Posted on 0:08

Decía Ernest Hemingway que nada te pertenece hasta que lo regalas. Yo en mi adolescencia no he tenido sentido de la propiedad, he tenido un par de ciclomotores y, la verdad, era como no tener nada tuyo, salvo que era un vehículo para ir a trabajar. Y tenía una documentación donde por aquellos años hacíamos los cambios de nombre con un bolígrafo. Imaginen lo rudimentario del asunto. Era como una pequeña anarquía, ya que las cosas han cambiado y mucho. Ahora tienes que ir a la jefatura de tráfico tanto para cambios de nombre de vehículos, como también para darlos de baja. Pero cuando conforme vas haciéndote mayor y te independizas, y casi siempre de alquiler. Hasta que te das cuenta que vivir solo es caro, y vivir en compañía desemboca en problemas de convivencia. Con el tiempo te echas novia y te casas. Entonces se convierte todo en una odisea para encontrar piso primero, después, que un banco acepte concederte una hipoteca. Las hipotecas rondan en duración de veinte a treinta años, y otras las hay de hasta cuarenta años. Pero ese no es el dilema. El dilema viene cuando ves a la gente disfrutar de la vida (algunos) y otros amarrado a la gran estafa que es un banco. Y lo digo así, como lo siento. Entre notarías, hipoteca, seguros de vida, y otras mierdas más, te vas quedando en una jaula de oro a la que llaman confort, eso, o vivir por encima de tus posibilidades, ya que nadie regala nada y los sueldos son precarios. Entonces, aunque seas todo lo radical del mundo, te haces cautivo de el amasijo de dinero que entregas, y no es dinero, el dinero huele a sudor, es tu tiempo, un tiempo perdido totalmente. Así es.

Qué sería de Capplannetta sin los espejos. Espejos, espejos, espejos. Gafas de sol con cristales de espejos, ay, espejito, espejito, ¿quién es la más guapa del reino? Espejos retrovisores, donde los mirones ven como te das el lote con tu chica. Espejos frente a frente, infinitos Capplannetta reflejados. Espejos a cambio de oro. El amargo don de la belleza. Un calendario, unas arrugas, un anciano reflejado en un espejo. Espejos en las bicicletas, las motocicletas y los autobuses. Espejos, donde te haces un selfie. Espejos son algunas personas. El espejo te dirá cómo tú eres pero nunca te dirá los pensamientos que tienes. Espejos en la fotografía. Justo detrás del obturador. Espejos que no mienten, espejos en las peluquerías de señoras. Espejos en los ascensores. Espejos en el techo, mirarte follando. Espejos en los vestíbulos. Espejos con el cromado gastado. Espejos que multiplican, espejos que dividen, espejos que suman y restan. Espejos deformados en los parques de atracciones. Espejos delatores, espejismos, espejuelos, trampantojos, espejo es internet, tanto de nuestras miserias, como de nuestras virtudes. Espejos que reflejan el antes y el después. Espejos en los versos. Espejos que si se rompen traen mala suerte. Espejos, espejos.
Posted on 1:25

En Argentina se ha dado un hecho del que deberíamos aprender los españoles. Mi amigo, poeta, periodista y emprendedor, Rolando Revagliatti, ha realizado una obra titánica. Ha entrevistado a más de cien escritores y poetas argentinos como el que no quiere la cosa. Aquí en España se ha dado el caso de las antologías donde siempre aparece la alargada sombra del nepotismo. Debemos aprender de la generosidad de otros lugares para ser un país donde los escritores y poetas no se lamenten ante el elitista sesgo que en estas tierras campa y compite. Demasiadas envidias. El suelo argenta, además de poseer una larga tradición poético-literaria, es un lugar donde las librerías (algunas) abren las 24 horas del día. La poesía en Argentina es diversa y fuera de juzgar si es en algunos casos buena o mala, se concibe la literatura en los famosos cafés y entre la diversidad cultural que tienen. No quiero resultar provinciano ni tampoco iluso, pero es en Argentina donde desde al tango, devenido este de la milonga y el candombe tiene cierta riqueza cuando en lunfardismo se enriquece aún más la lengua que nosotros académicamente llamamos americanismos, y es un error, deberíamos conocer más sobre las jergas, los dejos, las músicas y los acentos entre las lenguas hispanohablantes. En toda América Latina existe una riqueza lingüística responsable de que muchas veces en el diálogo entre sudamericanos y españoles no entendamos bien los vericuetos de la lengua. Reivindico una mayor fijación entre lenguas y dialectos, propios de la diáspora europea del siglo XX a tierras americanas. En definitiva, nos mejoraría la unión entre pueblos y haríamos, como ya se hace en la música, un lenguaje de Ida y vuelta. Al fin y al cabo todos en el planeta somos mestizos.

Al principio era una obsesión. Andaba escribiendo las palabras justas que fuesen en número capicúa, después, con el tiempo, huía del número 4. Eso ocurrió cuando en un bar de chinos le dijeron estos que no era buen presagio. Que el número cuatro daba motivaba supersticiones, ya que lo creían como mala suerte, muerte, y malos augurios. Pero el número 8 era totalmente lo contrario. El ocho era símbolo de suerte y prosperidad. Por este motivo en China en las olimpiadas del 2008 tiraron la casa por la ventana. Pero para él, un número capicúa era síntoma de que la suerte estaba cerca. También creía en el número 33 ya que este número es el mayor posición en una logia masónica. El treinta y tres para él eran una buena señal.
Quizá buscara la piedra filosofal o como un alquimista pensara en crear oro con pociones mágicas. Pero esperaba el gran milagro. Aquel por lo que los antiguos templarios buscaban como el Santo Grial o la Sábana Santa. Esperar el milagro, qué torpeza, el milagro invita a salir en su búsqueda. A realizar actos de buena fe donde la Divina Providencia elige sus mejores hombres y mujeres. Esperar el milagro es luchar por encontrar la fantástica gran verdad que todos los hombres deben conocer. Trazar un mapa humano donde la desfachatez de los que tildan “fugitivos del deber” sean aquellos que están corrompidos por su lengua viperina. Se debe huir, antes de la mala suerte, se debe huir de las personas tóxicas y de los zafios.
Hubo una vez en que el mundo era y sigue siendo un gran nombre palíndromo. El nombre es TENET. En ese nombre está la verdad de que todo se ha de dar sin pedir, se da por generosidad humana.
Posted on 0:06

Odio la televisión porque es un medio de comunicación que carece de ética y nos venden desde miserias de famosos de bambolla hasta la servidumbre de los telediarios. La televisión de ahora no es educativa, si quieres buena televisión debes pagarla. Cierto es que TVE es una televisión que se acerca a lo que yo llamo “decente”, sin embargo los otros canales son soeces y chabacanos, sin principios éticos ni morales. Se necesita una televisión rica en contenidos culturales y que no aburra. Con contenidos sanos, que no creen alarma social, que no sea un espectáculo de poca monta.
También se puede afirmar que algunos canales televisivos sean el espejo útil de nuestras miserias y de nuestra propia decadencia. Dentro de la televisión, entre bastidores, pueden no-ver la desfachatez y la mentira vestida de solemnidad y falsa rigurosidad.
Estamos aprendiendo a manejar la televisión como una obscena cultura del espectáculo. La televisión aburre, pero sabe a quienes tener insomnes y entregados hacia la vanidad, el oropel caduco y la parrilla de contenidos amarillos, de prensa sensacionalista, donde rondan la demagogia y donde se vanagloria la incultura como algo normal, como el pan nuestro de cada día.
La televisión de ahora invita a que la gente no vea ni los telediarios, usa maneras de hablar propios del populacho, y este no es el problema, el problema viene cuando dejamos a nuestros hijos educarse con la televisión. Debemos inculcar la cultura, desde todas sus disciplinas, como un bálsamo curativo. No pongamos la caja tonta como un tótem que sirva de niñera y de educador. Utilicemos la televisión como un aparato informativo pero no vincularlo hacia la infancia y la preadolescencia. Creo que en eso juegan un papel importante los programas culturales, el cine y el YouTube, siempre y cuando omitamos el fake news y el spam yermo.
Existe mucho cine
remake como también mucha literatura. Y también uniendo las dos disciplinas,
cine y literatura, hay mucho material por escoger, y entretenerse. Desde Don
Quijote hasta Hamlet, incluso empleando las vidas de escritores como lo son
Miguel Cervantes Saavedra o el gran Willian Shakespeare. También pintores y
cineastas han hecho sus propias influencias en ocasiones acertadas y en otras
no tanto. El remake como obra que aporta otro prisma distinto al originario. Es
por ejemplo El
Hacedor de Jorge
Luis Borges y el remake que publicó en Alfaguara a Agustín Fernández Mallo
donde se pone en tela de juicio, ya que la viuda de Borges lo denunció como
plagio, y la editorial tuvo obligatoriamente que quitarlo de la venta en
librerías. Yo pude conseguir un ejemplar nuevo. Lo guardo como una reliquia, y
es que a mí siempre me ha atraído el apropiacionismo. Por eso todo el material
que figura en mis webs/blogs es copyleft. Y digo en broma que tengo los
izquierdos reservados de manera irónica, por que nunca me ha gustado la c de
copyright. La veo como proveniente de gente mezquina, a pesar de que hasta los
setenta años desde la muerte del autor sus obras no están en dominio público.
La cultura libre no debe ser gratis, pero el autor, por muy poco dinero que
este tenga, debe ser generoso. Y más cuando se trata de un trabajo que tiene su
raíz en el Internet. Pero en el caso del remake, en la música se denominan
versiones, en la pintura apropiaciones, y en el cine y la literatura, incluso
también en el teatro el remake es una idea fantástica. Yo no creo que sea una
intención de plagio. Lo veo como un apéndice a la obra del autor originario que
arroja más contenido a la obra. Después está el tema de apropiarse de párrafos
literarios o de Internet para enriquecer aún más la obra en sí. Al igual que
los remake en las obras literarias tienen el inconveniente de ser definidos
como plagios, yo no lo veo así. Para mí es algo honorable, siempre y cuando,
mencionen la fuente del texto, ya sea fragmento o obra. Aunque el copyright sea
un gran censor de lo que debiera ser la literatura. También están los autores
con obras falseadas, pero eso es otra historia, aunque no sea lo mismo.