Capplannetta, después no hables

Posted on 21:59



Si algún día te pones a llenarte la boca de sandeces, críticas a fulano, envidias a mengano, y te ríes de zutano, después no hables. No eches la culpa a nadie, tú eres el único culpable, de las horas perdidas, de los besos que se esfuman, de aquel que te abandona, después no hables. Los animales siguen su instinto, y las personas seguimos nuestro instinto, pero sabemos cuando hacemos daño, después no hables. Si te hacen un vacío, si te humillan ante gente, si te sientes maltrecho. Muchas vueltas ha dado el mundo para que esté así. No vengas a llamar porque se cerrarán todas las puertas. Después no hables, no hables no. Todos conocen tu sacudida y tu desvelo. Tu amplia cámara de gas, tu verdad que va menguando, tu mentira al desnudarte, después no hables. Gritar por ejemplo, estoy solo y no tengo amigos, o por ejemplo, en qué momento se jodió el Perú, ningún Vargas Llosa hallarás tras la cortina de humo que asfixia y pudre el aire. Aire, aire, agua, agua. Después no hables. Podrás decir mil cosas, incluso perdonar y reconciliarte, podrás tener la suerte de decir que mal pensaste. Que no hay treguas en esta guerrilla loca de sudor que escuece en la mirada, podrás ver desde la atalaya para luego bajar al nadir de los estorbos. Te precipitarás tú solo al abismo en el que caes. Se amotinarán los te quieros, te sentirás bombilla antes que enchufe. La noche callará de madrugada, después no hables. No hables a media jornada ni a jornada completa, te tapiarán el paisaje que frecuentas, pero tendrás miedo, después no hables. No, no hables, docena de plegarias se abrieron camino para siempre. Multitudes de exiliados buscarán la paz del domingo por la tarde, después no hables, que conste, estás avisado. 

Capplannetta decidle

Posted on 0:05



Si alguien te dijera dónde estuve yo encerrado decidle que fue un error, echadle la culpa al cirujano, a la ambigua precisión quirúrgica que tienen los bisturíes. Decidle que fue un error del enfermero que activa los electrochoques. Decidle que me inventé un crucigrama y me perdí en él. Decidle a quien pregunte, que no estoy loco, que ha debido ser algo que tomé en mal estado. Decidle a quien pregunte. Aunque muy pocos preguntarán ya. Decidle que esta barrigota mía creció como una seta sin acordarme el lugar ni la fecha. Decidle que me acuerdo mucho de ella, aunque ella no se acuerde ya. Decidle que me envenené con monóxido de carbono, que tengo diabetes, pero no digáis por Dios el diagnóstico preciso, haceros los tontos como niños que miran los frutos inútiles de los cipreses. No le digáis jamás a quien yo debo, a quien me pagó, y por el que me hice fugitivo del deber. Todo esto me pasó porque me sobrevino la náusea cuando mira la gente al besar a tu novia. No soy el preferido de mamá, tampoco fui el primero de la clase,  lo que sí tuve es suerte. Ahora no tengo dinero, se me está perdiendo la dentadura, a mi edad me dieron palos pero yo no culpo a cientos, ni al fanático de la última palabra. Hubo una vez que fui revolucionario y bajo los adoquines no encontré playa alguna, debajo estaba la cloaca. Decidle que necesito cariño, que rompí mi cordón umbilical y ahora ando solo por mi casa buscando cariño, no soy peligroso, a decir verdad soy más miedo que verdad, más valiente que enemigo. Hay momentos en la vida que te engulle una ballena y te alumbras con un mechero hasta que resurges. Decidle eso, decidle a todos que resurgí y no me volví loco. Que me pueden encontrar si me buscan. Decidle, decidle, decidle a todos que no me importa que me cambien el nombre, el parentesco, o la semilla, total, ahora no tengo ni familia. Mi familia se pone nerviosa con mi presencia, decidle a todos que me calmaré cuando nos veamos las caras. Yo, que he cruzado el Atlántico ocho veces. Yo, que fui generoso y lo sigo siendo. Que no estoy gordo por el vademécum, que soy aventurero de sofá. Decidle, antes que se vaya en la niebla para siempre, decidle que soy adolescente todavía. 

Capplannetta y el microprocesador

Posted on 13:33



Ando parajes de estaño frío y microprocesadores con el alma rota, me escondo tras turbinas eclipsadas por la opacidad del silencio electrónico; busco y encuentro códigos HTML entre los copia-pegas adormecidos que viven y tantean entre las imágenes. Libros de mixturas y códigos JavaScript con el corazón programado como un soneto de Shakespeare. El hombre va camino del cúbit, pegatinas sueño, y mientras tanto me quedo quieto como un tatuaje que respira a 220 V. Hubo una vez un Dios llamado mercado que respondía al cómputo del algoritmo. Miles de ríos de tinta electrónica fluyen por las auroras tímidas de la soledad, aunque el mundo sea más pequeño, también es grande la distancia que nos separa. El desarrollador escupe sobre las Fake News, y ya no caben hemisferios en esta Pangea que es el mundo. La ley del microprocesador es la ley de la velocidad azul. Un niño neonato está en vigilia mientras que los algoritmos tienen esclavizados a sus padres, sus padres compran chuches y cositas como caprichos de toda clase. La postverdad nos duele más que la mentira. Intuyo tragedias para los emperadores del Dow Jones. El afrofuturismo está llegando a subrayar que how black is beautiful. Me encanta esta era. 

Capplannetta dice los que saben

Posted on 18:15



No tengo ganas ni mayores ni menores de andar por el cuento o la prosa como gata en el tejado de zinc caliente. Dicen los que saben que Faulkner odiaba hablar de literatura, dicen los que cuentan que Pio Baroja, apunto de morir, recibió una visita de Ernest Hemingway, al parecer le regaló un par de calcetines de lana y una botella de güisqui. Me imagino a Don Pío sudando con esos calcetines la gota gorda y con tremenda borrachera por el güisqui. Don Pío era un hombre parco, aunque dicen los que cuentan que  era un misántropo. Puede ser, pero ese hombre era uno de los mejores escritores de su generación, lo dicen los que saben. No comparto con Truman Capote que Hemingway no era honesto. A mí me parece que era un hombre que viajó, leyó y escribió pues supo mantener el tipo hasta en Pamplona. Dicen los que cuentan que Truman Capote tenía una memoria prodigiosa, lo dicen los que cuentan como Enrique Vila-Matas y sobre otros también habló Paul Auster. Lo dicen los que cuentan. Jim Morrison era alcohólico, pero también un excelente poeta modernista. Pero fue breve su obra, aunque también fuese buen poeta Alan Ginsberg. Su aullido, dicen los que saben, que era un poema tan bueno como el poema extenso cuando Oscar Wilde lo metieron en la cárcel. Entre rejas también estuvo Reinaldo Arenas y no tomó jamás la Magdalena de Proust. Dicen los que cuentan que Federico, Capote, y Reinaldo eran la sal de la vida en las fiestas. Dicen los que cuentan que Gloria Fuertes fue víctima de tortura por la dictadura. Nadie dejó, dicen los que saben, tan brillantemente lo que significa tener una habitación propia como Virginia Woolf. Cuentan los  que dicen saber. 


Capplannetta une verbos con adjetivos

Posted on 2:08



Escribir es un hábito de los que no puedes desengancharte fácilmente. Primero empiezas a escribir poemas automáticos, digamos surrealistas, después te das cuenta mientras lees que debes ser más coherente. Dentro de esa coherencia descubres las metáforas, descubres las imágenes, y te percatas de que a tu poesía le falta poesía. La poesía verdadera es aquella que te hace soñar despierto multitudes de vapor, naturaleza gaseosa, y un monstruo que se esfuma con un tremendo pavor a esconderse en un trastero. Hay poesía delicada, hay poesía varonil, feminista, pero lo mejor en poesía es aquella poesía que vale para niños grandes que sueñan en cópulas de nubes. Mi editor Pablo Méndez conoció a Gloria Fuertes, y le ha publicado textos. A mí, Gloria, no sólo desde niño me gusta cuando la veía en la televisión, también cuando escribía versos que comprendía ya de mayor. Pero valoro mucho su poesía infantil, precio que tuvo que pagar caro. Pero hay muchos poetas que quieren perdurar, y no creo como Roberto Bolaño decía, que eran tontos. Y no es que quieran perdurar, quieren simplemente tener cierto reconocimiento como escritor o poeta. Lo que sí es una tontería querer cambiar el mundo. El mundo es un lugar con miles de siglos a sus espaldas. El mundo acabará si siguen las personas maltratándolo, pero cambiar el mundo es imposible. Yo sólo pretendo unir verbos a adjetivos, hablar de vidas mundanales, y otras con cierto atractivo. Pero historias hay por descubrir una infinidad. Si te gusta soñar a una edad adulta tienes ficción, si te complace la no-ficción tienes ensayo, autoficción y literatura realista. Todo aquello que pueda interesarte está en los libros. Entre libros eres poderoso, eres un ser con conocimiento, pero si además escribes, desde la nada creas. 

Capplannetta y sus proyectos futuros

Posted on 14:32



Un hombre sin proyectos es un hombre que no sabe dónde ir ni tampoco donde va a llegar. Yo sé qué camino tomar, pero donde llegar es un misterio que nadie sabe. Proyectos me refiero a la escritura. Uno al menos lo tengo casi acabado, aunque prefiero no halar de ninguno de ellos. Es adelantarme a una cosa que debo dejar escondida como los gusanos de seda en los que en su momento ya hablé. Lo que sí tengo claro es seguir postureo en estos blogs que son un bálsamo a la rutina y al tedio. Aunque no me aburra solo, al hablar ahora de escritos futuros sería empezar mi libro antes de escribirlo. Como el poema de José María Fonollosa Puedo empezar mi libro, recomiendo que lo escuchen en las plataformas de música, es el primer tema del disco de Albert Pla Supone Fonollosa y es excelente, no solo por la idea, sino por lo bien recitado que está. Yo he conocido rapsodas que recitan bien, otros no tanto, yo recito pésimamente mal. Antes, cuando estaba más delgado y estaba aún más loco, recitaba mejor, pero el tiempo me ha dejado con tanto miedo escénico que ahora me resulta casi imposible hablar en público. No, no quiero hablar de mi enfermedad psiquiátrica, pero en parte es por eso. He visto en el Nuevo Ateneo online a verdaderos rapsodas eficientes y con gracia. El que más me gustó es un poeta de Bilbao. Es divertido y un buen señuelo para reclamo en la venta de sus libros. En mi caso, yo me vuelvo torpón y no doy pie con bola. También llegué a conocer a Lluis Ricart Riu, un hombre con muchas tablas, generoso y muy perspicaz, recitaba tan bien... Lluis te echo de menos. 

Capplannetta y las negativas editoriales

Posted on 19:35



Comparo a las editoriales españolas como San Pedros a las puertas del cielo diciendo quienes entran y quienes no al parnaso de oro y marfil de los escritores. En mi colección tengo, al menos, cincuenta y tantas negaciones de editoriales. Las comparo con San Pedro también porque antes de que cante el gallo te niegan las veces que haga falta. No. No soy Jesús Cristo, ni me creo endiosado. Los mesías son ahora gurús, trasformados en editores y editados, ocupan las dos plazas del mundo editor. La de editor y la de publicado.  Luego está el hecho de que entres por el ojo de aguja de los agentes literarios. Los agentes literarios buenos (te dicen) que ya tienen su cartera de clientes de por vida, a los que llaman amigos, en plan colegueo, y no dudan en hacer contigo una Estrella del mundo literario, hasta que la mala prensa lo quiera. No diré nombres. Aunque escritores/as que estaban en el zenit de lo que se considera un escritor de mercado, estén ahora haciendo el majadero por las redes sociales. La literatura da muchas negativas, primero te dicen que no a la vez que vas depurando el estilo, y a la vez siendo más pulcro. Pero conozco gente que es paciente y le gusta, primero, dejar su obra casi perfecta, se hacen puntillosos, y muchos empezamos con editoriales pequeñas, algunas veces dando el gran salto. Otras veces te estrellas. A mí lo que me resulta más tedioso es encontrar editor. Unos te piden dinero, los escritores profesionales son los que piden el anticipo. Escritores hay que vale la pena leer aunque otros se desinfle su obra como un globo, demasiado marketing y poco fuelle. Lo mejor que se puede hacer es lo que he dejado entrever antes. Aprender, sobre todo, a escribir bien. Luego, después de haber sembrado, recoges la cosecha. Se es muy ingenuo cuando uno empieza a escribir, tal vez todavía lo sea, lo importante es que no te se suba el ego a la cabeza. Se debe ser humilde, pero no caer en la falsa humildad. Escribir bien es un adelanto, pero escribir mejor es una especie de flagelación, esto dijo Truman Capote. Yo lo suscribo. Ahora estoy en posición de disfrutar leyendo, luego mejoraré escribiendo, y no sé, no se debe ser soberbio. Es como tener los pies en el barro. Ser parte de la tierra pero sin ser presuntuoso. Tampoco simple.