
El planteamiento de esta sociedad consumista y capitalista es la nueva esclavitud de este siglo. Estoy dejándome mi juventud atrapado por la banca. La banca es necesario que se nacionalice por completo. Como yo hay muchas personas así. Te pasas la vida pagando una hipoteca para después sea motivo de escarnio para tus progenitores, y algunos casos, para tu descendencia. Se puede salir sin dinero, aunque el tío vivo de esta era de especulación y de austera economía es precepto que les conviene a políticos y bueyes inversores. Yo, a mí modesta opinión, creo que vivimos una vida de mes a mes y de cosas que no nos podemos permitir. La lucha de clases se debe a que los ricos son cada vez más ricos y los pobres siguen su brecha de lucha en las elecciones. ¿Pero de qué sirve votar? Los amos del mundo son la banca internacional y los paraísos fiscales. Conozco gente muy tocada por el tema de la economía y de las plataformas de ventas por Internet. El imperio no es un país. El imperio es el gran capital y las grandes economías. Yo estoy hipotecado y vivo como mejor puedo. Austeramente. Ojalá se nacionalizaran las empresas eléctricas y de servicios, además de la banca, y la mentira de los seguros. Todo es una manera de ganar dinero. Unos se conforman y votan a la derecha, pero para ser de izquierdas es, sin duda, la manera que tenemos los pobres para vivir nuestra vida con necesidades básicas y precariedad. Desde la llegada del Euro todo se ha redondeado en precios y en un marketing corrosivo, ya que los precios van al alza, y los pobres no podemos vivir en una vivienda decente a menos que nos hipotequemos. Vivimos una vida precaria, inhumana.

No sé cuando perdí el confort emocional. Debió ser en aquellos días cuando me emborrachaba por el simple hecho de no quererme. Las personas que hemos tocado fondo llegamos a un estado de inestabilidad. Ahora sí me quiero, pero en mi vida he soltado algunos lastres para hacer acopio de otros nuevos. Que me perdonen todas aquellas personas que se vieron en un dilema por mi culpa. Este perdón abarca a personas y criaturas colonos del Monte de Venus. ¿Qué ha sido de mi confort? ¿Cuándo ha llegado el momento de mi propio hostigamiento? ¿cuándo? En realidad nadie ha dicho nunca que el mundo sea confortable. Quizá lo digan los ricos. Ya que sus lujos los costeamos los pobres con una vida de precariedad absoluta. Aunque crea en una política donde se emancipe el proletariado y el lumpemproletariado, no me adhiero a ningún sistema político. Mi política es la del día a día. Mi zona de confort, la verdad, nunca existió. En mi infancia y adolescencia viví una especie de vida confortable edulcorada. Planes que había hecho para este nuevo año no los he llevado a cabo. En lugar de eso he seguido castigándome la paz y la vida confortable. La infancia y la adolescencia son una primavera inocente. Prefiero mi vida de ahora, pero ¿para cuándo mi paz verdadera? Aquella del dicho de No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita. No vivo una vida de lujos, pero ¿y el confort? ¿Cuándo se fue de mi vida? ¿A qué puedo aspirar yo si he vivido en el subsuelo toda mi vida? Mis padres, trabajadores excepcionales, mis hermanos, bueno, prefiero no hablar de ellos por discreción. Pero, ¿qué puedo yo reprocharle a la vida? La verdad, soy mi peor enemigo ahora.
Posted on 1:53
APUNTES SOBRE FLAMENCOLOGÍA
¿Dónde están esos flamencos que no abandonaban los antros, los tablaos y las discotecas? ¿Dónde están los flamencos que ahora bailan reggaeton? Esos flamencos que juraron fidelidad a la calle de Los Lunares. Esos discípulos de Camarón y de Manolo Caracol. A cualquier artista se entregaban, ya fuese gitano o payo. Rompían el silencio entre repiqueos y sus palmas. Ahora escuchan tecno, trance, house. Se han olvidado de las rumbas, de los tablaos y bailes como el zorongo, zambras, verdiales, se han olvidado. No hay rastro ya.
Mirador de San Nicolás, están templadas esas guitarras que van a acompañar la saga de los Morente, con Soleá, con Estrella, con Kiki. También están los Habichuelas.
Andalucía es una mujer morena que baila echando a volar sus volantes. Flamenco, patrimonio de la humanidad. José Manuel Caballero Bonald, Félix Grande, Enrique Morente, Blas Infante. La música viva que es la flamencología es una cátedra esencial. No existe cosa más maravillosa.

Vendrán con la tierra por la cintura los nuevos flamencos. Los nuevos, los que fusionan, los valientes. Jerez de la Frontera, La Paquera, el Gasolina (padre) al que pude disfrutar en algún recital. Jesús Méndez, pariente de la Paquera de Jerez; en Málaga el Chaqueta, la Repompa, en Huelva Paco Toronjo. Desde Silverio Franconetti no se conocen seguidillas mejores que las de Manuel Torres. Camarón de la Isla es el duende, la hondura, todo un mito. Fernanda y Bernarda de Utrera, pueblo en la provincia de Sevilla en el que ha surgido más de un cantaor. Chano Lobato y sus alegrías, como también un gran repertorio flamenco, en el que la juventud ha bebido. Los Farrucos, una saga de flamencos de grandioso arte. José Mercé, y su bondad para dar oportunidades a los nuevos flamencos. Todos ellos herederos del flamenco. Sin olvidar a Diego Carrasco, ni a Esperanza Fernández. Nadie lo dirá en la vida como La Perla de Cádiz, Los Moneo, Pepe Marchena, el Chocolate, el Pele, Miguel Poveda, Mayte Martin, Duquende, el Niño Gloria, la saga de los Rancapino, cantan hijo y nieta. Todos estos flamencos curtidos por la vida de generosidad cultural de Andalucía. Diego el Morao, El Pali, con sus sevillanas por seguidillas. Raimundo y Rafael Amador, José Menese, los gitanos beben el reflejo de plata del Río Guadalquivir. Bailaoras japonesas, el Pollito de California, y su arte flamenco y yanqui. Los hermanos Mairena, Carmen Linares, el Cabrero, Sabicas, Lole y Manuel, en Sevilla Lole ha sido musa de grandes aficionados. Hay tanto para escuchar, para oír, que vale la pena que se pare el reloj a cambio de una soleá. José Soto y la saga de los sordera. Porrina de Badajoz, sus sobrinos Los Chunguitos.

Sevillanas, tarantas, bulerías, tangos, fandangos. La Niña de los Peines y sus hermanos Pavón, Márquez El Zapatero. Al toque Tomatito, Paco Cepero, Raimundo. Me dejo tantos en el tintero que me parece traicionar a aquellas voces que están en las plataformas. ¿Y todos aquellos que no están? La flamencología selecta es una delicia. Cantaores de mi querida Andalucía. Escuchen flamenco.
Posted on 1:07

Muchas veces me pregunto: ¿cómo se las apañaría Panero para leer y escribir en un manicomio? Estuvo en varios, incluso vivió solo. Pero todo aquel que haya visitado o haya residido en un manicomio sabe que es algo muy difícil de digerir tras el día a día. ¿Tuvo un trato especial? Era sabido por todos los que hemos seguido su trayectoria en documentales y demás películas, o los que hemos conocido su poesía, que Leopoldo María Panero salía y entraba del manicomio algunas veces. Eso es un trato especial. Sin duda se le nota sedado por la manera de abrir la boca y salivar. Leopoldo María era un fumador empedernido, pero en toda o casi toda su poesía se le nota una lucidez y una originalidad impecable. ¿Por qué los locos escriben (algunos) esa poesía tan desmarcada de la de los que están ‘bien” psicológicamente? Dicen que en todos los manicomios en los que estuvo dejaba tras de sí una pequeña biblioteca que dejaba por no tener un lugar concreto donde residir. Los gritos y la precariedad existencial que hay en los manicomios se percibe a primeras luces que es un lugar imposible para concentrarse. También para crear como Leopoldo lo hacía. Para mí y por mi experiencia digo que es ya casi imposible concentrarse en un lugar donde residen los vecinos, es decir, una comunidad. Imagínense un manicomio. Me llama mucho la atención que Panero hiciese alarde de ese culturalismo estando tan próximo de la locura verdadera. He leído sus textos y son de una calidad excelente. Es obvio apuntar que la resistencia mental que tenía Panero más de uno quisiera tenerla. Aunque en la familia de los Panero había indicios de locura en casi todos, los más cuerdos de la familia parecen ser Michi y Felicidad Blanc (la madre de los Panero).

Los analfabetos cibernéticos son un pasado reciente y como futuro creo que el transhumanismo es lo que llegará a ser el Homo Sapiens. Mi sobrino es un amante de los objetos, disfraces y material audiovisual Manga. Esto lo convierte en un perfecto Otaku. Mi sobrino tiene cinco años y ya maneja móviles, smarts tv, y demás material con gran facilidad. Yo soy un EGB, y no me considero un transhumano. Pero el futuro mediante el pangeismo unido éste al transhumanismo hará un planeta no mejor, sino diferente. Lo llaman singularidad. La velocidad a pasos agigantados en inteligencia artificial. Ya tenemos y manejamos los dispositivos con gran habilidad. Esto significa que las diferencias ya no solo harán cierto hincapié en el capitalismo y el proletariado, sino que las diferencias tendrán injusticias sociales en las que muchos echaremos de menos lo analógico. Los transhumanistas serán un ensamblaje perfecto entre hombre, máquina y naturaleza. La naturaleza será mejorada mediante la ciencia y la tecnología. La inteligencia artificial y el Internet de las cosas serán más viables aún con más velocidad de lo que ahora es. Viviremos en un mundo da datos y metadatos. Sin duda será un avance práctico en temas como la medicina, la biología, y una especie futura de la que no tenemos ni idea. Las personas seguiremos siendo personas pero también seremos una sociedad donde los datos sean primordiales. Poco a poco iremos comprobando que la Cibernética Esperanza alcanzará estados de superación y de un nuevo camino en el que nadie querrá quedarse atrás, ya que se dará el hecho de un gran cambio entre personas tecnológicamente avanzadas y personas de otra categoría más similar al Homo Sapiens. Pero debemos de ser conscientes de que computación cuántica y otros medios no deben eliminar la esencia clásica.
Posted on 1:21

Ha acabado por fin ya la Navidad. La Navidad es una farsa con sonrisas de goma y alegrías plastificadas. Esta Navidad me he vuelto loco. Costumbres que tiene uno. Me pregunto por qué la Navidad es tan repelente y tan difícil de digerir. Para los niños inocentes es una incitación desde pequeños ante el capricho y el materialismo manipulador. Ellos son felices. No seré yo quien les agüe la fiesta. La Navidad y el agosto son fechas deprimentes. La una por la hipocresía tan enorme, la otra, por el hecho de decir me voy de vacaciones, aunque sea aún pueblo de mala muerte. Pero la Navidad es motivo de hacer muecas, actitudes y gastos que la hacen como magia de pacotilla. Feliz Navidad dice y se desea toda la cristiandad. Entre la Semana Santa, la Navidad y el asqueroso agosto nos volvemos apáticos sin lugar a dudas. La Navidad dicen que es mágica. Que se lo digan a esos abuelos que vivieron Guerra y posguerra. Es un exhibicionismo parecido a bodas, comuniones y bautizos. Tengo una amigo que en estas fechas señaladas se apuntan al fin del mundo. Los singles como yo abandonamos la liturgia navideña cuando ya va borracha la Peña. Pero cuando he vivido en pareja me he convertido en un tontorrón con deseos pueriles para mimetizarme con la borregada. En Navidad amontonas deudas y solamente por el hecho de hacer al mundo feliz mientras que durante el año te han puteado. Vivo la Navidad con mi sonrisa de goma por no aguarles las fiestas a mis padres y sobrinos. Que la Navidad tiene dos alegrías. Una cuando empieza y la otra cuando acaba. La televisión es cómplice de esa Navidad de felicidad edulcorada. Ya dejamos la sonrisa guardada en el trastero polvoriento.