Posted on 2:21
¿Qué será de mi corazoncito echado a perder?
Esto es un grito desde el subsuelo,
una purga que soporta cada hueso del esqueleto,
de ese esqueleto anómalo que soy yo.
Me siento como un usado billete viejo,
a pesar de todo, el dinero es sólo dinero,
volátil, y a la vez tan necesario,
necesito no perder el aliento ni el resuello.
Tantas veces he llegado a pensar en serio
que mi soledad no es tu soledad,
he llegado a verme manchado, sucio, necio,
¿qué será de mi corazoncito echado a perder?
¿Qué será por Dios de éste miedo a quemarropa?
Que me destroza el equilibrio
sin respirar mar de tedio lento, lento tiempo,
que pierdo incauto derrochando
cada minuto a minuto que busco, indago,
en cada rincón de mi hogar y mi desgana.
Posted on 0:32

Las personas somos inteligentes porque alcanzamos a ver aquello que nos ocurrirá una vez hayamos partido del hecho en sí, y a veces, o muy pocas veces, solemos equivocarnos, salvo cuando incidan factores que se escapan a nuestro conocimiento prematuro de las cosas. A veces, un gesto, una actitud, un posicionamiento, nos hace ver cómo serán las cosas. Tengo un amigo que para mí es un hermano, y una vez se acercó por mi casa y en esos días yo estudiaba fotografía, que por aquella época era analógica, y recientemente me había comprado una cámara fotográfica, y al aparecer le dije: -Vienes en el momento preciso, pues te voy a inmortalizar. Y él, que es muy sonriente y simpático, me contestó: -¿Qué vas a hacer? ¿Ya te la has comprado? Y yo riendo le dije: -Sí, venga va, te voy a tomar unas fotos. Y cuando las revelé en el cuarto oscuro, me dije: -Casimiro, esta foto te volverá con los años. Lo que no intuía yo por aquellas fechas el paso tan descomunal que iba a dar la fotografía de analógica a digital. Y ahora hace unos días vino a casa a tomar algo y hablamos de la dichosa fotografía. Esa foto no es la que expongo en esta escafandra de la NASA, pero es otra que está positivada con una exposición muy breve en la ampliadora, parece dibujo, y éstos días me la envió y le encontré algunos errores, que ahora, digitalmente he podido rectificar. Todo momento se puede alargar en la vida, y más ahora que la fotografía ha dado este paso gigantesco. A veces pensamos en el porvenir y no lo creemos, a pesar y a sabiendas de que has leído algún artículo. Pero, yo no me arrepiento de haber estudiado fotografía analógica, me ha servido para entender el lenguaje de la digital, y ya los productos de laboratorio han pasado a un ámbito de fotografía más artesanal, pero se siguen usando. Hay momentos en la vida que rompes una foto y en un futuro, sin saberlo ni intuirlo, la echamos de menos, a mí me ha ocurrido el caso contrario, yo no he roto la fotografía de mi amigo, pues tengo los negativos, y él ha conservado la que le tomé aquel día y puedo, ahora, hacer cosas bonitas con la fotografía, pues la ha digitalizado, en fin, c’est la vie.
Posted on 0:24

Hace años que no voy a un supermercado para hacer la compra como debería. Me abastecen de productos de primera necesidad mis padres, lo han hecho y lo harán durante un tiempo más. Pero si no fuera por ellos en mi casa no habría comida. Ir de compras he ido desde que me divorcié una o dos veces, y de eso hace ya nueve años. No lo hago por motivos de salud, que también influyen, sino por mera economía. Antes cuando iba de compras cargábamos dos carros con todo lo que necesitábamos para pasar dos semanas. Y aún así mi madre siempre me ha comprado algún bocado exquisito que sabe que me gusta. Siempre han estado ahí. Mi madre, no es que me haya tenido y me tenga entre algodones, pero a los suyos les da todo lo que puede, y en tema de comida no me ha fallado, la verdad. Mi padre es de la misma condición, mi padre, es de aquellos que si te quedas con hambre y no hay más comida, es capaz de hacer comida expresamente para que no te quedes con hambre. Y eso que él ha vivido los años de la posguerra, unos años durísimos, pero él siempre lucha por los suyos. No es que pretenda hacerme la víctima, o presumir de padres, pero tengo unos padres buenos de verdad. A veces no me han llevado con ellos a comprar porque me conocen y saben que echo cosas al carro, pero ellos, aún así, me echan al carro las cosas que saben que me gustan, y últimamente se cortan un poco porque soy diabético, y no puedo hacer excesos con la comida. Ya no pico entre horas, y éste verano no he comido apenas ningún helado. Así es.
Posted on 0:18

Puede parecer una locura de las mías, pero mi wifi es el corazón de mi casa, puede que en él ocupen su acceso gente extraña, puede incluso que parece que no hace, no dice, y no protesta, pero es algo vital en mi hogar. En mi hogar no hay ni joyas ni dinero ni objetos de valor, pero no puedo negar que me sienta muchas veces vigilado, incluso a veces como un accesorio más de ésta que es mi casa y qué libros sólo pueden hallar en ella. En este lugar quiero vivir tranquilo, no quiero ni ruidos externos, ni ruidos internos, ¿¡qué sería de mí si no tuviera mis libros y la música que me acompaña a diario!? Es lo único que me ata al mundo, estas dos cosas maravillosas, y escribir, me fascina escribir, post como este, en blogs como este, no me meto con nadie, quiero paz absoluta, pero sé que sólo la conseguiré cuando me muera, ahí sí voy a estar en paz, pero ¿quién sabe? Quizá no tenga paz allá donde van los muertos, da igual, vuelvo a repetir que mi wifi es el corazón de mi casa, él es usado por mí y por algún Pepito Grillo como el de Pinocho. Es fácil perderse en una nebulosa de miedo, asco y locura, pero hay que aceptar la vida tal y como se presenta, porque ¿con qué motivo me puedo cuestionar la compañía que tengo a diario? Y no voy a nombrar a Dios, es algo más cercano, más animal tal vez, menos urdido en menesteres de libre pensamiento. Del vivir he escrito, pero muchas veces escribo sobre el no vivir, que es otra cuestión más andariega y no tan fácilmente de entender. Este mundo es maravilloso, solamente se debe mantener la perspectiva intacta, también la longitud de miras.

Recuerda cuando eras cantaor de flamenco y lo bien que lo pasabas de tasca en tasca, alguna casa regional y algún tugurio cochambroso, recuerda porque recordar es volver a vivir soñando despierto, recuerda esos gallos que te salían a veces, aprendiste, recuerda que aprendiste a dominar los gallos de gallo en gallo, había noches en que parecías a veces una pelea de gallos. Nunca supiste tocar palmas, tampoco el toque de una guitarra templada, sólo querías cantar, cantar y otras veces dabas el cante, pero bien, acuérdate cuando vino tu prima desde Alicante con aquel novio italiano, tan bien trajeado y con pinta de mafiosillo. Acuérdate de los tangais que montabas en Cerdanyola hasta las tantas de la madrugada. Te iba Camarón de la Isla, lo imitabas, lo ensayabas, hubieses querido ser José, pero no llegaste a nada. Ahora vas a cantar otra vez, en Noviembre. Prepara tu camisa estampada, tu pañuelo de seda en el cuello y tu traje hecho a medida en el sastre aquél que fuiste en Madrid, ahora vas a cantar de manera diferente, para gente distinta, recuerda que el tabaquismo te ha dejado muy ronca la voz, si te sale algún gallo no te pongas nervioso, ya aprendiste bien la técnica de respirar, a cantar se aprende cantando. No imites a Camarón, recuerda que él es inimitable y la gente, que lo conoce, lo notaría enseguida. No fuerces la garganta, busca un repertorio ameno, para todos los públicos, otórgales ese caramelo toffee que te ha dado Dios, encomiéndate a la Virgen de Regla, a la Verge de Núria, a María Lionza, a la Virgen del Cobre, a la Macarena, al Señor de los Milagros, a San Martín de Porres, y a todos Los Santos del mundo, como los toreros, en tu santuario, en tu altar repleto de estampas, en Noviembre cantarás.

He estado quitándole el polvo a la pequeña librería que tengo y me sorprendo de las cosas que me ocurren. Un libro que daba por perdido ha aparecido entre unas cuantos libros arrinconados que no leo, o ya los leí. Al encontrar el libro, que era Poetas en la Noche de José María Fonollosa me ha dado una gran alegría hallarlo, lo daba por perdido, ya que se lo presté a un compañero y él me dijo que no lo encontraba por su casa cuando se lo pedí, el compañero falleció hace dos años, y resulta que lo tenía yo en mi casa. Me he acordado automáticamente del compañero, hizo por mí grandes cosas, no me hubiera importado si lo tuviera en su biblioteca o en manos de su hija, era un gran amigo. El libro que no he podido encontrar ha sido un ensayo tan simbolista y famoso como Así habló Zaratustra de Nietzsche. Pero como dice mi padre: -Lo que no se llevan los ladrones se encuentra por los rincones. Y tiene razón. Ya aparecerá, y si no aparece puedo descargarlo en PDF en cualquier momento. Es un libro que lo compré barato, ya que lo compré en unos grandes almacenes. Gente cercana me habló de él hace unos veinte años y desde entonces se convirtió en un libro importante, pero ahora he hecho hueco a otros escritores más novedosos, y después tengo otras opciones de lectura, a través de la tablet, por ejemplo. Lo que sí he podido comprobar que al igual que tengo libros perdidos, también tengo libros regalados por el único amigo que me ha regalado libros. Él ya sabe quién es. Lo he citado varías veces en este blog. Quien regala un libro no sólo está regalando una historia, o una manera de pensar, está regalando a un compañero.

Tengo ya una edad en que probablemente ya vengan algunos achaques propios de la edad, eso, y que soy un fumador empedernido, hacen un conglomerado de dolores que voy a tener que ir pensando en dejar el tabaco, ya no soy un adolescente. Aunque tampoco soy un carcamal, todavía me quedan fuerzas para cosas elementales en la vida diaria. Si salir poco crea problemas de circulación y demás dolencias, yo debería tenerlas todas, pero no es mi caso, salgo poco, pero sé que tendría que hacer algún ejercicio, moverme un poco, ya no por el hecho que te dé el aire, sino por salud física en mayor grado. Cuando tienes cierta edad eliges mejor las cosas, no te tomas tan a la ligera cosas que en otro momento de tu vida sí lo has hecho. Te planteas mejor el tipo de calidad de vida que quieres para ti y los tuyos, aunque lo importante es mirar al futuro con optimismo y ver la vida como se presenta, no envidio nada de nadie, y eso creo que debe ser en gran medida, ya que tengo buena salud, con mis achaques, sí, pero con gran altura de miras.