Posted on 0:06

Adoro la plata del reflejo de luz en tu piel. Me aproximo a tu azul de noche y swing de jazz que pulula en los charoles. Yo quisiera ser amigo de reyes que dormitan en Harlem y buscan con una linterna las minas del rey Salomón entre los trasteros. No han inventado máquinas ni artilugios, han creado alma y espíritu para la humanidad. La marimba y los bongós trasmiten el bombolom de macadamia. Para usted, mi antepasado, mi tatarabuelo, mi ancestro olvidado, mi pariente remoto, deseo para ti paz, progreso, evolución y revolución industrial en este siglo donde la sangre vale menos que el coltán. Me sueño entre las selvas de Guinea, y brújulas sin norte buscan el negro de tu color milenario en las cloacas de una Europa desdentada. Me gusta tu color, lo sabe, lo sabe Dios. Dios, que es un anciano sabio, como Moises, como Leonardo, como Zoroastro, que derraman la bendición a los traficantes del sacrificio, sacrificio que gritan vigías del palabro como cáscaras podridas. Bendigo vuestra causa que ni insulta ni ofende a los que saben de vuestra biblioteca eterna. Compongo estos trazos con un arrullo que quiero gritar a los dueños de la pesadilla en el amarillento oprobio. Busco tus misiones en la NASA, las recopilo en mi mapa sentimental. Alma de imagen y bronce, y tacto de negro terciopelo. Me aúpan los antiguos andaluces que conocen la astronomía del universo con una mirada puesta en las estrellas. Soy tu Capplannetta que borra con goma de lápiz las injusticias perpetradas por el asqueroso oro negro. Ellos como amantes de la sal mineral me avisarán del hallazgo de espiga en el diamante destinado a las princesas antojadizas. Lo negro es bello, jamás el corazón negro. Cuánto daría por un beso de esos labios de carne opulenta para ver el asombro de las conchas tan crudas por dentro. Reinas del extrarradio se esculpirán sus venas yugulares. Quisiera estar en tu Guinea y cruzar mis piernas y mis brazos ante la puerta del no retorno. Todavía esclavo, después sabrán que es mejor ser cimarrón libre que un esclavo del odio, ellos serán rabia e ira como una ola del mar levantisca, de salitre, espuma y un blancor donde fallecen de azuladas profundidades estallidos de culpa. Santa Isabel desnuda por Bioko ante los desmayos tras la patria del esculpido hombre que persigues. Haces muecas junto a tu árbol de cacao, te sientes bendecida por el mango en los yogures. Te voy a querer para que sientas que ser humilde es fundamento, aunque no deseo cloroformos arbitrarios ni escarnios entre fotos antiguas. No te olvides de tu promesa al viento.
Posted on 0:10

Poco importa la edad que tenga a partir de hoy pero es una realidad que las personas envejecemos, lo queramos o no. Me he hecho mayor entre naufragios, delirios y tropelías. Espero que me cambie la vida, y en eso tengo que poner mucho de mi parte. Este viejo mundo es un poco una sombra que proyecta el hombre, aunque me haya apartado de según qué cosas perjudiciales, sigo intentando no hacer demasiado ruido, mas estoy esperando que Dios me redima de cosas que están por cambiar. De momento tengo voluntad, que no es poco. Y tengo a mi familia de momento bien. Espero que todo esto dure, aunque esté solo, ahora valoro más las cosas, los pequeños detalles, los grandes favores, los amigos, que no son pocos, simplemente son los suficientes. Existe un dicho que dice: no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita. Y eso me lo aplico ahora, justo ahora, que veo la vida con otro color, pero cuando vienen las sombras y los fantasmas del pasado, todo se convierte en un pequeño sin vivir en el que yo no me hallo del todo preparado y creo que nadie lo está. Pido a Dios que mi familia esté unida y feliz, y yo con ellos. Las cosas que han hecho por mí son dignas de ponerlos en un altar o beatificarlos. He descubierto que aún tengo gente que me quiere y me aprecia. Tengo amigos del pasado que saben de mi vida, y amigos en este presente que valoro y les tengo estima. Me queda todavía mucho camino que recorrer y en esas ando, despacio y sin prisas. Estoy orgulloso de mí en algunos aspectos, seguiré por esta senda, a ver qué sorpresa me tiene el futuro reservada. Espero no sea catastrófica. El mundo se compone del exterior con la mirada adentro, y del interior con el sentir proveniente de afuera. No quiero guerras, como diría John Lennon o El Bambino. Lo que sí me apetece es estar plenamente equilibrado, aunque ya lo estoy, quisiera estar preparado ante esas sombras y fantasmas de los que antes hablaba. Ya tengo cierta edad. Pasan los años inexorablemente.
Sacrificio tras sacrificio, disciplina no tengo, pero tengo esperanza, aunque ésta sea una diosa embustera, diría Ovidio. Sacrificio tras sacrificio, no encuentro victorias, sólo decepciones tras decepciones. Si dicen que para cosechar se debe sembrar, llevo sembrando hace lustros, por la gloria de mi padre, no renuncio a la cosecha, soy campesino que siembra y siembra, cosecho reproches, pues siembro sacrificios sin fruto, tengo el alma llagada, Dios, confío en ti. Dios es bueno y yo soy un señor que siembra en tierras ajenas. Sacrificio sin fruto, pero sé que Dios no me ha olvidado, he aprendido a ser persona.

Me toca un poco la moral que en algunas partes de España no valoren el esfuerzo que hacen los catalanes al hablar castellano. Hace un tiempo que decían que los catalanes aprenden el castellano cuando son mayores y que los castellanohablantes hablan el catalán porque se exige en el colegio. Debo decir que ninguna de estas cosas que se dicen es cierta. Tengo cuatro sobrinos, y de estos hay tres que van al colegio o estudian. Mi sobrina la mayor habla el catalán y lo escribe pero no lo habla en casa. Mi sobrino de diez años igual, lo habla en el colegio, y lo lee perfectamente, pero no lo escribe bien, y en su casa se habla castellano. Mis sobrinos pequeños, uno, no habla ningún idioma, es pequeño, pero el grande que tiene cinco años habla catalán y castellano, y se hablan las dos lenguas en su casa. Mi hermana y mi cuñado hablan catalán y castellano, mi hermano en su casa hablan el castellano y no hablan catalán, es más, el jefe de mi hermano es catalanohablante y habla con sus empleados en castellano y con su hijo, que trabaja con ellos, el catalán. Esto es un ejemplo que me viene lejano, es sólo un ejemplo. Mis padres hablan castellano, y entienden muy bien el catalán, y sin embargo a sus nietos les hablan castellano. Mi hermana escribe, lee y habla en catalán normalmente. También sabe hablar inglés, y sin embargo, con su familia política y su familia carnal habla castellano, y debo decir con acento andaluz, ya que mis padres son los dos andaluces. Mi padre ve los partidos, hace gestiones con catalanohablantes, pero cuando habla, habla en castellano, y si le habla a un catalán en castellano, el catalán le habla en castellano, y hay catalanes que no hablan castellano, no porque no sepan hablarlo, sino por comodidad, ya que saben que mi padre los entiende. Entonces, otro ejemplo: mi sobrino de cinco años juega con sus amigos y habla en catalán, pero cuando juega con mi otro sobrino de diez años hablan en castellano. Entonces yo me digo: -¿Dónde está el problema? ¿Qué puede haber de malo en que cada uno hable la lengua que le sea más cómodo hablar? Mis sobrinos hacen todas las asignaturas en catalán menos Lengua castellana. ¿Dónde está el adoctrinamiento? ¿Qué puede haber de malo en que yo hable en castellano con catalanes y ellos que son de lengua materna catalana me hablen en castellano? ¿Dónde enseñaron a estos catalanes a hablar castellano? Pues en los amigos, en la calle, y en el colegio. Fin de la cita.
Posted on 4:00

Cibernética esperanza es el título de mi novela poética y será la segunda edición. Estoy muy contento por cómo va a quedar. En ella mezclo narrativa, ensayo y poesía. El viernes me enviaron las pruebas y ayer domingo por la noche, tras haberla repasado por dos veces, le envié a mi editor el manuscrito detallándole los errores, tanto míos como los del diagramado. El diseño es sencillo, y lo que más me gusta es que ha respetado la continuidad y está muy bien equilibrada la edición. Son unas trescientas páginas donde el lector podrá leerla con comodidad. Dispone de cuatro secciones sin contar el prefacio. Aunque combina bien poesía y prosa, la novela está cimentada desde Internet y hablo de otros temas. Es muy actual, muy fresca. Es a veces triste pero tiene chispazos de alegría. He seguido los métodos tradicionales de la novela, exposición, nudo y desenlace. Pero tengo que decir que fragmentos que hay escritos en prosa siguen el mismo patrón que en la novela. También hay que decir que he incluido poesía narrativa en verso. Yo no sé si venderá, pero me lo estoy pasando muy bien en el proceso creativo. También en la corrección. Ediciones Vitruvio sé que hará un buen trabajo. La poesía de la novela poética a ratos es divertida, y en otras ocasiones es un proyector de imágenes metafóricas. Aunque no quiero hacerme demasiadas ilusiones con este proyecto, luego te das el batacazo. Pero espero que se venda. ¿Para qué ser un hipócrita diciendo que no la he escrito para que se lea? Yo quiero lectores. Los lectores ya vendrán.
Posted on 2:42

Puede que escribir sobre mi vida se vea como un culto hacia mi persona, pero no es ni vanidad ni darme culto a mí mismo, que en realidad son las mismas cosas dichas de distintas maneras. Desde que tuve que coger la baja la gente me dice lo bien que vivo y yo le contesto que, si supieran muchas cosas de mi vida, no dirían tamaña tontería. Por supuesto no diré las más personales, por intimidad, pero diré que estas personas no se imaginan lo que es estar, antes de la pandemia y durante ésta, sin salir ni al buzón del rellano. Cuando llevas un mes te agobias, pero cuando llevas tres años imagínense. A veces he salido a las visitas del psiquiatra, antes de la pandemia, y aprovechaba para ver a mis padres, pero de un tiempo hasta aquí, ni eso. Me han pasado casos de gente que me llama “marqués”, lo dicen como de broma, pero lleva la indirecta un jaguar herido. Éste marqués que os habla les diría a estas personas que no se imaginan lo que es un ataque de ansiedad, quedarte por ejemplo sin respiración como un asmático. O tampoco se imaginan lo que es un ataque de pánico y que se te seque la lengua, y que no puedas hablar, o tampoco se imaginan otras cosas que me ocurren, ya que la gente habla desde la ignorancia, pero no voy a regalarle la oreja a nadie. Sí, yo no duermo por la noche, eso lo saben mis vecinos y la gente a quien quiero, pero esto me ocurre desde que trabajaba, porque señores, yo he trabajado, de metalúrgico, como mi padre, y precisamente hacía el turno de noche. Y para los que piensen que no sé hacer otra cosa nada más que comer y dormir, no diré nada. A algunos perros es mejor no darle ni un hueso. Y la gente la hay que critica, otra gente hay que te fotografía por la calle para enseñarle a sus amigos de carroña lo gordo que te has puesto. Los hay de todo tipo. Pero no voy a regalarle la oreja a nadie. Si se alegran de lo que me pasa, que les aproveche, eso demuestra que ni me quieren ahora ni que nunca me han querido. Aunque la gente a quienes quiero, que son los suficientes, saben, me respetan, y me quieren de verdad. Que nadie se preocupe, yo sé quienes son.

A veces no puedo mantener un conexo entre lo que digo y lo que pienso. Tras los ojos de tu teléfono suena con más fuerza el pulso que el murmurado dialecto. Yo no comprendo este dolor mío y éste adiós constante, te suplico, yo te imploro, pero te vas yendo y mi vacío es un ciego hasta-luego, volveré, te lo prometo, me dices tú y yo te creo, te creo, como un niño al que le prometen juego y después llora con la esperanza de lejos. Mi realidad no es la tuya. Yo en tu realidad te prometo un devorado esqueleto de pájaro pequeño, cruzo autopistas, atravieso empeños, busco la verdad del agua en el óxido del hierro. Conquisto ciudades que no quieren extranjeros, trepo las cornisas miedoso por respeto. Y siempre el adiós constante se hace más y más grande, yo me bebo mi propio veneno, y me sacudo, canto luego, y descubro en los úteros del tiempo que soy el último, y el primero, por un lado tu recuerdo, por el otro me entretengo. Yunta de esclavos atraviesan los invernaderos, cogen dormideras, cogen yermos lascivos vientos que tormenta se harán cuerpo adentro. Patíbulos de criminales confesos te castigan la fiebre del elemental alfabeto, y discrepas con los solteros de sí el matrimonio es malo o es bueno. Yo me voy cansado y de noes repleto, cautivo me encontraré en los hogares desnudos por completo, anfibio tú rondarás el espacio que aparento, y lagartijas y estrellas de mar serán tu esperanza y consuelo. Que no me digan jamás que lindo con mi pensamiento, no interpretes una verdad que es vacua como el que se agacha a coger un céntimo. Ya llegaron las llagas, y te escupo y te muerdo, ya no serás más adiós constante, serás lo que no me atrevo a mirar aunque lo intento. Seré un sueño estando despierto, serás trago de alcohol, risa y sueño del vuelo.
Posted on 2:43

Tengo amigos a los que a mediados de los noventa les dio por la música máquina y siguen aún en sus trece. Yo no, tengo que decir que yo me quedé “pillado” en la rumba y el flamenco y ese es el tipo de música que escucho. La música electrónica una o dos horas está bien, pero no es una música en la que yo entre en conexión con los maquineros, y las veces que he ido a Valencia o por diferentes palacios de la máquina de la comarca catalana, me he quedado en los aparcamientos a la deriva, aunque en los coches también se escuche máquina. Cuando hablo de palacios, más bien eran templos del techno. Hablo de Chocolate, del 8, de la Nau-B3, del Escorpia, del Pont Aeri, y por supuesto del Xqué. En esas discotecas todo el mundo iba puesto de éxtasis, de speed, y de cocaína, era la fiesta, cuando la fiesta acababa nos íbamos de matiné. El éxtasis tiene una particularidad con respecto a otras drogas y es que fuerza el sistema nervioso, y los bajones son muy fuertes, aunque yo tengo amigos que de bajón han jugado al fútbol, qué locura. Y ahora que el tiempo ha pasado me quedo mejor escuchando la música tranquila y placentera de la rumba y el flamenco, a veces rap, y otras veces música latina, pero siempre en castellano, salvo la bossa-nova que es en portugués y en francés. Pero lo que más escucho es flamenco y rumba. Analizando bien los años de los noventa me quedo con el primer periodo, de los 90 a los 95. Lo he dicho otras veces. Íbamos a discotecas de ambiente rumbero y en aquella época tomaba alcohol y porros, pero con mesura. Lo que más me gustaba en aquella época era follar con tías. Pero los años pasan, y a veces mejoran o te hacen caer en plena decadencia. Pero en fin, vivir de la nostalgia es vida, al fin y al cabo. Tengo experiencias muy divertidas de aquellos años y muchas veces esa nostalgia me ha traído fantasmas de antaño. Pero me lo he pasado bien en definitiva. Me dan pena los chicos jóvenes de ahora con la mierda de la pandemia. Adoro a la juventud, aunque el reggaeton no lo soporte. Pero me gusta su predisposición para pasárselo bien, me recuerdan a mí. Espero no haberles aburrido con mis batallitas de pureta sin sábado noche.