Capplannetta entre lo ficcional y lo autobiográfico

Posted on 13:50


Se aconseja por parte de los escritores que pongan en negro sobre blanco más ficción y menos prosa autobiográfica. Yo creo que ahora lo que predomina es la autoficción, aunque en el mundo literario se detesta. Tienen aceptación las novelas históricas bien documentadas, aunque cuando tocamos el tema biográfico con el trasfondo de la experiencia propia, lo mandamos a galeras. Y ahora se escribe mucha autoficción, pero los críticos la detestan (repito). ¿Acaso Enrique Vila-Matas no tiene su roce con lo biográfico? ¿Es la ficción un género literario que a cierta edad nos aburre? Son dos preguntas distintas, aunque con la misma respuesta: la ficción a cierta edad carece de público lector a edades maduras por que ya hemos visto los hilos del títere y ahora queremos saber más acerca de los titiriteros. La ficción está repleta de influjo autobiográfico. Acuérdense de los personajes y las historias contadas por Dostoyevski, o Virginia Woolf, o Marcel Proust, en toda la literatura no hay ningún escrito de género ficción que no tenga unas gotas de realidad o de autobiográfico “guardando siempre las distancias”. ¿Acaso no roza la literatura de Galdós, Pío Baroja, Valle-Inclán, Alas Clarín, toda la generación de prosistas españoles de mitad del siglo XX, como también los escritores franceses como Victor Hugo, Balzac, y Flaubert en sus novelas con tintes de realismo, al igual que en Sudamérica y Norteamérica? ¿Acaso Bolaño, Zambra, y Lemebel no parten del realismo? Es indiscutible, todos estos escritores han mamado de la realidad de sus días. Es la literatura una experiencia que trasladamos al papel con restos de ilusión fantasiosa, la acomodamos, la retocamos, la exponemos al lector usando trucos, herramientas, trampantojos, digamos que es diseñar una realidad para hacerla bonita a la vez que verosímil. Se aconseja no usar demasiado la realidad porque pueden usarla en tu contra en todo momento, y para eso hay que estar bien amarrado a la propia personalidad de que disponga cada cual. El público es respetable, aunque el mundo literario está repleto de envidias y vanidades. Existe un tufo de mala leche en el nepotista mundo literario que da hasta vergüenza. Es como decir el pez grande se come al pequeño, pero además que escritores no leídos se convierten en aduladores de los sí leídos, que éstos últimos tienen el ego demasiado endiosado.  Truman Capote es ejemplo del éxito en su obra literaria realista; todo roza realismo. 

Capplannetta y la gastronomía

Posted on 8:30


En mi casa, la de toda la vida, donde residen mis padres, ponerse delante de un plato de comida es todo un acontecimiento. Es un acontecimiento con su liturgia y sus costumbres tradicionales. En primer lugar se compra pan a diario, y a veces también en la tarde-noche para la cena. Mis padres valoran el hecho de tener un plato de comida caliente, ya que han vivido una posguerra, y mucha necesidad también. Comer paella en mi casa los domingos es un ritual y una costumbre muy habitual, aunque cuando están mis padres solos en casa es típico en ellos una comida sencilla. Comen mucha verdura y muy poca carne de ternera, y comen más pescados que carnes de pollo o conejo. Las navidades en casa es motivo de comida en abundancia. Mi madre es una gran cocinera, de esas a las que les gusta la cocina. Se come bien en casa de mis padres. Recuerdo cuando yo y mi padre nos íbamos a cazar y hacíamos carne a la brasa lejos del lugar donde se efectuaba la caza, pero comíamos carnes como chuletas, panceta, chorizos, y salchichas. Hemos disfrutado en casa con pitanzas descomunales. He dicho que mi madre es buena cocinera, aunque también lo es mi padre. Ellos comen mucho de cuchara, aunque no le dicen que no a unas patatas fritas con huevo. A sabiendas de que el almuerzo es todo un acontecimiento, a la hora de cenar se vuelve la cosa más pacata, y comen lo que haya en la nevera, que puede ser queso o embutido. Siempre con pan. El pan guarda un lugar importante en el día a día de casa de mis padres. Se usa para mojar en los guisos, también a la hora de hacerse un bocadillo.

Capplannetta y el perro andaluz

Posted on 2:13


En la historia de la literatura y las demás artes se ha representado o mentado a un perro en muchas fases de lo que podamos tildar  o no como cultura. Recuerdo el perro semihundido (no sé si se titula así) de Francisco De Goya, es un cuadro que simboliza la soledad y la ansiedad, (ubicado en el Museo Del Prado en Madrid) que plasmadas en las Pinturas Negras, Goya escarba en nuestro sentimiento hasta en lo más recóndito, y nos muestra varias pinturas con un simbolismo preclaro de lo que muchos han bautizado a ese periodo como el punto de partida de la pintura moderna. Puede que tengan razón, lo que sí es verdad es que Las Pinturas Negras están en la vanguardia de lo que hoy conocemos en la pintura del siglo XX, incluso en muchas obras que nos podemos encontrar en la actualidad. Recordemos también a Luis Eduardo Aute y su film Un perro llamado Dolor es algo parecido a lo que Juan Ramón Jiménez (con jota) hizo en su poemario Platero y yo, es una forma de reencuentro tierna y amable de lo que es el hombre bajo la presencia animal. Aute trabajando dibujo a dibujo en la película nos invita a dilucidar un poco entre cultura y arte a personajes como Dalí, Buñuel y Lorca. Es precisamente este último el que se consideró traicionado por sus compañeros de la Residencia de Estudiantes con la película un chien andalou (un perro andaluz) y que Lorca reprochó el título de la película a su persona, ya que era andaluz,  como es sabido, pero queriendo hacer hincapié en la santurronería y la cultura beata de los andaluces. Hecho que disgustó mucho a Federico. Como descendiente de andaluces tengo que decir que un perro andaluz es un perro con gracia, y si Andalucía es a veces beata, es cosa de respetar, aunque todos conocemos el punto de transgresores que tenían Dalí y Buñuel, pero bueno, pienso que el hecho de que los andaluces sean beatos no es culpa de ellos, es un pueblo de tradiciones y una tierra atractiva aún por conocer. También recuerdo la figura de un perro por parte de otro andaluz al que admiro, ese es Jesús Quintero y su conocido programa de Televisión Española El Perro verde, pues en Andalucía es muy dado a comparar la rareza de alguien con un perro verde, y los entrevistados por Jesús Quintero eran raros. 

Capplannetta atrapado en la nostalgia

Posted on 2:21


Era un persona querida y a la vez trabajadora. Nos encontramos un día que venía de pedir por las casas para comer para él y sus hermanos. Eran los años 1987-1988. Me impresionó bastante que me dijera que venía de pedir para comer. Cargaba una botella de leche El Castillo y un paquete de galletas María. Me dijo que tenía que llevárselo a su familia; su padre, en paro y solía beber, su madre, atada a sus hijos, eran cinco criaturas contando con mi amigo. Le invité a comer a casa de mis padres, aceptó sin pensarlo, pero antes me dijo que lo esperara que le iba a dar lo reunido cuando había ido a pedir casa por casa, lo esperé. Él era conocido en el barrio, jugaba muy bien al balón, al rato vino respirando fuertemente pues venía sofocado, ya que había ido corriendo. De camino a mi casa nos encontramos con un cartonero que recogía cartones para ganar una miseria. Camilo se llamaba el hombre. Se puso a hablar con mi amigo, hablaron y se despidieron y fuimos camino a mi casa. Al llegar le pregunté a mi madre: -Mamá ¿puede quedarse mi amigo a comer en casa? Y mi madre dijo: Sí y yo le pregunté: ¿qué hay hoy de comer? Mi madre contestó: -Hay lentejas. Yo le pregunté a mi amigo: -¿Te gustan las lentejas? Y él me dijo que sí. No tenía opción. A nosotros no nos sobraba el dinero tampoco. Eran tiempos duros. La gente se buscaba la vida como podía. Nos sirvió mi madre la comida y los dos nos pusimos a comer. Yo le dije: -Come pan si quieres. Y se cortó un trozo de pan con el cuchillo. Comía con ganas, teníamos hambre los dos, yo pasé la mañana en el colegio, y mi amigo la había pasado pidiendo víveres para él, su madre y hermanos. Después de comer fuimos a jugar al balón, estuvimos un rato y yo me tenía que volver al colegio. Mi amigo decía que se iba a recoger chatarra con un amigo de su barrio, al parecer llevaban una carreta.
Pasó el tiempo. Y mi amigo no me saludaba. Yo pensaba que estaba ofendido por algo. Pero no, descubrí que no me saludaba porque le daba vergüenza. El que comiera en mi casa le hizo perderme la confianza, ya que había una línea invisible que nos separaba. Yo, a colegios de pago y comida caliente todos los días, él la mayor parte de los días no sabía si iba a comer ese día, y de ir al colegio ni pensarlo. No me saludaba por la línea, esa maldita línea divisoria entre su realidad y la mía. No me miraba, le daba vergüenza mirarme, mi presencia le molestaba, no me sentí ofendido, al principio me dio rabia, después sentí pena por él. No quería saber de mí por si yo iba contando la realidad de su día a día. No estaba escolarizado,  tal vez sí, pero no iba. Cuando pasó el tiempo se lo recordé a mi madre, le dije: -Que mira lo que me ha pasado con mi amigo, que no me saluda, que no quiere cuentas conmigo, parece como si le diera vergüenza el haber venido a casa a comer. Yo entiendo a ese chaval, dijo mi madre. La necesidad que pasará la criatura. Y sus hermanos lo mismo. 
Pasó el tiempo, y me armé de valor y fui a buscarlo a su casa, a ver qué pasaba. Cuando le golpeo en la puerta de su casa, sale su madre y me dice: -¿Qué quieres? ¿A quién buscas? Busco a su hijo José, y la madre me dijo: -José está en un reformatorio con sus hermanos, vino la asistenta social y se los llevó. Ahora el que sentía vergüenza era yo, yo por tenerlo todo, y ellos por no tener nada. Sentía vacío que en mi jovencísima experiencia no podía entender bien. Ahora no hay esas líneas pues tenemos la comida y la bebida diaria, nos podemos dar un capricho de vez en cuando. Con los años volví a ver a José, tenía coche y una familia. Me alegré.

Capplannetta nos da instrucciones para tener plenitud

Posted on 5:23


En primer lugar diré que los consejos muchas veces sólo sirven para uno mismo. Al menos eso dicen. Mal de pocos, consuelo de nadies. En segundo lugar diré que para que te quieran bien, solamente es necesario ser tú mismo, eso sobre todas las cosas, luego están cuestiones como la empatía hacia los demás, eso siempre es plato de buen gusto. Otra cosa es la humildad, que no nos confundamos con la falsa humildad, lo mismo ocurre con la modestia, la falsa modestia es motivo de escarnios producidos por la vanidad, que viene siendo lo contrario de la humildad. A la gente le cae bien la persona sincera y que es sencilla, omitamos la vulgaridad, omitamos la chabacanería, omitamos la ordinariez, todo estos tres últimos defectos son primos hermanos que se llevan mal unos con otros, es obvio que no sean virtudes, aunque muchos de éstos defectos se confunden con la humildad, y eso, amigos, es un gran error. Luego está el tema del cariño, el roce hace el cariño, y el cariño se gana con respeto pero también con amabilidad. Una cosa importante es el respeto, el respeto nunca es moneda de cambio, tienes que ser dueño de tu vida para disponer de un respeto en su justa medida. También está el tema del hecho de ser extrovertido, o en caso contrario, introvertido, los dos son estados de la personalidad, aunque no tienen que ser lo contrario, se puede ser extrovertido con algunas personas, sin embargo con otras eres introvertido. De ninguna de las maneras se debe ser zafio, déspota, pendenciero. Es mejor que te digan tonto porque siempre vas con una gran sonrisa y eres amable, que te digan listo, porque sueles ser soberbio. Una cosa importante es la gratitud, y el hecho de saber perdonar. Perdonar es siempre una cosa que se aprende con el tiempo. No hables nunca mal de nadie, ya que hablar mal de alguien dice mucho de ti. Sé amigo de tus amigos, no reprimas un beso a una madre, un abrazo a un amigo. Es preferible que te critiquen por raro, que sacarle los defectos a la gente, todos los tenemos. Si tienes como deporte el hecho de ser altanero, solitario, o rarito, no culpes a los demás. Todos tenemos nuestra forma de ser, ser amables es fácil, más fácil es llevarse bien que andar siempre peleando. 

Capplannetta y los celos

Posted on 2:20


Hace unos meses fui al podólogo, y cuando me rascaba el talón y la planta del pie con la máquina yo movía el pie bruscamente y me decía: -¿Qué te pasa? ¿Tienes cosquillas? Y yo le dije que sí. Y el podólogo me dijo: -Eres celoso ¿verdad? Y yo avergonzado le dije que sí asintiendo con la cabeza. El caso es que me viene de herencia. Mi abuelo también lo era. Mi abuelo en los tiempos que vivieron de campesinos y pastores en el pueblo le hacía nudos a la puerta de la casa por sí salía mi abuela o entraba alguien tenía que desatar nudos y por consiguiente mi abuelo descubría que había entrado en la casa alguien más que él. Mi abuela lo entendía, y entendía también que lo hacía porque la quería. Murió mi abuelo antes que mi abuela, pero mi abuela siempre lo recordaba con cariño. Yo también he sido celoso con mis parejas, pero yo me hice celoso con los años, digamos que fui engañado. Amigos desleales, parejas despechadas, todo ha sido una multitud de ingredientes. Mi ex dice que nuestro matrimonio terminó por mis celos absurdos, puede que tenga razón, pero siempre hay más que eso. Al principio ella me quería a mí más que yo a ella y cuando la conocí me hice el ciego en aspectos económicos, yo ya sabía que no era la mujer de mi vida, pero me casé y lo intenté, aunque fracasé. Ella me quería más a mí al principio (repito) pero después, cuando el cariño se apagó, era yo quien más la quería. En el post anterior digo que un amigo me había propuesto acostarme con su chica por 40.000 pesetas (240€), puede parecer machista, pero el caso es que su chica estaba encaprichada de mí, yo era para ella un capricho, un juguete, mi amigo se fue de prostitutas y su chica lo notó en la economía y digamos que la chica le hizo ese chantaje. Esos dos sí que no sentían celos ninguno de los dos, pero amor tampoco, ni siquiera cariño. En fin, que sí, soy celoso, aunque no lo digo con ningún orgullo, más bien es algo de lo que no suelo hablar normalmente, y si ahora lo cuento es para que me sirva de efecto terapéutico. Aunque contra los celos el único tratamiento que nos pueda redimir de sus aguijonazos es mordernos los labios, resignarse, quien calla otorga.

Capplannetta perdido

Posted on 2:23


Hubo un tiempo, allá por los años 1994-1998, que anduve perdido. Fracasé sentimentalmente y mi corazón estaba inmerso en una oscuridad que nadie entendía. Me metía en líos, en peleas y anduve en las adicciones. Mi corazón estaba perdido, andaba como un loco intentando hacer equilibrismo como un funambulista, andaba haciendo equilibrios con una cuerda y sin red, debajo de mí el abismo. Recuerdo que a un amigo mío le dimos una botella de anís, y él, ni corto ni perezoso, se la bebió copa a copa. El anís es una bebida dulce aunque un tanto traicionera, a mayor cantidad ingerida más enérgico resulta su efecto embriagador. Cogió un coma etílico y tuvo que venir la ambulancia a por él, tuvimos que avisar al padre del estado de su hijo, y fue él el que le acompañó en la ambulancia camino al hospital. Recuerdo que lloraba y maldecía dándole al hijo zarandeos y levantaba su puño como para rematarlo. Con el tiempo vino el chico a mí con su pareja y me propuso que si me acostaba con su chica me daba 40.000 pesetas (240€) que fue el dinero que se había gastado él en prostitutas. Yo me negué rotundamente. No soy esa clase de hombres, tengo principios. Con el tiempo me enteré de que había bajado a Andalucía con su padre y no supe nada más acerca de su paradero. A mí me daban por aquella época unas gotas para no ingerir alcohol, unas gotas muy peligrosas, COLME se llamaban. A veces me bebía una simple cerveza y me ponía rojo como un tomate y malísimo. Las gotas me las daban por los líos en que me metía, y por las borracheras tan malas; con cualquiera me peleaba. Mi única válvula de escape era el cine, llegué a ver mucho cine en VHS, hasta que un año me fui al pueblo natal de mi padre y me reencontré con la lectura, cosa que no hacía desde el colegio. Me seguía metiendo en líos, fueron cuatro años de alcohol, peleas y empecé a escribir. A veces escribía borracho, todavía conservo los cuadernos. Llevo veinticinco años amarrado a las palabras. Digamos que lo hago con tanta soltura ahora que no sé hacer otra cosa. El otro día me enteré de que aquel amigo que se zampó la botella de anís y agarró un tremendo coma etílico, ese chico, joven, inteligente, aunque vicioso, pero muy buena gente. Ese chaval murió de una sobredosis de cocaína, al parecer se inyectaba la cocaína en la yugular. Da escalofríos tan sólo con pensarlo. Ahora me pregunto por la reacción del padre. Lloraría y lo zarandearía como en aquella ocasión perdida, como yo tantas veces me perdí, en el recuerdo más oscuro que pudiera imaginar, en la taberna más sucia y más fantástica. Aquel chaval que hizo conmigo una película, película que la guardo en casa. Una película mala. Aunque dentro de todo lo malo que hicimos salió ese fruto. Un fruto podrido.