Posted on 0:18

Hoy el cielo era un mercado ante una catástrofe, los árboles soportaban la cólera del viento, y un niño hermoso se ocupaba de llamar a los bostezos de la tarde que oscurecía como un hambriento fantasma de tinieblas. Los cuerpos gritaban de agonía, y la luz se retiraba destinada al ocaso de occidente. No quiero que padezcas la lisura del asco, un lastimoso pecado brota desde la ceguera del señor del pantano. Y una muñeca sin pierna y sin ojo derecho, sucia y mojada, espantaba a los pájaros en plaga, las muchedumbres enajenadas se cruzaban con ojos blancuzcos y se pedían el perdón de las iglesias en los sueños en vigilia. Una mandrágora de raíces y manglares se introducían en el óbito de una estrella, los hombres sumergidos se veían bellos en el légamo estancado en los garajes. La ciudad era fango y más fango que encaminaban las máquinas excavadoras con sus siniestras ganas de sacar el barro de las superficies pequeñas. No se me ocurrirá más decir que quiero irme, no sin deshojar los pétalos de las solitarias amapolas. He perdido el sentido de las cosquillas, y mi persona camina coja de soledad esperando el retorno de los autobuses con mujeres bonitas que vienen del centro de la villa. Me ocuparé personalmente que este noviembre huela a la Navidad de los leños, con su fuego que engulle y sopla calor desde el verano de la plegaria de Venus. No, no soy yo un hipócrita, tan sólo un hombre que inventó un semáforo sosegado, inventó también la suavidad de la ceniza, y la luz de los relámpagos que huyen de la eternidad. El mañana está cerca, sin embargo, no hay compañía para los que perdieron su corazón una noche enquistada en la tarde. Continuará...

No creo en la democracia, ni tampoco en el totalitarismo, no creo en la anarquía, aunque tampoco en ninguna dictadura, no creo en la monarquía, tampoco en el nacionalismo, no creo en patrias putas, ni banderas ni fronteras, pero aquel, solamente aquel, quien me asegure de por vida estabilidad, seguridad, sustento y la paz absoluta, aquel que no me haga dudar ni tenga que decir las palabras utopía, distopía, oligarquía, supremacía, imperialismo, estalinismo, casposidad, populismo, ranciedad, quimera, o fantasía, solamente aquel que me proporcione una paz mundial, sin pandemias globales, ni opresión de libertades, aquel que me proporcione una sociedad sin racismo, sin machismo, sin homofobias, sin refugiados, sin marginalidad, tendrá seguramente mi voto. Me considero comprometido con las libertades pero no puedo salir a la calle y gritarlo, imponerlo, manifestarlo, estoy enfermo, soy creyente en el pangeismo, veo al mundo entero como una unidad, no quiero hambre para ningún ser en esta tierra, abogo por los derechos humanos, no creo en la justicia, pero aquel que me la garantice, que no me cree ni miedo ni inseguridad, ya sea Don Quijote, el Conde de Montecristo, el fantasma de mi hogar, aquel que me asegure dormir en un lecho, agua potable, Salud, educación y pan, no pido demasiado, no creo que no sea posible, aquel que me garantice la felicidad de mis descendientes y de los ancianos de mi hogar, aquel que no sea un reaccionario, un fanático, un lunático, un megalómano, tendrá mi voto y mi confianza. No pido cosa difícil, no es imposible, se puede intentar, aquel que me dé la paz y que destruya el armamento militar, aquel que crea más en la justicia que en el mundo marcial, aquel que cuide de la naturaleza, la biotecnología, la necesaria ciencia, aquel que crea en el progreso y la ecología y la paz.

Alguien dijo una vez: si la vida te promete algo por lo que has esperado mucho tiempo nunca será como lo esperabas. Mi madre juega a la lotería de toda la vida, y el azar no le ha dado la suerte esperada, ella nos dice que nos pagará las hipotecas a mí y a mis hermanos cuando le toque, pobrecita, aunque estoy seguro de que si le toca algo no va a ser como ella dice. A lo mejor por algún motivo que no alcanzo a ver desde el presente no nos paga la hipoteca y se fuga con mi padre con la pasta. No, es broma, lo que yo creo es que la vida nunca es del color que nos han pintado y las promesas del mañana, como en tantos ámbitos, se diluyen en el légamo de los interiores humanos, esos interiores que por alguna razón que no entendemos nos hace “el avión” siempre que prometemos y prometemos. Quiero decir con esto, que nadie, enteramente nadie, tiene el futuro asegurado. Eso creían los Zares de Rusia, John Fitzgerald Kennedy, incluso el asesino Charles Manson. Hay una canción preciosa de los Beatles, se llama Tomorrow Never Knows, en castellano, el mañana nunca se sabe. Y tienen razón, es caprichoso el destino, la letra de la canción nos invita a creer en el color de nuestros sueños, que nos atrevamos a soñar, que el amor mueve el mundo, y si haces las cosas de corazón todo te será favorable en tu caminar. Nunca se debe de perder la esperanza, pues tener fe en un futuro mejor es lo que motiva a la gente. Que pocas cosas hay en la vida tan buenas como el amor, y sin eso, no hay ni habrá otra cosa importante.

Muchas veces el gris, el mal tiempo y la muerte nos alejan de lo bonito que es vivir, y por vivir me atengo a tantas cosas bonitas que ahora les diré: sería bonito no huir del cuatro al negro en la ruleta de la vida, sería bonito que el racismo sea un lugar oscuro o un cuarto para pensar. Sería bonito dar besos de tornillo en los portales y que los adioses no fueran para siempre. Sería bonito vivir sin muros ni fe ni contraseñas, que los cerrojos de éste mundo sean tan libres como el aire, sería bonito premeditar lo que se dice, valorar una sonrisa, abandonarse a los te quiero, sería bonito caminar a propósito y no porque te lo ordenen, sería bonito cópulas de pulpa frutal en los sitios menos programados, sería bonito el software libre, la cultura libre, y educación pública y libre, sería bonito ver el ocaso de la tarde romperse por un gemido, sería bonito no irse a ninguna parte, sería bonito refugiarse en el silencio, y en la noche que de paredes no entiende. Sería bonito retroceder ante el escarnio, ante el agravio, ante la desdicha, sería bonito que la vida fuera azul como el cielo de verano, sería bonito que no nos engañaran con la primavera, sería bonito una lluvia de poemas, sería bonito acabar con la malaria de un soplo, sería bonito estar loco a jornada completa, y todos locos, ya que sería bonito que nadie fuese más libre que nadie, sería bonito eyacular en los coitos oníricos, sería bonito eludir todos los trámites, reírse en la cara de los burócratas, sería bonito orinarse en los tiranos, sería bonito que un hombre y una mujer fueran de la mano por el mismo lugar hacia la misma senda, sería bonito vivir sin jueces, sin abogados, sin notarías, sería bonito celebrar la sanidad gratuita y que la gente les elogie con dignidad y agradecidamente, sería bonito comer el fruto por ser fruto fecundo, de ese que nace de la tierra y se cosecha con canciones, esa que llevan las acequias como arterias de sabia, sería bonito no alzar la espiga del trigo, sería bonito tocarle el timbre a los te amos y decirle buenos días a la madrugada buena, sería bonito vivir, y que estallen los tristes de alegría, sería bonito soñar como sueñan los que no hacen daño.

Escritura sobre la mala leche de algunas personas es literatura de personajes secundarios, mejor documentarse por el trino de canarios y jilgueros, que desde su jaula cantan al alba, yo solamente tengo una precaria vida social, precaria también es la vida laboral, ya que no te dejan ahorrar, quiero a mi patria de destellos de luz regresar, y ver al niño que fui, e indicarle el buen camino y que no se desfase, en este texto reparto la rodaja del sagrado derecho del pan, y abro mi casa al azul turquesa de la mar y que me enseñe a vencer el naufragio y resarcirme en la fatalidad, preciosidad remota desde Ibiza hasta Yucatán, lugares donde el mar es un personaje con un fondo que nos invita a soñar. No soy un bohemio pues me he vuelto casero, soy un puto anciano prematuro, entre mi locura de cama revuelta, y la frescura de mis sábanas nuevas. Fausto me presentó a Margarita, Romeo a Julieta, y Alonso Quijano a Dulcinea. No tengo riquezas, unos cuantos libros, el cariño de mi madre, el consejo de mi padre, y lo que quiera Dios que sea, soy un corazón roto, tengo barriga, estoy fondón, yo te podría hablar de lo efímero de la belleza, pero tú harás oídos sordos. Me regala la vida verdades tatuadas a la naturaleza, me alegra las siete partes que corté de una fruta sabrosa. La noche, qué divina la noche, que te mira de cerca, que te corta hierbabuena y romero y te lo regala de corazón, es como ponerse un clavel y de nuevo despertar. Sobre el egoísmo del mundo yo prefiero no opinar, prefiero descansar descalzo, intentaré no roncar. Intentaré otro camino entre despertares hacer mi hogar, y que digan los amigos ya si veo paz.
Posted on 4:41

Guardo una gran fascinación por todo el universo quinqui, es algo parecido al que tiene recuerdos sobre sus tiempos en juventud de Heavy Metal. Recuerdo que cuando era Heavy un primo segundo mío me delató ante mis amigos heavys de que en mi colección de cassettes tenía cintas de los Chichos, y los Chunguitos, incluso Bordón-4. Tenía al Tony el Gitano, incluso a Camarón de la Isla, y de grupos heavys tenía Accept, AC/DC, Iron Maiden, y un largo etcétera. Al final mi destino me llevó a mi lado más quinqui, me iba todos los fines de semana a la discoteca Maggoty, en ella viví mi época más dorada. Recuerdo lo aficionado que era a las películas del Torete, con mi hermano veíamos las dos del Torete y la del Vaquilla. He hablado de esta parte de mí varias veces. Yo no he sido un chico estudioso. Dejé de estudiar para ponerme a trabajar. Con quien más me gustaba andar era con mi primo Paco, él tenía un SEAT 124 plateado, lo que en la jerga llamaban “fulaco”, también estaba de moda el Supermiraflori de SEAT, eran los años 80, fue quizá mi mejor época. Debo decir que mi primo al volante es muy habilidoso, mi primo Pera era un gran aficionado a la música de los Calis, con su amigo Ramiro cantaban su repertorio juntos. Antes he hablado de las películas de José Antonio de la Loma, está Yo, el Vaquilla, Los últimos golpes del Torete, y después está Perros Callejeros, la primera y la segunda parte, luego está Carlos Saura en Deprisa, deprisa, siempre con la banda sonora de Los Chunguitos. Luego aparecieron las películas Pico 1 y Pico 2 de Eloy De la Iglesia. En fin, fue un cine que marcó toda una época para chavales como yo, de extrarradio.
Posted on 0:50

Pienso, o pretendo sin éxito a veces, molestar lo menos posible al mundo. Me he dicho esta canción tantas veces que a veces sólo la silbo. Puede que haya días circenses de aquellos que anuncian un más difícil todavía. Entonces suenan en redoble de tambores toda una tentación al suspense, que muchas veces, más que suspense, es una cruel realidad. A veces, o muchas veces he pensado en el suicidio, se dice que hay muchas recaídas, yo lo intenté una vez, pero la experiencia fue tan mala que no he vuelto a intentarlo, quizá no lo haga por cobardía, o mejor decir, porque tengo apego a mi vida, con sus altibajos y sus certezas. Sería estúpido culpar a los demás de lo que me ocurre, cada cual sabe de la piedra que portea. Hay momentos que uno pierde hasta las ganas de consolarte ante un papel en blanco. La vida está repleta de sinsabores, aunque suene a tópico o frase hecha, siempre hay tiempo para la desesperación. A veces hay momentos en que te grita la sangre, y te hace una persona cegada por el resentimiento. Nunca se debe escribir en cinco ocasiones, la primera, enamorado hasta los tuétanos de una persona, la segunda, escribir desde el resentimiento, la tercera, sin tener un tema central en cual explayarte, la cuarta, cuando no sabes cómo empezar ni cómo acabar. Y la quinta, no se debe escribir cosas demasiado personales, aunque toda literatura es autobiográfica. Aunque estés verde como escritor o poeta y no seas un creador demasiado leído, tienes que leer aquello que te gusta, y que lo que lees no influya en lo que escribes, puedes caer en la repetición o en el plagio sin darte ni cuenta, pero siempre es mejor ser un epígono que caer al foso de la crítica hacia a los demás. En esta España no hay demasiada ayuda entre escritores, aunque sí mucho nepotismo. El nepotismo es ridículamente otra manera más de vender libros, aunque yo tengo mi propio criterio y siempre elijo aquello que me parece más contemporáneo, y si eso significa comprar toda su obra ante la fascinación de uno o dos libros primeros que has leído, te puede decepcionar algún libro del susodicho escritor, si no otro, un escritor te lleva a otro nuevo, es como tener amigos, unos te llevan a otros, como números Dunbar.