
Tengo una conexión con el exterior que me provoca un miedo parecido al hijo de un padre alcohólico que siempre, estando en presencia del padre está temeroso de que la cague, es como esas personas que tienen mal vino y ponen a la familia nerviosa en cualquier celebración. Yo no es que tenga mala bebida, pero lo que sí tengo es que (diciéndolo vulgarmente) se me calienta el morro y no puedo acabar la noche si no es borracho perdido. Pero no se preocupen, no me pongo violento ni déspota, tampoco me hago pesado, me pongo enfermo, ya que no estoy acostumbrado a la bebida. Dicen en “alcohólicos anónimos” que las peores épocas para un enfermo alcohólico son el verano y las navidades. Yo no suelo beber en exceso, ya que no soy muy aficionado al alcohol, bebo de higos a brevas, esporádicamente, pero esta conexión que tengo con el exterior, es decir, para las relaciones sociales, es como el que se pone a ponerle la pila de un reloj con guantes. Se hace un galimatías que le lleva a la torpeza, y tropieza con desaires y decepciones con respecto a las dos partes. En fin, es como decir: No es la gente la que me da miedo, me doy miedo yo, pero no ya en las relaciones personales, sino en todo lo que conlleve estar con una multitud de personas. Naturalmente he cambiado ante las relaciones humanas, pero es un hecho que va implícito con mi propia naturaleza, que a veces me suele jugar malas pasadas. Aunque ahí ando, sobreviviendo con mis dudas y mis pequeñas debilidades. No creo ser un peligro para nadie, ya que el estigma está ahí, más bien, es mejor decir, que el único peligro que tengo es la poca tranquilidad que tengo entre las multitudes, prefiero ser casero.

En los western se suele disparar por la espalda en un disparo traicionero. Los tiros y las puñaladas traperas por la espalda tienen muy mala prensa y crean rechazo entre los valientes que las sufren. Yo he recibido mogollones de tiros por la espalda, pero no como disparos, sino como traiciones que no esperaba y te dejan helado el corazón. La traición no se perdona, a pesar de que ésta provenga de la familia. Los tiros por la espalda vienen por rivalidades, por enemistad y por envidias, pues quien no sea una persona que no tenga estas tres cosas mencionadas no es una persona que merezca de admiración y respeto, que viene a ser todo lo contrario a lo antes mencionado. Normalmente disparan por la espalda los cobardes. Aunque también existen otros tiros de gracia provenientes de las malas lenguas y la inquina hacia una persona. Aunque una cosa es criticar algo verídico, y otra cosa es decir una calumnia, que es doble traición a mi entender. Pero las traiciones que más duelen son las que vienen de seres queridos. Hay momentos en la vida que te apuñalan por la espalda personas a quien querías o guardabas algún aprecio. Una traición no sería tal si ésta no tuviera la maldad de gente que lleva dos caras, la una para la gente de la calle y los que les pisan el pie, la otra para su familia, que casi siempre es echar por tierra la confianza y la simpatía que guardabas a esta persona. Para mí las peores traiciones son las amorosas, suelen venir de amores despechados, y causan un dolor que te tiene turbado durante largo tiempo. A veces das la vida por una persona mientras ésta ríe en tu cara de incauto.
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Desde el verano hace que no me leo un libro. Y además, he comprado varios libros, y alguno que me han regalado, y no me dan ganas de leer ninguno. Sólo hago que tomar café, dormir, comer y fumar mientras escucho música. Ando por las redes sociales cabizbajo viendo cómo los demás reseñan sus libros o los que han leído y yo leo las reseñas quedándome a dos velas con cara de “yo no fui”. Y la verdad es que no me apetece leer nada, no porque no me guste, sino porque me levanto tarde y tengo poca luz diurna, ya sé que es una excusa más, que existen lámparas y yo las tengo, lo que no tengo es ganas, no me concentro. Y mientras tanto acudo a excusas idiotas en lugar de decir la verdad. El otro día recibí desde Bilbao un libro sobre Camarón de la Isla, ya no había excusas, sin embargo, a sabiendas de que me encanta Camarón y me encanta la música solamente me leí la contraportada. El otro día el amigo bilbaíno que me mandó el libro me preguntó si ya había empezado y le di una excusa tan idiota y torpe que mi amigo de Bilbao flipó en colores. No sé qué me ocurre, pero estoy siempre recordando mi juventud repleta de errores y escuchando a la vez músicas que me trasladan a tiempos pasados, escribo alguna cosa que se me ocurre, y mientras bebo café como un cosaco. Hay momentos que vuelo por las habitaciones del piso. Y leer es agradable porque te evades, te abstraes, te incita a vivir, a tener cosas de las que hablar con el amigo bilbaíno, pero no me motiva. Ando sumergido en una cápsula del tiempo donde las cosas son muy distintas a cómo las veo ahora. Escribir, sí escribo. Quizá demasiado. Estoy totalmente abducido por el pasado remoto, ya que me persigue por los rincones de casa como un mendigo que tiene hambre de no sé qué cosa. Trato de adivinar el que, pero siempre llego al mismo punto de partida: el pasado es lo único que no se puede cambiar, pues vivamos el presente. Y sí, debo empezar por el libro de Camarón de la Isla, es gran parte de mi pasado, una enorme parte, cabe decir. Empezaré mañana mismo, no a leer, sino a vivir el presente ya.
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Ayer fue un día de celebración para mí. Como todos saben ganaron los demócratas las elecciones de Estados Unidos. Trump ha sido manipulador, y mala persona para todo el mundo, es normal que su pueblo lo odie. Y así se ha visto. El pueblo norteamericano ha elegido democracia antes que fascismo, y eso es siempre una gran noticia. Como bien dice Jordi Évole, hemos tenido que esperar a Noviembre para tener una noticia feliz en lo que va de año. A muchos se les habrá avinagrado el champán o el cava la noche pasada. Hoy me levanto renovado y con esperanza, hacía tiempo que no era tan optimista. El futuro será nuestro. De eso no tengo la menor duda. Hablo desde outsiders de pelo largo hasta de negros en la gran manzana. Quizá con la marcha de Trump el planeta mejore en responsabilidad y en conciencia común de que el planeta requiere un cambio porque lo necesita. Hablo de ecologismo, hablo de diversidad, hablo de conmiseración con el prójimo y justicia mundial. Espero que no me disguste tanta pésima noticia a partir de ahora. No tengo demasiados datos acerca de Biden, pero seguro será mejor.

El dulce juego donde el rey es un pollo desplumado. Los hay hackers y los hay que son espías, los hay destructores y los hay benefactores, los hay justos y los hay injustos, los hay buenos y también los hay malos. Es como jugar al juego del gato, el ratón y el perro. El perro olfatea y es fiel a su amo, el gato huidizo y siempre expectante, y el ratón, siempre escondido, tembloroso por el miedo, aunque astuto, y sale en la noche cuando los gatos están durmiendo. Recuerdo un maravilloso cortometraje animado llamado Logorama y da en el clavo respecto a logos y siglas. Richard Stallman fundó la licencia GPL en 1983, y la adoptó Linus Torvalds para su sistema operativo donde muchos hackers del mundo han participado. Y éstos a su vez lo llamaron Linux con licencia GPL, a ellos les gusta denominarse los Free Software Foundation, son un grupo de programadores que creen en un mundo más justo, donde todo el mundo tenga acceso a trabajar con un sistema operativo que sea de núcleo (kernel) o código abierto, también llamado Open Source, este sistema permite que el programa de Linux sea cambiado (siempre con conocimiento y responsabilidad común), además de tener la grata probabilidad de descargarlo desde diferentes sistemas operativos de código cerrado como Windows o IOS. Richard Stallman conoce bien el castellano aunque lo que él denomina ñu es lo que significa con asemejar las siglas GNU con ñu, que significan G is Not Unix. En realidad si tienen cierta semejanza las siglas GNU con aGNUs, agnus es en latín y significa cordero. Y GNU sería un nombre afrancesado, ya que no usan la virguilla y por eso la confusión con ñu. Reivindico desde aquí ahora libertad para Julian Assange y Eduard Snowden.

El poeta ha cruzado la frontera del pudor, aunque no sabe si la palabra pudor es la adecuada. Ya que del catalán fa pudor quiere decir en castellano que huele mal, y no es, digamos, esa palabra la verdaderamente adecuada. La palabra adecuada es escrupuloso, aunque tampoco es la adecuada, ya que escrupuloso tiene la acepción de como que le da asco de alguien o de algo, no, tampoco es el caso. La palabra perfecta es concreto, que no es ni tener pudor, y sí tiene que ver con dar en el clavo, el kit de la cuestión, hacer diana. Cuando se concreta se llega a un acuerdo, se simplifica, se resume en pocas palabras para dejar claro una cosa y dejar zanjado el tema. Concretar es una palabra excelente, pues seré concreto. Diré en pocas palabras, sin mucha verborrea, sin hacer demasiado énfasis en una cosa u otra, daré por sentado lo que quiero decir, sin maniqueísmo, sin titubeos, concretar, concretar, seré discreto tras un preámbulo no muy extenso, seré concreto, como un artefacto compacto, rigurosamente certero, sin andarme con rodeos pero pulcro, siendo concreto quiero llegar al núcleo en sí de la historia a narrar, narrada con concreta verosimilitud, sin tapujos, sin ser excesivamente obscena, quiero viajar a través de las palabras y dar directamente al centro de la diana, quiero concretar a cerca de este tema o tal vez mejor de este otro, quiero llegar a puertos inimaginables, contrarrestar una base en cuestión contrastando con cualquier otra particularidad, concretamente, concretar, cotejar un texto con otro, contradecir a la lógica yuxtapuesta, esgrimir la habitual respuesta alumbrando incógnitas que venían oscurecidas por el silencio de la noche. Corregir, verificar, omitir, discernir, esclarecer, colación, formatear, partir desde un algoritmo que se basa en lo concreto, hacer diana.