
Mentira es eso que pregonan en el cine a diario argumentando que ganan siempre los buenos, pues no ganan ellos ni por asomo, mientras los malos salen victoriosos, dentro de la injusticia que cosechan los hombres. Mueren los buenos y los héroes son un manojo de sueños imposibles que naufragan en la sangre, como mujeres que no entienden el menstrual deshecho de lo que del útero les cae, como madres que necesitan ser ellas solas, como madres arrebatadas del silente cansancio. Es mentira que los hombres son buenos en su mayoría. Lo digo así, porque lo siento, en este mundo ganan los malos irremediablemente. Huelga decir, que también mueren los buenos sumergidos estos en la oscuridad, y se aborrecen sus caminos porque la vida no es buena, la vida es un fracaso, y nada ni nadie podrá sobrevivir ante tanta injusticia. La vida es una traición incesante, y una muerte de la que nadie es culpable a veces, pero a veces no hay víctimas entre tantos verdugos. Niegan y dicen que el sufrimiento es mentira. Niegan y se pavonean de la tristeza del mundo. Los hombres blancos desconocen que son el último eslabón de una cadena de la que ellos no son supremos, porque no hay razas reinas y las ciegas promesas son parte de un deseo de ser bueno. Tampoco superiores son los blancos, tan bien ciegos todos. También ciegos y locos. Nadie te dirá que la vida es mentira, que solamente las familias son sensibles a la llaga de perder a un ser querido. A las espinas de la memoria en una resignación sin esperanza. Mentira es que nos salva el séptimo de caballería, mentira es que ganan los pobres ante tanta ignominia de hurgar en los bolsillos de quienes no tienen ya ni fe.

Lo que mejor he aprendido de la vida es a disfrutar de la gente y de tu familia estando en vida. Porque cuando mueran te arrepentirás de no haberlo hecho en vida. Echo de menos a mi tío Giovani y a Lluis Ricart. Andamos esta vida como un montón de cadáveres que creemos que no vamos a extrañar, y nos equivocamos. Acabamos extrañando aquello que no pensábamos que íbamos a extrañar. La vida es un travelling del que cada cual vive su momento preciso, ya sea en el tiempo o en la parcela de vida en común, que cada persona tiene. Te puedes alegrar de la muerte de un dictador, pero jamás de alguien que te dedicó su tiempo. Echo de menos a tanta gente que no veré más, que acabo replanteándome aquello que añoraba y no viví porque la vida es una sola. Andamos perdiendo gente hasta que nos toca perdernos a nosotros mismos. Vivan la vida pendiente de los tuyos o de los amigos que una vez fueron y también perdieron. La vida es irremplazable. Cada tiempo vivido es algo que no podremos recuperar. Así es la vida.

El gemido tiene tres vertientes. Una es la sobreexcitación. La otra es el hecho de ver gemir a tu pareja, y la tercera y última, es el orgasmo, ya sea de mujer u hombre. Dicen que los cerdos tienen un largo orgasmo. También otros mamíferos en toda la fauna animal. Pero sobre esto, cabe decir, que los hombres y las mujeres tienen algún vestigio de orgasmo que puede durar incluso horas. Es lo que llaman la “eyaculación preventiva” de la que algunos seres humanos disfrutan normalmente. Eyacular sin coito es muy habitual en hombres con una gran lívido acentuada. Pero lo que no entendemos aún, es el hecho, de que la marcha atrás es un coito interrumpido de una sexualidad que olvida el gemido, tanto si es hombre o mujer. Masturbarse es otro sucedáneo. No hay cosa igual que apropiarte de los pechos de una mujer durante el acto sexual. Pero para un buen amante lo más genuinamente venerable, no siempre encontrado, es el hecho de que tu pareja gima de tal manera que te haga a ti eyacular. El sexo es un bien recíproco que debe ser compartido. Así, sin más.

Tengo por costumbre al igual que comer tres veces al día, la fiel costumbre de ir a gatas por la vida, a sabiendas que la vida me destrozó las rodillas. Tengo la fea costumbre de hacerme el corazón mil pedazos, y tengo la soporífera virtud de nacer cada día un poco, me desprendo de mí mismo poco a poco, minuto a minuto. Me deshago de buenas compañías, pero la vida es un entreacto y un sobresalto, la gente espera un milagro cada día, aunque no se multipliquen ni el pan ni los peces. Nadie tiene el milagro domesticado, es el milagro una derrota que cae desmayada perdida, sesgada y solitaria. Hemos cambiado para bien o para mal, algunos lo hicieron peor, y otros tantos, algo mejor. Ya han pasado los años como un viento imposible de sujetar con las manos. Ahora me afeito con el corazón lleno de canas, y con la esperanza manirrota, me conformo en no buscar nada en los pozos, porque sé de antemano que están vacíos, no voy a soñar en los laureles, no voy a escapar de este medio miedo redondo porque no quiero salpicar orgullo y desamparo. Yo también espero el milagro aquel que todos conocemos. Ese, que se sienta en la última fila, como un escolar que no quiere nadie. Como un esclavo unido a la desventaja. La costumbre nos dice que a todos nos duele el alma. Nos asomamos con la mirada perdida y con la experiencia trillada como fantasmas atados a nuestros sueños. No nos merecemos la canción del frío orgullo, tampoco merecemos la soberbia en los portales, ¿qué ganamos causando ruido? Un ruido que golpea en los corazones, y que para nada sirve.

Porque la vida va en serio uno/a se mete a poeta, si la vida no fuese en serio se arremangarían para escribir los payasos, esos seres con exageradas lágrimas que hacen reír en el circo de la vida. Porque nuestros secretos van abiertos la gente se mete a poeta y no lo hacen los coleccionistas, ni los que salen de paseo por el mundo, ni los insomnes niños sin esperanza. Porque la vida es camino en el que andar uno se mete a poeta y peregrino a la vez, porque busca un dios desnudo en los altares como un ecce homo ensangrentado, morado de martirio. Porque la vida es un aullido interminable uno/a se mete a poeta y no a lobo estepario, ni a sabiendas de que el verso no cura, ni hace milagros. Como la ficción es la única manera de contar la locura uno/a se mete a poeta porque la poesía es lo más parecido a lo que es el sombrajo de la metáfora. Los poetas buscamos la terapia del sueño en un sueño que nos coge despiertos y por eso es amor lo que soñamos, como bufones de una corte de abolengo disparatado, que nos arremete como un toro al torero. Aunque nada cura más que un abrazo, un beso en la sorpresa inadvertida, despertar de una pesadilla en la que te persiguen, y no avanzas, porque piedra que corre no cría moho.
En todas las partes del mundo hay una frontera inusitada. Me expulsaron del cielo con el estipendio de un alcornoque. Frío y calor comprenden las flores, aborrecida voz de los que siempre callan. Hubo alguien que cosía los ojos de una paloma blanca. En todas las partes de esta maldita tierra hay una frontera que reserva las guadañas en el infierno de sequía y en la montonera de desechos que Dios aguarda. Este mundo es impío como un hijo sin nombre, ni bautismo, ni peluquero. A todos nos llevan al matadero un día, y a muchos los degollan con la hojarasca de otoño, cuando ya el invierno se aproxima. Yo creo haber visto el horror entre la noche de Nuremberg. He visto ángeles que se sumergían como demonios entre la dura matanza de los inocentes. Leni, ¿qué te cabreaba ser o no ser mientras dabas tu mano a Hitler? Ahora es demasiado tarde para la vergüenza. A ti que siempre te gustaron los cuerpos esculpidos en bronce ahora te tapas la cara como si tú todo gesto fuese de mierda.
A mayor sufrimiento en vida del poeta o la poeta que se suicida, mayores serán las dádivas y los homenajes póstumos. Pero si en vida no le hacían ni caso, después de muertas todo serán elogios.
Hablaré de mujeres poetas. Por ejemplo, Alejandra Pizarnik, en vida no querían su poesía, aburría, cansaba, bostezaban de tedio, pero, una vez muerta, todo eran halagos y reconocimientos. Cuando ya no le iban a servir de nada. Porque dejó este mundo apartándose del carnaval rutinario. Otro caso que me llama la atención es Virginia Woolf. En vida era una lesbiana loca con esquizofrenia y justo cuando murió ahogada en un río todo devino lisonjas y buenas críticas. Se tiene muy poco en cuenta y nadie dice nada, pero estas mujeres están relegadas al olvido en vida y tienen el denominador común de que vivas no eran leídas, y fueron suicidas ejemplares. También ocurre el caso de Sylvia Plath. Hasta que no murió por el monóxido de carbono del horno de gas no tuvo ningún reconocimiento. Y todas eran unas grandes poetas, pero la vida ha sido mala e injusta con estas mujeres.
Decía Jim Morrison: —quieren tu muerte, hecho pedazos (…). Y sí es así la vida de un escritor/a, no vale la pena el agasajo estando ya muerta. Hay mujeres, muy buenas poetas, que imitan a estas tres mujeres. Pero, en fin, peor es que no hablen de ti ni muerto. No es cuestión de vanidad, es justicia poética.
Es malévolo el porvenir hipócrita hacia estas mujeres y huelga decir que tanto hombres y mujeres suicidas han escrito con ese destello tan extremadamente brillante por tener la valentía de plasmarlo en negro sobre blanco. Eran poetas atormentadas, su legado es el mayor homenaje que podemos tener, leerlos, disfrutadlos, aunque ellas no estén presentes está su palabra valiente.
Decía Shakespeare: —quien se quita la vida se quita el miedo a la muerte.