Capplannetta y la paciencia

Posted on 0:09



Tengo un amigo que siempre me aconseja tener paciencia, y él, aunque lo desconozca, dejé de tener paciencia en mi pasado nada deslumbrante, digamos más certeramente, oscuro y siniestro, un pasado que no diré nada acerca de él, pero no es algo de lo que esté orgulloso. Aprendí después, quiero decir algo más tarde, a tener paciencia de los editores venezolanos, ya que allí la vida va a otro ritmo, pero esa experiencia me ha servido para tenerle hoy paciencia a los editores, mejor hablar en singular, de mi editor en España. De cualquier cosa sacas una enseñanza fructífera. No soy un escritor muy prolífico, digamos que lo que publico son más bien posts como este en momentos pertinentes. Soy una especie de escritor que rehuye de horarios, disciplina y métodos pragmáticos, no me gusta hacer las cosas por obligación, no me gustan los horarios ni las imposiciones, escribo por placer, no para ganar dinero, ni por prescripción médica, escribo por mera evasión y si esto me lleva a mantener algún orden establecido dentro de mi caos cotidiano que no intento que sea una rutina, aunque mucha veces sí lo sea, por cuestiones debidas a mi naturaleza. A una naturaleza un tanto ácrata y disconforme con las normas impuestas por una sociedad, que muchas veces, no me tiene demasiado en cuenta. Aunque no puedo quejarme, la vida es como es, pero aunque no tenga mucha disciplina con respecto a la escritura, sí debo tenerla en cuestiones que no diré. En esta vida se puede contar algunas cosas, pero contarlo todo, además de cansar al lector, es perjudicial para la propia persona que habla. Siempre me reservo una parte que jamás debe ser revelada, que cada cuál le ponga su ingrediente imaginativo. Pero debo confesar que lo que más me gusta es escribir, sin imposiciones ni disciplina. 

Capplannetta escritor oculto

Posted on 0:15



Me temo que he escogido una pasión en un tiempo que viene siendo la literatura en el año 2020, un tanto peligrosa y para aquellos que tienen que tener una imagen, una imagen como pasaporte hacia que los lectores y las editoriales compren tus libros, pero yo lo tengo duro, más que otros, ya que yo no tengo una imagen física, no quiero tener una cara conocida, ni presentar personalmente mi libro, ya que por razones que no diré, no me interesa la fama como escritor. Yo quiero escribir bien, y eso conlleva todo un proceso creativo que parte desde la escritura, aunque también de la lectura. Y digo que he escogido un mal tiempo, ya que la pandemia del COVID-19, está revolucionando el mundo literario, y sinceramente, yo no quiero tener una cara visible dentro de este mundo. Para conocerme tienen mi trabajo escrito, que es la única comunicación que quiero tener con el lector, quizá exponga alguna foto, pero soy una especie de Miquel Bauçà de estos tiempos tan singulares y tan divinos que nos ha tocado vivir. Quizá tenga vanidad, como cualquier persona, pero mi vanidad no va por ese lado. Yo tengo mis porqués, no he elegido la figura del astronauta tan sólo porque me gustaba desde niño, la he elegido como metáfora de que mi paz se basa en no percibir demasiado ruido del exterior, me refiero a presentaciones, entrega de premios, ya que creo que ya hablo, quizá demasiado, de mi propia vida privada como para que encima me pidan fotos por la calle como a un bello actor, o un musculoso futbolista, me pongo mi escafandra, y no crean que soy un personaje antisocial y misántropo, soy una persona que sólo quiere vivir en paz, estoy fuera de órbita. 

Capplannetta y la locura underground

Posted on 1:28



En esta vida, que es una vida de locos, hay demasiados locos estigmatizados, y la gente ignorante, o la propia familia de éstos, son los culpables a veces de cosas que vienen implícitas en la naturaleza de algunas personas. Porque, estar loco no es malo, si lo haces para reírte del mundo no es malo estar loco, pero esto es muchas veces usar dos varas de medir, por un lado, si te ríes de la vida y de algunas personas no es malo, pero si para ti este mundo no tiene ni pizca de gracia, y le tienes miedo a la vida, y no quieres tomar medicación porque engorda, eso, digo bien, eso, para la gente “normal” es estar loco. Tienen razón los que dicen que en este mundo existen más locos en la calle, que encerrados. Luego vienen con milongas como por ejemplo, viene en la prensa un artículo que dice que los que hablan solos son más inteligentes que los que no lo hacen. Bien, ¿en qué quedamos? ¿Estar loco no es hablar solo o reírse solo de las pajas mentales de fulano o mengano? En el barrio donde residía con mis padres habían varios locos, uno de ellos, con un casco de moto en un parque infantil y un juego que simulaba una nave espacial quería subir a la luna. La gente se reía del disparate pero él lo hacía por eso, para que se rieran, era un payasito disfrazado de loco. Otro, corría la calle dando vueltas a la manzana y así se pasaba el día, decían que hablaba solo y se reía solo, y su hermano decía de él que lo dejó loco una mujer. Otro, que le dio por tirar cintas de flamenco a la calle, y decían que las tiraba por locura; el flamenco, si es duro, es muy duro de aguantar, pero la gente lo llamaba loco. Y bueno, he dicho a algunos, pero hay unos cuantos más. Como las gentes digan que estás loco, date por estigmatizado. Es duro comprobar que tu familia es distinta a ti en la manera de pensar, y otras cosas que no diré, pero por eso, te tatúan en la frente que estás loco, y existen tantas razones por las que a los llamados “normales” o cuerdos habría que encerrarles y tirar la llave al mar, es algo alucinante. 

Capplannetta miligramo a miligramo

Posted on 0:02



Un hombre cualquiera, como tú, millones de veces como tú, que se toma sus pastillas a la hora precisa, después de cada comida y a la hora de acostarse, un hombre, así, de cualquier manera, buscando la paz buena de Dios, un hombre que miligramo a miligramo, sube y baja por una escalera, un hombre, así, como un vademécum ardiendo en una papelera, una mujer, implorando llorando en una sala de espera, un hombre así, no lo quiere ni la verdulera ni la panadera, así, de cualquier manera, toma sus pastillas a diario, a la hora precisa, reiterada quijotera, le pesa más un pensamiento que otro, un pensamiento de paja, un pensamiento de plomo, saca un conejo de la chistera, pensamiento pesado, que por la boca escapa, médico, psiquiatra, médico de cabecera, psiquiatra de guardia, cárcel sin ser cárcel, es una prisión abierta en esta esfera, miligramo a miligramo, casada, divorciada, soltera, separada en primavera, mujer, ruido en la escalera, te sales por petenera, una mujer, así, otra mujer más, y otra más, diez, cien, mil, millones, un uno por ciento, un miligramo, a veces seis miligramos, otras veces farmacopea, un hombre, una mujer, otra manera. 

Capplannetta y sus pobrecitos recuerdos

Posted on 1:54



¿Por qué el olvido hace tanto ruido? ¿Porque el olvido no existe, quizá? Porque la llaga del recuerdo roza y duele cada vez que se toca, es como un estigma plagado de melancolía. A veces hay recuerdos que no te permiten llorar, pero duelen como flashes de luz tenue que se dibujan en aquello que te retrotrae, no me refiero a un souvenir de un viaje a Amsterdam, me refiero a esa pesada losa que portea nuestro corazón, como anzuelos que tratan de pescar nuestro corazón que es un pez escurridizo. No es fácil pescar el corazón y llevarlo a la cárcel del recuerdo, aunque no imposible. A veces, a modo de terapia, te dices: cuando tengas un recuerdo bueno de esta persona suplántalo por uno malo, pero te dices a ti mismo, ¿eso es resentimiento? ¿Se puede considerar como un salvavidas en los mares del norte? Yo me digo muchas veces lo de la canción del gran Bola de Nieve: pobrecitos mis recuerdos, ellos la buscan sin éxito, pero se ha pasado, me ha hecho parecer un cretino, y eso, un hombre como yo, no se lo puede permitir. Está bien hacerse el tonto unos meses, los primeros tal vez, y si me lo toleras, puedo ser un cretino cinco años, pero me canso de ese asunto que no lleva a ninguna parte. Pobrecitos mis recuerdos que se acuerdan demasiado de ti, yo les digo que se escondan, que no digan, que me acuerdo mucho de ti. Pero es imposible ya, es como perder la alegría, la felicidad agravándose en una depresión, porque sí, porque el recuerdo está ahí dispuesto a enseñarte la lengua. Y decirme que estás ahí, dispuesta para hacerme llorar o reír, pero prefieres no recordar nada, cuando llega el momento en que parece que todas las canciones hablen de ti. 

Capplannetta y el fragmento de un diario

Posted on 0:18



Hoy el cielo era un mercado ante una catástrofe, los árboles soportaban la cólera del viento, y un niño hermoso se ocupaba de llamar a los bostezos de la tarde que oscurecía como un hambriento fantasma de tinieblas. Los cuerpos gritaban de agonía, y la luz se retiraba destinada al ocaso de occidente. No quiero que padezcas la lisura del asco, un lastimoso pecado brota desde la ceguera del señor del pantano. Y una muñeca sin pierna y sin ojo derecho, sucia y mojada, espantaba a los pájaros en plaga, las muchedumbres enajenadas se cruzaban con ojos blancuzcos y se pedían el perdón de las iglesias en los sueños en vigilia. Una mandrágora de raíces y manglares se introducían en el óbito de una estrella, los hombres sumergidos se veían bellos en el légamo estancado en los garajes. La ciudad era fango y más fango que encaminaban las máquinas excavadoras con sus siniestras ganas de sacar el barro de las superficies pequeñas. No se me ocurrirá más decir que quiero irme, no sin deshojar los pétalos de las solitarias amapolas. He perdido el sentido de las cosquillas, y mi persona camina coja de soledad esperando el retorno de los autobuses con mujeres bonitas que vienen del centro de la villa. Me ocuparé personalmente que este noviembre huela a la Navidad de los leños, con su fuego que engulle y sopla calor desde el verano de la plegaria de Venus. No, no soy yo un hipócrita, tan sólo un hombre que inventó un semáforo sosegado, inventó también la suavidad de la ceniza, y la luz de los relámpagos que huyen de la eternidad. El mañana está cerca, sin embargo, no hay compañía para los que perdieron su corazón una noche enquistada en la tarde. Continuará...


Capplannetta proclama la paz

Posted on 14:20



No creo en la democracia, ni tampoco en el totalitarismo, no creo en la anarquía, aunque tampoco en ninguna dictadura, no creo en la monarquía, tampoco en el nacionalismo, no creo en patrias putas, ni banderas ni fronteras, pero aquel, solamente aquel, quien me asegure de por vida estabilidad, seguridad, sustento y la paz absoluta, aquel que no me haga dudar ni tenga que decir las palabras utopía, distopía, oligarquía, supremacía, imperialismo, estalinismo, casposidad, populismo, ranciedad, quimera, o fantasía, solamente aquel que me proporcione una paz mundial, sin pandemias globales, ni opresión de libertades, aquel que me proporcione una sociedad sin racismo, sin machismo, sin homofobias, sin refugiados, sin marginalidad, tendrá seguramente mi voto. Me considero comprometido con las libertades pero no puedo salir a la calle y gritarlo, imponerlo, manifestarlo, estoy enfermo, soy creyente en el pangeismo, veo al mundo entero como una unidad, no quiero hambre para ningún ser en esta tierra, abogo por los derechos humanos, no creo en la justicia, pero aquel que me la garantice, que no me cree ni miedo ni inseguridad, ya sea Don Quijote, el Conde de Montecristo, el fantasma de mi hogar, aquel que me asegure dormir en un lecho, agua potable, Salud, educación y pan, no pido demasiado, no creo que no sea posible, aquel que me garantice la felicidad de mis descendientes y de los ancianos de mi hogar, aquel que no sea un reaccionario, un fanático, un lunático, un megalómano, tendrá mi voto y mi confianza. No pido cosa difícil, no es imposible, se puede intentar, aquel que me dé la paz y que destruya el armamento militar, aquel que crea más en la justicia que en el mundo marcial, aquel que cuide de la naturaleza, la biotecnología, la necesaria ciencia, aquel que crea en el progreso y la ecología y la paz.