Capplannetta en busca de su inocencia

Posted on 12:37

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En el jardín botánico de mi diversa identidad debe de estar la razón de la soledad que encuentro, y a momentos busco. Un hombre solo, a solas con sus muertos, es de alguna manera un ser frío. Digo frío, porque por fin se marchó el invierno. En el jardín botánico de mi inocencia marchita encuentro aires y desaires, rompecabezas imposibles, juegos a los que no quiero jugar, y tropiezos por los que me levanto por que al dormir descanso. Pero en los agujeros del bosque y en los nidos del pájaro blanco están ausentes los que miran para hablar con farfolla. Quiero ser un poeta que ande su propio y único camino. Y eso es muy fácil. Porque al final del pozo está mi condena al ostracismo rotundo. Todos los hombres y todas las mujeres respiran una soledad profunda. Si miras no respires, si respiras no llames, si no llamas no hay nombres y si no hay nombres una muda manera de llamar a lo que carece de espíritu. Hace años buscaba en mis trasteros algún rastro de lo que no tiene nombre. Y al no tener nombre se  señalaba moviendo la barbilla. Esto es un ademán prehistórico. Los hombres eran manada y aquel que traspasara el tabú era condenado al ostracismo. Ahora hemos llegado a un punto donde todos estamos condenados a un ostracismo. Somos almas físicas y en tres dimensiones vemos nuestra vida. Pero en realidad somos aire en el que cada uno elige una dirección y se lo entregamos todo a nuestro instinto. Nuestro instinto no es infalible. Muchas veces se encontrará con un yo no he sido, o tal vez se encuentre por azar, o quizá lo encontramos porque es nuestra manera de estar vivos. Se puede estar vivo de muchas maneras, pero la que más nos llena en algunos casos es en la sexualidad. A veces me siento un mendigo que no busca ni encuentra porque ya está totalmente entregado. Pero hay una soledad más dura y más grande que la de buscar por instinto. Es sentirse un desplazado. Un desterrado de la zona habitable. Una sombra. Un alma en pena. Existe una cárcel que nos hace presos pero somos más presos en una prisión. Se exige libertad pero mucha gente no sabe lo que hacer con ella. Solamente el que está encerrado encuentra una libertad. Pero esa libertad es sin duda otra cara hacia la soledad. Quizá valga la pena la soledad. 


Capplannetta y la esperanza detrás

Posted on 10:29

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Al alba hay un inamovible caminar que no avanza ni avanzará, sólo los locos corren atrás y la multitud les dará esperanzas entre la vacuidad y la velocidad, y no hay retorno, pues sólo nos queda esperar, esperar y un largo caminar entre olas imponentes que tragan la casa de cristal. Solamente se admite la esperanza y la voluntad, con clavos de oxidada contrariedad sólo nos queda esperar, esperar y sin mirar atrás, no quieras ser estatua de sal, ni porvenir que está por llegar, trabaja la espera, y aunque te hundas hasta el pecho el lodazal solamente te queda esperar, esperar y nada más, te espera la muerte que te encontrará, otros se marchan para encontrar la paz y esa paz será artificial, pues la paz nos hará esperar, esperar de adelante hacia atrás, desde la carne hacia la viva cal, desde la enfermedad a la mortandad. Nos creemos en paz con libertad, y el hecho de ser inmortal y pierdes el tiempo, chaval; pues la esperanza es esperar, esperar y esperar sin alas ni cielo, con pan tendrás que migar, y si careces de amistad acurrúcate en la soledad, acomódate a la esperanza detrás de tu sueño grande que se hará menguante como los niños que nacerán, neonatos de inocencia y fragilidad, para algunos sólo les queda esperar y esperar, para otros nacidos para amar se romperán sus esperanzas detrás de los amores que se van. Y solamente hay que esperar, en la antesala del Dios dirá, una vez, doscientas o un millar, la antesala es espera y la vida un bulevar con el trasiego en el deambular de esta infancia hecha pedazos cuando venga la orfandad. 









Capplannetta del ayer al hoy

Posted on 6:23

 


Con tu lengua rasposa de gato me dabas medicamento oral y yo guarique mejor necesitaba. La sequedad de tu boca consiguió resguardar y que un caracol se metiera en su rosca de nácar. Yo nunca pensé que un Adán castrado era el espíritu que a mí me esperaba. La lluvia afuera era mi escena de hombre que dominaba la lengua única que placer te otorgaba. Lo que no llegó ayer llegaría mañana, pues como mujer de tu grande espalda mi lívido no inspiraba. Medicación oral a deshoras me encerraba. Un poeta debe ser el pájaro silvestre que se posa en todas las ramas. Y en tu camino de flor desflorada nunca me puse un sombrero y tu camino era de agua y solo agua. Por esa razón respeto el secreto que de ti me alejaba, pues pocas veces llegué a la cumbre, la cumbre donde el estaño se derramaba. Repudiabas mi beso de cielo, odiabas mi camisa blanca, y te alejaba mi aliento a tabaco, y otras promesas que fueron baladas. Yo nunca quise engañarte a pesar de que me mordían las damas. Pero yo por ser fiel te juré lealtad con el alma. Ahora soy otro Adán, sin Eva y sin ayuno al alba. A veces he sido embestido por mi torpe cárcel de jaula, y en otros momentos esperé la sopa boba que espera un mañana. Hoy soy latido rojo, tan rojo como la sangre, y esputo desde mi gemido de magma la gran tentación de la que tú renegabas. Hoy soy un mocito y un viejo, he aprendido a decir sí y desde luego. Soy preso de las carnes morenas que soñé desde mi temprana mañana. Ya no creo en misas, ni en Navidades sin eco, las luces son vegetales con guirnaldas que cuelgan del techo. No ofrezco promesas al aire, ni tampoco cuento cuentos, cumplo en dos mitades un abrazo, un beso blanco y un decente Nos vemos. 


Capplannetta ahora es un hombre completo

Posted on 3:08

 


No todos los psiquiatras son iguales, eso es obvio. Pero de pasar por tres psiquiatras distintos, dos mayores y uno joven, aunque parezca raro, me quedo con el joven. El motivo viene a ser a que la medicación que ahora tomo me ha liberado de efectos secundarios que anteriormente han hecho mi vida muy difícil. Ahora no confundo a una mujer con un sombrero. También me ha dado la gran satisfacción de ser un hombre completo y he dejado de estar obeso. Gracias a mi psiquiatra actual. No diré su nombre por ser discreto, pero he recobrado mi vida y es actualmente más rica y plena. Ahora me puedo hacer ilusiones con respecto al amor, aunque tenga efectos secundarios que puedo llevar a cabo sin dificultad. Lo único que me resulta aparatoso es el simple hecho de que tengo que hacerme analíticas cada mes. Pero ahí ando. Desde luego ha sido una bendición encontrar a este psiquiatra. He vuelto a mi vida (repito) como hombre completo y he pasado de pesar 110kg a pesar 92,8kg. La diferencia es notable. Al fin confío en la psiquiatría. Mi nuevo psiquiatra argumenta que soy demasiado joven para vivir como vivía. No puedo culpar a los psiquiatras más mayores, pues estos querían mi pronta recuperación. Pero el destino y el azar son los mejores ordenadores dentro de la posibilidad de poner vida centrada ante el caos. Orden en el caos. He vivido una vida sin ilusión y fundamento, a tener una vida plena. Está muy bien. Sin duda se merece ya no una Oda, sin duda se merece todos los elogios posibles. Quién sabe, ahora puedo ser aquel que era con pequeños efectos secundarios. Chapeau por mi nuevo psiquiatra. He recobrado la esperanza, esa esperanza tan necesaria. 

Capplannetta de chatarrero a poeta

Posted on 0:36

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Hubo un tiempo no muy lejano en el que me buscaba la vida como chatarrero. Tenía una Renault 4 con zona de carga trasera y en ella transportaba desde baterías de coche inservibles hasta cobre que pelábamos con fuego. Era divertido, y cada día era una aventura. Yo no cobraba pensión y recogía todos los metales que podía llenando así mi Renault 4. A veces las personas somos esclavos de nuestro pasado. Hoy mismo hablando con un vecino ha salido la conversación de la chatarra, y yo le he dicho que antaño fui chatarrero. Él me ha mirado como con sorpresa. Cada persona tenemos nuestro destino marcado y lo que ayer fue algo bello te puede cambiar de repente sin pretenderlo. Un chatarrero encuentra metales que la gente tira y desconocen que te dan dinero por esos metales. La joya de la corona es el cobre. También el aluminio. Pero existen una variedad de metales que nosotros desconocíamos como el zinc u otros metales. En la chatarrería encontrabas gente que vendía un coche desguazado o un montón de cobre ya pelado. Si lo llevas sin pelar pagan menos. Se han dado casos de gente que se ha lesionado con la manipulación de chatarra. A veces he escuchado locuras que hace la gente por ganarse unas perrillas. Por ejemplo, cortar con una mola una bombona de butano, o por ejemplo respirar monóxido de carbono al quemar cualquier material. Yo mientras buscaba chatarra era feliz. Luego me metí en la fábrica a trabajar y de ahí cogí la baja laboral. Las aventuras que viví en aquella temporada me hicieron un hombre completo y me lo pasaba teta. A veces no sabes lo que te va a deparar el destino pero buscar chatarra es tan digno como escribir. 


Capplannetta en ediciones Vitruvio

Posted on 0:06

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En la editorial de Pablo estoy bien. Además de necesaria apuesta por autores de todas las edades. Se mueve por toda España y lo hace valientemente sin importarle lo que digan. El 23 del mes que viene tengo una cita importante. Debido a mi miedo escénico y a mi vértigo hacia las masas recitará Pablo un poema mío. Será de mi poemario sin publicar Poemario Verdinegro. No veo en el panorama poético actual una editorial mejor que la de Pablo Méndez debido a que no arriesgan. Aunque esté su sede en Madrid es una editorial abierta que no entra en entresijos nacionalistas ni políticos. Además es un editor que sabe lo que quiere. Hay libros en su catálogo de inmensa valía y de un trabajo titánico que no venden apenas. Y no es porque sean caros los libros, es porque por desgracia, quién tiene padrinos se apadrina. Yo tampoco vendo libros y ahí estoy, no cambiaría de editorial porque la poesía, a mi parecer, tiene que estar en el lugar que den un trato especial. Ahora, editoriales importantes, no diré cuales, se han introducido en el mundo de la poesía, vender se vende poesía, pero sólo, salvo excepciones, compran poesía los poetas. Pero existen lugares donde la poesía que se vende es por un sentido nepotista y perjudicial para el poeta. Muchos han empezado con la poesía y han acabado escribiendo novela; sobre todo mujeres. Pero a veces lo que les falta en un género les sobra en otro, y así, por mucho que lo intenten no venderán ni un libro. Tengo mucho respeto por los autores que fueron como un fuego fatuo. Empiezan con una llamarada y se acaba. Hay muchos por desgracia. No diré nombres, seré discreto. Pero un poeta o un escritor debe ser fiel a una editorial pequeña o como lo hayan publicado, puede ser el caso de una gran editorial.  Las editoriales grandes buscan fama, ventas, alicientes que no todos los poetas tienen, como es mi caso. Por eso repito, me que quedo con Vitruvio. Las regalías van a ser las mismas. Algunas te dan un 12% y otras un 10%. Pero todas tienen algo que las diferencia. El trato que, a veces cae en un agravio comparativo, y buscan que sean autores con un amplio bagaje. Y no es justo. Mejor ser de pequeña editorial que cisne negro-mirlo blanco. 


Capplannetta no se encuentra

Posted on 17:50

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Descubrí al amanecer cuando desperté tras haberme levantado a la hora de los perdedores, que no era yo entre la caterva antigua de los inmortales. Me cerraron mil pestillos, a mi campo sí le pusieron llaves. Me busqué en las plazas públicas, en los pueblos blancos de la verdiblanca Andalucía. No había restos de mí. Ni en la estrella de Catalunya ni en los patios de geranios. Ay, ¿dónde estaré? No sé si estoy en mi casa, o en casa de mis padres, mi sueño tiene una pared de muertos que pretenden la lógica de la física. Descubrí a horas tardías que mis padres eran parte de mi sueño adolescente. Me busqué en la luz de gas, me busqué en los lugares sordos, una caballería de caballos herrados y descocados frecuentan el techo de mi casa de cristal. Un oprobio podrido me floreció de cicuta y garrapatas en la somnolencia cuando todos los gatos son pardos. Me hundo en mi propia mugre. Me acerco peligrosamente hacia el abismo. Tengo cicatrices eternas desde los párpados a la tecnología de las cosas que no nacen. Me ven extrañamente como si yo fuera una seta que ayer se alzó sin querer. Me busqué entre el sudor donde mi padre era hortelano. Me hicieron encerronas desde la envidia de los higos chumbos que en las chumberas encuentran su única alegría. Si me encontrara haría de mi paciencia la quietud de los ríos y el mar se dormiría. Si me encontrara oculto en los rincones del hogar paterno sería un fenómeno de velocidades azules y de prisas vegetales. Amo la noche, pues me tiene domesticado. Conoce mis derrotas, mis vergüenzas y mis sueños botánicos. Desplegué un azul con la ayuda De Dios bendito y próximo a la sagrada tregua de las mujeres de sencilla nostalgia. El eco es mi amigo incómodo.