Posted on 2:01

Se han llevado mi equilibro y mi contumacia aquellos que tomaron a risa el volcán donde caí. Se han llevado mi primer libro y me tacharon de poeta de la raza, ahora lo tachan de que hago añicos los tabúes. También pudiera ser que acudiera el miedo a mí, con afán por odiar a la farmacia, al pescado o a las Fuerzas Armadas. Me gusta leer, escribiendo procedo a enaltecer entre metáforas e imágenes que vea como fuente y origen de las maravillas, maravillas del bloque donde trato en los rellanos con sureños y testigos de mi ecosistema apto solamente para anfibios. Soy hijo de emigrantes que dejaron unas casas con telarañas en aparejos y de muebles vacuas. En una maleta de cartón se fueron unos para el País Vasco, otros a Barcelona y otros a Buenos Aires. Dejaron su gracia en las ganas que tuvieron por anudar un mañana. Barcos y más barcos salieron en busca de un destino, el barco de mi bisabuelo era de mercancía rancia. Son italianos, hebreos y gallegos de Almería, ay amigo, tú eso ya lo sabías. El irse y el regreso al llegar a las altas estatuas te dan la cara, una vez dentro, te dan la espalda, es como la gente que se sale del mapa. Apelan al buen vivir, a la herencia que esperaban, mangoneos de peones que obedecen para sobrevivir, y cuando van al bar llora el bandoneón, se cantan milongas de cuchilleros y tangos porteños en lunfardo. Se doblan las mangas de su camisa, se aprietan el cinturón, unos cambian los suspiros por reales y pesetas, otros cambian los pesares por huir de la miseria y la patria en decadencia. Así es la vida hermanos, así era la emigración hacia Cuba o Venezuela. Muchos ya no recuerdan lo fácil que era todo y te enseñaban a montar en bicicleta, cuando arribaste desde las Américas, llegaste con sombrero Panamá y traje de lino blanco, quisiste dártelas de rico y no trajiste más que tisis y unos caramelos para hacer dulce la infamia. Te presentaste sin nada, lo gastaste en lupanar y en juerga. Te fuiste fornido y ahora los calcetines te van grandes, te fuiste y un disparate había en tu maleta. Cuando volviste comprobaste que tus hijas ya eran mayores. Hasta eras abuelo. Yo soy tu biznieto, y escribo aquello que vi en el cine.
Posted on 1:28

Soy como un equilibrista que atraviesa un cable de punta a punta. Algunas veces toca hacer equilibrios sin red. Depende mi vida de lo que me pueda ocurrir, y en consecuencia mi familia. El público me mira compungido, he caído hacia el abismo, y una vez me partí el fémur, en otra ocasión me rompí la clavícula y un pie acabó siendo un esguince. Así es la vida del circo. Cuando veo a mi padre desde lo alto intuyo su gran preocupación. Mis hermanos y mi madre rezan mientras hago el número. Cuando hago el número sin red son 300€ de propina, mi familia no quiere, quiere que acepte los 200€ por el número, aunque con red. Mi padre así se queda tranquilo. Aunque 300€ es mucho dinero, y mi familia y yo los necesitamos. Cuando la banda toca el redoble de tambores impone, pero mi familia sufre, y los prefiero felices, mientras me mantengo arriba cruzando el cable. Cuando me pongo a realizar acrobacias dan cierto asombro, pero lo que la gente pide es el cable con pértiga. Prefiero el suelo, los equilibristas cuando perdemos el equilibrio pensamos, tranquilo, del suelo no pasarás. Dependo del equilibro, es cuestión de tener la cabeza equilibrada, sin interferencias.

Muchos se empeñan en querer paz por y para siempre. Pero hoy la paz es un placer que se asemeja a los artículos de lujo, te cobran impuestos imposibles pero son necesarios. Digo esto porque la paz, lo que se dice paz, viene precedida por algún tipo de sacrificio. Vivir en paz es algo tan valioso, que la lucha por ser rico, cosa que vemos importante, te proporciona libertad, pero la paz hay que merecerla. Me gusta ese tipo de alegría donde se silba o donde se canta mientras trabajas. La paz la padecen los dichosos, a los que nada más que sonriendo, siendo amable, y reír juntos y siendo dicharachero, te conduce a subir la montaña y compruebas que la tierra es redonda, que pocas cosas como la paz resultan tan necesarias como es la paz. Nunca sabemos lo que nos deparará el destino. La paz es no tener miedo, no vivir molestando, alegrarte de lo bueno que le pase al vecino. La paz va unida por su hermana llamada libertad, pero si se pierde la libertad encontrarás ciegas batallas en las que se pelea a fondo. La paz es estar solo leyendo un libro. Preparar el siguiente, sales a pasear y te da el sol en la cara. La paz es parte de nuestra patria, que es la infancia. En este país ha habido violencia pero aunque hayan matado a mucha gente, los asesinos ahora se han percatado que el matar por un trozo de tierra en un mapa es absurdo. Han dejado las armas, muchos pasaron por la cárcel, y ahora se dan cuenta que no vale la pena ir matando. ¿Y las víctimas? ¿Y la familia de las víctimas? La paz es un derecho y nuestra obligación es llevarla a cabo.
Posted on 0:04

Si Ludwig Van Beethoven hubiera nacido en esta era sonarían sus sonatas, sinfonías y demás obra en el espacio. Sin embargo Beethoven es un compositor after pop. Ya en La Naranja Mecánica dio señales de vida, ¿porqué no iba a hacerlo en esta revolución digital? Beethoven admiraba a Mozart, sin embargo Beethoven ha sido admirado por el siglo XX y también el siglo XXI como un mastodonte de la música, que con sintetizadores y demás parafernalia actual suena como un artista posmoderno y nos gusta verlo en el cine, y escuchar su música como algo especial que ha quedado impregnado en la entraña universal. Beethoven era una personalidad revolucionaria, y a pesar de su sordera, llegó a componer música que se hizo tan famosa en todo el mundo como la de The Beatles o The Rolling Stones. Su carácter difícil y su misantropía nos engatusa, nos enamora, nos lleva a perdonarle todo lo que en vida era y es por eso que Ludwig nos conmueva y nos parezca atractivo. El padre de Beethoven trataba de que Ludwig fuese como Mozart, engañaba al público diciendo que tenía nueve años, cuando en realidad tenía catorce. Beethoven tuvo una infancia mala. Pero vuelvo a decir que Beethoven es un compositor posmoderno y se le puede encasillar dentro del parámetro after pop. Tiene piezas Beethoven que son como ver crecer la hierba. Un músico equiparable a Bach y a Mozart es, sin duda, Ludwig Van Beethoven. La Viena de Beethoven es sin duda distinta a la Viena planteada a la de Mozart, esto se sabe debido a los biopic llevados a la pantalla, pero la vida de .Beethoven es, tal vez, más dura, que por ejemplo, la de Bach; intuitivamente comprendamos que lo sea también aún más que la de Mozart.

Mucha gente anda quejándose de que no hay una libertad de expresión como mandan los cánones. Quizá tengan razón, pero mi pregunta es: ¿libres, de qué? La libertad de expresión si la comparamos con otros lugares en este país existe. Cierto es con algunos inconvenientes. Pero ¿a qué podemos llamar libertad? Hay momentos y lugares donde se enciende una pelea por el hecho que justifican lo de: -Es que me miró mal; y eso al parecer es motivo de pelea. Libres de qué y para qué. En Internet queremos libertad, pero cuando se rompe el molde con el factor de la pederastia, la violencia de género, injusticia hacia los débiles, se me ocurren muchas más cosas, pero Internet es mejor que sea pangeista pero todo no vale. La libertad de expresión o de cualquier forma comienza donde termina la de otros, o la nuestra. La libertad es algo que no podemos tener del todo, no porque no sepamos llevarla acabo, sino por que es relativa y en el mundo no se puede comparar libertad con libertinaje. En este país, que es España, en temas de libertad es un ejemplo, aunque la justicia esté maniatada en según qué aspectos. Lo que vengo a decir que la libertad plena no existe, y no existe porque debe ser así. Hay factores como el respeto, el bienestar de la infancia, el cuidado de nuestros mayores, en fin, que existen un montón de prioridades antes que dejar al mundo en un lugar inhóspito y sin deberes, se habla mucho de derechos, pero también se debería hablar de obligaciones. La libertad es parte de nuestra vida, aunque en mayor o menor grado, es el lugar donde parten las buenas acciones, aunque también las peores. Se debe ser libre, pero añado, ¿de qué?
Posted on 2:30

Estoy lo suficientemente loco para saber que mi mal no tiene cura. Me lo dice mi madre mucho: -Tú naciste sano. Y sí, nací sano y fuerte. Pero en este mal te puedes ver en el triángulo de las Bermudas y perderte con embarcación y todo, con todo me refiero a la vida. Estar, estoy bien, con respecto a la vida, pero como yo era no estaré jamás. Yo prefiero la compañía de la gente que me quiere, que son mis padres, por lo general, tengo amistades, aunque sé que moriré solo. Hubo un tiempo que la vida en mí era una vida muy distinta a la de ahora. Yo no soy un enfermo mental, a mí lo que me ocurre que tengo una personalidad dispersa. Y si soy enfermo de la mente no voy a cometer el error de lloriquear, de sentirme el único enfermo en la fierra, olvidarme del dolo frecuente. Estoy diagnosticado ¿y qué? No me meto con nadie. Tan sólo soy un árbol que poco a poco se secó. Estoy bien, cada vez mejor. Me cambié la medicación y ahora intento tener la paz buena De Dios. Esa que no se obtiene a diario. Esa paz hay que conseguirla en el día a día, sin demostrar a nadie nada. Quisiera que me den de alta, no tomar la medicación que me dan, estar equilibrado. Como dice la canción del Lebrijano: De noche mi corazón conmigo mismo pelea, sí a eso se le llama vivir que venga Dios y lo vea. Nací sano, pero ¿en qué momento mi alma se fue por otros derroteros? Me encanta oír, Capplannetta, ¿cómo estás? Y yo decirle: -Bien, tantas veces caí que sé por donde no puedo pasar y otros lugares a los que me gustaría ir. Lo que tengo es ganas locas de comer un McMenú de McDonalds.
Posted on 0:26

He estado mucho tiempo siendo esclavo de paraísos artificiales. Aunque aún tenga mi porción de esclavitud me tengo que conformar. No se puede uno regocijar en las inmundas tragedias ajenas, más aún si estas son personales. Cuando se crea un hábito dentro de tu mente lo mejor es eliminarlo o cambiar el estilo de vida. Mi paraíso se compone de la alegría de mi entorno, y muchas veces mi entorno no es feliz porque mi persona no es feliz. Aunque suene a tópico, la felicidad es algo muy relativo, siempre ha sido así. Pero con ser digno me basta para tener mi trozo de alegría diaria, yo, que tantas veces me he precipitado al abismo, ahora he llegado a un punto en que me conviene llevarme bien con el prójimo. Como cantaba Bambino, yo quiero paz, no quiero guerra. La juventud es empezar por el postre, ya lo he dicho otras veces, pero después de la juventud se debe tener en cuenta que no se debe dejar que se enfríe el bocado. Hablando gastronómicamente, es mejor comer algo caliente que tomar la sopa siempre fría. Con esta metáfora quiero hacer hincapié en que la inmundicia personal te lleva a criticar el delicado matiz de tu semejante, sin preocuparte jamás por el tuyo. Y es un error garrafal. Se debe aprovechar tanto la adolescencia como la juventud madura. Es óbice incluir en esa juventud madura cierta edad tardía, también la senil, que apunta a la serenidad y se vive con paz ante los inconvenientes que surgen en el bulevar de la vida. Considero que la vida es un regalo que te otorga la voluntad divina. Yo quisiera para mi vejez, si acaso la tuviera, mucho sosiego, tranquilidad, plenitud, y un largo etcétera. Aunque aquí queden dichas las principales. Comprendo la soledad, la tengo diariamente. No quiero hablar de inconvenientes hacia la vida, pero a veces vivir es un dolor a ratos, con algunos brotes de lucidez y alegría. La pérdida de mi paraíso no es más que el cambio de la adolescencia hacia la juventud adulta y madura. Cuando se entienden estos detalles es la prueba de que te conoces y vas conociendo tu entorno. Es necesario vivir con pocas pertenencias más que vivir con mucha carga de parafernalia.