Capplannetta: singularidades

Posted on 21:37



Capplannetta no es un poeta normal. No sirve para los actos en los que se pone a prueba la oralidad y la performance. Capplannetta es un poeta atípico. No lo verás en festivales, ni en tertulias, las presentaciones de sus poemarios le dan grima. No es que sea un pobre misántropo. Es que es muy tímido, prefiere no hablar en público. No es un poeta de grandes masas, piensa, que si el lector quiere indagar sobre su mundo tiene que ser a partir de sus libros. Hemos hablado antes de oralidad pero no sólo ahí radican sus complejos, no es que tenga algún prejuicio, tampoco es que sea un puritano, la verdad es que no tiene aspiraciones de ser famoso. No quiero ser petulante, pero él cree que se le puede conocer muy bien por su poesía, también por su prosa, en definitiva, es receloso de su intimidad. No le gustan los ágapes ni los cenáculos ni los concursos. En él no existe miseria emocional, pero es un poeta sin apenas vanidad, o mejor decir egocentrismo, que para el caso es lo mismo, no quiere que la retórica le haga babear o escupir como poetas que han querido ser coronados de laurel en la senectud. Tampoco es un pánfilo mercachifle, que vende su gracia íntima al mejor postor. Es, sin duda, una persona que rehuye de todo protagonismo como poeta, ya que empezó sus lecturas de manera tardía, ya que frecuentaba un alambique portátil y lo tuvo que traspasar porque bebía más de lo que producía. Impaciente no es, no busca fama (repito) aunque le gusta verse con gente interesante, de aquella con la que se puede hablar de todo, o de casi todo. Ya que de los que no se puede hablar nada mejor no hablar. 

Capplannetta y la ciudad

Posted on 16:30



En un continuo deambular por la ciudad y su cara oculta, he tenido que hacerme calma y suspiro entre la égloga vecinal. Me tienen el alma atormentada los hijos del cielo y la envidia. ¿Para qué envidiarme a mí que tengo un ala destrozada? No quiero más cábalas contra el silencio, si al final vamos todos a la muerte previsible. Una ciudad tiene un mundo en el aire sucio y el alma doblegada en las cloacas, no quiero ser dueño de nadie, pero que no me quiten el privilegio de tararear la canción que es mía. Me encierro en las estrías de Dios y aún así siguen molestando mi verdad remota. No soy de nadie, a nada pertenezco. No tengo ni un ápice de raza de la que estar orgulloso. Cuando vengan los amos del mundo me pedirán que les siga diciendo, aquello que les encanta escuchar, aunque tenga que presenciar a mis hermanos encelados. Soy una cáscara del mundo y no un espantapájaros de un huerto, soy la paja de la espiga del trigo y un caballero del diálogo. Que nadie corrompa mi corazón noble. Que nadie me ahogue con una almohada. Que nadie me entienda, ya que es mentira como tantas otras, he pagado luz y forma al entendimiento, ¿y qué voy hacer, si no quieren dármelo? La libertad es un canto que yo creía que era interior, trataré de comprender a los hombres, aunque me quiten la voz para siempre. ¿Y cómo no tener tristeza si mi espíritu ha sido tragado? No quiero que nadie padezca, más de lo que a gritos interiores tanto insistí. Dejadme con la libertad sin alas, dando saltos torpes sobreviviré. Dejadme que vuelva a la tierra, allí donde nada es nuevo y el sol estalla. Quiero esos pedazos de mí, y dejar en paz a todo hijo de vecino. No quiero marcharme entre aplausos, sólo quiero leer palabra a palabra las cosas que antaño amé. 


También quiero ver crecer lo que siento, aunque mala hierba nunca muera, me comí las cenizas de la verbena, me sudé como se suda una cuesta arriba, me tropecé con latidos que sangre no bombean, me pervertí la imagen y la semejanza, mentí, herí, mordí, arranqué, las cosas no son siempre una duda. Sé que este escrito no será huella con rastro, sé que no puedo lanzar más mensajes al mar. Solamente me pudro como una aurora que huye y llega a ser nada entre la mañana alegre. No quiero que nadie sufra, por eso yo, por eso ellos, por ellos todo, por todos yo. Intento ser luz en el rellano que no se apaga. Saldré a la calle cuando los astros me quieran. No pretendo ser la víctima de la noche, me conformo apenas con su bondad, sé que es inútil fumar y esconderte, muchos lavabos repletos de humo dejé a mi paso por la adolescencia. No tengo nada que se envidie, tan sólo soy un charneguito que brilla porque luz llegó siendo. 


Capplannetta obrero y poeta

Posted on 0:09



Siempre he rehuido de los sindicalistas de empresa y gente de esa calaña. Cuando trabajaba en el metal tuve un par de encontronazos con líderes sindicales de empresas del ramo del metal. En una quisieron aprovechar un accidente laboral que tuve para meterle mano al empresario, fue mi padre quien me aconsejó que no me dejara llevar por el sindicato. Los sindicalistas hacen su labor aunque en beneficio propio, es como los políticos. Todos quieren poder, dinero y trabajar poco. Cuando trabajaba en Unidad Hermética no hicieron nada cuando me echaron por una estrategia que tenía la empresa para echar a un cabeza de turco de cada sección y dar ejemplo a los otros trabajadores con contratos renovables. Se quedaron muy pocos trabajadores al final en aquella empresa, ya que pasó de manos italianas a manos chinas, y eso fue el fin de la empresa. Aunque ahora estoy de baja laboral siempre me he sentido un obrero, un currante. Llevo muchos años de baja y la vida para mí no ha sido fácil. Nunca he militado ni en sindicatos ni en partidos políticos, aunque vote a la izquierda del país. La verdad es que creo poco en las políticas en general, he sido simpatizante anarquista, he escrito, incluso, sobre éste tema algún poemario. Pero en realidad me considero anarquista individualista aunque vote por Podemos. En Comú Podem (Cataluña). Tengo amigos realmente militantes; algunos de ellos todas unas eminencias en temas políticos. Conozco gente de derechas, pero yo los considero amigos, de tal forma, que creo que si vivimos en una sociedad de consumo, el voto, debe ser a gusto y albedrío del consumidor, que es un ciudadano. Considero que votar a uno u a otro no me hace ni terrorista por un lado, ni chaquetero por otro. No entiendo muy bien la política de este país, pactan según les convenga a unos u a otros. Las prerrogativas de los políticos son cosa de las que estoy en desacuerdo. Si quieres hacer algo por tu país, hazlo, pero no pidas ganar dinero como pagas vitalicias y demás prebendas de las que nuestros políticos han estado beneficiándose desde la dictadura e incluso mucho antes. Siempre ha sido así. Por eso es mejor no hacer mucho caso a los telediarios, ya que son un organismo del poder establecido. Es mejor hacer caso omiso a las manipulaciones partidistas, y también a algunos medios que tratan de crearnos cortinas de humo. Por eso no brindaré jamás por unas siglas, un partido político, o un sindicato laboral. Prefiero ser un hombre del pueblo. Con agrado acogería yo que este barrio donde vivo, que es Torre-Romeu me acogiera como a su poeta. Qué más dignidad que esa, si éste barrio es una gran variedad de culturas, donde todas confluyen en armonía. Que así sea, y yo que lo vea por muchos años, ya que estoy a gusto aquí en este barrio. Hay tiendas de barrio, pequeño comercio de toda la vida, del que no tienen nada que envidiar a las grandes superficies. 




Capplannetta elogia a la literatura

Posted on 0:08



Hay veces que estoy bajo presión y tengo pocos escondites por donde andar ante la desnudez de la vida, porque, ¿mujeres? Me gustan pero en estos momentos prefiero andar solo por esta senda. Luego hay otras cosas como ¿dinero? Estoy en apuros económicos, vamos, que no tengo un chavo.  También hay cosas como el amor, la felicidad y toda esa mierda que te desea la gente en tus cumpleaños. Pero yo con respecto a los años quiero cumplir todos los que pueda; ¿amor? Tengo el de mis padres, aunque los vea poco en estos tiempos de pandemia, luego está la palabra esa que rima con brevedad y es la ¿Felicidad? La que el mundo pueda darme, pero hace tiempo que no espero nada del mundo, ¿de los amigos? Los puedo contar con una mano, aunque no son ni tantos ni tan pocos, tengo buenos amigos. Y sobre familia prefiero no hablar, no es por nada en especial, porque no quiero hacerles daño. Simplemente eso. Pero a sabiendas de las pocas cosas que tengo en la vida es la literatura, la música y la fotografía, que no es poco, si lo miramos con un amplía perspectiva. La literatura es para mí una excusa importante para vivir y seguir vivo. Pero hablemos de la música, para mí la música es algo global, me gusta todo tipo de música, pero que sea de la buena. Y después está el tema de la fotografía, es una pasión, es un arte visual, es las primeras pinturas pintadas en cuevas, para asombrar o distraer a las prehistóricas manadas, ¿transcendental? Sí, pienso que todo aquello que tenga una armonía (parecida a la música y a la literatura) transciende más allá de las cosas. Pero volvamos a la literatura: la literatura es para mí, he dicho anteriormente que, la excusa perfecta, la coartada a tanto desastre que contiene el mundo hoy día, y además creo que siempre ha sido así. Yo no me considero un escritor normal, no soy como tantos escritores leídos y que se aproximan a verbalizar palabras dentro de un contexto rico y generoso ante su gran manantial de expresiones, no soy políglota, aunque del catalán sepa algo, y en el inglés palabras conocidísimas. Pero considero en que soy un amante de la palabra escrita, admiro a muchos escritores, y me interesan sus vidas peculiares, con sus detalles, allá con sus defectos también, aunque creo que el arte más poderoso de la literatura es la poesía, ya que se necesitan quince años para aprender a rimar aunque veinticinco para aprender buena poesía desde las imágenes, tal y como me refería antes a cerca de la manada prehistórica. La literatura es lenguaje, es comunicación, es reflexión, es una constante lucha con las frases y las palabras. A veces llego a pensar ¿qué sería de mí sin la literatura? A veces entras a una biblioteca con su silencio y escuchas voces, voces de la palabra encerrada, ya sean libros, pergaminos o legajos. 


Capplannetta usuario de burdeles

Posted on 10:43



Me escondo en este lupanar de gloria y devoción, donde el responso y la plegaria no se conocen todavía. Calientes tarjetas de crédito, más calientes que las braguetas de los nobles nocherniegos que visitan el aposento de las dulces Magdalenas. Me escondo entre el perfume de estas santas de la noche del neón y la Juke Box a todo trapo, nos envuelven de felicidad fragmentada. Los usuarios de burdel creen que hay otro mundo entre las Venus que dicen no a la consagración del día imperfecto. Viejos ya damos palodú a quien pide regaliz natural, por eso es mejor estar solo, para poder hablar bien hablado de las casas de lenocinio, santas casas de risa a carcajada del cónyuge y la esposa que espera la borrachera del marido. Ella lo huele y le lava la ropa que huele a Chanel Número Cinco. Placentera es la rosa del agua que se esconde bajo las burbujas del yacuzzi y el jabón con olor a fresas de caramelo que las putas enjabonan a todo aquel que logre darle la virtud del orgasmo a aquella que tienda su aurora repleta de sudor y charla estúpida a los hombres que como peces comen de la miga que fructífera de espasmo endose su clamor sobre la voltereta adulta del placer a un paso. Las beatas no aprueban el prostíbulo porque es a ellas a las que les pisotean el orgullo, y no a las putas, que tienen acero blindado cubriendo sus infelices llagas de mujeres que se entregan. Es curioso que en los extractos bancarios sean anónimas las palabras Night club u otros sinónimos, así las mujeres no pensarán en la desmesurada lista de amantes que tienen sus maridos. Aquí mi canto a las putas del mundo, a esas hadas madrinas de la noche que circulan entre mis besos de Ginebra inglesa. 

Capplannetta talking about Midnight Cowboy

Posted on 18:56



La ilusión provinciana de irse a New York está inyectada en el ADN de todo el mundo. Incluso una choni o un garrulo quieren ir de vacaciones  a New York, y eso no es más que otra horterada globalizada y viscosa como un gargajo en una acera. La gran manzana es una podrida colmena de gente de cualquier pelaje. De adolescentes atontados por el germen incompatible de una ciudad lejos de la propia humanidad. Irse a Nueva York supone romper con los prejuicios morales y es una libertad de oropel desconchado que mantienen viva los paletos y los muchachos de extrarradio. Se ha escrito mucho sobre la ciudad de las ciudades, sobre la sede de la mentira de la ONU, del crack eterno y la especulación asquerosa de Wall Street. Millones de veces ha sido alquilada la capital del mundo contemporáneo, baboseada, manoseada, usada como un monstruo de acero entre las diversidades esclavizadas. Nueva York es ciudad amparada bajo la estatua de la libertad, mientras que mujeres frías absorben el último miligramo de éxtasis absoluto y lejano de los niños pobres del sur, rubios y vestidos como sí de un western se tratara este asunto de monopolizar hasta el bostezo, Times Square es un gigantesco monte de Venus donde las prostitutas rinden homenaje a su melancolía diaria. El esperpento del mundo está allí, donde es evidente la soledad del hombre. Nueva York pertenece al mal aliento de whisky y se hace esbelta en la llegada al aeropuerto, donde eres infinitamente extranjero por los siglos de los siglos. Los taxis son de chapada mostaza con ruedas donde en los asientos traseros eyaculan los oficinistas que resuelven los sábados-noche con un cascabel de gato para que las perras los oigan venir. Hormigón y acero son los dioses que nadie ha podido devorar jamás. Eres alzada por el poeta porque es como un niño que descubre a una luciérnaga. Eres cantada por tantos músicos que han actuado en Madison Square Garden para dar por hecho de que eres la mentira del mundo. Yo también sé convertirme en crepúsculo putrefacto de apellidos y raigambres que sentencian en el American Dream un simulacro para los simples y los mezquinos. En New York no hay ni habrá dinero colgado de los árboles de Central Park, ni los perros se mean en las alfombras apolilladas. Sólo Harlem está dispuesta a cantarle a la patria de los vencedores de todas las guerras que se ocultan en tus cloacas, como un huésped incómodo que a las dos horas molesta. Yo prefiero ser salvaje, aunque tú lo intentes y lo diga Lou Reed no eres salvaje, eres remota y en tu porvenir reina la angustia, reina la finita y cotidiana tranquilidad del hombre. Las mujeres del Greenwich Village no se han educado para personas como yo, yo soy de esos hombres que asustan a los niños que huyen de las fiestas y de la jauría de grillos que chillan en el espanto del zoológico. 

Capplannetta y la buena suerte

Posted on 2:52



Digamos que soy un tipo con suerte a pesar de mis circunstancias. No se imaginan de las cosas de las que he salido airoso. Llámenlo protección divina, llámenlo la suerte del inocente, llámenlo suerte de principiante. La gente se cree que lo cuento todo en esta web, pero no se imaginan las cosas que me guardo. En esta vida y, más siendo escritor, no se puede contar todo. Por mucho que lo que hayas hecho en un pasado haya prescrito, es por pudor, debo decir que me da vergüenza, a veces ajena, otras propia, pero no puedo contar de la Misa ni la mitad. Los árabes lo llaman baraka pero yo lo llamaría mera compasión de la divina providencia. Soy un hombre de secretos, pero mi buena suerte me ha dado mi merecido, no se crean. Yo creo que mi mejor suerte han sido mis padres, luego ya vinieron otras bendiciones producto de mi inocencia larvada. Y otra cosa de la que me sorprendo es la de los amigos que tienen agregados mis amigos cercanos y yo no los tenga a ellos agregados al Facebook habiendo compartido con ellos en otros tiempos una amistad, que yo creía sincera. Ellos me toman por loco, porque el hecho de que escriba, ya sea poesía o en esta web, lo ven ellos como una chaladura que me ha dado como a Mateo le dio por la guitarra. Estoy loco, pero soy un loco con mucha suerte, otros sosias espirituales como yo no han tenido esa suerte, y lo he vivido en carne propia. Antes ellos me elegían a mí como amigo, ya sea por conveniencia o lo que fuere, pero ahora el que elijo soy yo. No puedo escoger demasiado, la vida no me deja alternativas, ya que he pasado de ser un chaval con el que todo el mundo quería estar, a ser el gordo enfermo de los nervios que nadie toma en serio y no se molestan en comprobar si estoy loco, o quién coño soy. Porque dan mi locura como un hecho asegurado, no se paran conmigo a hablar y sacar de ahí sus propias conclusiones. Eso ha causado en mí que huya de la gente y me comporte de manera arisca, porque su inseguridad o mi inseguridad nos hace a los dos inseguros. Así es la cosa, y por eso digo yo lo de la protección de la divina providencia, porque ahora elijo yo amistades.