Posted on 2:59

Yo también me hago esa pregunta, pero debo decir que un escote bonito es un deleite para la vista. Sujetadores hay con broche delantero, y también los hay que aprietan la pechera. En una película que vi hace tiempo se menciona el pecho de las señoras y señoritas como el lugar donde las mujeres guardan sus secretos. No hay nada mejor para los que gusten de mujeres que el escote, ya que es sensualidad y todo un atrayente masculino. Un escote bonito ensalza a la mujer, poniéndola en el pedestal del deseo. En el mundo del cine hay escotes míticos, como por ejemplo el de Marilyn Monroe o también el de Sofía Loren. Pero el escote es por excelencia el abalorio de la belleza femenina. Me disgustan las mujeres orientales con grandes pechos, cuando lo más atrayente es verlas con su pecho como dios las originó, o sea, con su pecho real. Un escote bonito siempre será un ingrediente y un aliciente de éxito femenino. Pero también son bellos los pechos bonitos, pero lo más ardiente son los pechos puntiagudos, un pecho puntiagudo es señal de que la mujer está excitada. ¿Por qué gusta tanto un escote? Porque es la quinta esencia de la sexualidad femenil después de la vagina.
Posted on 1:11

Descubrimos que existe un Dios cuando vemos que el carrusel de la vida juega para todos con una cierta temeridad. Tememos a Dios cuando lo encontramos en el transcurso de tiempo en que se nos ha otorgado la vida, ya sea triste o alegre. Para todos todo cuando vemos que para todos es un mismo itinerario del que nos sentimos como un reflejo en el espejo. Temerosos de Dios somos cuando hacemos un boceto de aquello que desconocíamos. Y encontramos tras la sorpresa a un dios justo que se resbala con una cáscara de plátano. Temer a Dios es tener desconfianza de lo que somos. Ninguna religión nos apartará de nuestros propios demonios. Jugamos y escribimos aquello que hemos aprendido frente a la desesperanza. Temer a Dios es lo único que nos asemeja y nos hace iguales. Porque no es imposible que estemos tan desesperados por encontrarle. Muchos encuentran en Dios una forma en la que odiarle. Porque la vida no es buena para nadie. Para nadie. Aunque estos hombres hayan nacido con un paraíso eternizado todos vivimos con la gran verdad del mundo, con la gran verdad del planeta, ataviada de púrpura en el sol que mueve y muere como las auroras en invierno del lánguido tedio que nos sustituye.
Posted on 0:35
¿Para qué tanta geolocalización si no me van a encontrar? Me buscarán tras el amasijo de veces que hice la pleitesía a la noche. Me buscarán pero yo ya estoy muerto. Se emanciparán de mí todos los viejos consejos, los prejuicios y la eterna geografía del agua, pues pasa y pasa con un ruido de acequia al lado del asfalto. Un retazo de mi sueño se fue a las cloacas. Me encontrarán durmiendo tras el secreto de la geolocalización. Me encontrarán cerca del silencio, tapiado de plástico y cristal, tapiado porque es lo que busco. Busco en el exabrupto todo lo que perdí y ya no lograré encontrar. Asesinarán mi tiempo y mi felicidad tras la geolocalización de las plegarias. No pretendo dar al mundo lo que es del mundo. Pretendo llegarme hacia los latidos de todo hijo de vecino. La psicosis de la telefonía se sumerge en las mustias promesas sin aurora. Un montón de sollozos pertenecen a la esperanza rota. Mi reino por unos besos. La geolocalización es psicosis.
La nostalgia es un producto en potencia. Muchos videos he podido ver en YouTube que lo constatan. He visto videos de los Sex Pistols, los Iron Maiden, e incluso los AC/DC. También de flamenco, por ejemplo Los Chichos, Camarón de la Isla y un sinfín de flamencos. Junto con El ingrediente de tener buen oído para escuchar todo tipo de música, cada persona es la música que escucha, es un privilegio que te gusten todas menos el reguetón o la ópera. Si no apareces en YouTube no existes, al menos eso parece. Los Rolling Stones aparecen hasta en el corrector de textos. Estar en internet es estar vivo. Si existe conexión entre las personas es porque existe internet. Internet ha pasado a ser algo novedoso a ser lo cotidiano. Algún día podremos llegar a asombrarnos entre los siglos XX y XXI como los más inventivos y prósperos a los que se enfrenta la humanidad. Dicen que la IA será contraproducente, y yo pienso que no. Los contraproducentes somos quienes la manejamos.

Debido a la carencia de serotonina mi mente entra en una dinámica de horrores que me causan tormento. Casi todo el mundo la segrega, ¿por qué me tocó la tómbola sin comprar ningún número? Unos lo llaman enfermedad mental, otros, esquizofrenia, pero el cerebro humano es tan complejo que son un combinado de fluidos que unos segregan los adecuados y otros no. La esquizofrenia que yo padezco parte de mi cerebro. El descanso es primordial. Y entra en un abismo el inconsciente que me causa cierto estigma y hago daño sin poder hacer nada al respecto a gente que quiero. Las cosas no son por que yo no he querido. Me puse en tratamiento psiquiátrico por que yo lo quise. Mi talón de Aquiles es segregar o no segregar, heme ahí la cosa. No soy demasiado distinto a la gente que quiero y amigos que aprecio. La serotonina me causa una reacción simbólica entre la necesidad, la inercia brutal, y el desamparo. La gente que segregue serotonina no sabe el valor que ésta tiene. Es un valor en alza. No creo que sea un castigo divino, y si de divinidad se tratara me acuerdo ahora de una metáfora plasmada por Federico García Lorca, siempre Federico. La metáfora dice lo siguiente: …el barquito de vapor está hecho con la idea, que echándole carbón, navega a contra marea. No quiere decir esto que me considere o haga míos estos versos tan bien plasmados. Cosas así fueron la iniciación al amor que le tengo a la poesía. La poesía y la ficción nos permite estás grandes cosas, estás grandes palabras. Por eso les digo, serotonina, por favor, no voy a matar a nadie ni soy peligroso. Lo que pasó hace unos días en Torelló no tiene ninguna semejanza conmigo. Tampoco con enfermos que he conocido andando por el mundo.
Según las leyes de la física, el tiempo fluye alrededor del hombre, y de ese momento el ser humano hasta creó el reloj, sombra de piedra redonda donde se desmenuza como un pescado los mutilados hombres de todas las guerras, luna y sol penetra el viento. Se me seca esta soledad parecida al lapsus para perder entera la memoria en un segundo. Según las leyes de la física para esto venimos al mundo. Pasas inadvertido de la madera a la ceniza, del hielo al agua. Te pones testarudo un rato. Mientras que desnudas los tristes ecos desde la maldad del mundo. Me coso la piel y los párpados en el traslúcido regazo, y la opaca pared. Pasas de la escarcha a la nube, el sudor frío es pavesa ardiendo. ¿Quién pesa más el fruto del árbol caído? O tal vez, ¿el fruto de cera? Según las leyes de la física, has perdido, estás solo, y una y otra vez regresan sus nombres, todos ellos en la ebria memoria de la noche más solitaria. Todos estamos solos y nos hablamos.

Aran, mi toffe sabroso, mi sol renovado, mi esperanza nueva, quisiera decirte, hoy, ahora, en estos minutos marchitos, en esta repetida hora, que te quiero y te querré siempre, pase lo que pase, tengo mi pecho desnudo ante este canto redondo que afronta cualquier derrota. Niño bello, simpático truhán, no tienes la culpa de que tu madre sea vigilia y madre naturaleza, ojo avizor sobre ti, nube desbocada ante tu sufrir. Tengo muchas ganas de escuchar tu voz, pues ya te pones de pie, como un hombre frente a una verdad, Aran, mi valle nevado, mi niño sonriente, eres amapola azul en el invierno, y clavel rosado en el verano, eres un niño que nació pequeño, pero tus padres te cuidaron como a un gorrioncillo, y ahora eres hermoso como un mayo de sol y cielo celeste. Te quiero, mi príncipe chiquitín, mi lucero guía, mi espíritu repleto de mis nuevas esperanzas, te bendigo, a ti, a tu hermano, tus primos y padres, tíos y abuelos. Como ves tienes una familia que te quiere, mi bebé de turrón blando, mi espiga alta en el trigal, mi vergel más florido, puede que todo esto te parezca cursi y empalagoso, pero es lo que evocas cuando contemplo tus fotos, tu hermano también te quiere mucho, el guerrero Axel, por el que tiritan de miedo los demonios violeta. Te quiero, mi niño que ríe y ríe, te quiero en mis noches de ansiedad, en mis llantos más profundos, mi ángel carnal entre el naranjo y la azucena, te quiero mi sultán moro, mi dulce de crema, mi croissant de jamón y queso fundido, eres mi esperanza nueva, eres el tesoro de mi alegría, eres rosado y bello y haces burbujas con tu saliva asilvestradamente virginal.