube y baja, de tantos banzais tras comer sushi y sake, El gran creador se puede ofender, pero me gusta el mundo nipón en un mundo de luces led y algoritmos verdinegros. Un santo, no soy un santo. Pero estoy algo cansando. Hace ya cuarenta años que acabó una dictadura de cuarenta años, he visto la guarida de Alí Babá y sus cuarenta ladrones, muchas veces me cantaron las cuarenta, y otras veces canté yo unas canciones de cuatro cuarenta. Los meses no tienen cuarenta días, pero yo, que soy un cuarentón, me hago un kamikaze siempre y cuando no vaya a morir, también soy el eterno hikikomori, que busca y busca un lugar donde florezca la poesía, y así Hiroshima y Nagasaki serán urbes consagradas a la cobardía vengativa. No soy un Santo, yo digo eternamente y cuando es preciso decir arigato, yo lo que soy es un poeta que vive a trancas y barrancas con más deudas que ingresos, y cuido de mi bonsái. No tengo palabras para los malvados, sin embargo, para la buena gente tengo un haiku las veinticuatro horas y los trescientos sesenta y cinco días del año. No me apunto a batallas, aunque mi batalla sea el miedo, me hago el harakiri cuando mis brotes psicóticos son fresa ácida para remediar este wasabi picante y eterno, antes que hacer daño a esa buena gente que pulula entre Los Santos y los ángeles estropeados, demacrados, dejaron ser otakus, y eso no quiere decir que juegue sudoku como principiante. Para ser un loco, un loco como yo vengo siendo, tengo que resolver más de un autodefinido, tengo que hacer origamis con el tic tac de los despertadores y los relojes de pared con un péndulo de color rojo, esto llega a su fin, vendrán las geishas y con sus manos te dirán al despedirse: -Sayonara Capplannetta. 



Capplannetta y los autores desconocidos

Posted on 1:41



En el agridulce parnaso de los buenos poetas le siguen a la zaga veintitrés poetastros. Hay muchos autores y muy pocos serán los que se consagren, no considero que tener reconocimiento sea una tontería, lo que sí es ridículo matar dos pájaros de un tiro. Una vez reconocidos tantos escritores que se creen líderes de una banda de rock o poetas de reinas sufíes. La realidad es que todos buscamos el premio gordo, aunque algunos, como yo, hayan empezado por El Libro Gordo de Petete. Desde los clásicos todo está escrito. Desde Sócrates a Aristóteles, desde Mark Twain a Dickens, desde Kafka a Truman Capote, desde Gabriel García Márquez a Juan Marsé, desde Leopoldo María Panero a Jaime Gil de Biedma. Chile es un lugar fértil para poetas y escribanos, New York es una jungla donde Sigmund Freud y Darwin suben por los rascacielos. Escribir es cosa fácil dicen los que escriben mal, escribir es un asunto difícil dicen los que no creen demasiado en ellos, pero el que escribe bien de verdad corrige, corrige mientras lee, repasa lo reciente, reserva lo anterior, la inspiración le regala una frase coherente, y a un poeta le ceden un buen poema de desamor. Los lectores acérrimos  los contratan las editoriales para el sí y para él no. Informes, burocracia asolapada, lectura en el acantilado, quisieran escribir de pie, como lo hacía Hemingway. Hoy todo está escrito. El nuevo universo o multiverso lo acapara la literatura femenina. Conseguirán que los escritores varones crucen por una autovía con un tráfico que arrolla y en mitad de la autovía recuerden que tienen que retroceder. Así es. Los escritores masculinos deben de ser muy buenos, hasta dejar al público deslumbrado, por tanto talento demostrado para no ser ganadores, aunque sí finalistas.


Capplannetta y otras verdades

Posted on 15:31



Nadie dijo que el camino de la vida fuera fácil, pero así es, resulta un camino tortuoso lleno de tropiezos. La vida que ahora vivo es muy distinta a la vida de hace unos veinte años atrás. Cuando eres joven no le temes a casi nada. Pero unas vacaciones en el infierno cambian a las personas. Hay otras cosas no menos importantes, que te llamen loco, y es vivir la locura por ti mismo. Ahora estoy en casa encerrado, pero es mi decisión y es temporal. Llegando a este punto te das cuenta de quienes son tus amigos, tus familiares y lo que antes era. Ya está, ya estoy preparado para saltar al abismo, ese abismo que en cuyo nadir está el infierno. Y más allá del infierno, infierno provocado por nosotros mismos, está la nada. Los cielos y esas cosas de las que hablan los que nunca han vuelto del cielo para contarlo, son los que se empeñan en que no perdamos la esperanza, resignación ante la muerte, y lo que Dios ha unido que no lo separe la rusa.  Es una broma. Aún me queda sentido del humor. Pero debo admitir que toqué fondo. Ahora estoy en una etapa de letargo. El cielo se supone arriba aunque está entre nosotros. Entre nosotros también está el subsuelo, pero lo más maravilloso es que existen dimensiones en este mundo que no puedo bien explicar. Este mundo ha sido diseñado para ser lo que es, pero más a gusto estaríamos si no nos hiciésemos la puñeta unos a otros. Yo no soy nadie para escribir sobre providencias divinas en los cielos, ni tampoco hornos crematorios en el averno. La persona inteligente se define, no por las cosas que adivina, sino por cómo encaja cada agravio.