Ser nadie

Posted on 23:44

 


No se puede ser nadie, no se puede ser nadie, nada más que nadie. Ser lluvia que cae a la tierra y se convierte en lodo. No se puede ser nadie, nunca ser nadie. No se puede ser aire que pasa parsimonioso como un acompasado sollozo de aliento. Nunca jamás ser nadie. Como el agua ocre que corre repleta de barrosa, como la mala hierba que se arranca sin más. No ser nunca nadie. Es imposible. No ser nada más que nadie. Como un peregrino que no sabe dónde va. Como un perro de nadie, como un semidiós enfermo de nadie, como un presagio sin presentirse. No ser más nadie. Ser la hojarasca seca y arrinconada en el otoño más gris. No ser nunca nadie. Como un pasmarote, o como un simplón sin más, o como un pasmado personaje sin sustancia, que ni comete ni merece. No ser más nadie. Como un preludio sin decir nunca más nada, como una pregunta sin un respuesta coherente. No ser ni sentirse nadie. Como romper de un plumazo el aliento de un bostezo. Como un orgasmo a medias. Como un destino sin pena ni gloria. No ser nunca más nadie. Como un perdedor que amasija veinte dedos en dos puños cerrados. Como los vientos de los soplidos de cansancio y hartazgo. No ser jamás más que nadie. Como al que le quitan el alma que ha sido y no puede aunque quiera volver a serlo. O como al que le arrebatan la esperanza a desengaños, a mentiras, a tropiezos. No ser nunca más nadie, pero nadie, nadie, solamente eso. Como el que encuentra una derrota que no quiere ser suya de ninguna manera. Ser nadie. Como el que frecuenta el vacío de no ser más nadie que lo que se ignora. No ser nadie, nunca nadie. Como el desmayo que para nada sirve pero que te derrota de nadería. No ser más nadie, nunca más volver a ser nadie. Poco importa regresar a no serlo.  Porque al ser nadie se es todas las cosas que aparentan ser nadies. Nadie. 


Culpable del desastre

Posted on 22:08

 


No sé por qué creo que soy el culpable de todos los desastres de estas tierras. De las migajas que me como. De los resquicios de vaso que me bebo. De los despojos y de la casquería. De los mal sabores de la mayonesa agría. De los pormenores de lo que se desmenuza como pan sin masa madre. De los hechos y de los deshechos. De loa acicates y de los incapaces. De los aires de bajeza y de los delitos que nunca cometí. De nacer silbando miedo y del vértice del escalofrío. De la descompasada canción del poeta ditirambo y de los sonidos de contrabajo solemne y con una nota sostenida  lánguida a su suerte. Quiero ser un manojo apretado por la aurora y un conversador ingenuo con los nervios de aluminio. Me temo que tengo la culpa de todo. Soy el creador del tedio y de la absurda plegaria al viento. No quisiera mundos de parálisis permanente ni delirios ante una desmayada disputa con la leche del biberón helado. No quiero más tropiezos en la mesa donde te hago la cama más sedosa y cálida. No quiero imaginarte fría, ni herida de vértigo ni aburrimiento perpetuo. La culpa del desastre la tienen los ridículos bostezos en la sopa espesa y amarga de los arsénicos repletos de cloroformos ambiguos negadamente indispensables. La vulgaridad rompe el ocaso como una campana balbuceante de baba y burbuja compungida. Retales de mi pensamiento desgrano ante la embustera promesa del silencio en bancarrota. Suenan los timbres, suenan los estúpidos teléfonos, suenan las alarmas y suenan las sirenas. Yo no quiero ser segundo plato ante la muerte. Solamente quiero despertar de pasión y desgarrado de sentidos ante la curva presagiada de las luces que destellan en la muerte súbita. No quiero más litigios en la comparsa de enlaces que se muestran a quemarropa y sin el consuelo de no ir a ninguna parte. No quiero legajos, papelotes y pergaminos. No quiero la acequia lúcida si no es la de un libro de bolsillo. Ni una estratagema ebria de ti en el impulso luminoso de los peatones que se besan en los pasos de cebra. No querer andar no es no querer vivir. No querer vivir no es abandonarlo todo. No abandonar no significa un último suspiro. Un plato repleto de berzas es como quimeras y rutinas preñadas de vegetales maneras de vivir. 


CRÓNICAS DESDE LA ASFIXIA

Posted on 22:02

 


La asfixia no es una marca de laca. Es un sentimiento infravalorado aunque muchos la padezcan en ámbitos y síntomas como la ansiedad u otras causas con cierto parecido. Cuando te asfixias, tiendes a mantenerte a flote sin molestar lo más mínimo. Gritarías AUXILIO!!! Pero es inútil. La gente tiene sus propios problemas, y una pregunta quiero hacerles: ¿cuáles son los problemas que más dejan su impronta en síntomas como la asfixia, la ansiedad, o los brotes negros? ¿Qué clase de argucia inventar para que no se rían de tu ahogamiento en los mares? ¿Por qué vemos como normal que la gente se esté ahogando y no nos inmutamos por lo que le suceda a cualquier hijo de vecino? Unos se embarcan en la moda, en el último grito en vestir y en complementos solamente accesibles para unos afortunados. Yo intento salir de esta miseria. Pero mi tedio acompañado de mi soledad me hace víctima de este desconsuelo. Presumir palmito, decir que escribes, desarrollar tu interés literario, armar el Belén en carnavales, que se rían de ti aquellos que saben que tienen su alto vuelo asegurado ante tu personalidad inmutable. Reírse es fácil cuando la prepotencia tiene normas de conducta preferentemente beligerantes. La prepotencia es un coto vedado para según qué cazadores de trofeos de bestiarios y animaladas variadas. La asfixia es un síntoma evidente de que el oxígeno se te está negando. La injusticia de los ángeles caídos, y los serafines estropeados, es la base de todo el rencor contra aquellos que nada pueden implorar por que están en tierra de nadie. La asfixia es un canto en los dientes con los que damos algunos perseverantes del descrédito y la causa estéril. No, no me apetece tener voz para lanzar pedradas a la gente, todos tenemos problemas. Y algunos más que otros. Así es esto. 


Capplannetta nunca suplicó

Posted on 13:58

 

Cuando estuve encadenado en los calabozos jamás supliqué que me sacaran, aunque necesitara ser libre. Cuando necesitaba de una verdadera compañía jamás la busqué, tuve soledad hasta el hartazgo, y no me quejé ni me consolé siendo una derrotada víctima. Cuando me vi desmantelado, acusado por la culpa, maniatado por la esclavitud, jamás pedí auxilio. Mientras que el silencio ocupó mi vida, cuando todo alrededor era ruido, sonido aberrante, y grosería nunca tuve que renunciar a no ser yo mismo, pues ser yo mismo era lo más valioso. Cuando todos me olvidaron, sin quererlo me volví enemigo de voces que se exhiben prepotentes, del laberinto de ideas, del abismo que miré con estupor, impávido fui ante tales derroteros en mi clandestina manera de mirar. Todos somos víctimas de nuestra propia naturaleza. Todos tenemos una debilidad que muchos conocen. La vida no es un paseo, la vida es una caminata hacia la consolidación de la gran verdad. La vida se aleja de lo evidente, se aproxima a lo circunstancial, es duro tenerle miedo a la vida. Es la menor de las locuras, aunque la más generalizada. Renuncio a vivir del pensamiento. Prefiero vivir de lo que conozco totalmente. 

Prosimetrap two

Posted on 0:53

 


Prosimetrap (1)

Posted on 23:14

 


Capplannetta y el síntoma nuevo de la autopublicación

Posted on 16:34

 


Cada vez más se empieza a escarbar en el lamentable sentido de no arriesgar a la hora de publicar. El diagnóstico de los libros, sean poesía, narrativa o ensayo es el no-riesgo. Los editores se han pillado los dedos con publicaciones varias, y ahora prefieren no arriesgar, aunque sepan de la calidad literaria del texto. Un buen editor que se precie es aquel que arriesga y toma partido en las necesidades del autor. Pero esto es hoy por hoy un lugar reservado para autores conocidos, o con una gran carrera que los acredita. Cada vez más, están aflorando editoriales de autopublicación. Algunas usan artimañas como la de financiar una tirada de cincuenta u ochenta ejemplares como sí hipócritamente no admitan que eso no es autoedición. Editoriales de gran prestigio han optado por la autoedición. No diré cuales, pero son editoriales famosas en lengua española. Las editoriales que no manejan el cotarro de la edición pagando por parte del autor se financian con publicaciones sobre fútbol, o todo aquello que venda para que el margen al publicar libros de desconocidos sea algo rentable. Sin duda, toman partido en publicar a autores jóvenes y desconocidos, aunque tengan que vender otro tipo de libro más comercial y con una oferta y una demanda accesible para un gran público aficionado. También el hecho de publicar a poetas y escritores consagrados también es una salida para ese tipo de editores. 


En el futuro se autopublicarán los autores. Ya lo están haciendo. Pero se está convirtiendo en un negocio rentable, ya que al usar distintas artimañas de financiación se protegen las espaldas, y al final, no arriesgan por motivos empresariales y de negocio sustancioso. Salvo los editores que vendiendo material de autores consagrados y temáticas deportivas para financiar pocas tiradas de escritores que empiezan, otro tipo de editor crea un tipo de mecanismo mercantil, diciendo que no pagas por publicar pero te tienes que hacer cargo de los gastos de inpresión de un porcentaje de libros, y al final pagas por publicar aunque se diga que se coedita. Es otra martingala que ofrecen los editores que no quieren arriesgar. Efectivamente algunas editoriales se han decantado por la literatura con riesgo, y haciendo hincapié en autoras chicas o mujeres, ya que son éstas las que verdaderamente son fervientes lectoras. O sea, que han visto ahí muestras de un mercado amplio y rentable. Los libros, son eso, un negocio y punto.