El Bembé

Posted on 1:03

Es un estigma en la memoria europea el haber esclavizado y torturado a millones de africanos, pero aún más el estigma es más profundo y arraigado para la comunidad afrodescendiente. En el Caribe y en América Latina los españoles, en Brasil los portugueses y en las Antillas y América del Norte franceses e ingleses. Es de cajón recordar el significado de la impronta que dejaron los europeos en cada grupo de esclavos africanos como los apellidos del patrón, caporal o mayoral, odio decir que fueron amos, nadie es amo de nadie, pero sí fueron jefes que les hacían trabajar a éstos esclavos comprados a un precio no muy elevado a cambio de nada, porque es conocido que éstos esclavos se alimentaban de los despojos de las reses sacrificadas y bebían el agua que se les daba a las bestias. Y digo bien, bestias, que es como trataban a la comunidad negra esclavizada. Es un estigma para la memoria mundial el que estas personas trabajaran de sol a sol a cambio de las miserias del patrón y su familia, ¿y qué dejaron ellos como huella hereditaria para la civilización de occidente? 
En Cuba y Brasil se hacía una fiesta religiosa llamada el bembé, de ahí han salido músicas como el guaguancó, la guaracha, la salsa, esto en Cuba y Puerto Rico, y en Brasil el africanismo dio lugar al tropicalismo que dio músicas como la samba y la bossa-nova, y danzas como la Capoeira. No hay que el olvidar en el norte de América por el río Mississippi salieron músicas como el jazz en Nueva Orleans, y el Blues en estados sureños como Alabama y Texas, de ahí fueron evolucionando hasta llegar a lo que es hoy día el RockandRoll por mediación también del Country y la música folk, que ésta era propia de blancos. También han evolucionado las músicas negras en Estados Unidos, como el Rap, Funky, y el Soul y se han globalizado por todo el mundo. Todas provenientes de la religiosidad como el Gospel. También en Venezuela se encuentra música como el Arrullo, son unas nanas que las madres esclavas africanas cantaban a sus hijos a modo de susurros. También Perú, emparejada con el vals peruano se encuentra el negroide, que es una fusión de tambores y cajas peruanas. Y esto es una mínima parte del tesoro otorgado a la humanidad a cambio de sufrimiento.

En esta fotografía muestro la puerta del no retorno, está en Senegal (África) que es de donde salían los esclavos para ser esclavizados y vendidos, tiene un aspecto tétrico y es un monumento histórico lamentable, yo como europeo siento vergüenza ajena. He intentado recrearla a mi manera haciendo un llamamiento en contra del racismo que sea, de la índole que sea, es una fatalidad y una sombra oscura del pasado. 

Capplannetta y la siderurgia

Posted on 2:09

Nunca he hablado de cuando trabajé durante un año en Unidad Hermética, fábrica donde también trabajó mi padre, y ahora está apunto de extinguirse. Cuando empecé a trabajar en Unidad Hermética todo me parecía nuevo, a mi casa llevaba regalos, iba bien económicamente, tenía mi novia, y fue ahí donde empezó mi interés por la cultura y las bellas artes. Tenía una moto vieja y luego me compré una nueva, o sea, que mi vida estaba estable. O eso creía yo, luego, a partir de cuando me echaron yo entré en crisis existencial, no era justo. Echaron a uno de cada sección, para subir la producción, los sindicatos de la fábrica no hicieron nada, solamente mi padre estuvo a punto de que me readmitieran por eso, porque era mi padre, estaban muy contentos con él, así le dijeron, pero a su hijo si llegamos a saber que es usted el padre no lo hubiéramos echado. Mi padre no supo qué decir, pues para mí fue el punto y final de cinco años cotizando a la Seguridad Social y sin contar tiempos que trabajé sin asegurar. Ahí me finiquitaron y pasé a cobrar por baja laboral, yo entré en crisis psiquiátrica y después ya entré en la nada más absoluta. Muchos me decían qué suerte, cobrar sin trabajar, pero esa era la gran secuela de mi vida que me hizo ser un hombre derrotado y desde entonces he ido como un barco velero, levitando con mi vértigo impoluto. Desde ahí he dejado mi tristeza como ropa sucia por lavar, esperando un porvenir que no viene nunca, como diría Ángel González. Todo como en una tragedia griega, o un versículo de la Biblia, he topado con mi propia desgracia, aunque yo no soy un desgraciado, yo, lo que he sido de veras es un inocentón. Siempre me ha gustado que se rían mis amigos, y algunos se han reído a base de bien. De orfandad no puedo hablar, al menos todavía, y de hermanos malos, tampoco puedo hablar, mi vida no es una novela de Charles Dickens, tampoco un Lázaro de Tormes, mi vida consta de una ala rota en primavera, cuando la naturaleza está más viva. Un día he de salvarme de ésta temprana derrota, leyendo a mi manera, escribiendo haciéndolo como si hablara conmigo mismo, que es como quién espera hablar con Dios un día, como Antonio Machado dijo. Hoy en día el único poeta que merece la pena es Juan Carlos Mestre, sus dibujos son como un Lorca a colores, y he visto que hace esculturas, qué tío, también me gusta más Antonio Gamoneda, y Luis García Montero. Son buenos estos tres. 
Cuando trabajaba en la siderurgia me pusieron con un catalán que se tiraba pedos, olían a huevo podrido, hijo de puta, qué falta de educación, luego dicen que somos los andaluces los mal educados y mal hablados, a mí me tocó con un catalán guarro. Me daban ganas de coger la bobina y estampársela en la cabeza, entonces me hubieran echado antes. Entonces si hubiesen tenido motivos, qué asco. Me jodieron la vida. No me querían, me tenían como a un comodín, de un lado a otro como un panoli, pero bueno, la vida ha sido buena conmigo.

Capplannetta sin sentido

Posted on 2:00

Cuando en verano te vengas conmigo plantaremos de higos a brevas una higuera que nos dé frutos, huiremos de los viejos bueyes que por detrás dicen que tenemos un cromosoma en formaldehído, perderemos el hilo las veces que haga falta, no es delito, dejar postrada la mandra en extranjeros apellidos, mixturarnos con las salamandras y con los pájaros sin nido. Dicen que mentir es feo, yo lo he contrastado y es un dato fidedigno, lo contrasté con Antiguos testamentos y con lo que de la vida yo he aprendido, haremos la ilusión de plástico que habita en halls, sótanos y eriales perdidos, gritaremos que aquí por fin estamos, porque hemos venido, yo ya tengo asumido que tengo que vivir cara al destino, aunque me sepa todo a seguir el ritmo, por no acordarme no me acuerdo de la repetida canción que yo ya no continúo. No continúo por pereza, callos en el cerebro me han salido, y alguna sombra, y algún te echaremos de menos, que por perderte yo he aprendido, me cambiarán de agua tres litros por ratos siendo anfibio, unas veces volaré en el cielo, y otras veces me sumergiré en mi piso; apartamento dicen los americanos latinos, mientras nos inventaremos un nombre y olvidaremos todo lo que nos reprimimos. Unos dicen que te has ido, otros dicen que por papeles has venido, la culpa la tuve yo que no hice caso a mis amigos, ahora sólo me queda un trago que no pido, seré finiquito perdiéndole a la vida todo su ridículo sentido. 

Vidas que importan (Juan A. Herdi)

Posted on 20:31

Durante algunos meses entre 1929 y 1930, no llegó al año, Federico García Lorca vivió en Nueva York. La ciudad era ya en aquellos años un gran centro social y cultural, un polo atractivo y también contradictorio, sin duda, de ese mundo en construcción y que, en su caso, dadas las dimensiones y la tecnificación, acentuaba la dicotomía entre naturaleza y civilización, tema este a todas luces muy actual al que no fue ajeno el autor andaluz. Huía García Lorca del ambiente un tanto cerril de España, pero también necesitaba tomar distancias para pensar en sí mismo, en sus circunstancias, y nada mejor para ello que cierto retiro, aunque fuese en un lugar tan dinámico como esa ciudad gigantesca que tanto nos influye en lo cultural. Sea lo que fuere, tal vez por ese mismo dinamismo, le resultó imposible no atender a lo que le envolvía.

Vivió la gran crisis del 29 en su epicentro. Descubrió también la vida de los negros que no pudo menos que sorprenderle, con su vivacidad y su marginación, con sus contradicciones, sus esperanzas y su frustración colectiva. Escribió: «(…) No hay angustia comparable a tus rojos oprimidos, / a tu sangre estremecida dentro del eclipse oscuro, / a tu violencia granate, sordomuda en la penumbra, / a tu gran rey prisionero en un traje de conserje.» Es parte de un poema titulado El Rey de Harlem, de su libro Poeta en Nueva York, cuyo manuscrito entregaría a José Bergamín en 1936, el mismo año del asesinato de Lorca, y tras la guerra española se publicó simultáneamente en México y en Estados Unidos, en 1940.

Han pasado noventa años de su estancia en Nueva York y ochenta de la publicación de su libro. Hoy, como entonces, estamos en plena crisis, ya no sólo sanitaria, también económica, aunque no somos todavía tan conscientes de su envergadura, aun cuando haya voces que apuntan que va a ser casi tan grave como la del veintinueve. No sé tampoco hasta qué punto se repiten los fenómenos históricos, sea en forma de tragedia sea como miserable farsa, que diría Marx, Karl, aunque la frase hubiera sido también digna de Groucho; o, dicho de otro modo, si los ciclos de crisis actuales desembocarán, como desembocó aquella, en fascismo y en un nueva guerra mundial. Esperemos que no, a pesar de los signos que indican que por desgracia estamos ante la farsa miserable. Lo que no cambia es la situación de los negros en Estados Unidos. La muerte una vez más de un ciudadano a manos de la policía por una detención brutal ha desencadenado protestas en todo el país y no pocos enfrentamientos. Puede ser verdad que al día se dan cientos de operaciones policiales que no conllevan la muerte de nadie, pero no es la primera vez que ocurre y tampoco es la primera vez que quien muere es una persona negra.

¿Cuántas muertes se necesitan para que una estadística se convierta en un dato infame, cruento y repugnante?

No creo que haya que responder a la pregunta. Aunque fuera una sola vez, el hecho resultaría por lo menos inaceptable. Pero hay quien se fija sólo en la reacción, no en el hecho; hay quien pone el grito en el cielo por el vandalismo sin querer ver que la violencia la desata lo que es un nuevo asesinato o incluso, antes, una mirada recelosa, un gesto prejuicioso, esa línea muy tenue que coloca a cada uno en un lugar diferente de la escala social.
En 2013 se inició un movimiento que se conoció por su lema: Black lives matter (Las vidas negras sí importan) a raíz de la absolución de quien mató a un adolescente negro por un disparo. A partir de entonces el lema se ha ido repitiendo cada vez que moría alguien afroamericano por actuación policial o se producía alguna detención policial cuestionable, y no han sido pocas tales ocasiones. Estamos acostumbrados a verlo en películas o en series y no nos damos cuenta de que, otra vez, como dijera Oscar Wilde, la realidad supera la ficción.

En Europa tales muertes y las protestas que provocan tienen un enorme eco, abren informativos y ocupan las portadas de los diarios. Se ven como una característica muy propia de los Estados Unidos, esas cosas que pasan allí, es fácil simpatizar con las víctimas del racismo y de los abusos del poder cuando se dan lejos. Quizá domine la idea de que eso no puede pasar ya aquí. Pero surge aquí una nueva extrema derecha que vocifera lemas xenófobos y algunos datos calculan en 20.000 los muertos en el Mediterráneo desde 2014 (https://news.un.org/es/story/2020/03/1470681), nuestros muertos que no aparecen tanto en los informativos o apenas provocan protestas en Europa. Casi nos hemos olvidado con la pandemia que en Grecia miles de personas esperan sus peticiones de asilo mientras muchos países europeos les cerraron sus fronteras o gestionaron el problema a cuentagotas. Como hemos olvidado que en 2010 el Gobierno de Francia, por poner sólo un ejemplo, expulsó a comunidades gitanas, aun cuando algunas de ellas tenían ciudadanía de algún país de la Unión Europea.

Nos hemos insensibilizado a la crítica o a la exposición del problema. Es lo que hay, el mundo es así y como mucho servirá de argumento a futuras películas y series, o ser objeto de atención de algún poeta sensible. Todo volverá a su cauce hasta la próxima vez que ocurra algo así, que no parece que vaya a ser muy tarde.



Recomendación literaria

Posted on 3:09

Quiero recomendar esta novela que a través de su personaje protagonista Capplannetta comprobarán que la literatura tiene mucho que agradecerle bastante a Internet, y éste personaje que es testigo, dando fe de ello, demuestra que la esperanza es una forma de mantenerse vivo desde una óptica donde se entrelazan varios aspectos de nuestra cotidianidad, aspectos como las drogas, el confinamiento voluntario, las enfermedades psiquiátricas y las relaciones mantenidas por Internet, así como lo que es o significa Internet para nuestros mayores, son aspectos que se resuelven todos a la vez en esta novela.
La novela se llama Cibernétic@ Esperanza publicada en la editorial Avant y ya está disponible en todas las librerías de España y algunas de Latinoamérica. El autor se llama Cecilio Olivero Muñoz. Para más información: www.avanteditorial.com 

Capplannetta y las cabezas mal amobladas

Posted on 2:24

Las madres de las chicas bien, las pijas del centro, también madres que andan como pollos sin cabeza, prefieren para sus hijas chicos con la cabeza bien amoblada; conservan ajuar bordado con flores a María, rosadas, blancas y amarillas, siempre han deseado chicos con la cabeza bien amoblada, los prefieren con las puertas de diseño, con muebles de ébano, roble y castaño, y descartan el aglomerado de vengué, quieren mampostería de marfil, con cuadros con poemas de caligrafía Snell Roundhand escritos en inglés, también con algo de decoración vintage, y collages con objetos del folclore de la patria. No quieren cabezas como la mía, amoblada con muebles de segunda mano, pertenecientes éstos a familias que fueron a la ruina por no pagar los créditos otorgados en época de bonanza. No quieren decoraciones simples, ni grifería barata, bajo ningún concepto aceptarían un piso completo por mil euros. No quieren cabezas mal amobladas que escuchen jazz, esa música propia de negros, tampoco quieren salir del plástico de la raza, son mujeres de alta alcurnia y caballería de bambolla. Escuchan florituras de Bach, el piano finísimo de Mozart. No quieren aglomerados armarios, ni muebles comprados en Ikea, tampoco tazas compradas en los chinos, manda huevos la China milenaria, estas chicas están diseñadas para oler la mierda más cara del mundo.

A Capplannetta le prometieron

Posted on 13:37

No busco ninguna tierra prometida, ni creo en las promesas de cualquiera, pero aunque me engañaron con la primavera, nunca hubo flor que no brotara en mi corazón de porcelana. Me prometieron una familia absorbente, con hijos gritones nos iríamos a ver el Barça, me dijeron que la soledad se acaba, como se acaban los te quieros, como se pudren las nostalgias, me prometieron la parejita, niño y niña, y que no me saldrían rana, me prometieron un coche bueno a precio de ganga, me dijeron que las heridas se curan con pomada, que los resfriados con un par de días de cama basta, por supuesto que de tabaco resfriado nada de nada, me prometieron una buena mujer en casa, buena madre, buena cocinera, me prometieron que no sería esclava, me prometieron organizar mi vida dos veces por semana, me prometieron tener hecha la colada, vivir emancipado, con la alegría correteando dejándose entrever las bragas, nunca quise una criada, me prometieron buen humor al despertar cada mañana, me avisaron que me olvidara de llevar pijama, nada de ir andando en esas trazas, me advirtieron de que no me surgiera ningún verso como proclama, me prometieron buena televisión con sus buenos y cultos programas, me juraron no tapiarme las ventanas, me prometieron tener sexo cada vez que tuviera ganas, me advirtieron que debía hacer deporte, con mucha vida sana, me dijeron que me llegaría un sobre todos los meses tan solo por la cara. Ahora me encuentro solo, y con vuestra promesa apocada, me prometieron un Dios de la nada, para que el me diga si lo hace con retranca o quiere gastarme una broma macabra. De lo mío qué, les diré a políticos de gestión nefasta, y me dirán que por escrito nadie me firmó nada, yo les diré, pero me lo dijeron de palabra, y me contestarán los cabrones, prueba con el abracadabra y no sea tragaldabas. Tenemos mucho trabajo para andar cumpliendo órdenes de cualquier cantamañanas. Les insinuaré sutilmente que son parte de la casta, de mis impuestos maman.